Podcast Aviva Nuestros Corazones

El valor de la enseñanza de mujeres mayores a mujeres más jóvenes

Annamarie Sauter: El mandado de Tito 2 es totalmente relacional.

Nancy deMoss de Wolgemuth: Es un ministerio de la gracia de Dios a través de nosotras a alguien más. No es dar a alguien lo que no hemos recibido; solamente es dar de lo que hemos recibido por la gracia de Dios.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Ayer, Nancy nos habló del valor de las relaciones según el mandato de Tito 2, en las que el amor de Cristo fluye a través de nosotras a las vidas de otras mujeres. Nos habló de cómo una mujer mayor debe ser un modelo y una mentora para las mujeres jóvenes, y cómo una mujer joven debe ser una mujer dispuesta a recibir el consejo y la mentoría para poder convertirse en esa mujer mayor piadosa que mentoreará y discipulará a otras.

Si te perdiste ese programa, encuéntralo en AvivaNuestrosCorazones.com. Hoy escucharemos las historias de algunas mujeres que estuvieron presentes durante esa enseñanza.

Marlene, una mujer que experimentó una pérdida significativa a temprana edad, reflexiona sobre la siguiente pregunta: ¿Quién le enseña a una mujer cómo ser esposa y madre?

Marlene: Perdí a mi madre a una edad muy joven… Hay una joven sentada aquí, Gwen, éramos vecinas. Hubo otras mujeres que ministraron a mi vida cuando me convertí en madre y esposa, y estaba atravesando por un matrimonio muy difícil. Ella fue un modelo para mí y lo sigue siendo hoy en día. Las etapas de la vida que ella ha vivido son similares a las mías, ella es un modelo de vida. Debido a que ella es un modelo para mí, ella puede aportar a mi vida porque yo sé a lo que se refiere.

Hubo días en que yo estaba tan deprimida y los niños estaban dando vueltas corriendo por toda la casa. Ella también estaba pasando por un momento de dificultad, y ella se iba a caminar. De repente estaba en mi puerta y decía, «¿cariño?» y entraba a la casa. Y estaba ahí. Nada del otro mundo. Nada sofisticado. Orábamos, a veces hablábamos, a veces nos reíamos.

No sé si tú lo sabías Gwen, pero Dios te enviaba en el momento adecuado. Cuando me daba por vencida, ahí estaba ese, «¿cariño?» en mi puerta. Yo pensaba: «¿Por qué dejé mi puerta abierta?»

Entonces tú dices: «En primer lugar, el modelar y después el entrenamiento», porque cuando teníamos estudios bíblicos, y ella hablaba, yo sabía dónde estaba su corazón. Cuando tuvo que amonestarme, y cuando tuvo que disciplinarme, pude escuchar porque no solamente lo enseñaba, ella lo vivía, y la vida no era fácil para ella tampoco.

Esa es una clave cuando eres una mentora, tienes que recorrer el camino antes de poder enseñarlo.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Amén. ¿Gwen? ¿Quién es Gwen? Tenemos que subir aquí a Gwen. ¡No te vayas tú Marlene. Ahora, Gwen, una cosa que hemos aprendido acerca de ser mentora es que gran parte de ella lo meditas parece cuando estás haciendo largas caminatas, y luego llegas y le interrumpes en la puerta a una vecina, y tienes también que estar dispuesta a asumir algunos riesgos.

¿Qué te motivó a ser tan agresiva, o podríamos decir proactiva, de estar caminando hasta llegar a la puerta de esta mujer y entrar, interrumpir en su vida? ¿Qué pasaba por tu mente en ese momento?

Gwen: Bueno, la verdad es que íbamos a la misma iglesia en ese momento. Ella vivía en la misma calle donde yo vivía, y mi mamá me dice esto todo el tiempo, «nada de lo que Dios hace es coincidencia». Mi pastor me recuerda eso todo el tiempo porque de vez en cuando yo digo, «no puedo creer que esto sea un golpe de suerte». Él me mira y dice: «No hay casualidades».

Así que el estar ahí en el momento adecuado, era claramente la intervención de Dios, Dios me llevó allí a su casa en un punto en el tiempo cuando ella lo necesitaba más. Lo interesante es que a lo largo de los años, y existe una buena diferencia de 15 años en nuestras edades, y lo que ella estaba pasando, yo ya lo había vívido, y yo estaba dispuesta a compartir eso y para alentarla que esa situación solo mejoraría con tiempo de oración.

Liz me dijo antes: «Ponte de pie, y dile a ella acerca de todas esas chicas de nuestra iglesia». Hicimos un estudio de Tito 2 el verano pasado. Teníamos una clase para mujeres en la escuela dominical, y lo hicimos en el tiempo de verano.

Todas esas mujeres jóvenes asistieron. Era como si estuvieran saliendo de la nada. Llegaron a la clase, y comenzamos a estudiar y a compartir. Creo que llegaron hasta ese punto... el grupo es de mujeres más jóvenes. Tienen la misma edad de la que se encuentra ahí. Era como si ellas creyeran que no teníamos nada para ellas, pero después que estudiamos las lecciones, se unieron a la clase de las mujeres en la escuela dominical. Se graduaron del...¿cómo era que lo llamaban? Los jóvenes, todavía estaban en el grupo de los jóvenes, y eran como de 30 y tantos años de edad.

Finalmente decidieron que estaban listas porque habían descubierto: «¡Bueno, hmmm, esto no es tan malo! ¡No son tan bobas como pensamos que eran!, hmmm, tal vez tienen un par de perlas de sabiduría que podrían ser de beneficio para nosotras».

Eso fue muy bueno, me he vuelto muy cercana con algunas de esas mujeres jóvenes. Yo no tengo hijas. Tengo un par de nueras, y ha sido una gran experiencia para poder compartir.

Nancy: ¿Puedes pensar en algunas mujeres mayores que han invertido en tu vida en ese rol en ese papel de Tito 2?

Gwen: Sí. Mi mamá y la suegra de Liz. La suegra de Liz era la mujer mayor que estuvo allí cuando yo me uní a nuestra iglesia. Ella me tomó bajo sus alas, murió hace varios años.

Nancy: Y ese, «tomarte bajo sus alas», ¿en qué consistió?

Gwen: ¿En qué consistió? Ella fue mi mentora. Ella se involucró, y ella compartía perlas de sabiduría conmigo acerca de la vida y cosas de esa naturaleza.

Nancy: ¿Alguna vez llegó a tocarte la puerta?

Gwen: No, no lo hizo. No conozco muchas personas que hagan eso en realidad. Pero ella me ayudó mucho. Yo era ya una adulta en ese momento, yo había sido cristiana desde que tenía diez años. Pero no fue hasta que llegué a la ciudad de Bolingbrook que empecé a crecer, y por eso ella fue fundamental para que ese crecimiento iniciara. Y por supuesto, mi mamá ha estado allí siempre, y ella estará cumpliendo 94 años en agosto. Ha sido una verdadera bendición para mí.

Nancy: Bueno, una verdadera bendición. Así que ella tiene nietos y bisnietos espirituales. . .

Gwen: Oh, ella tiene toda una comunidad. La llaman Mamá Hughes, y todo el mundo en la comunidad la conoce. Varias generaciones la conocen. Así que ha sido un gran modelo para mí.

Nancy: Qué bendición. Amén. ¿Hay algo más que quieras agregar?

Marlene: Creo que al que mucho se le da mucho se le demandará y creo que cuando la gente ha aportado a tu vida, sientes esa carga de tú también aportar en la vida de otros.

Nancy: Es como una mayordomía que se nos ha dado, ¿no es así? Y es también una responsabilidad que sentimos de compartirlo con otras mujeres.

Beth: Mi esposo y yo hemos estado en el ministerio a tiempo completo desde hace diez años, bueno, casi once. Los últimos nueve meses he sido la esposa de un pastor principal.

Mi mamá ha sido una persona muy importante en mi vida, fue mi madrina de honor en mi boda. Yo tenía tres hermanos mayores, por lo que era natural que ella estuviera a mi lado.

Cuando mi esposo y yo comenzamos a salir, y él me dijo que sentía que Dios lo estaba llamando a ser pastor -–bueno, de hecho, aún no habíamos ni siquiera empezado a salir. Cuando volví a mi habitación, mi mamá dijo: «¿Estabas con ese chico Chris otra vez?» Y dije: «Sí». Y ella dijo: «Bueno, no vas a empezar a salir con él, ¿verdad?»

Dije: «No, no vas a creer lo que me dijo esta noche. Él quiere ser un pastor, ¿puedes imaginarme como la esposa de un pastor?», y ella dijo, «¡no!»

Yo respondí, «¡yo tampoco! No voy a empezar a salir con ese chico». Y como Dios ya lo tenía en sus planes, hoy estamos totalmente enamorados, con 13 años de matrimonio con cuatro hijos. Lo que yo no sabía es cómo Dios me estaba preparando para ser la esposa de un pastor.

Esa preparación vino de una relación de Tito 2 muy natural entre madre e hija. La forma en que ocurrió fue que nos habíamos mudado a una nueva iglesia poco después de que fui salva, cuando tenía como 10 años. La iglesia tenía poco tiempo. Había alrededor de 60 personas. Y hasta que el Señor llamó a mi esposo fuera del ministerio en esa iglesia, después de servir 10 años, de esto hace nueve meses, yo había sido miembro de esa iglesia por 25 años.

Esa congregación pasó por tres distintos pastores, y mis padres siempre eran parte de la solución. Tú sabes esa frase que dice, «no seas parte del problema; sé parte de la solución». Nunca se habló de dejar la iglesia. Al igual que el divorcio nunca fue una opción, y ellos ya van a estar celebrando su 50 aniversario de boda el siguiente año.

Así que mis padres me prepararon. Mi madre me preparó para pasar a través de lo bueno, lo malo y lo feo, y no me di cuenta de lo importante que fue esto para prepararme para ser la esposa de un pastor a tiempo completo de por vida. La iglesia estaba segura, y el cuerpo de Cristo era importante. Todo esto fue uno de los frutos de Tito 2.

La otra cosa es, mi esposo siempre está tratando de enseñarme que cierre las puertas con llave, y como quiera dejo mis llaves en el carro. La puerta de mi casa era como una puerta giratoria. Nunca sabíamos quién iba a aparecer o ser nuestro próximo huésped y yo nunca me acostumbré a algo diferente. No me di cuenta que era extraño.

Así que cuando mi esposo y yo comenzamos en el ministerio a tiempo completo en la universidad, teníamos estudiantes universitarios viviendo con nosotros desde que nos casamos y cuando nacieron nuestros hijos. Sabían el día que iba a ir al hospital y cuando regresaría, ellos estaban conmigo. Nunca me acostumbré a algo diferente.

Qué preparación tan hermosa. Ahora, por la gracia de Dios, la hospitalidad no es un trabajo duro. Es vida, y eso lo entendí con mi mamá. La puerta siempre está abierta.

Dios es tan misericordioso por hacer esa obra en mí y tener alguien quien me lo modelara y poder haber tenido una casa y esa mentalidad y poder seguir adelante. Es Él que me ha llamado, aunque me siento tan inadecuada para ser la esposa de un pastor principal.

Me gusta mucho poder aportar en la vida de mujeres más jóvenes pero también experimento lo mismo que tú, con frecuencia me siento como que me están discipulando mucho más a mí de lo que yo puedo ofrecerles a ellas. Es un privilegio estar aquí hoy con dos de mis mujeres Tito 2. Es una bendición.

Nancy: ¿Dos de tus mujeres jóvenes Tito 2 están aquí?

Beth: No, las mayores que yo, mi madre y su querida amiga al lado de ella, Cindy. Cindy está en el medio de mi mamá y yo. Es una de esas relaciones únicas donde las tres de nosotras somos muy buenas amigas. Tenemos una diferencia de quince años entre nosotras. Somos como hierro que afila hierro entre nosotras. Estoy tan agradecida de estar con esas mujeres.

Nancy: Qué bien. ¿Puedo llamar a tu mamá y a su amiga para que se unan a nosotras? ¿Son ustedes dos?

Judi: Yo soy su mamá.

Nancy: Cuéntanos lo que significa para ti ver hoy a tu hija como madre y como esposa y viviendo todas estas cosas –el ser hospitalaria y ser también la esposa de un pastor. Cuéntanos, ¿qué significa hoy esto para ti?

Judi: Es recompensa tras recompensa, no lo merezco, pero es tan precioso...es algo hermoso.

Nancy: Y tú también has sido parte del proceso. Podrías por favor decirnos tu nombre también.

Cindy: Mi nombre es Cindy.

Nancy: Cindy, ¿cómo has venido tú a cooperar a ayudar en la vida de Beth? Cuéntanos un poco sobre cuál ha sido tu papel y tu inversión en su vida, cómo fue, y qué ha significado para ti.

Cindy: ¿Qué ha significado para mí? Estamos en una habitación llena de amigas queridas aquí con nosotras, pero ellas dos son de mis amigas más queridas. Judi ha llenado un vacío siendo mi madre espiritual. La primera vez que compartimos cuarto, yo no la conocía, y tuvimos que compartir una cama. Estábamos en un retiro de mujeres, y pensaba, «no podré dormir toda la noche. Yo no la conozco». Hemos sido amigas muy queridas desde entonces.

Ella ha sido un estímulo para mí, y después tuve el privilegio de tener a su hija como una de mis amigas más queridas también. Hemos llorado juntas sobre todo tipo de cosas, desde hijos hasta mudanzas. Ellas han sido «el hierro que con hierro se afila» para mí. Ellas han aportado a mi vida. Yo no creo que yo haya aportado a sus vidas pero...

Judi: Oh sí, claro que tú has aportado en nosotras también.

Cindy: Es una bendición estar con Chris y Beth, y ver la mano de Dios en el trabajo de ellas. Esta mañana tuve la oportunidad de compartir con Beth lo que su esposo Chris ha aportado a nuestras vidas, y cómo tuvo que amonestarme.

Mi esposo y yo estábamos luchando con un hijo que no estaba caminando con el Señor. Fuimos a su casa, y yo estaba derramando mi corazón. Chris, en forma gentil y amable me dijo: «Tú deseas su salvación, y es una cosa muy buena, pero tú has hecho de su salvación un ídolo». Le dije a Beth que estaba confundida. No estaba de acuerdo con él justo en ese momento, pero luego sí, porque mi espíritu inmediatamente estuvo de acuerdo con él.

Así es como ellos han aportado en mi vida, desafiándome a examinar lo que amo, y si amo a mis hijos más que a mi Cristo y mi Salvador.

Nancy: Un par de observaciones sobre el ministerio de Tito 2: En primer lugar, es totalmente relacional. No se escuchó nada de lo que hemos hablado como si hubieran tenido sesiones formales porque es algo de la vida diaria, y no es solo de una vida a otra vida, son múltiples relaciones que Dios une. Es un ministerio de la gracia de Dios a través de nosotras a alguien más. No es dar a alguien lo que no hemos recibido; solamente es dar de lo que hemos recibido por la gracia de Dios.

Y entonces también es un beneficio mutuo. Decía al inicio que no solo las mujeres jóvenes necesitan mujeres mayores en sus vidas, sino que también nosotras, las mujeres mayores necesitamos las mujeres jóvenes en nuestras vidas.

Así que nos necesitamos las unas a las otras. Ese es uno de los principios de Tito 2. No debemos aislarnos, y no podremos lograrlo con solamente amigas de nuestra misma edad. Es muy bueno tener personas de la misma estación de vida, pero necesitamos personas que estén en diferentes épocas de la vida para ayudarnos y alentarnos mutuamente unas a otras como peregrinas en la jornada.

Y aquí tenemos tres mujeres que están haciendo eso, y gracias por compartirlo. Muchas gracias.

Sandy: En mi caso tuve que tomar un examen de higiene dental. Me había graduado de la universidad hace 32 años, y el Estado de Indiana me hizo retomar mi examen clínico. Tuve que volver a la Universidad de Michigan. Cari tuvo que retomar su examen también, y resultó que teníamos algo en común, mi hija y su hermana son amigas.

Yo sabía que ella acababa de graduarse de la escuela, y le dije: «Oye, ¿puedo llamar a tu hermana y hablar con ella?» Ella me retó a enviar mi dinero para tomar el examen con ella. Así que pasamos todo el verano juntas para prepararnos. Viajamos ida y vuelta a Michigan, buscando pacientes. Ella venía de un hogar cristiano. Durante los últimos diez años sus padres habían estado viviendo al cruzar la calle de mi casa, pero yo no la conocía ni sabía de ella en lo absoluto. Nos divertimos mucho el verano pasado.

Estaba llegando a su final, yo había tomado mis exámenes. Había llegado a casa de vacaciones, y tenía que devolver algunas cosas que me había prestado. Tenía una copia extra de, En busca de Dios, en mi auto, y le dije: «Cari, acabo de leer el libro, En Busca de Dios, durante el verano. Me perdí varias sesiones porque estuve en Michigan tomando mis exámenes. Voy a leerlo otra vez este otoño. Voy a estar estudiando para mi examen teórico y no voy a tener tiempo para hacer un estudio bíblico, ¿quieres hacer el estudio conmigo?»

Ella dijo: «Claro»

Yo le dije, «bueno, tengo otro libro en mi auto. ¿Puedo dejarte esa copia en tu auto?» Y así lo hicimos. Nos hemos estado reuniendo una vez a la semana, muchas veces por vía telefónica. Ella ha bendecido mi vida mucho.

Tengo un nido vacío. Mis dos hijos están lejos. Mi hijo ya terminó la universidad; mi hija está en la universidad, y está lejos todo el año. Sentía una soledad, y . . . hemos tenido una muy buena relación. Hablamos mucho; compartimos. Ella me llama la atención de mi pecado cuando estoy pecando y preocupándome por mis hijos, cuando estoy actuando demasiado como una madre para mis hijos adultos y con ella. Hice una lista de todas las cosas. . . ella me reta a caminar en este camino de una manera. . . jamás hubiese pensado ni en un millón de años que Dios podría usar esa chica.

Nancy: Cari, ahora que estás aquí, ¿cómo ha usado Dios esta relación en tu vida?

Cari: Bueno como Sandy estaba diciendo, yo crecí en un hogar cristiano, pero realmente no había muchos ejemplos en el día a día en nuestra casa. Desafortunadamente, esto sucede con mucha frecuencia. Así que nunca entendí completamente lo que significaba vivir lo que uno predica. Yo en verdad no tenía límites. Había muchas cosas que yo sabía pero no las ponía en práctica.

Es gracioso ahora porque Sandy y yo hablamos, y soy confrontada por mi pecado. Comentando con Sandy acerca de eso, y si ella lo hubiese hecho cuando nos conocimos o al principio de nuestra relación, yo habría pensado que estaba loca.

Sandy: Ella me dijo eso tantas veces.

Cari: O decía: «La gente no vive así» o «eso no es posible». ¿Qué otra cosa yo decía también? Bueno principalmente cómo conducirnos por este camino y lo que significa tener una relación día a día con Cristo sin interrupciones.

Nancy: ¿Puedes verte a ti misma siendo mentora de una mujer más joven y protegerla, cuidarla bajo tus alas y hacer lo mismo?

Cari: Bueno, yo diría que sí. Espero que pueda hacerlo tan bien como Sandy lo ha hecho. Es raro, porque siempre que estamos en grupos más grandes o entre mujeres cristianas, lo consideran como una relación de mentora, pero yo considero a Sandy como mi mejor amiga, entonces yo siempre pienso, «ella no es mi mentora».

Sandy: Es una relación muy especial. Ella me ha permitido ser una mejor mamá porque ella ha aportado a mi vida, y solo puedo decir que he recibido mucho más de ella. Para el Día de las Madres hizo esto para mí. Es uno de nuestros versículos favoritos. Tenemos muchos versículos que llamamos «nuestros versículos», este es Hebreos 10:23 y 24. Ella escribió mi nombre en el versículo, y me lo obsequió para el Día de las Madres, y es una de mis posesiones más preciadas.

Nancy: Amén. Gracias a ambas por compartirnos todo esto. ¡Qué bendición!

Annamarie: «... las ancianas...que enseñen a las jóvenes…» Acabamos de escuchar ejemplos de cómo vivir estas palabras. Y tú, en tus circunstancias específicas, también puedes abrazar este mandato de Tito 2.

Una oyente nos contó cómo aplicaron esto en su iglesia local, a raíz de encontrar los recursos de Aviva Nuestros Corazones, y de participar de las Conferencias Mujer Verdadera. Escucha lo que ella nos dijo,

Orfa: El Señor nos retó, la Palabra nos retó, y dijimos: «Sí, Señor». Se acuerdan que esa era la expresión con que Nancy al final nos retaba, y cuando regresamos de allá, platicamos con el pastor y dijimos: «Vamos a empezar un grupo de mujeres». Queríamos empezar un grupo de mujeres donde las mujeres conocieran lo que nosotras habíamos experimentado allá.

Estoy segura que no era algo nuevo, y no es el movimiento, de verdad, no son estas mujeres, aunque sí son usadas por el Señor. De lo que sí estoy segura es que es la Palabra lo que transforma, es la Palabra lo que convierte, es la Palabra la que ha hecho el cambio y la que nos ha hecho voltear nuestros ojos al Señor.

De verdad, nosotras empezamos a orar y queríamos compartir aquello que habíamos aprendido en Querétaro, queríamos que todas las mujeres conocieran lo que nosotras estábamos conociendo...y la emoción que traíamos no la podían entender. Las que no fueron no lo podían entender, pero sí veían que algo estaba pasando, y luego nos empezaron a preguntar y como Bere dice, empezó a compartir los recursos y los audios. Y gracias a Dios por esta provisión. Ha sido una bendición conocer Aviva Nuestros Corazones y las personas que Dios ha puesto. El Señor va mostrándonos hacia dónde nos quiere llevar.

Empezamos a estudiar en nuestra iglesia con grupos de mujeres. Ya no tuvimos un solo grupo en la iglesia sino que oramos y el propósito era empezar a trabajar con mujeres y diferentes días de la semana en diferentes horarios, porque muchas trabajan y no se acomodaban los horarios.

Vimos cómo Dios en verdad nos ha llevado y nos ha encaminado. Compartimos con el grupo y yo veía cómo las muchachas estaban emocionadas. Para mí era un temor porque era como sacarnos de la iglesia y llevarnos a las casas a grupos. Era algo nuevo para nosotras. Era algo nuevo para nuestras hermanas que por muchos años estuvieron ahí y teníamos temor pero estuvimos orando.

En verdad hermanas, yo les animo. Esto ha sido una bendición enorme. Tenemos jovencitas de 12 años, 13 años, 14 años, 15 años, y hermanas grandes de...yo creo que yo soy la más grande. Tal vez la mayor tiene 55 años, la hermana Tere.

Pero hemos estado aprendiendo juntas, hemos llorado juntas, miren, Mentiras que las Mujeres Creen, la Palabra nos ha confrontado, en cómo nos hemos creído las mentiras que el enemigo nos ha dicho. Ver cómo las jovencitas de 14 años abren su corazón, desnudan su corazón y dicen: «En verdad hermana yo he creído la mentira de que no tengo valor, que no valgo nada», cuando la verdad, nuestro verdadero valor está en Cristo, y cuando les decimos eso, es como que la luz viene otra vez a ellas, la esperanza viene otra vez a ellas.

El enemigo nos bombardea con mentiras tremendas, y esta ha sido una bendición para nuestras vidas. La verdad Aviva Nuestros Corazones ha sido un gran recurso, la Palabra, la Biblia es nuestra regla de fe y práctica, y tenemos las guías, estos libros que son solamente recursos, y estas mujeres que Dios ha equipado para que sean también recursos que nos ayudan en nuestro crecimiento.

El Señor las bendiga, les exhorto y les animo a que estemos orando y que nos animemos unas a otras a seguir estudiando. Las mayores enseñando a las jóvenes, y las jóvenes enseñando a otras que vienen detrás de ellas.

Annamarie: Escuchaste a una oyente contarnos cómo han aplicado el mandato de Tito 2 en su iglesia local. Es nuestro deseo que muchas mujeres más abracen el diseño de Dios para sus vidas, y que podamos ver mucho fruto en toda Latinoamérica.

Todo seguidor de Jesús, en algún momento siente la presión de ser un mejor testigo—de dar testimonio de su fe. En nuestro próximo programa, Nancy nos mostrará formas prácticas en las que podemos compartir el evangelio con otras personas. No te pierdas este próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Diciendo: «Sí, Señor» juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

Me Rindo a Ti, Jonathan & Sarah Jerez ℗ 2016 Aviva Nuestros Corazones.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Únete a la discusión