Podcast Aviva Nuestros Corazones

Elige la gratitud, un viaje hacia el gozo - Entrevista con Barbara Rainey

Leslie Basham: Puedes escoger entre estar agradecida a Dios por tu esposo, o volcarte hacia  la crítica.  Con nosotros Barbara Rainey.

Barbara Rainey: Al encontrarme recientemente con el nido vacío, sin niños en quienes enfocarme, me he dado cuenta que ahora me es más fácil ser más quisquillosa y tiendo a notar más los defectos de mi esposo—más que cuando tenía a mis hijos en casa. Por lo tanto mi marido recibe ahora toda mi atención. Si no tengo cuidado, puedo llegar a ser muy crítica.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín

Nancy Leigh DeMoss: En estos últimos días, he estado hablando con mi amiga Barbara Rainey sobre su libro “Acción de Gracias: un tiempo para recordar”, que está disponible en inglés (Thanksgiving: A Time to Remember).

Parece mentira que el día de Acción de Gracias fue hace ya un mes, ¿verdad Barbara?… ¡estamos por entrar en el nuevo año!

Barbara: Sí, es difícil de creer.

Nancy: Estamos animando a nuestros oyentes que hablan inglés a obtener este libro y a utilizarlo no solo el día de Acción de Gracias con sus familias, sino en cualquier momento del año, con el propósito de cultivar un espíritu de gratitud, recordando nuestro pasado, la historia acerca de ese día en los EE. UU., pero más que nada para hacer de la gratitud un estilo de vida.

Así que bienvenida a Aviva Nuestros Corazones, Barbara.

Barbara: Gracias, Nancy, me alegro  estar de vuelta.

Nancy: Hace unos años, cuando te  enteraste de que yo estaba escribiendo un libro sobre la gratitud, me contactaste. Me enviaste un correo electrónico que decía: "Este es un tema que realmente me apasiona".

Barbara: Así es.

Nancy: Fuiste muy amable al escribirme: "Si hay algo que yo pueda hacer para ayudar a promover este libro, házmelo saber."  Y ahora este libro ha sido publicado y ya tiene un tiempo en el mercado, Sea agradecido: su camino al gozo.

Así que al estar entrando a un nuevo año próximamente, pensé que sería interesante  que nos juntáramos hoy en el estudio de grabación  para hablar un poco más acerca de este tema de la gratitud. Sé que es algo que significa mucho para ti y que realmente has tratado de que se convierta en un estilo de vida. Así que me gustaría  que conversáramos sobre esto.

Barbara: Eso me encantaría.

Nancy: Estoy interesada en saber, cuando viste que estaba escribiendo un libro sobre el tema, ¿qué fue lo que te llevó a decir?: “Esto es algo que me apasiona”. ¿Es algo que ha inquietado tu corazón?

Barbara: Bueno, no creo que siempre haya tenido esa inquietud en mi corazón.  Ser agradecida eso no es algo que a mí me sale naturalmente. Yo no sé si es natural para mucha gente. En mi caso, al escribir el libro sobre la gratitud, creo que me vi inspirada por el ejemplo de esas personas que vivían en Plymouth, que pasaron tanto trabajo y aun así estaban continuamente dando gracias a Dios; eso es algo que yo aprendí mientras escribía el libro. Pensé: "Si ellos pudieron estar agradecidos, si pudieron expresar agradecimiento cuando no tenían nada, ¿cuánto más debería yo estar expresando agradecimiento y gratitud cuando tengo tanto?"

Así que ese fue realmente el origen de mi interés en el tema de la gratitud.

Nancy: Tú hacías una comparación entre lo que tenemos hoy y  lo que tenían nuestros antepasados, y lo comparabas incluso a lo que tienen algunas personas en otros lugares del mundo. Acabo de leer algo hace poco, y si mal no recuerdo, hay más de un billón de personas en el mundo que ganan un dólar al día. En este país no tenemos ni idea de cómo vive el resto del mundo, y sin embargo—me incluyo en esa categoría—encontramos tanto de qué quejarnos.

Barbara: Así es.

Nancy: Al parecer, en un sentido, mientras más tenemos, menos agradecidos somos.

Barbara: Sí eso es  muy cierto. Empecé a notar esto cuando comencé a criar a mis hijos. Su tendencia era a quejarse porque no tenían lo  que su hermano, un amigo o un compañero de escuela tenían. Se convirtió en una especie de epidemia en nuestra casa, y no me gustaba. Sabía que teníamos mucho, y sabía que les estábamos dando mucho en comparación con el resto del mundo, así que Dennis y yo empezamos a trabajar en ayudar a nuestros niños a apreciar más lo que tenían.

No fuimos tan exitosos como nos hubiera gustado, debido a que la gratitud es una elección del corazón, pero empezamos a poner  la semilla de esos pensamientos en sus cerebros; les enseñábamos que tenían que estar agradecidos por lo que tenían.

Nancy: Tenemos tan desarrollado ese sentido de derecho.

Barbara: Así es.

Nancy: “Me deben algo”. O quizás pudiéramos desarrollar comparaciones: “Alguien tiene más que yo”. Aconsejo mi corazón y a veces  me recuerdo  a mí misma que si todo lo material o las amistades o todas las cosas que valoro, me fueran quitadas  y lo único que me dejaran fuera a Cristo, el Evangelio y la salvación del juicio y la ira de Dios, todavía tendría suficiente para estar más que agradecida por toda la eternidad.

Barbara: Exactamente.

Nancy: Porque todo se inicia en el corazón.

Barbara: Sí.

Nancy: Se puede caminar a través de una tienda de tarjetas ver todas estas tarjetas bonitas y regalos de agradecimiento, y eso te da una idea de la gratitud, pero en realidad, la gratitud va más allá que eso. Una cosa es enviar tarjetas de agradecimiento y notas, pero otra cosa es tener un corazón verdaderamente agradecido por la gracia y la misericordia de Dios—la multiforme gracia de Dios derramada en nuestras vidas.

Barbara: Yo estoy de acuerdo, y al igual que cualquier otra cosa, creo que puede ser desarrollada como cualquier otra disciplina o cualquier otra actitud en nuestras vidas mediante la práctica. No te vuelves buen pianista, no te haces un gran médico, no te haces buena en nada sin la práctica y el estudio. Creo que la gratitud no es una excepción.

Nancy: Creo que también esto se logra reconociendo la necesidad de la gratitud y  la falta de gratitud.

Barbara: Así es.

Nancy: Mientras escribía este libro, me encontré predicándome a mí misma. Mis palabras a menudo me persiguen en los libros que escribo. Es desagradable reconocer en mi corazón estas semillas de queja, de murmuración y de falta de gratitud. De verdad que son ofensivas, pero estas actitudes pueden aferrarse a nuestras vidas. Me di cuenta de que una de las cosas que tuve que hacer de manera repetitiva mientras estaba trabajando en este libro—y desde entonces lo hago—es confesar mi falta de gratitud, mis quejas, mis lamentos por las cosas pequeñas y por las cosas grandes claro. Tenía que decir: "Señor, perdóname." Me veía obligada a identificar cuando el pecado de la ingratitud estaba allí y entonces le pedía que me diera la gracia de un corazón agradecido.

Barbara: Estoy de acuerdo.

Nancy: Otra cosa que me llamó la atención cuando estaba trabajando en este libro—sobre todo al pensar en este tema durante esos meses—son las consecuencias de un corazón ingrato, no solo las consecuencias en mí, sino también la influencia que tiene en las personas que me rodean. Piensa en esto: Realmente no nos gusta estar cerca de personas quejumbrosas y que viven lloriqueando. ¿Qué tipo de impacto tienen estas personas en la cultura, en su entorno?

Barbara: Exactamente, uno no se siente bien, no es  agradable estar cerca de alguien que se queja todo el tiempo. Tengo la tendencia de que cuando yo estoy cerca de alguien quejumbroso, como un cajero, por ejemplo, que esté refunfuñando sobre algo o alguien, quiero salir huyendo de allí. Uno no se siente bien; no me gusta.

Y pienso que nos olvidamos de que lucimos o sonamos igual de mal cuando hacemos lo mismo. Nos sentimos justificados cuando nos quejamos, porque la situación era tan mala, o quizás nos sentimos tan irrespetados. Yo creo que nos sentimos justificados cuando nos quejamos, y que nos olvidamos de cómo suena y cómo lucimos cuando lo hacemos.

Nancy: Es más fácil verlo en los demás que verlo  en nosotras mismas.

Barbara: Oh, mucho más fácil, como ocurre con la mayoría de los pecados.

Nancy: Algunas personas que conozco son tan obsesivas con la eliminación de gérmenes, siempre están caminando por ahí con un frasco de desinfectante, fumigando las bacterias de sus gabinetes de cocina, pero me parece que el corazón y el espíritu ingrato son realmente más desagradables, peligrosos y perjudiciales para el medio ambiente que  cualquiera de esos gérmenes.

Barbara: Creo que tienes razón.

Nancy: De manera que debemos querer deshacernos de la ingratitud en nuestros hogares. Y tú has hablado de la importancia que le has dado a este tema con tus hijos. Tú tienes seis hijos, y todos fueron pequeños alguna vez. ¿Cómo lidiaste con este tema de la ingratitud? y ¿cómo ayudaste a tus niños a cultivar un espíritu agradecido?

Barbara: Bueno honestamente, no creo que hicimos un gran trabajo, ya que, como he dicho antes, ser agradecido es una opción del corazón, y como padres, nosotros no controlamos los corazones de nuestros hijos. Ahora uno puede ejercer influencia sobre ellos y dirigirlos. Los hicimos  que aprendieran de memoria el versículo de Filipenses que dice: "Haced todas las cosas sin murmuraciones ni discusiones". Ellos lo memorizaban, pero eso no les gustaba.

Nancy: ¿Ellos se quejaban de esto?

Barbara: Oh sí,  ellos se quejaban. Y cuando estaban quejándose, les recordábamos, “Haced todas las cosas sin murmuraciones ni discusiones”,  y ellos viraban sus ojos hacia arriba como quien dice  “¡Oh cielos, otra vez!”

Tratamos de influenciar, tratamos de dirigirlos. Corregíamos y entrenábamos. Pero a fin de cuentas todo se reduce a una elección del corazón. Yo hacía que mis hijos mostraran gratitud externamente. Por ejemplo, enfatizábamos mucho que debían decir ‘gracias’ por todo, y hacia que ellos escribieran notas de agradecimiento por cada regalo que recibían.

Nancy: Oh, esa es una costumbre que se ha perdido

Barbara: Oh sí, ¿verdad?

Nancy: Ya no escuchas que la gente lo haga.

Barbara: En realidad, algunos de mis hijos todavía lo hacen. Ese entrenamiento surtió su efecto en algunos, lo cual me gusta ver.

Así que los formé para las cosas externas, pero me di cuenta de que todos mis esfuerzos no producirían en realidad un corazón agradecido, porque en última instancia, era su elección el ser agradecidos en respuesta a lo que Dios había hecho por ellos.

Nancy: Por supuesto, una de las cosas más importantes es lo que los padres les modelan.

Barbara: Exactamente.

Nancy: Ya sea que modelen un espíritu quejumbroso y negativo o que modelen la gratitud— esto contagiará a los niños de una manera u otra.

Barbara: Así es. Hay tantas cosas que un padre debe modelar. Puede a veces llegar a ser desalentador, pero, sí, nuestros hijos nos están observando. Están viendo todo lo que hacemos, lo que decimos, y están imitándolo todo. Así que si un padre no está trabajando la gratitud en su propio corazón, esto va a ser transmitido a sus hijos.

Nancy: Estamos viviendo en un momento en que hay muchos motivos para quejarse. Hay un montón de preocupaciones que nos abruman—las hipotecas de las casas, la economía, las quiebras, los eventos internacionales y el terrorismo. Hay tantas cosas que me parece que la gente está realmente luchando con el miedo, con la incertidumbre y  con la depresión.

Barbara: Sí.

Nancy: Me parece que una gran cantidad de  personas están experimentando hoy en día una baja emocional.  Y si nos fijamos en las circunstancias, hay un montón de razones para ello. ¿Cómo crees que de manera individual, como familias y como hijos de Dios, podemos animarnos unos a otros a tener corazones agradecidos, en medio de un ambiente tan negativo y en tiempos tan difíciles, donde hay gente perdiendo puestos de trabajo, etc.?

Barbara: … Sí, todo eso, sí. Creo que tenemos que ser más diligentes en relación a  lo que dejamos entrar a nuestra mente,  porque una dieta constante de noticias, ya sea en la televisión o en Internet o en el periódico o lo que sea, puede llevarnos  a estar deprimidas y a sentirnos temerosas,  preocupadas y ansiosas. Si no mantenemos un equilibrio con la verdad de Dios, independientemente de cuán mal estén las cosas y sabiendo que éstas se  pueden poner peor antes que mejorar, debemos recordar que Dios está en control, que Él tiene el control.

Nancy: Sí.

Barbara: Dios sigue siendo soberano. Así que creo que individualmente tenemos que controlar lo que estamos dejando entrar en nuestro cerebro. Tú hablaste de eso en tu libro acerca de lo importante que es la mente. Inicia en el corazón, pero la mente influye sobre  las emociones del corazón.

Nancy: Sí.

Barbara: Si nos estamos enfocando en lo negativo, entonces nuestro corazón va a sentir miedo. Pero si nos centramos en la providencia de Dios, en Su soberanía y en Su plan, entonces nuestro corazón estará mucho más inclinado a confiar y estar agradecido.

Nancy: De eso se trata todo este concepto de renovar la mente de acuerdo a la verdad en la Palabra de Dios.

Barbara: Sí.

Nancy: Es por eso que una de las cosas en la que me disciplino es en alimentar cada vez  más  mi mente con la Palabra de Dios y no  con la cultura externa. Es algo así como  recalibrar nuestras mentes y corazones.

Barbara: Yo estoy de acuerdo contigo.

Nancy: Y tal como has dicho, enfocarnos en las cosas que son verdaderas, dignas, justas y puras; en las cosas que son seguras, incluso cuando todo a nuestro alrededor parece ser inseguro e inestable.

Barbara: Sí. Realmente estoy de acuerdo contigo. Creo que lo que dejamos entrar en nuestra mente es crucial. Es por eso que me encanta tu libro sobre ser agradecida. Creo que necesitamos esto en  nuestra cultura porque hay mucho de qué quejarse—mirando las cosas superficialmente, viendo las noticias, hay mucho de qué preocuparse. Pero tenemos que disciplinar nuestras mentes para ser agradecidas y poner en nuestro pensamiento en lo que es justo y lo que es verdadero.

Nancy: Debido a que es bueno cultivar la disciplina de tener un corazón agradecido, al final de este libro, hemos incluido un devocional de 30 días. Lo encontrarán en la última parte del libro “Sea Agradecido. Personalmente sé que no puedo pensar ser agradecida solo una vez, o simplemente escuchar un programa como este, o leer un libro sobre  agradecimiento y luego, de repente, cambiar mí forma de  pensar. La transformación es un proceso. Se lleva a cabo en el transcurso del tiempo. Si haces cualquier cosa, día tras día, durante un período de varias semanas, se vuelve parte de tu pensamiento.

Barbara: Sí.

Nancy: Así que incluimos en este libro un  ejercicio de 30 días. Incluye llevar un diario estar atentos  a las misericordias de Dios. Tengo la esperanza de que a través de esto,  las que lean este libro no solo lo lean y lo guarden, sino que tomen estos 30 días y a través de esta peregrinación experimenten una transformación en su forma de pensar y en la forma como ven la vida.

Barbara: Yo también espero que lo hagan, Nancy, porque creo que es una gran idea. Creo que es una gran herramienta práctica. Si mal no recuerdo creo que escribiste acerca  de una mujer que hizo este ejercicio por  30 días en su matrimonio; ella se centró en ser agradecida durante esos 30 días y esto hizo la diferencia.

Nancy: Por eso animamos a las mujeres todo el tiempo a que hagan este reto con sus esposos. No tienen que decirle nada a ellos mientras lo hacen, pero durante 30 días ellas deben enfocarse en una cosa que ellas aprecian sobre su marido,  dándole  gracias por ello y  expresándoselo  a ellos. Esto es el reto de 30 días para las esposas y lo pueden encontrar cuando visitan AvivaNuestrosCorazones.com.

Barbara: Excelente  idea.

Nancy: ¡Sí! A través de los años hemos recibido probablemente miles de respuestas de mujeres que han tomado ese reto de 30 días de animar a su marido y nos han dicho que esto cambia la forma en que ven a sus esposos. Por lo general, antes de que  terminen los 30 días, también  cambia la forma en que el marido ve a la esposa, por  el hecho de inyectar esa actitud de gratitud en el matrimonio.

Barbara: Eso es muy bueno, Nancy.

Al encontrarme recientemente con el nido vacío, sin niños en quién enfocarme, me he dado cuenta que ahora me es más fácil ser más quisquillosa y tiendo a notar más los defectos de mi esposo—más que cuando tenía a mis hijos en casa. Por lo tanto mi marido recibe ahora toda mi atención. Si no tengo cuidado, puedo llegar a ser muy crítica.

Así que creo que el desafío de 30 días para mujeres, enfocándose en lo que es bueno y correcto de sus maridos, es fabuloso.

Nancy: En Avivanuestroscorazones.com  se puede obtener más información acerca de cómo hacer este reto de 30 días. Allí encontrarás ideas y consejos prácticos sobre la manera de infundir gratitud en tu matrimonio.

Barbara, mientras trabajaba en este libro, Sea Agradecido”, me encontré con una serie de ejemplos de cómo la gente toma la decisión de dar gracias en momentos cuando es muy, muy difícil hacerlo, cuando sus ojos están llenos de lágrimas. Invariablemente, cuando se habla de este tema de la gratitud o del agradecimiento, esa es una de los temas que surgen, porque la vida realmente tiene circunstancias muy difíciles.

Barbara: Eso es así.

Nancy: Es un mundo caído, y todavía no hemos llegado al final del Apocalipsis.

Barbara: Así es.

Nancy: Sé que tú y tu familia, hace algunos años, han caminado a través de lo que fue una gran pérdida—hubo muchas lágrimas. Sin embargo, sé que  han encontrado que en medio de esa circunstancia, la gratitud es realmente un arma poderosa contra el enemigo.

Cuéntanos un poco acerca de esa circunstancia y cómo la gratitud ha jugado un papel  fundamental en ella.

Barbara: Con gusto te cuento.

Hace algunos años, en junio del 2008, nuestra hija tuvo su primera bebé,  una niña. Su nombre es Molly. Molly nació sin ningún indicio de que algo andaba mal, pero muy pronto se hizo evidente que Molly tenía un problema. Ella tenía un aneurisma en el cerebro, y solo vivió siete días.

Esos siete días fueron maravillosos, fueron poderosos, fueron desgarradores, difíciles más allá de la imaginación. Pero en medio de la dificultad, una de las cosas que todos elegimos hacer (nuestros hijos Rebeca y Jacob, Dennis y yo, los padres de Jacob, Bill y Pam, y todos los hermanos que iban y venían durante esa semana), fue  centrarnos en las cosas buenas que Dios estaba haciendo en medio de esto.

Expresamos gratitud en primer lugar por darnos a Molly. Nadie lamentó que naciera, a pesar de que estuvo en medio nuestro tan solo por siete días.

Expresamos gratitud por la soberanía de Dios y  porque Él sabía lo que estaba haciendo y sabíamos que tenía buenos planes para nosotros y un buen plan para la vida de Molly, y por eso nos la dio.

Luego, después todo eso, un año después para la época de Acción de Gracias, tan solo unos meses después que Molly  había fallecido, mi hija y mi yerno estaban atravesando por un momento particularmente difícil.  Al acercarse el día de Acción de Gracias, pensaban "¿Cómo podríamos estar agradecidos por lo que Dios ha hecho este año? Hice mi lista acerca de una docena de cosas  por las que  yo estaba agradecida, y le envié un correo a mi hija diciéndole: “Tal vez esto te estimule”.

Una de las cosas que recuerdo que estaba escrita en la lista fue: “Estoy muy agradecida de que estamos de luto por la pérdida de una niña solamente y no de una niña y un marido. Estoy tan agradecida de que Dios nos dio a Molly porque ha cambiado sus vidas, nuestras vidas, y la vida de muchas otras personas. Estoy tan agradecida de que Dios te dio una familia para recorrer contigo este difícil camino, porque estamos con ustedes, su familia de ambos lados está con ustedes. Estoy tan agradecida de que Dios te ha rodeado de personas que creen y están orando por ti”.

Aparte de esto, había otros doce o más motivos de agradecimiento. Y cuando la terminé, yo sabía que no lo había agotado todo. Sabía que había más, pero terminé la lista y se la envié a ella y le dije: “Quiero animarlos, por difícil que sea esta temporada de Acción de Gracias para ustedes, a que hagan una lista de todas las cosas maravillosas que Dios hizo para que no  olvidemos cómo Él se reveló,  porque Él realmente estuvo con nosotros esos siete días de la vida de Molly”.

Nancy: Cuando hiciste esa lista, cuando diste gracias por  todas esas cosas, eso no quitó el dolor o la pérdida.

Barbara: No, claro que no lo quita.

Nancy: ¿Entonces qué hace?

Barbara: Lo que he encontrado  es que eso aporta equilibrio.

Creo que a veces pensamos que la gratitud y el agradecimiento van a funcionar como una varita mágica. Si yo digo: "Gracias, Dios", entonces todos mis sentimientos negativos van a desaparecer”. Pero la realidad es que los sentimientos negativos son el dolor y la pérdida porque has visto una hija morir, Dios quiere que sientas esas emociones.

Nancy: Y Dios siente esas cosas.

Barbara: Sí,  Dios siente esas cosas. Son sentimientos genuinos. Él no va a agitar Su varita mágica y hacer que todo sea perfecto.

Lo que la  gratitud hace es que pone todo en perspectiva. La gratitud trae equilibrio a las emociones de dolor, de pérdida y de tristeza, y pone al lado de ellas la paz, el gozo y la esperanza en el futuro. La esperanza fue una de las cosas a la que nos aferramos durante la semana de la vida de Molly  porque sabemos que es un hecho que todos vamos a verla de nuevo, y esa esperanza se debe a las Escrituras.

Cuando  das gracias, te enfocas en las cosas que son verdad en la Palabra de Dios, y esto equilibra y pone en perspectiva el dolor y la pérdida que actualmente estás atravesando.

Nancy: Sé que tenemos una gran cantidad de oyentes que en estos momentos están atravesando por algunas situaciones difíciles  en sus matrimonio, en una situación financiera, en una relación de la familia con la hija o con un hijo pródigo; tenemos oyentes que están llorando hasta quedarse dormidos en la noche por un hijo o una hija o un nieto que está lejos del  Señor — o tal vez un oyente o un ser querido está enfrentando un  diagnóstico físico  una enfermedad terminal. No hay, como dices, una varita mágica que haga desaparecer todo ese dolor de este lado de la eternidad.

Barbara: Así  es eso es correcto.

Nancy: Pero hay una actitud de gratitud que puede dar perspectiva y puede ser un camino hacia el gozo, incluso en medio del valle de la pérdida o  de la muerte o del sufrimiento.

Por eso quiero animar a nuestras oyentes, en los albores de un nuevo año, a pedirle a Dios que les conceda esta actitud de agradecimiento. Puedes ayudarte a través de las Escrituras, y también puedes adquirir el libro Sea agradecido y emprender esta travesía de 30 días, dejando a Dios recalibrar tu corazón. Visita AvivaNuestrosCorazones.com para que conozcas dónde puedes obtener el libro.

Permite que Dios te lleve a ese lugar del que hablan las Escrituras, donde estés abundando en acciones de gracias. Eso me recuerda la imagen de un riachuelo o arroyo desbordado en  sus orillas. Cualesquiera que sean las circunstancias, el llamado es a elegir gratitud, abundar en acción de gracias. Cuando lo hacemos, como hijas de Dios, cuando el mundo nos observa, y ve que hemos perdido a un hijo o a un nieto o que tenemos esta difícil circunstancia, y nos ve levantar la mirada hacia arriba en medio de las lágrimas, enfocándonos en el Señor, y diciendo: “Dios, Tú eres bueno y yo te adoro”, estamos haciendo el Evangelio creíble.

Barbara: Eso es correcto.

Nancy: Apuntamos hacia Cristo. Ese es el punto de todo esto, apuntar a la gente hacia Cristo. La actitud de gratitud hará esto.

Leslie: Este libro de Nancy Leigh DeMoss te ayudará a desarrollar ese tipo de actitud tan atractiva. El libro se llama “Sea Agradecido”.

Agradecemos a Barbara Rainey por acompañarnos en el programa de hoy, y esperamos que nos acompañes mañana, en el primer día del año. Nancy estará comenzando una serie sobre el Salmo119, titulada Vivifícame conforme a Tu Palabra. ¡No querrás perdértela!

Únete a nosotros una vez más mañana, en Aviva Nuestros Corazones y, ¡que tengas un bendecido fin de año!

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Voz adicional:
Barbara Rainey, en la voz de Ginette Estévez.

Gracias, Cristo, Sovereign Grace Music, Eres Dios ℗ 2012.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.