Podcast Aviva Nuestros Corazones

En medio de la tormenta

Annamarie Sauter: La Biblia dice que Dios es nuestro refugio. ¿Acaso significa esto que Él no permitirá que experimentemos problemas?

Aquí está Patricia de Saladín, hoy con un grupo de hermanas para hablar sobre esta serie que Nancy concluyó ayer titulada Castillo fuerte es nuestro Dios.

Patricia de Saladín: Dios usa esos eventos que nos voltean el mundo al revés para llevarnos a aferrarnos a Él, y nos muestra todos esos ídolos que tenemos en nuestros corazones para que nosotros derribemos esos altares y simplemente nos aferremos a Él—nuestro refugio, nuestra fortaleza, nuestra pronta ayuda.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, hoy con Patricia de Saladín y algunas invitadas.

Ha sido un tiempo maravilloso el que hemos tenido al estudiar la Escritura en esta serie titulada, Castillo fuerte es nuestro Dios. Nancy nos ha venido preparando para las tormentas de la vida, tormentas que inevitablemente vendrán a nuestras vidas mientras vivamos en este mundo. Si te has perdido uno de los programas anteriores de esta serie, puedes encontrarlo a través de nuestra página web, AvivaNuestrosCorazones.com.

Esta serie se basó en el Salmo 46 y Nancy nos ofreció perspectivas frescas con relación a este texto hermoso y confortador. Nos habló acerca del valor de cantarle al Señor en medio de la tormenta y también nos mostró la forma cómo el Salmo 46 compara la bondad del Señor a un río.

Escuchemos ahora de Patricia y sus invitadas, y seamos edificadas al ver cómo Dios fue Castillo fuerte para ellas en diversos momentos de sus vidas.

Con nosotras, Patricia de Saladín.

Patricia: Hoy tenemos con nosotros en Aviva Nuestros Corazones tres buenas amigas que nos acompañan, ellas son: Maggie de Michelén, Elba de Reyes y Mayra de Ortiz. Gracias por estar con nosotros hoy, bienvenidas a Aviva Nuestros Corazones.

Al terminar esta serie del Salmo 46, un Salmo tan conocido de las Escrituras y que ha sido de tanta bendición para tantos creyentes a través de la historia, hoy queremos escuchar de estas hermanas que han estado escuchando estas enseñanzas, y cómo el Salmo ha sido de aliento para ellas.

Mayra, ¿qué ha sido lo más relevante para ti de todo esto del Salmo 46?

Mayra: Gracias, Patricia. Para mí es una gran bendición poder compartir en este día con ustedes, y te digo que me ha encantado esta serie basada en el Salmo 46, ya que viene a mi memoria el corito que aprendí y cantaba constantemente cuando conocí al Señor hace 12 años a través de una fuerte tribulación que muchos de ustedes ya conocen—ya que el testimonio de Federico y mío (mi esposo) se ha compartido a través de la página de Aviva Nuestros Corazones así como la de Revive Our Hearts.

Es increíble cómo cantar este Salmo me llenaba de fortaleza, ya que esas palabras se hacían vida en mí. Era justo lo que yo necesitaba creer—que Dios era mi refugio y mi fortaleza, mi pronto auxilio en medio de mi tribulación. Definitivamente, cantar cuando estás en medio de las tormentas de la vida —que es una manera de expresar nuestra fe—, pero realmente yo terminaba fortalecida en el Señor.

Patricia: Y cantar muchas veces no parecería lo natural en un momento de tribulación...

Mayra: ¡Así mismo es!

Patricia: ...Pero sin embargo Dios obra a través del canto en la tristeza.

Mayra: Eso es increíble, cómo yo repetía cantando y eso me llenaba de esa paz que sobrepasa todo entendimiento, que viene del Señor.

Estudiando este Salmo, realmente entendemos que en su contenido y todas sus expresiones nos da la fórmula con la cual aquél que está afligido puede encontrar esperanza; aquél cuyo corazón está abatido puede encontrar una luz de consuelo para su vida. Y esto se hizo real para mi propia vida en esos años de fuerte tribulación.

Elba: En mi caso, Mayra, Patricia y Maggie, los últimos ocho años de mi vida han sido llenos de terremotos espirituales, emocionales, tsunamis financieros que han arrasado con —muchas veces— todo lo que teníamos, y hasta nos dejaron sin nada. Tormentas de salud que en un momento nos arrebataron casi —prácticamente— la vida de uno de nuestros hijos. Pero en medio de esos momentos oscuros y de dolor, este Salmo ha sido mi consuelo y una columna de apoyo para mi fe.

En un momento en que estábamos atravesando una situación muy fuerte, y yo estaba oyendo esta serie precisamente cuando se estaba transmitiendo en inglés en Revive Our Hearts, nosotros estábamos atravesando por un período muy difícil como familia. Mi hijo menor estaba atravesando por una depresión y yo muchas veces no tenía la respuesta, no sabía qué hacer, y me encontraba clamando al Señor y solamente pudiendo acudir a Él y a Su Palabra.

El versículo 11 era mi refugio en este Salmo. Recuerdo que aprendí —leyéndolo— que en una muralla existe una parte llamada el baluarte. Y en este Salmo dice, “El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob”.

Y ese baluarte es esa pequeña garita en la muralla. Es esa garita de protección donde la muralla recibe el mayor impacto del ataque. En momentos de dolor y de desesperación muchas veces, o de incertidumbre —de no saber qué hacer— yo sabía que mi refugio era el Señor y que Su Palabra tenía todas las respuestas para mí. Y esperar en Él y en Su Nombre, en el carácter de Su Nombre —lo que Su Nombre transmitía en esta Palabra— era mi fortaleza.

Maggie: Yo podría agregar a esto que realmente, durante los últimos 14 años, mi vida ha sido zarandeada de muchas formas. Primeramente con mi propia salud en cuanto a que he tenido problemas severos con la menopausia, con la tiroides y con la fibromialgia.

A todo esto, en estos momentos de grandes cambios, sucedió algo terrible en nuestra familia en el 2004 que fue la muerte de nuestro sobrino Gamal Nasser. Esa noche yo sentí que todo el piso de abajo me fue removido. Sin embargo nosotros acudimos a ese Dios, a ese Dios cercano y pronto que nos ayudó en semejante tribulación.

Fue una pérdida dura, y creo que ha habido un antes y un después de tal pérdida porque aún yo siento que mi propia salud —mi propia condición física— cambió, a través de ese gran sufrimiento.

El otro sufrimiento fue en el 2012 cuando mi hermano recibió un impacto de bala de manos de unos asaltantes y realmente cuando uno se enfrenta a este tipo de...de males que tú no puedes controlar, lo único que tú puedes hacer es mirar al cielo, y mirar a ese Dios de pacto, al Dios de Jacob, que así como estuvo con todos nuestros antepasados, ha prometido estar con nosotros.

Y ese Señor es Jehová de los ejércitos, es un Nombre maravilloso—pensar en Jehová de los ejércitos, en ese Dios viviente que interviene en la historia humana y de Su pueblo, el que está más allá de todas las fuerzas humanas y sus milicias, más allá de las fuerzas del cielo y de la tierra, y que ellas están bajo Sus órdenes, y es el que tiene el dominio—es lo que lleva a temer, aun en medio de esas oscuridades. De esas noches oscuras cuando solamente Dios nos puede dar Sus cánticos.

Jehová de los ejércitos es el Dios que está con nosotros. Y porque Él es por sobre todo, a Él podemos llevarle todas nuestras cargas, todas nuestras oraciones. Porque Él es digno de confianza y Él es capaz de todas las cosas.

Patricia: A mí me encanta que el Salmo dice que Dios es nuestro amparo, nuestra fortaleza, nuestro pronto auxilio. O sea que no estamos solas, no es solamente mi amparo, mi fortaleza, mí refugio, sino que unas a otras nos damos ese aliento necesario para llevar en esta vida todos esos ataques, todas esas tormentas.

No importa lo que suceda tenemos a ese Dios como refugio y tenemos el consuelo de escuchar esto que está sucediendo—que nos sucede unas a otras—. Como dice la Escritura, '”No nos ha sobrevenido nada que no sea común a los hombres”. Y así como Dios consuela —te consoló a ti, te consoló a ti Elba, Maggie, Mayra—, a través de esas tribulaciones Dios es cercano a todas aquellas que se acerquen a Él buscando en Él ese refugio en medio del turbión.

Mayra: Sí Patricia, y en ese versículo 11 que dice, “El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob”, como dice Maggie, o sea, Él no dice nuestro baluarte es el Dios de Abraham ni de Isaac —como comenta Nancy en uno de sus programas— sino que dice “de Jacob” y Jacob fue un timador.

A mi mente venía en mi tribulación, lo que había acontecido con mi esposo, y las cosas que él había hecho que ofendían a Dios y que nos llevaron a tantos y tantos problemas. Pero entendimos que nuestro bienestar no dependía de nuestra fidelidad o del carácter, sino del de Dios. El Señor de los ejércitos, el todopoderoso, el Dios de Jacob, había pactado ayudarnos por Su amor y Su misericordia; y al poner nosotros nuestra fe en Cristo —en ese momento tan difícil— donde nosotros caminamos en valles de sombra de muerte, ese Dios fue nuestra fortaleza y nunca nos dejó.

Elba: Eso me recuerda, Mayra, que meditar en los nombres de Dios a los cuales hace mención el primer programa de esta serie... Dios se presenta en este Salmo como el Eliom, el Altísimo; Elohim, el Creador; Él se presenta como Yahweh, el Señor; Él es Jehová de los ejércitos que está con nosotros; El Shaddai, el que nos cuida.

Yo recuerdo que yo escuché ese solo programa unas dos o tres veces. Recordar esas verdades, saber la verdad de Su nombre, de Su carácter, Él era en medio de mi caos. Él reinaba en medio de cualquier situación que yo pudiera estar viviendo. Y yo recuerdo una frase que se convirtió en un lema, era como una frase de batalla, “Dios no estaba mirando para ningún otro lado cuando un evento venía a mi vida”.

Cuando las pruebas vienen una detrás de otra y no hay descanso para ti porque las aflicciones no cogen vacaciones, no toman día de descanso, y a veces Dios permite en la vida de Sus hijos tiempos en los cuales una prueba sucede a la otra y nosotros no tenemos respuesta. La respuesta está en que Dios es bueno y que Él está permitiendo estas cosas para formar a Cristo en nosotros.

El meditar en estos nombres me llenaba de paz, yo sabía que Él estaba reinando en mi vida y en mis circunstancias.

Maggie: Podríamos añadir a eso que es inevitable que la guerra, la destrucción, las pruebas, las tribulaciones lleguen a nuestras vidas. Pero recordar que la victoria final es de nuestro Dios y que todos los que nos acosan con males —ya sea Satanás, el mundo, aun nuestra propia carne— ellos quedarán en silencio cuando nuestro Dios maravilloso se manifieste, cuando el Todopoderoso se manifieste y por tanto, ahí nosotros podremos estar quietos y tranquilos esperando en el Señor que nos dará la salida.

Elba: Amén, amén. “El llanto puede durar toda la noche...” —dice el Salmo 30—.

Todas: “...pero a la mañana vendrá el grito de alegría”. Amén.

Patricia: Muchas veces la noche puede ser literalmente horas, a veces pueden ser semanas, otras veces años. Y no sabemos el tiempo que dura esa noche, pero sabemos que tenemos a ese Dios que ha dicho ciertísimamente que en el mundo tendremos aflicción.

Es algo inevitable, nosotras—ningún ser humano que ha vivido o que vivirá va a pasar por este mundo sin tribulaciones. Pero el Señor, el Señor es nuestro refugio y nos ha dejado —en Él— cómo pasar por medio de la tribulación, y realmente encontrar en Él todo lo que necesitamos para vivir esta vida presente.

Mayra: Así es. Y fíjense como los versículos 2 y 3, que él dice, “Por tanto, no temeremos aunque la tierra sufra cambios, y aunque los montes se deslicen al fondo de los mares; aunque bramen y se agiten sus aguas, aunque tiemblen los montes con creciente enojo”. ¡Eso es un caos! O sea, es un caos de la naturaleza, verdad—pero en el momento de mi situación yo tenía un caos, una tribulación, una confusión. Pero el Señor me decía, “Yo soy tu refugio y tu fortaleza, tu pronto auxilio en tu tribulación”.

Y yo cantaba, aunque la tierra tiemble, ¡tenemos que cantar! Y eso me fortalecía porque yo estaba en medio de lo que es literalmente un temblor.

Elba: Eso me recuerda Mayra—en uno de los programas de Aviva Nuestros Corazones, Kim Wagner compartió una frase que para mí...impactó mi vida. Yo la escuché estando en mucha aflicción, y ella decía que, “De este lado del cielo solamente podemos alabar a Dios en medio de la aflicción, porque en el cielo lo adoraremos sin dolor”.

Y eso me llenaba de ánimo para alabar a Dios en medio del dolor, alabarlo por Su grandeza, por Su fidelidad, por Su protección; porque ninguna de ellas faltaron en ningún momento.

Patricia: Y realmente a mí me da tristeza confesar que en muchas tormentas, muchas veces, nuestra reacción natural no es correr inmediatamente a Dios como nuestro refugio. Nosotras sabemos que tenemos ese refugio, pero mi reacción natural ha sido muchas veces el tratar de resolver la situación en mis propias manos o a ponerme ansiosa o temerosa y a dudar de la bondad, de la fidelidad de Dios—de la fortaleza y firmeza de ese Refugio.

Pero si ese es tu caso el día de hoy —al igual que yo y al igual que nosotras que estamos aquí— podemos venir al Señor confesando nuestra incredulidad y nuestra falta de fe y aferrándonos a Él por la fe. Porque Él dice que si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos.

Así que Dios usa esos eventos que nos voltean el mundo al revés para llevarnos a aferrarnos a Él, y nos muestra todos esos ídolos que tenemos en nuestros corazones para que nosotros derribemos esos altares y simplemente nos aferremos a Él—nuestro refugio, nuestra fortaleza, nuestra pronta ayuda.

Elba: Precisamente eso fue lo que pasó conmigo. Yo sé que en el inicio— en el inicio de todo este trato de Dios conmigo con estas pruebas, ellas lo que hicieron fue revelar los ídolos que había en mi corazón. Muchas cosas, aunque eran buenas o lícitas, no ocupaban el lugar correcto en mi corazón o en mis afectos y Dios estaba llamando mi atención a través del dolor; él era Su megáfono, como dice C. S. Lewis.

Y como Dios hizo con el pueblo de Israel, lo estaba haciendo conmigo. Él me llevó por un camino desierto y me alimentó con un maná que yo no conocía, me vistió, me calzó, y me humilló y me probó para que yo supiera lo que había en mi corazón. Al igual que Israel, Él me estaba instruyendo como un Padre lo hacía con su hijo.

Y mis ídolos salieron a relucir—eran la comodidad, el dinero, lo que este dinero podía adquirir, el control de mi pequeño mundo, la autosuficiencia, la salud, el orgullo, el pensar que yo podía vivir de una manera determinada porque yo trabajaba o mi esposo trabajaba y producíamos, el tener una familia perfecta. Muchas de estas cosas no eran malas pero ocupaban un lugar incorrecto, y Dios quitó a cada ídolo de su pedestal, revelando mi inseguridad, mi temor, mi incredulidad. Y yo caí de rodillas pidiendo perdón al Señor porque yo temía más a mis gigantes que a Su Palabra. Él me humilló y me probó para al final hacerme bien.

Maggie: A mí me maravilla cómo el Señor usa constantemente elementos de la naturaleza y de la vida diaria —como por ejemplo el río, el agua, la sed— para mostrarnos verdades espirituales y mostrarnos lo maravilloso de Su carácter. Vemos que Su agua es gratuita, no se nos cobra para beberla, sin embargo, nosotras muchas veces —como tú decías Elba— buscamos refugios que son la comodidad, el prestigio, la alabanza de los hombres, nuestra seguridad y nuestra autosuficiencia, y también a esas cosas se les puede llamar cisternas rotas que no retienen agua. Sin embargo cuando nosotras vamos a Él, la Fuente de agua de vida, encontramos toda nuestra plenitud, porque Dios quiere que Él sea el todo en nosotras y que toda nuestra saciedad la encontremos en Él.

Me maravilla también como la Escritura en Génesis 2:10 empieza con un río, pero en Apocalipsis 22:1 termina con un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal que salía del trono de Dios y del Cordero. Nosotras lo tenemos todo, porque tenemos a Dios por Padre y a Jesucristo por Salvador. Y solamente le podemos pedir al Señor que nos ayude a evitar la locura de nosotras cavar cisternas para nosotras porque estas jamás van a retener agua y que nuestra fuente sea Él. Así no tendremos sed jamás.

Mayra: Y añadiendo —la importancia de las Escrituras en estos momentos difíciles— yo puedo decir que a través de la lectura de la Palabra de Dios, y en este caso específico del Salmo 46, ocurría que mi esperanza en medio de mi situación no radicaba en conocer el resultado de la misma, sino en conocer al Dios que me llevaba de Su mano a través de ella.

Definitivamente yo puedo decir que, al igual que el salmista, conocí que hay esperanza en la tribulación si concentramos nuestros pensamientos y nuestra atención en Dios. Yo puedo hoy decir que si confiamos en Dios y hacemos lo que Él nos manda, o sea, que somos obedientes a Sus estatutos, no debemos temer absolutamente mal alguno.

Elba: Qué bueno que tú traes a colación las Escrituras Mayra porque realmente, en el tiempo de la aflicción, ese es el único consuelo y la único ancla que tiene un alma que sufre. Realmente el salmista decía, “Este es mi consuelo en la aflicción: que Tu Palabra me ha vivificado”. Y cuando tú estás sufriendo o estás padeciendo, es tu sostén, es lo que te mantiene en pie, y cuando las pruebas no paran —yo estaba convencida y lo estoy— de que es lo único que libró mi alma de la locura… Porque en momentos de gran tribulación, cuando hay pérdidas casi hasta de la vida de uno de tus familiares o de uno de tus hijos—y cuando tú lo pierdes todo y el mundo cambia y lo que es el piso se vuelve techo y el techo se vuelve piso, solo la cordura permanece porque tu alma está afianzada en la palabra de Dios, y porque tú la crees y eso es lo único verdadero.

Maggie: Reparando en el versículo 4, hablando de, “el río de Sus corrientes alegran la ciudad de Dios”, una de las—de los peores y más grandes temores en el tiempo antiguo era que una ciudad se quedara sin provisión de agua cuando esta fuera sitiada, y Jerusalén, que es la ciudad de Dios, no tiene ríos, sin embargo, tiene a Dios mismo.

Esto nos enseña que en tiempos de grandes pruebas personales la gracia que Dios nos da nos hará resistir hasta el final del sitio espiritual en que nos encontremos. Y, ¿qué alegra a esta ciudad? Dios mismo, porque Él está en medio de ella. Podemos decir que Cristo es el que trae alegría a nuestros corazones, mayor que la de aquellos cuando abunda su grano y su mosto.

Mayra: Retomando —Patricia— lo que mencionaste ahorita, este Salmo fue escrito para ser cantado. Y habla de nosotros, o sea, no habla en singular sino en plural. Eso nos manda a que debemos sobrellevar las cargas las unas con las otras. Que la oración colectiva, o sea, la oración en grupo, tiene un poder inmenso para nuestro Dios.

Entonces hermanas, nosotras no estamos solas, nosotros tenemos a Jehová de los ejércitos y tenemos un grupo de hermanas a nuestro lado —cerca, en nuestra iglesia, donde quiera que nos encontremos— que pueden ayudarnos a sobrellevar esas cargas que estamos viviendo.

Patricia: El Salmo 46 tiene también para mí un significado especial, porque el versículo 10 ha sido mi lema desde que yo estoy involucrada en Aviva Nuestros Corazones. Ese versículo dice, “Estad quietos, reconoced que yo soy Dios; yo seré exaltado entre las naciones, yo seré enaltecido entre los pueblos”.

Y para mí ha sido un refugio poder descansar en que yo no soy Dios, yo no hago que las cosas sucedan, yo no controlo todo mi medio ambiente, yo no controlo —no solo mi esposo, mis hijos o mis circunstancias— yo no controlo nada que tiene que ver con el ministerio en sí y dónde nosotros podemos llegar como Aviva Nuestros Corazones, Dios conoce mi anhelo, mi anhelo de que este ministerio trascienda por todo el mundo de habla hispana y que todo este consuelo que nosotros hemos compartido hoy—de que Dios es nuestro refugio, nuestro amparo, nuestra fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones, es parte del mensaje que Aviva Nuestros Corazones lleva a las mujeres y Él conoce nuestro anhelo de que esto corra.

Pero esto no va a correr en nuestras fuerzas, nosotros somos muy limitados como seres humanos. Nosotros podemos llegar hasta un tope, pero nuestro Dios que es grande, que es fuerte y poderoso, que es nuestro refugio; Él puede hacer que este mensaje llegue hasta los confines de la tierra. Por eso descansamos en que Él es Dios, no nosotras. Y casi podemos escuchar Su voz diciéndonos: “Quietas, quietas. Yo soy Dios, yo voy a ser exaltado y glorificado, ustedes refúgiense en mí, que yo voy a ser glorificado entre las naciones”.

Oh Señor, gracias porque Tú eres nuestro amparo, nuestro refugio, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Gracias porque Tú no nos dejaste huérfanas, gracias Señor por Tu Palabra, gracias por el Salmo 46, gracias porque Tu Espíritu que mora en nosotras nos guía hacia la Palabra. Gracias porque Tú estás ahí presente, Tú has prometido que nunca nos vas a dejar, que nunca nos vas a desamparar. Que Tú estás con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.

Gracias Señor que podemos decir: “Jehová de los ejércitos está con nosotros, nuestro refugio es el Dios de Jacob”. Gracias porque Jesucristo hizo posibles todas estas cosas, Señor, gracias por Él. Y es en Su nombre que te oramos. Amén.

Annamarie: Nancy DeMoss de Wolgemuth nos mostró a través de esta serie, Castillo fuerte es nuestro Dios, la forma como el Salmo 46 se relaciona con las tormentas de la vida; y hoy Patricia de Saladín compartió con algunas hermanas y amigas del ministerio acerca de sus propias experiencias con este Salmo tan maravilloso.

Si conoces a alguna amiga o familiar que pudiera beneficiarse de estas enseñanzas, ¿le compartirías el enlace de este programa?. Puedes hacerlo a través de nuestra página web, AvivaNuestrosCorazones.com, y también puedes compartir el programa muy fácilmente a través de nuestra aplicación “Aviva Nuestros Corazones”. Si tu amiga es lectora, puedes compartirle la transcripción del programa, o los blogs que diariamente publicamos para edificarte en tu caminar diario con el Señor.

 

¿Alguna vez se te ha asignado una tarea para la cual no te sientes preparada? ¿Te sientes sobrecogida en ocasiones debido a tus retos diarios como esposa, madre, hija, en tu trabajo, o en el ministerio? ¿Cómo puedes enfrentar el futuro sin temor? ¿Cómo debes librar las batallas que enfrentas? Acompaña a Nancy a lo largo de una enriquecedora serie donde estudiaremos a fondo la vida de Josué y aprende a aplicar sus lecciones a tu vida.  Conoce la forma como Josué descansó en el poder sobrenatural de Dios, reconociendo que nada es imposible para Él.

Te esperamos mañana aquí en Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

 

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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