Aviva Nuestros Corazones Podcast

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Enfócate en lo auténtico

Annamarie Sauter: ¿Por qué el cuerpo de Cristo debe aprender a discernir?

Nancy: Necesitamos desesperadamente discernimiento en la iglesia hoy. Necesitamos esa protección contra las doctrinas infecciosas, contra la falsa enseñanza.Es el discernimiento el que defiende al cuerpo de Cristo, individual y colectivamente, contra las toxinas doctrinales o espirituales que pueden infectar y propagarse a través del cuerpo de Cristo.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. La lectura bíblica para hoy es el libro de Malaquías.

En los últimos programas escuchamos acerca de los peligros del engaño. Constantemente estamos rodeadas de mensajes que tienen apariencia de verdad pero que son falsos. Estos los encontramos dentro y fuera de la iglesia, y es conocer la verdad lo que nos ayuda a identificar lo falso y así poder ser verdaderamente libres. Hoy Nancy inicia dándonos un claro ejemplo de esto.

Nancy: En 1983, se acercó al Museo J. Paul Getty en California, un comerciante de arte que tenía una estatua de mármol que, según él, databa del siglo VI a.C. Esta era una estatua muy rara llamada Kouros, es decir, una estatua de un joven varón. 

El museo lo consideró un hallazgo sorprendente porque este tipo de estatuas son extremadamente raras y generalmente están dañadas o fragmentadas. Pero esta era casi perfecta. Parecía demasiado buena para ser verdad.

El museo reunió a un grupo de expertos para analizar y autenticar la pieza. Pusieron todos sus diferentes tipos de pruebas y finalmente todos concluyeron que esta pieza era auténtica.

Entonces el museo compró la pieza por 7 millones de dólares. El New York Times aplaudió esta compra, y los amantes de arte de todo el país comenzaron a viajar al Museo Getty en California para ver la estatua.

Pero había tres personas que no estaban convencidas de que la estatua era lo que parecía ser. Comenzaron a presionar al museo para que profundizara. El museo realizó una investigación más exhaustiva y poco a poco la verdad comenzó a surgir.

Descubrieron que parte de la documentación y las pruebas que se habían presentado con la estatua habían sido fabricadas. En pocas palabras, resultó que la estatua que afirmaban databa del 600 a. C., en realidad solo tenía unos años.

El museo había pagado 7 millones de dólares por una falsificación. La verdad había sido protegida por tres personas que conocían del tema y que se negaron a dejarse atrapar por el entusiasmo de la multitud.

Estamos hablando en esta serie sobre todo el tema del engaño: el engaño espiritual, el engaño doctrinal. Hay una gran variedad de tipos de engaño. He ilustrado algunos de estos: desde el misticismo oriental de la Nueva Era, hasta clases que enseñan y que penetran e infiltran incluso a los cristianos de hoy en día. Pero también cosas que puedes encontrar en tu librería cristiana que son mucho más sutiles.

Ahora queremos doblar la esquina y preguntarnos: «¿Cómo nos defendemos de ser engañadas, de comprar algo que tal vez todo el mundo piensa que es verdad pero que realmente no lo es?»

  1. W. Tozer, una voz del pasado que tiene un mensaje para el presente, dijo:

«Un alma sana, como el sistema sanguíneo sano, tiene una proporción adecuada de glóbulos blancos y rojos. Los glóbulos rojos son como la fe. Llevan la vida dando oxígeno a cada parte del cuerpo. Las células blancas son como el discernimiento, se abalanzan sobre la materia muerta y tóxica y la llevan al desagüe. En el corazón sano debe haber disposiciones para mantener la materia muerta y venenosa fuera de la corriente de la vida.

Los glóbulos blancos son las células de nuestro sistema inmunológico. Eso es lo que defiende tu cuerpo contra enfermedades infecciosas y materiales extraños. Tozer dijo que necesitamos glóbulos blancos espirituales y los comparó con todo este tema del discernimiento. De eso es de lo que queremos hablar en estos próximos programas.

Necesitamos desesperadamente discernimiento en la iglesia de hoy. Necesitamos esa protección contra las doctrinas infecciosas, contra la falsa enseñanza. Es el discernimiento lo que defiende al cuerpo de Cristo, individual y colectivamente, contra las toxinas doctrinales o espirituales que pueden infectar y propagarse a través del cuerpo de Cristo.

Como hemos visto, a veces ese engaño es pura falsedad y error. Pero a veces es una enseñanza mucho más sutil, un error sutil, una desviación sutil de la verdad.Muchas veces lo que estamos viendo hoy es que una mezcla de verdad y error: mucha verdad mezclada con un pequeño error o mucho error mezclado con una pequeña verdad.

Es esa mezcla lo que hace tan difícil saber qué es realmente cierto. De la misma manera que ese museo con todos sus expertos fue engañado y pagó 7 millones de dólares por un fraude, algunas de nosotras estamos pagando mucho dinero por muchos libros y mucha enseñanza y mucha psicología, asesoramiento y ayuda, que son engañosos, fraudulentos, no son verdad. Son falsos. Necesitamos discernimiento para saber la diferencia.

Entonces, ¿qué es el discernimiento? Por lo general, cuando mencionamos el término discernimiento, lo primero que pensamos es en determinar la voluntad de Dios para nuestras vidas. Necesitamos discernir sobre algún curso de acción que vamos a tomar. ¿A qué escuela se supone que debo ir? ¿Qué trabajo se supone que debo tomar? ¿Con quién debo casarme? ¿Debo comprar este auto?

Esa es una aplicación de discernimiento. Pero quiero que vayamos a un nivel más fundamental del discernimiento. Si vas al diccionario y buscas la palabra discernimiento, la primera definición no parece ser útil; dice: «El acto de discernir».

La segunda definición dice: «El poder o facultad de la mente por la cual distingue una cosa de otra; el poder de ver las diferencias entre los objetos y sus relaciones y tendencias».

Otro diccionario dice que el discernimiento es «el acto o el proceso de exhibir una visión aguda y buen juicio».

En el idioma griego, en el que se escribió originalmente el Nuevo Testamento, la palabra discernir es una palabra que significa «separar o discriminar». ¿Qué estamos separando? La verdad del error, lo correcto de lo incorrecto, lo bueno de lo malo; estamos separando, discriminando. Vivimos en una era que no le gusta discriminar, no le gusta separar.

Entonces, ¿cuál diríamos que es el versículo más famoso de toda la Biblia hoy? «No juzgues para que no seas juzgado». Bueno, hay un tipo apropiado de juicio bíblico. Las Escrituras nos dicen que debemos juzgar. Y también que hay un tipo de juicio inapropiado. Esa sería otra serie. Pero la palabra bíblica para discernir es separar, discriminar.

La palabra para discernimiento en griego significa «una estimación, una decisión». Miras algo, lo estudias, lo evalúas, llegas a una estimación de lo que vale, de si es real o falso y tú tomas una decisión al respecto. haces un juicio en cuanto a su valor, su precisión, su veracidad. Eso es discernimiento.

Permíteme dar un par de definiciones que he encontrado a medida que he estado en este estudio que me han sido útiles. Aquí hay una que encontré en un sitio web que dice:

El discernimiento cristiano es el proceso cuidadoso de clasificar a través de afirmaciones de verdad (cosas que dicen ser la verdad, clasificándolas) para llegar a la decisión más clara posible sobre su confiabilidad y valor. Tal discernimiento revela, aclara y proclama la verdad y expone, examina y rechaza el error.

Este es un bocado grande. Puedes ir a nuestro sitio web y ver nuestra transcripción en AvivaNuestroCorazones.com y puedes leerla si no pudiste entender todo. Pero dice que es un proceso cuidadoso. El discernimiento cristiano no es una cosa fácil. No es una cosa simple. No siempre está claro de inmediato, como no fue claro para aquellos expertos en el Museo Getty que aquella estatua era un fraude.

Es un proceso cuidadoso de clasificar las afirmaciones para poder decidir, tomar una decisión acertada y sabia sobre cuáles son confiables y cuáles no. Ese discernimiento va a revelar, aclarar y proclamar la verdad, y va a exponer, examinar y rechazar el error.

Aquí hay otra definición que me ha sido útil. He obtenido esta definición de un libro que quiero recomendar a todas nuestras oyentes. Es escrito por Tim Challies, y se titula «Discernimiento: Una disciplina práctica y espiritual» (disponible en español). Él tiene una definición en ese libro que vamos a utilizar como base para nuestro tema en los próximos días.

Él dice: «El discernimiento espiritual es la habilidad de comprender y aplicar la Palabra de Dios con el propósito de separar la verdad del error y lo correcto de lo incorrecto». Permítanme leer eso nuevamente.

«El discernimiento espiritual es la habilidad de comprender y aplicar la Palabra de Dios con el propósito de separar la verdad del error y lo correcto de lo incorrecto».

«El discernimiento espiritual es la habilidad», y por cierto, es una habilidad adquirida. Es una que requiere esfuerzo. Es una que lleva tiempo y práctica. No la desarrollas de la noche a la mañana. Los niños de tres años no disciernen. Y los cristianos de tres años a menudo carecen de discernimiento, aunque me sorprende que, en realidad algunas personas que solo han conocido al Señor durante tres años, a veces tengan más discernimiento que las personas que lo han conocido durante treinta años pero no han desarrollado el discernimiento. 

Entonces, el tiempo que has sido cristiana no es lo que determina si tienes discernimiento; es si has desarrollado esta habilidad.

El «discernimiento espiritual», dice Tim Challies, «es la habilidad de comprender y aplicar la Palabra de Dios con el propósito de separar la verdad del error y lo correcto de lo incorrecto».

Observa que hay dos tipos diferentes de cosas que estamos tratando de discernir: la verdad del error y lo correcto de lo incorrecto. Primero tenemos que pensar y creer correctamente; eso es discernir la verdad del error. Si pensamos y creemos bien, eso nos llevará a vivir bien, a hacer lo correcto, a distinguir lo correcto de lo incorrecto.

Ese es un desafío en un mundo que nos dice que realmente no importa. Simplemente tíralo todo en la olla, mézclalo. La verdad es lo que es verdad para ti; es tu verdad, esta es mi verdad, y cada uno tiene su verdad.

Tenemos esta mentalidad muy relativista, incluso dentro del evangelicalismo de hoy, que dice: «Vive y deja vivir». Pero la Palabra de Dios nos llama a discriminar, a discernir. Hay verdad, y lo que no es verdad es error. Existe el bien y lo que no está bien está mal. Necesitamos aprender a discernir entre la verdad y el error, lo correcto de lo incorrecto, distinguir constantemente, aprender a discernir lo que creemos para poder discernir en las decisiones de la vida.

Algunas de esas opciones de vida son asuntos realmente importantes para discernir: decisiones relacionadas con las citas (el cortejo, el noviazgo), el matrimonio, las opciones familiares, el tener hijos, el no tener hijos; por qué piensas de la manera que lo haces sobre esas cosas. ¿Estás discerniendo en estos temas de la vida? ¿Se basa tu discernimiento en la comprensión de la Palabra de Dios y la aplicación adecuada de la misma?

Decisiones de carrera, decisiones financieras relacionadas con inversiones y gastos… necesitamos discernimiento. En esta economía necesitamos discernimiento. ¿Pero tu discernimiento en esas elecciones de vida se basa en una comprensión de la Palabra de Dios?

El discernimiento es algo que defiende a la iglesia y también defiende nuestros corazones. Nos protege, como dice Tim Challies. Lo escuché decir eso en una entrevista de radio. Él decía: «El discernimiento es proteger las puertas de nuestros corazones y también la iglesia».

Hay puertas y no queremos dejar que el enemigo entre. No queremos dejar que nos engañe, como vimos en 2 Timoteo capítulo 3 en las últimas sesiones, que los falsos maestros se abren paso en los corazones y los hogares de las mujeres débiles, y las llevan por mal camino.

No queremos ser descarriadas. No queremos que la iglesia se desvíe. Entonces, es el discernimiento lo que nos protege, lo que salvaguarda las puertas de nuestro corazón y de la iglesia. Permítanme volver a A. W Tozer, que nació en 1897, y murió en 1963. Entonces, él es realmente una generación diferente a la nuestra; pero tenía una visión y una comprensión asombrosas que son también aplicables a nuestros tiempos. Él dijo:

Entre los dones del Espíritu no hay uno de mayor utilidad práctica que el don del discernimiento. Este regalo debe ser altamente valorado, y francamente, buscado como algo indispensable en estos tiempos críticos. Este don nos permitirá distinguir la paja del trigo y dividir las manifestaciones de la carne de las operaciones del espíritu.

Tengo que decir que estoy asombrada por la falta de muchos, muchos, muchos cristianos para discernir cuando entran a una librería cristiana, cuando encienden la radio o la televisión cristiana o escuchan a sus amigos cristianos o escuchan lo que escuchan desde el púlpito. Tienen una capacidad muy limitada para discernir qué es de la carne y qué es del espíritu, qué es verdad y qué es error, qué está bien y qué está mal.

Las Escrituras nos dicen que la capacidad de discernir, de discriminar, de dividir entre la verdad y el error, de lo correcto y lo incorrecto, es una evidencia de madurez espiritual. El capítulo 5 de Hebreos habla de esto. El escritor a los Hebreos, hablando en el contexto sobre un tema muy difícil –todo el tema de Melquisedec– y no vamos a entrar en eso en esta serie, pero es complejo, dice:

«Acerca de esto tenemos mucho que decir, y es difícil de explicar, puesto que os habéis hecho tardos para oír. Pues aunque ya deberíais ser maestros, otra vez tenéis necesidad de que alguien os enseñe los principios elementales de los oráculos de Dios, y habéis llegado a tener necesidad de leche y no de alimento sólido» (vv.11-12).

Él dice: Ni siquiera tienes el fundamento. «Necesitas leche, no alimentos sólidos». Él dice que son bebés espirituales y que todavía están en sus cunas espirituales. Deberían estar enseñando a otros a discernir, pero todavía no disciernen ellos mismos.

Él dice: No es como si solo hubieras conocido al Señor por dos semanas. Has sabido de esto ya por un tiempo. Deberías haber crecido hasta el punto donde puedas discernir algunas de estas áreas difíciles.

Él dice en el versículo 13: «Todo el que toma solo leche (espiritual) (no tiene nada de malo, pero si eso es todo lo que comes, no tienes habilidad) no está acostumbrado a la palabra de justicia porque es niño». Está bien que un bebé se alimente solo de leche, pero no está bien que un adulto viva solo de leche.

Él está diciendo, crece. Crece en tu fe. Madura espiritualmente. Pero luego dice:

«Pero el alimento sólidoes para los adultos (para aquellos que han crecido) los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal» (v. 14).

Este discernimiento es una práctica; es una habilidad aprendida. Es algo en lo que tienes que estar entrenando. Es una disciplina; se necesita práctica constante. Pero a medida que crecemos espiritualmente, una de las evidencias de la madurez espiritual es que puedes distinguir entre el bien y el mal. Tienes poder de discernimiento.

Por otro lado, la falta de discernimiento es una evidencia de inmadurez espiritual. Recuerda ese pasaje en el capítulo cuatro de Efesios, que dice que nuestro objetivo es que ya no seamos niños, fluctuantes, espiritualmente inmaduros. ¿Cuál es la descripción de los niños aquí? Las olas los sacuden de un lado a otro y los arrastran todos los vientos de doctrina (ver, Ef. 4:14).

No están espiritualmente firmes. No tienen amarras espirituales. Están a la deriva en este cambiante mar de valores morales y espirituales de nuestra cultura. Y son arrojados de un lado a otro por las olas y arrastrados por todo viento de doctrina.

Entonces, todo lo que viene, este nuevo pensamiento, esta nueva filosofía, este nuevo «ismo», lo siguen. Este nuevo maestro, este nuevo libro y hablan sobre él y lo compran en masa. Dicen: «¿No es esto maravilloso? ¿No es esto increíble?» Y se lo cuentan a sus amigos.

Y así es como algunos de estos llamados libros cristianos propagan el error doctrinal; así es como se propagan, por cristianos inmaduros que no saben cómo distinguir la verdad del error.

Él dice: «Estos niños son sacudidos por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina, por la astucia de hombres, y por artimañas engañosas del error». Ese es el enemigo.

Luego dice: «Sino que hablando la verdad en amor, crezcamos en todos los aspectos en aquel que es la cabeza, es decir Cristo» (Ef. 4:15). Crecer en Cristo. Conocerlo tan bien que cuando veas algo que pretende ser cristiano pero que realmente no lo es, puedas distinguirlo.

Entonces, la falta de discernimiento es una evidencia de inmadurez espiritual. La capacidad de discernimiento que se va ajustando y desarrollando, es una evidencia de madurez espiritual.

¿Qué tan importante es el discernimiento? ¿Realmente importa? Estoy hablando de algo para lo que nuestra generación tiene muy poco apetito, muy poco interés. 

No estoy hablando de esas series que traen mucha respuesta de nuestras oyentes. Pero imagina que tienes un dolor de estómago intenso y vas a la sala de emergencias del hospital. El médico te examina y te dice que cree que tienes una úlcera. Entonces te envía a casa con un medicamento y te dice que regreses en una semana.

No hay problema con eso a menos que tengas una apendicitis, en cuyo caso será muy grave, costoso y quizás mortal que ese médico no haya tenido discernimiento.

¿Te importa que un médico pueda discernir correctamente lo que te pasa? ¿Importa en el cuerpo de Cristo discernir correctamente lo que está sucediendo, el tipo de enseñanza que está entrando en el cuerpo de Cristo?

Importa, el discernimiento es importante.

Me he preguntado una y otra vez, ¿por qué hay tanta falta de discernimiento entre los creyentes hoy en día? Las personas que dicen ser cristianas, que afirman conocer las Escrituras. ¿Por qué hay tanta falta de discernimiento?

Bueno, primero, porque tenemos este enorme analfabetismo bíblico. La gente no conoce la Palabra de Dios. Los cristianos no conocen la Palabra de Dios. Los cristianos no leen la Biblia en muchos, muchos casos. Se le resta importancia y no se hace énfasis en la doctrina en nuestra generación. Queremos cosas que sean más prácticas, cosas que nos ayuden, cosas que resuelvan los problemas en nuestros matrimonios.

Todas estas ayudas prácticas son muy buenas, pero si no están basadas en una la sana doctrina, no tendrás una base sólida para tu vida. Tenemos experiencias y emociones elevadas por encima de la verdad objetiva de las Escrituras. Vivimos en una cultura relativista: sin verdad, sin error, sin verdad absoluta; y ya hemos hablado de eso.

Vivimos en una cultura en la que no quieres ofender a nadie. Esta es una cultura pluralista, y nos preocupa más atraer al mundo que agradar a Dios. Tenemos hoy, afortunadamente, no en todas nuestras iglesias, pero en muchas de nuestras iglesias evangélicas una falta de predicación y de enseñanza sólidas. Estamos más interesados en entretener, en impresionar y en sentirnos bien.

Y luego tenemos esta mentalidad inclusiva. No queremos excluir a nadie. No queremos herir los sentimientos de nadie. Es esta mentalidad de «vive y deja vivir».

Si nos falta discernimiento en nuestro pensamiento doctrinal, en nuestro pensamiento bíblico, entonces haremos juicios erróneos sobre cómo debemos vivir y terminaremos llevando a otros al error. Al igual que el virus del que hablamos anteriormente en esta serie, es infeccioso.

Si tenemos discernimiento en nuestro pensamiento, terminaremos haciendo juicios correctos sobre la vida y guiaremos a otros a la verdad. Ese es el tipo de mujer que queremos ser, mujeres verdaderas que conducen a otros a la verdad.

Al final del libro de Romanos, capítulo 16, luego de varios capítulos hablando acerca de la sana enseñanza teológica doctrinal sobre las doctrinas de la gracia y las doctrinas de nuestra salvación, Pablo termina hablando de su preocupación por que tengan discernimiento, para que sepan distinguir la verdad del error.

Luego dice: «quiero que seáis sabios para lo bueno e inocentes para lo malo».(Ro. 16:19).

  1. B. Philips en su paráfrasis dice: «Sean expertos en lo que es bueno y ni siquiera principiantes en lo que es malo».

Pablo dice en 1 Corintios 14:20: «Hermanos, no seáis niños en la manera de pensar; más bien, sed niños en la malicia, pero en la manera de pensar sed maduros».

Quiero desafiar a aquellas de ustedes que son oyentes de Aviva Nuestros Corazones, a que sean espiritualmente maduras, y no me dejen pensar por ustedes. Yo no puedo pensar por ti. Necesitas aprender cómo entrar en la Palabra de Dios, cómo profundizar en ella por ti misma, cómo discernir por ti misma, cómo diferenciar la verdad del error, lo correcto de lo incorrecto.

Hay formas apropiadas de comunicar discernimiento y queremos hacerlo de manera amable, queremos hacerlo con amor. No estamos tratando de destruir a las personas o morderles la cabeza si no ven la verdad correctamente. Hablaremos en los próximos programas sobre cómo comunicamos la verdad. Pero necesitamos crecer y aprender a discernir, a ser bebés con respecto al mal, pero en nuestro pensamiento sobre las Escrituras, los caminos de Dios, la Palabra de Dios y la sana doctrina, tenemos que ser maduras y sabias.

Señor –ese es el deseo de mi corazón– quiero ser una mujer sabia y que sepa discernir. Que sea capaz de distinguir la verdad en este mundo complejo y desordenado, en este mundo evangélico de hoy en día, donde hay muchas formas de pensar y muchos vientos de doctrina a nuestro alrededor.

Señor, no queremos ser sacudidas en una tormenta como si fuéramos un pequeño bote en un gran océano. Queremos estar arraigadas, ancladas, amarradas a las inmutables, preciosas, poderosas y maravillosas verdades de Tu Palabra, ancladas a Cristo, quien es el mismo ayer, hoy y siempre.

Señor, oro por mis hermanas. Oro para que podamos ser mujeres con discernimiento, enraizadas, arraigadas en Tu santa Palabra. Oro esto en el nombre de Jesús, amén.

Annamarie: Amén.Este mensaje es parte de la serie, «Discierne la verdad en un mundo de engaños». Nancy DeMoss Wolgemuth nos ha estado ayudando a ponernos los lentes a través de los cuales podemos aprender a discernir lo verdadero de lo falso. Mañana ella continuará con esta enseñanza para animarnos a ser un reflejo de la verdad a los que nos rodean. No te pierdas este próximo programa de Aviva Nuestros Corazones. 

Conociendo la verdad que nos hace libres juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Acerca del orador

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a …

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