Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Inocentes para lo malo

Annamarie Sauter: Tan a menudo en lugar de recibir la Palabra de Dios queremos comprobar la maldad por nosotras mismas...

Nancy DeMoss Wolgemuth: Satanás nos tienta a satisfacer deseos legítimos de manera ilegítima. Él sabe cuáles son nuestras pasiones. Él sabe cuáles son nuestras lujurias particulares, nuestros deseos e impulsos individuales, y nos tienta en esos puntos, y cuando cedemos, nos desviamos al pecado y, en última instancia, a la muerte espiritual.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. La lectura bíblica para hoy es Zacarías capítulos 1 al 4.

Hoy continuamos en la serie titulada, «Discierne la verdad en un mundo de engaños». Aquí está Nancy con la enseñanza de hoy.

Nancy: El tema de hoy es muy importante porque necesitas aprender a discernir por ti misma entre lo que es verdadero y lo que es falso. Siempre habrá una nueva moda, un nuevo programa de televisión exitoso o un libro más vendido, y debes aprender a tomar decisiones con discernimiento sobre este tipo de problemas.

Hay un libro de Tim Challies que encontré muy útil mientras trabajaba en esta serie. Se titula Discernimiento. Una disciplina práctica y espiritual. Este libro te ayudará a aprender cómo identificar mensajes falsos. Además, cuando te encuentres con una de estas nuevas modas, o una nueva tendencia espiritual, no tendrás que esperar un programa de radio o un artículo sobre el discernimiento. Podrás discernir si es algo que debes aceptar o rechazar.

Mientras me preparaba para la sesión de esta mañana, encontré una cita del libro de Walter Martin, El ocultismo y su reino. Él observa cómo muchas de las sectas, los cultos, han sido fundados por mujeres. Y cómo, en muchos casos, la mayoría de los seguidores de las sectas son mujeres. Entonces él plantea la pregunta: «¿Por qué es que las mujeres son, particularmente, el blanco de estas sectas, de estos cultos? ¿Por qué son ellas particularmente vulnerables al engaño?»

Creo que vemos en las Escrituras algunas evidencias para creer que –como mujeres– tenemos una necesidad particular en el área del discernimiento. A Eva, sin duda, le faltó discernimiento cuando fue engañada por la serpiente.

La Escritura dice en el Nuevo Testamento que Adán no fue engañado (1 Tim. 2:14). Él pecó con conocimiento, pero la mujer fue engañada, y creo que desde ese día hasta el presente –hay un sentido en el que no quiero ampliar, porque la Escritura no dice mucho al respecto– pero, en cierto sentido, como mujeres, somos susceptibles a ser engañadas por falta de discernimiento. 

Dios les ha dado a los hombres la responsabilidad principal de la supervisión en la iglesia y los ha equipado para hacerlo. Eso no significa que las mujeres no abracemos la sana doctrina, o que no pensemos con claridad teológica. Deberíamos, deberíamos ser doctrinalmente sólidas, pero hay áreas donde, quizás, somos más vulnerables al engaño.

Vemos este concepto en el pasaje que hemos mencionado en esta serie, 2 Timoteo capítulo 3. Comenzando en el versículo 1, donde vemos que en los últimos días habrá tiempos difíciles o peligrosos. Las personas serán amantes de sí mismas, amantes del dinero, amantes del placer, en lugar de ser amantes de Dios. Tendrán la apariencia o la forma de piedad, pero negarán su poder, y luego, en el versículo 6, Pablo le dice a Timoteo: «entre ellos están los que se meten en las casas y llevan cautivas a mujercillas cargadas de pecados, llevadas por diversas pasiones».

Durante años he querido enseñar sobre este pasaje porque he querido sumergirme en él y comprenderlo mejor. Y si quieres profundizar aún más, puedes entrar a nuestra página y buscar la serie de Mary Kassian de La verdadera fortaleza, y aun mensajes de La mujer verdadera, donde ella aborda el tema de manera más profunda. Aquí no vamos a hacer una serie completa sobre el pasaje, pero quiero hacer algunos comentarios al respecto, porque creo que hay una progresión fascinante aquí sobre cómo el engaño se abre paso en las vidas y los hogares de las mujeres, y las cautiva.

Vemos que el enemigo ataca a las mujeres. Y esto no significa que Satanás no tienta a los hombres, lo hace, pero creo que cuando se trata del engaño y la necesidad de discernimiento, las mujeres somos un objetivo particular del enemigo. Y quizás no estás de acuerdo con esto que estoy diciendo, pero asegúrate de respaldar tu opinión con la Palabra de Dios.

En este pasaje, 2 Timoteo 3, versículos 6 y 7, vemos cinco características del tipo de mujeres que el enemigo busca para engañar. Permíteme leer el pasaje y luego comentaremos cada una de estas cinco características.

En primer lugar, son «mujeres débiles»; luego dice que «están cargadas de pecados» (v. 6). En tercer lugar, «son llevadas por diversas pasiones» (v. 6). Número cuatro, «siempre aprendiendo», y número cinco, «nunca pueden llegar al pleno conocimiento de la verdad» (v. 7). Ahora, veamos cada una con más detalle.

En primer lugar, vemos que estas mujeres son débiles, o como algunas de sus traducciones dicen, «de voluntad débil». La palabra débil aquí, mujeres vulnerables, en realidad es una palabra griega compuesta. No voy a tratar de pronunciarla, pero es el único lugar en el que se usa en el Nuevo Testamento, por lo que es difícil para nosotros saber exactamente lo que significa porque no tenemos otro contexto para compararla. Pero la palabra literalmente significa «mujercitas».

La Reina Valera lo traduce como «mujercillas». «La Nueva Versión Internacional dice que son «débiles». La Nueva Biblia de los Hispanos dice que son «mujeres incautas». Son mujeres tontas, crédulas, susceptibles a información falsa. Son espiritualmente pequeñas, espiritualmente inmaduras. Estas mujeres son inestables espiritualmente. No tienen un fundamento bíblico en su pensamiento, en sus respuestas y estilos de vida; como resultado, son susceptibles a falsas enseñanzas y falsos maestros.

Lo que vemos en tantas mujeres hoy, y creo que se ve en este pasaje, es que siempre están buscando experiencias nuevas y emocionantes, pero carecen de una visión espiritual correcta, por lo que son fácilmente vencidas y dominadas. Recuerda, dijimos en esta serie, que el objetivo de estos maestros es cautivar a estas mujeres débiles, para tener control sobre ellas.

Entonces estas mujeres son fácilmente vencidas, son fácilmente dominadas por personas sin escrúpulos, personas que se aman a sí mismas, que aman el placer, que aman las ganancias financieras más de lo que aman a Dios. No buscan los intereses de las mujeres. Están en busca de sus propios intereses, y estas mujeres débiles, estas mujercillas crédulas, caen presa de estos maestros y sus enseñanzas.

Estas mujeres de voluntad débil son fácilmente engañadas; son propensas a la tentación. No significa que sean intelectualmente débiles. Pueden ser muy inteligentes, pero son moralmente débiles. Les falta sabiduría. Son débiles en discernimiento.

Entonces podemos ver un patrón aquí. Satanás ataca a las mujeres en el área del discernimiento. Si las mujeres no están ceñidas con la Palabra, si no son espiritualmente fuertes, si no han fundamentado sus vidas, sus mentes y sus corazones en la Palabra, entonces serán débiles y susceptibles a esta tentación, este engaño que se introducirá en sus hogares. Entonces son mujeres débiles, de voluntad débil. Esa es la característica número uno.

La segunda característica es que están cargadas de pecados.

Esta es una palabra muy gráfica en griego que significa «juntar en un montón», simplemente apilar, amontonar. Estas son mujeres, como dijo un comentarista, que están «abrumadas con el peso de sus pecados».1 Tienen pecados del pasado, pecados en el presente, pecados que han acumulado a lo largo de su vida, no han tratado con sus pecados a la manera de Dios, y como resultado, están abrumadas, están hundidas en la culpa.

Si esta no es una descripción de tantas mujeres hoy, entonces no sé qué es. He hablado con mujeres y veo que están llenas de pecados. Están agobiadas. Están abrumadas por esos pecados. Es como si llevaran mucho equipaje, culpa, vergüenza, todo ese equipaje acumulado.

Estuve estudiando y meditando sobre este pasaje, y me imaginé a algunas personas en los aeropuertos. Ahora, esto no es tan cierto como solía ser, porque ahora si viajas tienes que pagar por cada pieza de equipaje y limitar tus maletas de mano. Pero puedes imaginar a alguien en un aeropuerto con ese carrito lleno de equipaje grande y todo amontonado, una maleta encima de la otra. Parece que se van a ir durante seis meses y en realidad es solo un fin de semana, pero llevan y acumulan…y cuando andas así es muy difícil moverse. Es difícil maniobrar. Te hace ir más lento el llevar tanto equipaje cuando viajas.

En la vida te frena llevar el equipaje del pecado acumulado, amontonado, y no manejado a la manera de Dios. Entonces, lo que sucede es que el peso acumulado del pecado, como dijo un comentarista, «se ha vuelto tan insoportable que cualquier solución que te ofrecen, te aferras a ella».2 

Estas mujeres son vulnerables. Son débiles y de voluntad débil porque están cargadas de pecados. Se sienten culpables. Están avergonzadas. Están abrumadas. Y hacen todo lo que se les ofrece y les promete algún tipo de alivio. Sienten el peso y la culpa de su pecado. Y al buscar alivio, se hacen vulnerables al error doctrinal. Son vulnerables a la tentación. Un escritor lo describió como la impotencia pasiva causada por la acumulación de sus pecados.

En su comentario sobre 2 Timoteo, John MacArthur dice: «Así como la doctrina equivocada conduce a una vida equivocada», sabemos que eso es verdad, «así una vida equivocada puede conducir fácilmente a aceptar una doctrina equivocada».3 Creo que es una descripción de lo que les está sucediendo a tantas mujeres, incluso dentro de nuestras iglesias. No han tratado con sus pecados a la manera de Dios.

Dios nunca quiso que estuviéramos caminando por el aeropuerto de la vida llevando todo ese equipaje. Dios quiere liberarnos, y por medio de Cristo podemos liberarnos de ese equipaje. Pero si vas cargando la culpa del pecado no resuelto, no confesado y no arrepentido de tu pasado, tal vez ni siquiera lo has identificado como pecado; tal vez sigues culpando a otros, pero si no lo has identificado, ni confesado, ni te has arrepentido del pecado, se acumulará uno encima del otro, y te encontrarás vulnerable a las falsas enseñanzas que te hacen pensar que te ofrecerán un poco de alivio. Esa es la segunda característica, estas mujeres están cargadas de pecados.

Ahora, la tercera característica es que se desvían por diversas pasiones. Mujeres débiles, cargadas de pecados y llevadas por diversas pasiones. Creo que si lees la NTV, esa palabra pasiones, se traduce como «deseos». Es una palabra que en la Escritura a menudo se traduce como lujuria o impulso; pasiones, lujurias, deseos. Estas personas, como dice la NVI, «se dejan llevar de toda clase de pasiones» (v. 6).

Esta palabra para pasiones, o deseos, es una palabra que significa un fuerte deseo de cualquier tipo. No necesariamente se refiere a deseos malvados, sino principalmente a deseos que son carnales. Es una sed de poder, de conocimiento, de control, de atención masculina. Esa es una pasión que impulsa a tantas mujeres y las desvía por mal camino, este impulso por la atención masculina, la satisfacción sexual, la felicidad.

Muchas mujeres están buscando experiencias sensacionales, y luego terminan haciendo cosas que no habrían hecho si estas pasiones, estos impulsos, no las hubieran desviado. Entonces, en lugar de que el Espíritu de Dios las guíe, están siendo guiadas en la dirección equivocada. Están descarriadas, gobernadas por estas pasiones y deseos. Hacen lo que su carne quiere hacer. Hacen lo que sus impulsos les dicen que hagan. Tenemos este impulso para cumplir esos deseos, por lo que Satanás nos persigue en ese punto donde tenemos el deseo.

Nunca he tenido la tentación, ni una sola vez en mi vida, de robar un banco. Esa no es una tentación para mí. Probablemente no sea una tentación para ti tampoco. Pero hay cosas que me siento tentada a hacer una y otra vez. Verás, el enemigo sabe dónde tengo un deseo, dónde tengo esa sed, dónde tengo ese impulso, esa pasión, y me tienta precisamente en ese punto para llevarme a pecar.

Eso es lo que lees en el capítulo 1 de Santiago: «Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión. Después, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte» (vv.14-15).

Entonces tenemos la pasión, tenemos el deseo, no lo llevamos a cabo de manera legítima, y el enemigo nos tienta a hacer realidad lo que pudo ser un deseo legítimo, pero ahora, de manera ilegítima. Por ejemplo, el deseo sexual no es inherentemente pecaminoso, pero Satanás te dice: «Puedes tenerlo ahora. Puedes tenerlo aquí. Puedes tenerlo con esta persona, aunque no sea tu pareja».

Satanás nos tienta a satisfacer deseos legítimos de manera ilegítima. Él sabe cuáles son nuestras pasiones. Él sabe cuáles son nuestras lujurias particulares, nuestros deseos e impulsos individuales, y nos tienta en esos puntos, y cuando cedemos, nos desviamos al pecado y, en última instancia, a la muerte espiritual.

Esto tiene que ver con lo que atrae nuestro corazón porque somos influenciadas, como mujeres, por los malos deseos. ¿Qué cautiva nuestros afectos, nuestros impulsos, nuestros deseos? ¿Qué es atractivo para nosotras? Si no lo estamos haciendo realidad de manera legítima, entonces seremos desviadas por esas pasiones.

Puedes ver este mismo concepto solo un capítulo después, en el capítulo 4, versículo 3, en 2 Timoteo: «Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos»; personas que alimentarán sus pasiones, personas que impulsarán sus pasiones, personas que prometen cumplir sus pasiones. Y como resultado, el versículo 4 dice, «y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos».

Esta es una descripción del tiempo que estamos viviendo, y Pablo dijo que esto era lo que sucedería en los últimos tiempos. Claramente estamos viviendo en los últimos tiempos. Estos son tiempos peligrosos, y vemos a estas mujeres de voluntad débil que están cargadas de pecados, siendo desviadas por diversas pasiones, y como resultado, se alejan de escuchar la verdad. Se van a los mitos.

Hay una cuarta característica que vemos de estas mujeres que son vulnerables, en el capítulo 3 versículo 7: «Siempre están aprendiendo», siempre. Una paráfrasis dice que «están obteniendo información por siempre». Otro comentarista dice: «En su búsqueda inquieta de lo nuevo y novedoso, recurren a cada nueva doctrina que les llama la atención».4

Eso me recuerda a los hombres de Atenas en Hechos capítulo 17, donde dice: «Pues todos los atenienses y los extranjeros de visita allí», estamos hablando de una cultura griega pagana, «no pasaban el tiempo en otra cosa sino en decir o en oír algo nuevo» (v.21).

¿No describe eso nuestra cultura? El apóstol Pablo entró en esa cultura predicando a Jesús y la resurrección, y este pasaje dice que se apoderaron de él y le dijeron: «¿Podemos saber qué es esta nueva enseñanza que proclamas?» (v. 19). Inicialmente se sintieron atraídos porque era algo nuevo, pero luego iban a pasar a otra cosa. Su deseo no era cimentarse y quedarse en algo que fuera firme e inmutable; siempre querían alguna enseñanza nueva.

Hoy tenemos una cultura que está profundamente interesada en la espiritualidad. La gente siente curiosidad por la religión. Quieren echarle un vistazo, por lo que en muchas de las principales cadenas de librerías puedes encontrar grandes secciones de libros sobre religión y espiritualidad, y pueden hacerlo no solo a través de libros, sino a través de la televisión, viendo los grandes gurús de la época; siempre aprendiendo tienen que encontrar algo nuevo, un maestro nuevo, un programa nuevo, una nueva moda, una nueva filosofía, una nueva forma de ver la vida, un nuevo método de autoayuda.

Esto, como muchos temas, se remonta nuevamente al capítulo 3 del Génesis, donde Eva fue tentada, ¿por cuál de los árboles del huerto? Por el árbol del conocimiento del bien y del mal. Tú te preguntarás: «¿Qué hay de malo en eso? ¿No es bueno el conocimiento?» Es bueno saber lo que es bueno, pero Dios nunca tuvo la intención de que conociéramos por experiencia lo que es falso o malo. Por eso choca con el pensamiento moderno.

Dios nunca tuvo la intención de que probáramos el conocimiento del mal, que lo conociéramos de manera experimental por nosotras mismas. Se suponía que debíamos confiar en Su Palabra: eso es bueno, eso es malo. Pero Satanás te dice: «Prueba por ti misma. Tú decides qué es bueno y qué es malo. Necesitas explorar, necesitas aprender más sobre esto».

Una de las cosas en las que he sido muy intencional en mis 60 y tantos años de vida, es que en mis 50 y tantos años de caminar con el Señor, me he esforzado, en la medida de lo posible, para no saborear el conocimiento del mal. Ahora, hay mucho en mi corazón y en todas partes. No puedo escapar por completo del mal, pero no quiero probarlo intencionalmente. Quiero guardar mi corazón. Quiero tomar la Palabra de Dios, lo que la Palabra de Dios dice que es bueno y que es malo, y de ahí es de donde quiero obtener mi conocimiento. Ahí es de dónde quiero aprender. No quiero participar de lo que es malo o falso.

Hay tanta curiosidad hoy. Las personas quieren saber. La Escritura dice que estas mujeres siempre están aprendiendo, y por eso son susceptibles, porque sus mentes siempre están abiertas, tan abiertas que cualquier cosa puede entrar.

Solo quiero decirte esto: en cierto sentido, no creo que sea bueno tener una mente abierta, nuestras mentes deberían ser muy estrechas. Pero en otro sentido, por supuesto, es bueno tener una mente abierta, pero no queremos una mente abierta a la falsedad o a lo que no es verdad.

Entonces estas mujeres siempre están aprendiendo; y luego vemos la quinta característica. Nunca pueden llegar a un conocimiento de la verdad, siempre aprendiendo, pero nunca llegan al único tipo de conocimiento que realmente importa. Ese es el conocimiento de la verdad.

Tienen conocimiento, pero no conocen la verdad, y el hecho es que realmente no quieren la verdad. Prefieren algo que les conviene, y eso es lo que leemos en 2 Timoteo capítulo 4. «(Ellos) no soportarán la sana doctrina, sino que, teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos» (vv. 3–4). No quieren quedarse con la verdad. Quieren alejarse. Quieren ir y explorar estas otras formas de pensar.

Así que estas son mujeres moralmente débiles, emocionalmente inestables, siempre explorando, profundizando en las modas religiosas. No saben cómo discernir o distinguir la verdad del error, y nunca encuentran la verdad.

Lo que tenemos que hacer como mujeres es fortalecer nuestros corazones y nuestros hogares para que no sean atrapados por el error, por falsos maestros o falsas enseñanzas. Entonces, en lugar de ser mujeres débiles, necesitamos proponernos volvernos fuertes en la gracia de Dios, ser maduras espiritualmente, sabias y con discernimiento.

En lugar de estar cargadas de pecados, debemos hacer lo que dice Hebreos 12: «despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve» (v.1). Deshazte de eso. Arrepiéntete. Confiesa. Recibe la gracia de Dios y Su perdón.

En lugar de ser desviadas por diversas pasiones, debemos ser guiadas por el Espíritu para que todas nuestras pasiones, todos nuestros deseos estén bajo Su control, y estas pasiones que nos han estado impulsando sean reemplazadas por una pasión por Cristo, por la santidad, por la bondad y por la verdad.

En lugar de ser como esas mujeres débiles que siempre están aprendiendo, pero que nunca llegan al conocimiento de la verdad, debemos evitar el árbol del conocimiento del bien y del mal, y buscar aprender solo lo que es bueno cultivando un apetito y un corazón por la buena enseñanza. Conoce a Cristo. Conoce Su Palabra.

Si aprovecho cada momento de mi vida que estoy despierta profundizando en la Biblia, en la Palabra de Dios, meditando en ella, estudiando y memorizándola, diez vidas no serían lo suficientemente largas como para obtener todo lo que quiero saber de esta verdad. Entonces, ¿por qué tomar tiempo para llenar nuestras mentes con otras cosas que nos señalan en direcciones que no son verdaderas? Conoce a Cristo. Conoce Su Palabra. Llega al conocimiento de la verdad. Planta tu corazón en la verdad, y luego deja que Dios te use como una mujer que guiará a otras mujeres en la verdad.

Señor, confesamos que con demasiada frecuencia nosotras mismas hemos estado entre las mujeres descritas en este pasaje: débiles, espiritualmente inestables, emocionalmente inmaduras, cargadas de pecados, desviadas por diversas pasiones, siempre aprendiendo, pero nunca pudiendo llegar al conocimiento de la verdad.

Señor, te pido que nos señales la verdad. Cautiva nuestros corazones con Tu Palabra, con la hermosura de Cristo y con la maravilla del evangelio y el precioso amor de Dios mostrado en la cruz por pecadores caídos.

Oh, Dios, que estas verdades cautiven nuestros corazones y nuestras mentes y nos llenen y nos satisfagan. Guíanos a la verdad. Santifícanos en Tu verdad. Haznos mujeres piadosas, maduras, estables, fuertes; fuertes en la verdad, fuertes en la gracia, fuertes en el Señor Jesucristo, en cuyo nombre oramos. Amén.

Annamarie: Amén. Nancy DeMoss Wolgemuth nos ha animado a fijar nuestros ojos en la verdad y a decirle «no» al error. ¡Y es que para reconocer el error debemos conocer la verdad! Descubre por qué en la continuación de esta serie, «Discierne la verdad en un mundo de engaños».

Conociendo la verdad que nos hace libres juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

1 Williams

2 H. D. M. Spence y Joseph S. Exell, The Pulpit Commentary, Vol. 21 (Hendrickson, 1985).

3 John MacArthur, Second Timothy: New Testament Commentary (Chicago: Moody, 1995).

4 D. E. Hiebert, Second Timothy, EvBC (Chicago: Moody, 1958), 88.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el maestro

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio.

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

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