Podcast Aviva Nuestros Corazones

Annamarie Sauter: Cuando enfrentas una situación estresante, recuerda que:

Nancy DeMoss de Wolgemuth: A donde quiera que vayas, Él irá contigo y en ti. Él quiere hacerte fructífera, aún en el lugar de tu aflicción.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Durante los últimos dos programas, hemos estado escuchando un mensaje de Nancy titulado, «La fidelidad de Dios en tiempos de dificultad». Si te perdiste alguno de esos programas, encuéntralos, AvivaNuestrosCorazones.com.

Hoy continuamos con la tercera parte de ese mensaje, enseñado en una conferencia True Woman. Este se basa en el Salmo 107, un salmo que nos presenta las luchas que enfrentamos en la vida, al tiempo que nos ofrece esperanza.

Escuchemos acerca de, «La fidelidad de Dios en tiempos de dificultad».

Nancy: Así que en la medida en que hemos ido estudiando este salmo, hemos visto los problemas, el clamor, la liberación y ¿ahora que viene? Alabanzas y acciones de gracias. Hay una frase que se repite cuatro veces en este capítulo y las dos primeras líneas son siempre las mismas.

«Den gracias al Señor por su misericordia, y por sus maravillas para con los hijos de los hombres».

Una vez más cito a mi amigo, Charles Spurgeon. Él dice: «Deben ser unos ingratos horribles aquellos que no honran a tal libertador por un rescate tan feliz de la muerte más cruel».

Escucha, si eres hija de Dios, Dios ya te ha redimido y liberado de lo peor –del pecado, de Satanás, del infierno, de la perdición y la condenación, de la ira de Dios. Has sido liberada.

Puede que estés en una tormenta. Puede que te encuentres en otro tipo de cadenas, pero tú has sido liberada de lo más importante por todo el tiempo en la eternidad. Así que el salmista dice: «Den gracias al Señor por su misericordia, y por sus maravillas para con los hijos de los hombres».

Un escritor de devocionales que he estado leyendo dice: «Un alma redimida demanda una vida de alabanza». Debes escribir esto en el margen de tu Biblia. Yo lo escribí en la mía.

«Un alma redimida demanda una vida de alabanza».

Mujeres, si han sido redimidas, si yo he sido redimida, es impensable que vivamos nuestras vidas en otra cosa que no sea en alabanzas sin cesar, interminables acciones de gracias y adoración. Ahora, puede que hagamos esto mientras lloramos. A veces, pudiéramos hacerlo cuando todo a nuestro alrededor parece oscuro, cuando las olas son tan altas que estamos con un nudo en el estómago y no podemos ver por encima de ellas. No podemos ver más allá de las olas. No podemos encontrar nuestro camino. Estamos deambulando. Estamos perdiendo el juicio.

Levantamos nuestros ojos al cielo, a la luz de Su faz. Por encima de nuestra oscuridad y decimos: «Oh Señor, escojo creer que Tú eres bueno, que Tu amor inagotable perdura para siempre. Te doy gracias porque he sido redimida».

Una mujer nos escribió y dijo,

«Años atrás, al inicio de Aviva Nuestros Corazones, al escuchar en uno de los programas acerca de amar a mi esposo, estaba devastada ahí en mi cocina, mientras hablabas de cómo amar al esposo. La semana pasada, les adelanto, una vez más estuve hecha un desastre, llorando. Pero esta vez fue de pura alegría, de acción de gracias, adoración, alabanza a mi Padre celestial por su inagotable e inmerecida fidelidad, gracia y misericordia. El Señor ha restaurado mi familia y mi matrimonio. (Y ahora ella menciona lo que creo que es lo más importante). Él me rescato de la fosa del yo donde me encontraba».

Y cada día digan los redimidos. Cada día tengo la gloriosa oportunidad de hablar la verdad bíblica a los corazones de mujeres desalentadas.

«Dad gracias al Señor, porque Él es bueno; porque para siempre es su misericordia. Díganlo los redimidos del Señor».

Ahora permítanme rápidamente concluir aquí, comenzando en el versículo 33, donde vemos solo un recordatorio de la soberanía de Dios sobre todas las vidas.

Versículo 33: «Él convierte los ríos en desierto, y los manantiales de las aguas en sequedales». Parecería que estamos yendo en dirección contraria aquí: «De una tierra fructífera a una tierra estéril». No queremos eso. ¿Por qué sucede esto? «Por la maldad de los que moran en ella».

Quiero dirigir unas palabras a aquellas que pudieran estar escuchando hoy, que se sienten realmente satisfechas por la forma en que las cosas están yendo en sus vidas ahora mismo. Te sientes cómoda. Piensas que todo va bien. Y se siente bien estar en algunas de esas estaciones en la vida; Dios es un Dios de estaciones, de temporadas.

Pero quiero decirte algo, si en el centro de tus pensamientos crees que todo está bien, si tu corazón no se vuelve hacia Dios, si estás encubriendo algún pecado, si estás viviendo en la fosa del yo, Dios puede con una palabra cambiar el curso de tu vida.

Él puede cambiar esos ríos en desierto. Él puede cambiar esos manantiales de agua, lo que piensas que son manantiales de agua, en tierra estéril. Él puede cambiar lo que piensas que es fructífero en estéril, en basura.

Y sé que dentro de las personas que nos escuchan hay mujeres con hijos pródigos, amigas con dificultades, esposos con problemas, y es importante que aunque te cause mucho dolor y muchas lágrimas, tienes que dejar que Dios sea Dios en las vidas de esas personas. Permite que Dios haga todo lo que Él crea necesario en sus vidas para hacerles desearlo a Él desesperadamente. ¿Por qué? ¿Cuándo es que más clamamos a Dios? Cuándo estamos en problemas, ¿no es cierto?

Algunas veces el problema necesita convertirse en un gran problema. Eres madre y esposa y amas a tu hijo, y no deseas verle herido. Y algunas de ustedes se encuentran perpetuamente tratando de rescatar a sus hijos y a sus esposos y a todos a su alrededor. Dios está tratando de llevarlos a la cruz, y tú siempre estás tratando de bajarlos de la cruz.

Puede que logres bajarlo de la cruz, pero puede estar sangrando, débil, herido. Dios quiere traerlo por entero para redimirlo, para rescatarlo de sus pecados. Así que deja a Dios ser Dios. No lo trates de rescatar de la cruz. No lo lleves a la cruz, ¿okay? Tú deja a Dios hacer lo que sea necesario.

Pero aquí tenemos las buenas nuevas. Sabes que cualquiera que sea la disciplina que Dios traiga a nuestras vidas o a las vidas de aquellos que amamos, Él también puede con una palabra restaurarlos. Mira el versículo 35: «Transforma el desierto en estanque de aguas, y la tierra seca en manantiales; en ella hace morar a los hambrientos, para que establezcan una ciudad donde vivir».

Lo que hemos podido ver a través de este salmo es que Él desea llevarte a un lugar de libertad. Versículo 16: «Porque Él rompió las puertas de bronce e hizo pedazos las barras de hierro». Eso me suena a libertad. Levántate. Eres libre. No peques más. Libertad.

Mira la plenitud del versículo 9: «Porque El ha saciado al alma sedienta, y ha llenado de bienes al alma hambrienta». Así que tenemos libertad, plenitud y ahora abundancia. Versículo 37.

Estas personas que han pasado por todo esto, han estado en problemas, han clamado, han sido liberadas y han dado gracias. Mira el versículo 37: «y siembren campos, planten viñas, y recojan una cosecha abundante». Esa es su bendición, es por su bendición.

Dios envió el castigo, Él envió disciplina, envió problemas, tormentas. Pero ahora envía bendiciones. Se multiplican en gran manera, y Él no deja que su ganado disminuya.

Versículo 41: «Pero al pobre levanta de la miseria y lo pone seguro en alto, y multiplica sus familias como un rebaño». Por cierto, esto no solamente es para las personas casadas. Dios pone al solitario y al soltero en familias. Dios desea que lleven mucho fruto. Tú vas a segar los campos. Vas a plantar viñas, versículo 37, y Dios dará un campo fructífero.

Él bendecirá, y tú te vas a multiplicar en gran manera. A medida que estés necesitada y clames a Él, Él te levantará y Él nos dará familias como rebaños. Abundancia en Cristo, fructíferas en Cristo.

Luego de un fin de semana de conferencias las mujeres regresan a sus hogares, a veces a lugares duros. A trabajos difíciles, a ambientes poco piadosos. Durante los días de la conferencia ellas han podido abstraerse de su realidad y concentrar sus mentes en las cosas del Señor, y están sentadas en la cima del monte escuchando la Palabra de Dios, cantando y amando a Jesús. Y en cuestión de horas, estarán en un lugar muy diferente.

A veces tenemos hasta 600 esposas de pastores que se unen a nosotros en las conferencias. Algunas de ellas puedo decirte que están dolidas profundamente. Algunas de ellas, y algunas de ustedes están en iglesias donde si Dios no interviene, son un caos, un desastre. No es lo que se supone que sean.

Lo que quiero que sepas, es que sea cual sea tu situación, donde sea que vayas, Dios está contigo. Él está en ti y desea hacerte fructífera aún en el lugar de tu aflicción.

Puedes experimentar plenitud, libertad y abundancia en Cristo siempre y cuando permanezcas en Él y permitas que Él dirija. Deja que Dios sea Dios, confiando en Él con aquellas cosas que no comprendes, no demandando respuestas, no demandando soluciones. Sí clamando, y luego confiando que Dios te puede liberar de la forma que Él desee.

No solamente Dios desea cambiar algunos de estos desiertos donde te encuentras en lugares fructíferos, a Su manera y en Su tiempo, sino que también Él quiere que por generaciones, en lo adelante, el fruto de tu caminar con Cristo se experimente en las vidas de generaciones futuras.

Un comentarista dice acerca de esta conclusión: «Aunque hay altibajos en esta vida, el fin de todas las cosas para el pueblo de Dios no está abajo, sino arriba». ¿Puedes recordar eso? «Sabemos esto y esperamos esto porque sabemos que Dios es bueno y soberano. Dios nos ama. Y porque nos ama, Él nos consuela, nos preserva y nos guía a través de todas las experiencias más duras de la vida».

En este salmo hay aún dos versículos más. ¿Cuál es el resultado? Versículo 42: «Los rectos lo ven y se alegran, pero toda iniquidad cierra su boca».

Hay gozo para el pueblo de Dios. Cuando estamos sentadas a los pies de Cristo y en comunión las unas con las otras, regresamos a casa con más gozo del que vinimos. LLenamos nuestras copas de gozo. Y ese gozo no es una emoción solamente. El gozo del Señor es nuestra fuerza y afecta nuestras emociones, más bien el gozo es la presencia de Cristo conmigo, en mí, a través de mí, en medio de la tormenta y del dolor.

Pero mira lo que pasa también a medida que vivimos esta historia de la redención, a medida que vivimos el evangelio. Me encanta esto, «toda iniquidad cierra su boca, todos los malos cierran su boca». ¡Cierran la boca! Toda la maldad. Aquí ves al maligno atado cuando el pueblo de Dios está viviendo como el pueblo de Dios, a medida que vivimos en libertad y plenitud y abundancia en Cristo, en el tiempo de Dios.

Hoy vi las noticias y dije, «Dios, deja que la maldad cierre su boca». Existe el poder que nos invade de las religiones falsas y las personas malvadas en este mundo.

Puedes decir, «sí, está bien mal allá fuera, pero cuando esto es cierto en mi mundo, en mi trabajo, en mi familia...hay tanta maldad». Quiero decirte, un día de estos a medida que caminas con Él, con Cristo a través de esta situación, toda maldad cerrará la boca.

Y puedo decir también que eso quiere decir que toda la maldad que hay aquí, en mi corazón, en tu corazón, –porque la tendencia de nuestro corazón orgulloso es solamente ver la maldad en el otro– piensa ,«ese es su problema, es su asunto, es su culpa». Eso es orgullo.

El corazón del humilde dice, «Señor, no es mi hermano, no es mi hermana, soy yo Señor. Erradica la maldad de mi propio corazón». Y a través de Cristo toda esa maldad cerrará la boca.

El versículo 43 tiene una exhortación final: «¿Quién es sabio? Que preste atención a estas cosas, y considere las bondades del Señor».

Hay mujeres que sienten que no merecen la bondad de Dios, Su misericordia, Su amor. Puede que tú misma estés pensando, «me merezco lo que me está pasando», esa tormenta, el estar en prisión.

Una mujer se me acercó anoche y me dijo: «Yo he tomado decisiones tontas, y me he arrepentido. He regresado al Señor, pero aún estoy sacando las espinas de mi vida».

Así que algunas sienten, «me merezco lo que me está pasando», pero otras de ustedes pueden estar reacias a correr a los brazos del Señor, reacias a creer que el amor misericordioso del Señor sea para ti.

Primero, solamente puedo decir que estás en lo cierto en una cosa, no lo merecemos. No lo mereces, no lo merezco. Aquellas de nosotras que pensamos que, sí lo merecemos, no lo merecemos. No nos merecemos el amor misericordioso e inagotable del Señor. Pero de todas formas Él lo da. Él brinda su amor a rebeldes, enemigos que no se lo merecen.

Y sabiendo esto, puedo recordarte que no necesitas pretender ser lo que no eres para que Él te ame. No necesitas arreglar tu vida. Clama a Él, y créele que vendrá y hará por Su gracia lo que tú nunca podrás hacer.

¿Podríamos inclinar nuestros corazones en oración para cerrar? En este momento de recogimiento deseo hacerte dos preguntas. Primero, ¿te identificaste con algunos de los problemas de los que leímos en el Salmo 107? ¿Estás en estos momentos, quizás, perdida, deambulando, en algún tipo de cárcel, enferma, abatida por la tormenta?

¿Qué haces cuando te encuentras en problemas? Clama al Señor. Muchas mujeres claman a Dios. Pero clamar a Dios no debería ser algo que hacemos solamente cuando nos hacen la invitación a clamar a Él. Es algo que debemos hacer todo el tiempo. No te detengas. Sigue clamando. Sigue orando. Sigue mirando hacia arriba. Clama al Señor.

Sigue clamando y cree en Sus caminos y que en Su tiempo Él te rescatará. Él te traerá al cielo que deseas.

La segunda pregunta es, ¿has sido redimida? ¿Has sido libertada del problema? ¿Qué haces entonces? Dos cosas, das gracias, ¿puedes hacer eso ahora mismo en tu corazón? Quizás solo susurrar una oración de gracias por Su amor redentor en tu vida, por Su bondad.

Y luego les cuentas a otros. Diles a otros, «que lo digan los redimidos del Señor». Decláralo al Señor. Decláralo a otros.

Annamarie: Has estado escuchando a Nancy DeMoss de Wolgemuth hablar acerca de «La fidelidad de Dios en tiempos de dificultad».

En la medida en la que nos acercamos a la conclusión de esta serie de programas, queremos que escuches la historia de una mujer—una redimida del Señor que nos cuenta de la bondad de Dios en su vida. Ella también nos cuenta cómo el libro escrito por Nancy y Mary Kassian, titulado, «Mujer Verdadera: Diseño divino», fue usado por Dios en su vida.

Escuchemos:

Kelly: Terminé de leer el libro de «Mujer Verdadera 101: Diseño divino». En cuanto lo terminé sentí una gran necesidad de correr a compartir con ustedes mi experiencia. Para ser totalmente sincera, me levanté de madrugada con muchísimas ganas de compartir mi experiencia por medio de un correo. En realidad decidí leer este libro porque entendí que tenía que empezar por hacer cambios en mi propia vida para que mis hijas vieran el ejemplo.

Soy mamá de tres niñas, es una gran responsabilidad la que tengo entre mis manos. Este libro me ha conmovido de tal forma que veo atrás y me quedo impresionada porque me pregunto, ¿en qué era que estaba pensando? Para mí toma mucho sentido esta palabra que dice: «y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres». La verdad bíblica de la feminidad me ha permitido liberar mis pensamientos, mis emociones y aún lo que siente mi cuerpo.

Estoy convencida que esto apenas inicia, porque si en tan poco tiempo Dios ha hecho grandes cosas, no quiero imaginar lo que podré compartir con ustedes más adelante. Creo que me sentía charlando con Nancy y Mary todo el tiempo. Mientras más pienso en esto me digo, ¿y dónde era que yo vivía que no había descubierto este hermoso misterio? Bueno, quizás mi mamá se fue a la presencia de Dios muy pronto, sin embargo hoy puedo decir que Dios no me he abandonado. Le agradezco mucho a Dios por permitirme recibir esta orientación de parte de este ministerio.

Gracias a lo que Dios me ha enseñado por medio de esta lectura, mi vida no es ni volverá a ser la misma. Mi esposo actualmente respira amor. Me entristezco mucho cuando pienso que en algún momento no vi su liderazgo aunque siempre estuvo allí. Desafortunadamente por once largos años apagué a mi esposo y no le permití tener las riendas de nuestro hogar; sin entender que esto lo único que conseguía era destruir mi propio hogar.

Empecé a buscar ayuda porque un día Dios me cargó de tal forma, que renuncié al trabajo que tenía. Así que regresé a casa a encargarme nuevamente de mis hijas y de mi hogar. Recuerdo el primer día que estuve en casa, después de renunciar. Realmente quiero decirles que quería salir corriendo porque me encontré con la cruda realidad. No sé en qué momento comencé a entrar y a salir de mi casa, sin darme cuenta que tres niñas crecían sin dirección alguna.

Para todos, parecía que todo estaba bien, sin embargo me encontré con esta realidad de frente: Que mis hijas nacidas en un hogar cristiano consagrado a Dios, en realidad no le conocían. Al pasar de los días era cada vez más vergonzoso para mí ver con detalle todo lo que ocurría a mi alrededor. No hacía otra cosa que estar en silencio y observar.

Hasta que un día, escuchando lo que mis hijas pensaban, descubrí que ellas tenían todo resuelto y dijeron: «Mamá yo no pienso casarme, y yo tampoco», dijo su hermana gemela, «y mucho menos tendré hijos». Para mí estas palabras fueron tan bien argumentadas, y vi su firmeza en lo que me decían, que ese día mi fantasía de un hogar perfecto se derrumbó delante de mis propios ojos.

De inmediato pensé que tenía un gran problema entre mis manos, así que empecé a buscar ayuda de todas las formas que se me podían ocurrir para que ellas pensaran diferente. Creo que probé todo, inventé Spa con mamá los sábados, empecé a imponer formas femeninas de vestir, recogí y boté muchas cosas que no me parecían apropiadas para niñas. Ahora me río y me digo, qué loca que me volví. Empecé a investigar todo lo que se me ocurría en Google, creo que Google se empezó a quedar sin opciones para mí, hasta que un día me dije, ¿y qué hay de lo que piensa Dios?

Soy cristiana hace veinte años, pienso en esto y me da una profunda tristeza… ¿en qué momento me dejé llevar por el mundo? Así que cuando puse, feminidad bíblica, y encontré este ministerio, desde aquel día no hago otra cosa que escuchar, leer y meditar en todo lo que ustedes enseñan. En primera medida, me invadió un profundo dolor cuando empecé a descubrir todas estas grandes verdades, y luego Dios ha empezado a transformar mi vida y a mi familia.

Y no bastándole con esto, me ha llevado a levantar un ministerio de mujeres. Han pasado tantas cosas, que los esposos de mi iglesia que estaban anhelando tanto que algo especial pasara con nosotras, no hacen otra cosa que hacernos barras para que este ministerio siga. Y como no podían quedarse cruzados de brazos, ya se escucha que pronto iniciarán con el ministerio de hombres.

Mis queridas hermanas, no se alcanzan a imaginar lo realmente agradecidos que estamos con Dios, y ustedes, mujeres que escuchan, dispongan su corazón para entender que la verdadera feminidad es la que es usada para glorificar a Dios, sin importar los gustos. O si decides casarte, tener hijos o quedarte soltera, realmente lo importante es que puedas transformarte en una dadora de vida real, por medio del evangelio de Jesucristo, y podamos ser imitadoras de Su amor.

Annamarie: Has estado escuchando el testimonio de una oyente de Aviva Nuestros Corazones, como parte de la serie titulada, «La fidelidad de Dios en tiempos de dificultad».

¡Qué gozo es para nosotras escuchar de la obra de Dios en las vidas de nuestras oyentes!

Queremos continuar llamando a más y más mujeres a libertad, plenitud, y abundancia en Cristo, que es lo que nos permite modelar la feminidad bíblica a un mundo que rechaza a su Creador.

Dios nos dice en Colosenses, capítulo 2:

«Por tanto, de la manera que recibisteis a Cristo Jesús el Señor, así andad en Él; firmemente arraigados y edificados en Él y confirmados en vuestra fe, tal como fuisteis instruidos, rebosando de gratitud. Mirad que nadie os haga cautivos por medio de su filosofía y vanas sutilezas, según la tradición de los hombres, conforme a los principios elementales del mundo y no según Cristo» (vv.6-8).

Queremos invitarte a conocer cómo se aplica esta verdad a tu vida, en la próxima conferencia Mujer Verdadera 2020. Únete a un ejército de mujeres que quieren andar arraigadas en la Palabra de Dios. Te invitamos a ser parte de esta próxima conferencia Mujer Verdadera, los días 13 y 14 de marzo, en Monterrey México. ¡Aparta tu cupo!

Cada una de nosotras tiene circunstancias particulares, desánimos que enfrentar y bendiciones que agradecer. Ahí donde Dios te ha puesto, ¿qué puedes declararle al mundo con confianza? En nuestra próxima serie, Nancy te ayudará a pensar en declaraciones esenciales acerca de la iglesia, del matrimonio, de los hijos, entre otros. No te pierdas esa relevante serie para un tiempo como este, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Confiando en Dios juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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