Podcast Aviva Nuestros Corazones

¡Guarda mi lengua! 2da Parte | Día 11

Annamarie Sauter: Nancy DeMoss de Wolgemuth define la sabiduría de esta forma:

Nancy: Sabiduría es la habilidad de ver todo en la vida desde la perspectiva de Dios, y actuar en consecuencia.

Annamarie: ¿No suena esto como algo que todas necesitamos? Nancy nos mostrará hoy como obtener ese tipo de sabiduría piadosa. Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Esta semana y la pasada, Nancy ha estado hablándonos acerca de peticiones personales de oración que ella regularmente eleva al Señor. Si te has perdido alguno de estos programas puedes escucharlos al visitar AvivaNuestrosCorazones.com. Esta serie es parte de un esfuerzo para que este año 2016 sea un año en el que continuamente clamemos a Dios en oración, ¿te unirías a nuestra oración, pidiéndole a Dios que nos ayude a crecer en esta área tan importante?

Ayer Nancy habló acerca de pedirle al Señor que nos ayude a guardar nuestras lenguas. Ella nos recordó lo que Jesús enseñó, que las palabras que otros escuchan realmente están saliendo de nuestros corazones. Los corazones impuros resultarán en palabras impuras. Aquí está ella con el resto de este mensaje:

Nancy: Un corazón puro va a usar palabras para hablar sobre el Señor. Salmo 71:8, 15 y 24 dicen: “Llena está mi boca de tu alabanza y de tu gloria todo el día”. “Todo el día contará mi boca de tu justicia y de tu salvación.” “También mi lengua hablará de tu justicia todo el día”. ¿Cuánta de nuestra conversación durante el día es sobre Jesús? ¿O qué tan poco es sobre Él?

¿Y qué tal en la iglesia? ¿Cuánta de nuestra conversación es sobre Jesús? Sí, yo sé que durante la predicación hay mucho que hablar sobre Jesús, ¿pero qué pasa en los pasillos antes y después del servicio? ¿De qué estamos hablando? Ahora, ¿significa que no podemos hablar sobre el juego de anoche o que no podemos hablar sobre el clima, o que no podemos hablar de como le va a los niños en la escuela?

No, estas cosas están bien, pero ¿por qué hablamos tan poco sobre Jesús? Si Él es quien llena nuestra visión y nuestros corazones pensarías que al menos sería mencionado en nuestra conversación.

Un corazón puro va a usar su lengua para dar gracias al Señor. Salmos 109:30 “Con mi boca daré abundantes gracias al Señor, y en medio de la multitud le alabaré.”

Usamos nuestra lengua para compartir el Evangelio, Salmo 40:10, “No he escondido tu justicia dentro de mi corazón; he proclamado tu fidelidad y tu salvación . . .”

¿Y qué sobre palabras que afirman, animan y edifican a otros? ¡Que forma tan poderosa de usar nuestra lengua! Efesios 4:29 (otra vez, conoces este versículo, pero este es uno que necesitamos leer cada tres o cuatro horas?) “No salga de vuestra boca ninguna palabra mala, sino sólo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan.” ¿Qué es lo que hace la gracia? Hace posible, fortalece.

Nuestras palabras se supone que deben ser buenas palabras, palabras que sean acorde a la ocasión, palabras apropiadas para el momento, palabras que edifiquen a otros y palabras que den gracia a aquellos que escuchan. Así que tus palabras—en tu casa, en tu matrimonio, en tu lugar de trabajo— ¿destruyen o edifican y dan gracia?

Por cierto, si continúas con el resto de Efesios 4, te vas a volver a dar cuenta que estas palabras, estas buenas palabras, son la expresión de un buen corazón, un corazón que perdona, un corazón que ama.

De nuevo, Proverbios habla sobre usar nuestras palabras para edificar: “La ansiedad en el corazón del hombre lo deprime, mas la buena palabra lo alegra”. Este es el mejor antidepresivo que existe, en algunos casos, ¡simplemente una palabra de ánimo!

Amigas, algunos de sus esposos necesitan ser animados. Cada esposo necesita palabras de ánimo. Para algunos de sus esposos ha pasado mucho tiempo desde la última vez que escucharon palabras de ánimo salir de tu boca. Así que, ellos van a su lugar de trabajo y reciben una paliza y están en ese mundo competitivo y reciben una paliza allí.

¿Qué pasa cuando llegan a casa? ¿Reciben otra paliza o son edificados? Proverbios 31:26, habla de esta mujer virtuosa, esta noble mujer, “Abre su boca con sabiduría, y hay enseñanza de bondad en su lengua”. No sé tú, pero yo quiero ser una mujer cuyas palabras sean siempre sabias y bondadosas.

Aún no llego allí, estoy muy lejos de allí, ¡pero eso es a lo que aspiro! Cuando abro mi boca, con nuestro staff, con las personas que más me conocen, dentro de las cuatro paredes de mi casa, cuando estoy viajando, cuando tengo reuniones con extraños—y por lo general el problema no es con los extraños, no es con los invitados a nuestros hogares—es con las personas que viven en nuestras casas, ¿no es verdad?

Abrimos nuestras bocas con sabiduría (la sabiduría tiene mucho que ver con lo oportuno del momento) y la con bondad. Proverbios 16:24 dice que, “Panal de miel son las palabras agradables (deleitosas), dulces al alma y salud para los huesos.”… Agradables, palabras dulces. ¿Cuáles son esas palabras? Palabras como: “¡Te aprecio tanto!, Estoy orando por ti, ¿Hay algo que puedo hacer para ayudarte?, Por favor, Gracias, ¿Me puedes perdonar?— ¡Estaba tan equivocada!”

“Te perdono,” es otra palabra dulce y agradable. “Estoy tan contenta de que Dios te haya traído a mi vida. Te quiero”. ¿Cuán frecuentemente estas palabras salen de tu boca a tus amigos más cercanos? Me encanta ese versículo en Cantar de los Cantares donde el esposo le dice a la esposa, “Miel virgen destilan tus labios, esposa mía, miel y leche hay debajo de tu lengua”.

Ahora piensa en esto: ¿qué es lo que hace la leche? Fortalece lo que está débil, y la leche fortalece los huesos débiles. ¡Palabras agradables y dulces tienen el poder de darle fuerza a tu esposo, a tus hijos, tus padres! Leche y miel hay debajo de tu lengua.

Y, por cierto, no dice, “Sus palabras son como un arroyo burbujeante”. La miel gotea lentamente, ¿no es verdad? Y es cuando mis palabras son como un arroyo burbujeante. Que voy a decir cosas de las cuales me voy a arrepentir y voy a causar daños y perjuicios. Leche y miel—palabras cuidadosamente medidas, cuidadosamente meditadas, habladas en amor.

En ningún otro lugar es más importante esto de palabras amables que en nuestras casas, y en ningún otro lugar es más importante que en el matrimonio. Una mujer nos escribió y dijo, “Nuestro matrimonio se está desmoronando. Mi esposo se fue de la casa hace algunos meses. oro que no sea demasiado tarde para mostrarle aprecio y decirle palabras de ánimo!”

Amigas, hablen las palabras antes de que sea demasiado tarde— ¡mientras tu esposo aún esta ahí! Es por eso que, a través de los años, hemos publicado este reto para las mujeres de animar a su esposo durante treinta días. Sé que muchas de ustedes lo han hecho; tal vez sea tiempo de volverlo a hacer.

Si no has escuchado sobre esto, puedes ir a AvivaNuestrosCorazones.com, buscar el reto de animar a tu esposo durante treinta días. No hay otro reto que hayamos hecho a las mujeres que haya recibido mayor respuesta que el reto de animar a tu esposo. Permítanme leerles algunas de las respuestas que hemos recibido.

Esta es de un esposo y es triste. Él dice, “Me gustaría que alguien animara a mi esposa a tomar el reto de treinta días. Hemos estado casados por treinta años. Discutimos mucho, y cuando intento hablar y razonar con ella, ella simplemente se enoja y comienza a gritar”.

Ahora “para pelear se necesitan dos,” pero quiero decirte, desde el punto de vista de este esposo, que es lo que él esta sintiendo. Él dice: “Ella pasa horas cada día en el teléfono chismeando y diciéndoles a sus amigas y a la familia que mal esposo soy. Por favor oren por ella, que ella deje de hablar tan mal de mí con otros y que ella busque la guía de Dios para nuestro matrimonio que se está deshaciendo.”

“Amo a mi esposa y esperaba que nuestro matrimonio durara toda la vida, pero ella está lentamente matando mi amor por ella. Y por favor oren por mí, que yo pueda ser el esposo que Dios desea que sea”.

Aquí está el testimonio de otra esposa que dice, “Hemos estado casados por dos años, y nuestro matrimonio ha sido inestable. Ha habido gritos, apodos y peleas constantes sobre cosas pequeñas e insignificantes. Yo sé cuán importante es que un hombre se sienta animado y afirmado, y como esposa quiero animarlo y hacerlo sentir que tiene alguien que lo apoya”.

“Estoy en el Día 2 del reto de “animar a tu esposo durante treinta días” y mi actitud hacia él ya está cambiando”. (¡Imagina lo que será después de treinta días!) Ella dice, “Simplemente escribo el versículo del día en una tarjeta (tenemos un pequeño diario que viene con este reto— puedes conseguirlo en línea) y pone la pequeña nota en el almuerzo de su esposo”.

“También le escribo palabras de ánimo en su lonchera de almuerzo. Esta mañana, el día dos, él me escribió para decirme que le encantan las notas, y que están rompiendo su corazón. ¡En solo dos días ya puedo ver como estamos avivando nuestra relación que teníamos antes de permitir que toda esa basura se pusiera entre nosotros!”

Esta mujer escribió y dijo, “He causado tanto daño con mis palabras apresuradas y sin pensar. ¿Cómo dejo de decir bruscamente palabras de enojo a las personas? ¿Cómo reparo las relaciones que he dañado?” Déjenme sugerir dos cosas, y después les voy a dar el otro recurso que puede ser de ayuda.

Número uno, proponte honrar a Dios con tus palabras. “He resuelto que mi boca no peque,” dice el Salmista en Salmos 17:3. ¡He resuelto que mi boca no peque! Ahora, ¿cómo haces eso?

¡Llénate de Sus palabras! En lugar de que sean tus palabras viniendo de un corazón malvado, llena tu corazón con Su santa Palabra. En el siguiente versículo, el versículo 4 del Salmo 17, dice: “. . .por la palabra de tus labios yo me he guardado de las sendas de los violentos.” Su Palabra, en ti, al salir, va a ministrar gracia a los oyentes.

Después, pídele ayuda a Dios. ¡Pídele ayuda a Él, al Señor! Quien guarda su boca y su lengua, guarda su alma de problemas. Así tenemos esta oración en Salmo 141:3, “Señor, pon guarda a mi boca; vigila la puerta de mis labios”.

Y, Señor, esa es mi oración, y creo que es la oración de mis hermanas que nos escuchan hoy, que Tú guardes nuestras lenguas. Que hablemos solamente palabras de verdad, palabras que ayuden, sanen y ministren, palabras que sean sabias y bondadosas, palabras que honren a Cristo y edifiquen a los demás. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Annamarie: Pedirle al Señor que guarde nuestras lenguas, es algo que todas debemos hacer más frecuentemente. Nancy regresará con la segunda parte de este programa en un momento. Si deseas profundizar en tu estudio de lo que la Biblia dice acerca del poder de nuestras palabras, te animo a visitar AvivaNuestrosCorazones.com, también aprovecha para echar un vistazo a un folleto gratis que ofrecemos para descarga basado en la serie de radio “Peticiones personales de oración”. De nuevo, visita AvivaNuestrosCorazones.com

Ahora, escuchemos mientras Nancy introduce la próxima petición de oración.

Nancy Leigh DeMoss Wolgemuth: Cuánto me ha encantado esta serie. Llevamos en ella las últimas dos semanas. Ha sido tan bueno para mí el repasar estas diez peticiones personales, por las que he orado por años y reflexionar en ellas, meditar en ellas, desglosarlas y prepararme para compartir esta serie.

Nunca las había enseñado de esta manera, y como hemos dicho, cada una en sí misma podría ser material para una serie completa –algunas lo han sido, otras lo serán. Estamos tomando aproximadamente un día para cada una y enfocándonos en diez peticiones que queremos traer delante del Señor para que Él obre en nuestras vidas durante este 2016 y más adelante.

Espero que ya hayas tenido la oportunidad de pedir tu copia del Paquete de Peticiones Personales –un folleto que te ayudará a adentrarte, ir más profundamente en estas peticiones y meditar en diversas citas de las Escrituras, llevar un diario –y también una sección de preguntas haciéndolo personal.

También, hay cinco tarjetas que vienen con ese paquete, que son las mismas peticiones en cada tarjeta Las puedes poner en lugares diferentes que te recuerden orarle a Dios regularmente por estas cosas para tu vida. Estas peticiones son cosas que necesitamos que Dios obre en cada espacio de nuestras vidas.

Estas peticiones son cosas que necesitamos que Dios obre en cada espacio de nuestras vidas. Necesitamos que Dios obre estas peticiones en nuestros hogares, en nuestros matrimonios. Las necesitas como mamá, como abuela, en la iglesia, en el lugar de trabajo, en el ministerio donde puedas estar sirviendo. Ellas nos ayudarán a mejorar nuestras amistades, con otros creyentes, y en nuestra relación con los inconversos.

Son muy prácticas y afectan cada área de la vida. Las primeras siete peticiones de las que ya hemos hablado, son:

1)         Guarda mi corazón. (lo cual afecta a todas las otras.)

2)         Lléname de Tu amor

3)         Lléname de Tu Espíritu

4)         Vísteme de humildad

5)         Hazme una sierva

6)         Dame un espíritu agradecido

7)         Guarda mi lengua (Esta fue la que vimos la última vez, y podríamos habernos detenido ahí por largo tiempo. De hecho, después de grabar esa sesión nos tomamos un tiempo para orar juntas y pedirle a Dios que guardara nuestra lengua.)

Y ahora llegamos a la número ocho. No sé qué tan lejos lleguemos con esta porque hay tanto que podría decirse. Esta petición es que el Señor nos de sabiduría y discernimiento. “Señor, dame sabiduría y discernimiento”.

¿Qué es la sabiduría? Creo que podemos tener una idea de qué es, pero a veces es un poco confusa, poco clara, y tal vez pensemos que no es algo tan concreto o práctico, así es que olvidamos pedirle a Dios por ella. Sabiduría es la habilidad de ver todo en la vida desde la perspectiva de Dios y actuar en consecuencia. Es más que conocimiento; es la habilidad de tomar ese conocimiento y actuar en conformidad.

Para la primera parte de esta sesión, quiero invitarte a que vayas al libro de Proverbios al capítulo 8. Nos vamos a quedar ahí por un rato. Aquí es donde vemos la sabiduría personificada como una gran dama. Y ah, que fuese verdad de cada una de nosotras como mujeres, que las personas nos llamen “Señora Sabiduría.” ¿No te encantaría que las personas te describieran de esa manera? Aquí la sabiduría está personificada.

Y, Señor, conforme abrimos Tu Palabra, tengo muy claro en mi mente que ¡Tu Palabra es mucho más importante que mis palabras! Esta es Tu Palabra. La honramos, la amamos, la reverenciamos y temblamos ante ella. Te rogamos que Tú nos hables a través de Tu Palabra. Haz que esas palabras encuentren cabida en nuestro corazón, y echen raíz, y produzcan fruto para Tu gloria. Oro en el Nombre de Jesús. Amén.

Esta dama, esta sabiduría, esta mujer sabia clama en las calles. Permítanme leer del capítulo 8, comenzando con el versículo 1:

“¿No clama la sabiduría, y levanta su voz la prudencia? En la cima de las alturas, junto al camino, donde cruzan las sendas, se coloca; junto a las puertas, a la salida de la ciudad, en el umbral de las puertas, da voces…”

Aquí, la sabiduría viene a estos lugares públicos, muy concurridos, con un reclamo, con un llamado, con un mensaje. ¿Qué está diciendo? (versículo 4) “Oh hombres, a vosotros clamo, para los hijos de los hombres es mi voz. Oh simples, aprended prudencia; y vosotros, necios, aprended sabiduría.”

¿A quién llama la sabiduría? A todo ser humano. Y ella describe a los seres humanos de esta manera: son simples y necios ¿Qué significa eso? Tú dirás, “¡Yo no soy simple! ¡Yo no soy necia!” Apartadas de Cristo, todas somos simples y necias.

La palabra “simple” –aquí la raíz significa “una puerta abierta.” Es una persona a quien le falta discernimiento y buen juicio. Así es que la sabiduría llama a aquellos que han adoptado la sabiduría convencional de la cultura y del mundo. Todo lo absorben, creen en lo que ven, en lo que oyen, creen en todo lo que leen, van poco a poco asimilando el espíritu de la época.

Son simples. Son puertas abiertas. No distinguen. No saben discernir lo que escuchan. Les falta discernimiento. La sabiduría llama a estos que son simples.

Y luego, la sabiduría llama a los necios. Necios son aquellos que se resisten a la sabiduría de Dios. En lugar de ello, se apoyan en su propia sabiduría. Hacen lo que les resulta natural, lo que se siente bien, van por su propio camino, se dejan llevar por la corriente. Van hacia donde la tradición manda. Son necios, porque no han aceptado y abrazado la sabiduría de Dios.

Todos estos, los simples y los necios, están en necesidad de sabiduría y entendimiento.

Buscar sabiduría, como estamos orando en esta petición de hoy, es una expresión de humildad. Cuando oro, “Señor, por favor dame sabiduría y discernimiento”, estoy reconociendo que me falta sabiduría, que me falta discernimiento, que me falta prudencia y que necesito Su sabiduría.

Estoy diciendo, “Señor, mi propia sabiduría no es suficiente para lidiar con esta situación. Mi sabiduría no es suficiente para lidiar con este problema en nuestro ministerio.” Quizás estés diciendo, “Señor, mi sabiduría no es suficiente para lidiar con este hijo…¡para quien todavía no se ha escrito un libro que me diga como tratar con él! ¡Necesito tu sabiduría!”

Por cierto, esta es una de las razones, creo yo, por las que Dios se deleita al ponernos en situaciones y circunstancias que son demasiado grandes para nosotras, demasiado difíciles para nosotras, muy enormes para que podamos manejarlas. Puede ser el matrimonio con un hombre difícil, puede ser la muerte de un compañero, puede ser una situación desconcertante en el lugar de trabajo, puede ser una relación difícil, puede ser un enigma financiero, en estas situaciones donde somos inútiles por nosotras mismas, decimos, “Señor, ¡te necesito, necesito tu sabiduría! ¡No sé cómo lidiar con esta situación!” Esa es una expresión de humildad.

Manténganse en Proverbios 8, porque vamos a regresar ahí, y busquen en la siguiente página el capítulo 9. Van a ver a la Señora Sabiduría (del capítulo 8) en contraste con Señora Necia del capítulo 9. Y la Señora Necia, también clama a todos y cada uno que quiera escuchar. Vean el versículo 13: “La mujer insensata es alborotadora [¿No es ese un comentario de nuestros tiempos? Mujeres insensatas, alborotadoras. Lo opuesto de la sabiduría]; es simple y no sabe nada [ella actúa como si lo supiera todo, pero realmente no sabe nada].”

Versículo 14: “Se sienta a la puerta de su casa, en un asiento, en los lugares altos de la ciudad [ella está en los mismos lugares donde está la Señora Sabiduría, en los mismos campos públicos –los mismos lugares concurridos-y ella también llama a aquellos que van pasando] Llamando a los que pasan, a los que van derechos por sus sendas”.

“¡Quien sea simple, que se de una vuelta por acá!”, y ella le habla a aquél a quien le falte cordura, [ves estas dos voces –Señora Sabiduría y Señora insensata- por supuesto, la Señora Sabiduría representa la sabiduría de Cristo, quien es la sabiduría de Dios. Y la Señora Insensata representa la sabiduría del hombre, que es necedad”.

Estas dos voces contrastantes hablan en los mismos lugares –en las carreteras de la vida. Ambas claman, y ambas claman a la gente necia, ambas claman a la gente simple. La pregunta es ¿A quién va a escuchar la multitud, a cuál voz va a prestar atención?” Sabiduría e insensata –ambas quieren atraer a la misma audiencia.

¿Qué dice la Señora Insensata en el versículo 17?, dice: “Dulces son las aguas hurtadas, y el pan comido en secreto es sabroso,” Ella es seductora, seduce a sus escuchas a la inmoralidad, al engaño, a ser furtivos, y promete, “si comes de esto, si pruebas esto, si haces esto, si vas ahí, ¡vas a tener lo mejor de la vida!” Hace que el pecado se vea tan agradable. Eso es exactamente lo que Satanás le hizo a Eva en Génesis 3, ¿correcto?

El necio, el simple, a quien le falta cordura, es de quien habla el versículo 18… “Pero él no sabe que allí están los muertos, que sus invitados están en las profundidades del Seol”. Dos resultados distintos dependiendo de a quien escuchen, Señora Sabiduría o Señora Insensata.

¿Y esta es una elección que tenemos cada uno de nosotras, qué voz escucharemos? Nancy DeMoss de Wolgemuth nos ha estado animando a añadir esta petición a la lista de cosas que pedimos al Señor: ¡Dame sabiduría y discernimiento!.

Ella tendrá algunas cosas más que decirnos sobre esto mañana. En Aviva Nuestros Corazones hemos desarrollado una herramienta que te ayudará en tu caminar con el Señor. Es un recurso gratis que puedes descargar desde nuestro portal de internet. Se basa en la serie de Nancy que estás escuchando ahora: “Peticiones personales de oración”.

En este folleto encontrarás pensamientos de Nancy y de otros, pasajes de la Biblia que te animan y espacio para escribir tus propias ideas y oraciones. Mientras visitas nuestra página, ¿considerarías hacer una donación a Aviva Nuestros Corazones? Tu aporte nos ayudará a continuar reproduciendo estos programas de radio y otros recursos para ayudar a mujeres alrededor del mundo. Desde los Estados Unidos o Canadá, puede llamar al 1-800-569-5959 para hacer una donación o visitar AvivaNuestrosCorazones.com. Asegúrate de especificar que tu donación es para el Ministerio de Alcance Hispano. ¡Muchas Gracias!

Mañana Nancy continúa enseñándonos lo que la Palabra de Dios tiene que decir acerca de la sabiduría y discernimiento, y cómo pedirle a Dios que lo conceda.

Espero que puedas acompañarnos aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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