Aviva Nuestros Corazones Podcast

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La gracia de Dios es suficiente para las madres

Annamarie Sauter: Erin Davis dice que a menudo somos tentadas a estar descontentas.

Erin Davis: Aquí están las maneras en las que han salido en mi propia vida mucha fatiga y queja, «uff, ¿tengo que hacer esto otra vez?» «Si no tuviera estos hijos, no estaría tan abrumada». «Oh, estos niños me están desgastando, soy miserable en este rol de criar.

Pero 2 Corintios 12 del 9 al 10 dice: «Y Él me ha dicho: te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí. Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte».

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Esta semana nos encontramos en la serie titulada, Más allá del tiempo del baño.

Erin: No estoy tratando de parecer una madre experta. Ciertamente no lo soy. Pero puedo decir; «mira, yo he estado ahí y estuve luchando también y fui a la Palabra y dije: ¿Dios, qué tienes que decir acerca de la maternidad?»

No hay ningún llamado más grande para el ministerio, en la voluntad y en el tiempo de Dios, que lo que tú estás haciendo en este momento con esos dos pequeños que Dios ha puesto en tu casa.

Erin: Y esa es la lección que he aprendido. Satanás es astuto, pero no es tan original. Esto es muy similar a la mentira original que le susurró a Eva: «¿Conque Dios te ha dicho que no se puede hacer eso? ¿Dios realmente dijo eso? El trasfondo es, «quien eres no es suficiente. ¡Tienes que ser otra cosa! Tienes que estar haciendo algo más con tu vida. Él está reteniendo algo de ti».

Es la misma mentira que las madres están masticando todo el tiempo: La maternidad no es suficiente. No soy suficiente si soy solo mamá.

Esto es un tremendo alivio, que no estoy supuesta a saber automáticamente cómo ser una gran madre, cómo sentirme de maravilla acerca de ello y cómo mantener mi matrimonio durante la maternidad, sino que esas son cosas que me pueden ser enseñadas a través de la Palabra de Dios.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Uno de los compromisos fundamentales de Aviva Nuestros Corazones y del movimiento Mujer Verdadera, es animar a las mujeres a ser intencionales en pasar el bastón de la verdad a las próximas generaciones. Así que piensa sobre el «Manifiesto de la Mujer Verdadera», por ejemplo, del cual hemos hablado un sin número de veces en los últimos años en Aviva Nuestros Corazones.

Uno de los principios del Manifiesto de la Mujer Verdadera es:

«Los hijos son una bendición de Dios y las mujeres fueron especialmente diseñadas para ser dadoras y sustentadoras de vida, ya sean sus hijos biológicos o adoptivos y a otros niños en su esfera de influencia».

Así que esta semana estamos hablando sobre el aspecto completo de la maternidad, recibiendo los hijos como una bendición del Señor y el llamado que nosotras como mujeres tenemos a ser dadoras y sustentadoras de vida. Estoy muy emocionada con un libro que mi querida amiga Erin Davis ha escrito.

Su familia es parte de este ministerio. Erin es la bloguera principal en Mentirasquelasjóvenescreen.com, y tiene un ministerio muy fructífero aquí con las adolescentes. Ella ha escrito este estupendo libro, «Beyond Bath time: Embracing Motherhood as a Sacred Role».

Erin, todo lo que acabo de decir es una gran verdad. Te hace sonar como que eres una mujer muy ocupada y lo eres. Pero el gozo y el enfoque de tu vida en esta temporada, hasta ahora, son esos dos pequeños niños, que Dios les ha confiado a ti y a Jason.

En este libro y en los programas de esta semana, has compartido con mucha transparencia sobre el viaje que ha sido para ti abrazar la maternidad. No solamente para sobrellevarla, sino abrazarla como un llamado sagrado, como una función sagrada. Sé que hay puntos de tu recorrido donde muchas de las mujeres que están escuchando, o hijas de las mujeres que escuchan, se identifican.

Así que, gracias por escribir este libro. Gracias por tu compromiso de vivirlo, no perfectamente, como has sido rápida en aclarar. Pero es el compromiso de tu corazón de ver la maternidad desde el punto de vista de Dios. Y estoy sencillamente tan agradecida de que Dios ahora te esté ayudando a ayudar a otras mujeres que desean hacer eso.

Erin: Gracias Nancy.

Nancy: Creo que con el fin de ver la maternidad desde el punto de vista de Dios, como ocurre con otras áreas de la vida, tenemos que abordar las cosas que creemos, que no son ciertas. Estamos en esta cultura bombardeada con maneras equivocadas de pensar. De hecho, escribí un libro titulado, «Mentiras que las mujeres creen y la verdad que las hace libres».

Tú escoges ese mismo concepto al hablar de algunas de las mentiras que las mujeres creen acerca de la maternidad. Hay maneras falsas de pensar. Hay cosas que verdaderamente pueden poner en cautiverio a las mujeres que quieren ser buenas madres. Por ejemplo, una de las grandes mentiras que tú abordas es que la maternidad es un obstáculo para la felicidad. ¿Crees tú que muchas mujeres realmente sienten eso?

Erin: Absolutamente lo creo. De hecho, este capítulo de nuestro libro es de mamás reales que conozco y son historias reales. Ahora, yo no fui donde ellas y les dije, «¿qué mentiras crees acerca de la maternidad?» Debido a la naturaleza de las mentiras, ellas no saben. Pero acabo de pasar mucho tiempo con ellas, escuchando sus historias y escuchándolas hablar sobre la maternidad.

Pasé mucho tiempo orando acerca de eso y traté de exponer las mentiras que fueron el trasfondo de las áreas en las que ellas estaban luchando. Creo que muchas de las mamás sienten que la maternidad es un obstáculo para su felicidad.

Ahora, ellas no están diciendo eso. Si vas donde ellas y les preguntas, «¿es la maternidad un obstáculo para tu felicidad?», ellas dirían, «no». Pero ellas están viviendo como si lo fuera, y lamentan esas cosas en su vida que piensan que harían su vida mejor si pudieran tenerlas.

Por ejemplo, una mujer en el libro es Victoria. Ella dice: «Antes de tener un bebé, yo me podía ir de viaje los fines de semana. Podía ser más espontánea. Podía irme de vacaciones y ahora no puedo hacer eso». Así que ella estaba pensando, «oh, yo sería mucho más feliz si me pudiera ir de vacaciones. Yo sería más feliz si pudiera ser más espontánea, pero este bebé me impide hacer eso».

Otra mujer en el libro es mi amiga Jordan, quién tuvo un aborto muy temprano. Ella es muy honesta ante el hecho de que su primera sensación fue de alivio porque ella sintió como que, «¡vaya! Ese fue un error cercano. Casi tenía mi vida como la quería como para ser destrozada».

Nancy: Y entonces ella probablemente se sintió culpable.

Erin: Ella se sintió culpable por sentir alivio, por supuesto. Y luego quedó embarazada y llegó a tener un bebé sano. Pero su primer año de maternidad fue como mi primer año de maternidad. Ella se sentía abatida, y se sintió como, «oh, si yo no hubiera tenido esta bebé sería mucho más feliz».

Bueno, pienso que muchas de las mamás sienten una versión de eso. «Si yo no tuviera estos niños, yo sería más feliz porque yo podría _____». Llena el espacio en blanco.

Nancy: Cuando miras a tu alrededor ves un montón de mamás que tienen luchas con esto en términos de descontento, decepción o amargura o simplemente una especie de infelicidad generalizada que es fruto de esta forma de pensar.

Erin: Por supuesto. No es un problema nuevo. En Ezequiel 16:45-48, encontramos a Dios castigando a las madres de Jerusalén por el mismo tipo de sentimiento. El versículo dice: «Eres hija de tu madre que aborreció a su marido y a sus hijos… Vivo yo, declara el Señor DIOS, que tu hermana Sodoma y sus hijas no han hecho como tú y tus hijas habéis hecho».

Él está diciendo que estas mujeres son peores que las mujeres de Sodoma. Recordamos a Sodoma. Recibió un castigo de fuego y azufre por causa de su pecado. ¿Y cuál es el pecado de estas mujeres? Amargura y odio hacia sus esposos y hacia sus hijos.

Nancy: Y esto no siempre viene de esta manera tan obvia o tan grande.

Erin: Por supuesto. Rara vez lo es.

Nancy: Puede ser únicamente un trasfondo de resentimiento o descontento. «Estas personas en mi vida, mi esposo, mis hijos, han hecho que mi vida sea más restrictiva; han hecho mi vida más difícil».

Erin: Aquí están las maneras en las que han salido en mi propia vida: Mucha fatiga y queja. «Uff, ¿tengo que hacer esto otra vez?» Mucho levantar mis manos, perder la calma, también usar la palabra abrumada para describir mi vida, más a menudo de lo que uso palabras como, «bendecida, feliz, satisfecha». «Si no tuviera estos hijos, no estaría tan abrumada». Bueno, si no tuviera estos niños, tampoco tendría realmente muchas cosas maravillosas.

Así que estoy optando por centrarme en eso. Algo que solía pasar en mi casa mucho más a menudo, y trato de no dejar que pase tanto como antes, es que inmediatamente mi esposo entra por la puerta, anuncio, «estoy fuera de servicio». No puedo manejar ni un minuto más a estos niños. Y el mensaje es, «oh, estos niños me están desgastando. Soy miserable en este rol de criar».

Pero si alguien viene y me dice, «¿tus hijos te hacen feliz?» Yo diría, «sí, por supuesto. ¿Quieres ver su foto?» Pero, en realidad, estoy viviendo de manera que si no tuviera estos niños estaría menos estresada; sería más feliz; mi cuerpo volvería a su versión de los 18 años de edad; todas esas cosas que creo que me harían feliz.

Nancy: Pero el hecho es que hay mucho de la maternidad que es un reto. Y dependiendo de la estación del año y de la vida, puede haber noches de insomnio, niños gritando o niños enfermos, horarios restringidos. Así que no estamos diciendo que si abrazas la maternidad como una función sagrada, todas esas cosas se irán y la vida será más fácil.

Erin: Eso es correcto. La vida no es fácil para los padres. La vida no es fácil si no eres padre. Hay elementos de la paternidad que siempre van a estar ahí, y que pueden ser difíciles de manejar. Pero 2 Corintios 12:9-10 dice:

«Y Él me ha dicho: Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí. Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte».

Nancy: Un momento, espera. Quiero volver a leer ese versículo porque es tan inmenso, no solamente para las madres, porque me habló a mí mientras estabas leyendo. No tengo hijos. Y es alentador para mí en mi llamado, el cual se puede sentir pesado a veces y tiene sus retos. Así que cualquiera que sea tu llamado, cualquiera que sea tu etapa en la vida, aquí hay una verdad central de la Palabra de Dios si quieres ser una mujer verdadera de Dios.

Dios le dijo a Pablo: «Mi gracia es suficiente para tí». Noches sin dormir, niños enfermos, horarios restringidos, lo que sea que esté ocurriendo en esta temporada, nunca puedes mantener la casa recogida por más de ocho minutos o menos: «Mi gracia es suficiente para ti». En este momento, en esta temporada.

Erin: Y Pablo dice, «estoy contento con las debilidades, insultos, privaciones, persecuciones, angustias. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte». Él no está diciendo, «Dios quitó todo eso de mí y se fueron las nubes y los pájaros comenzaron a cantar y todo está maravilloso».

Pero la cosa acerca de Dios y Su Palabra que es tan extraña y tan difícil de entender, que es un misterio tan grande, es que esas cosas son una bendición ya que nos obligan a depender de Dios. Nos revelan nuestra necesidad de Él. Nos revelan Su bondad y Su gracia hacia nosotros.

Así que si quieres una fórmula para hacer que tu bebé duerma toda la noche, no la tengo. Mi hijo, no dormía toda la noche hasta que tuvo un año y medio de edad. Y si quieres hacer que tu niño se comporte, no sé decirte cómo hacerlo. Pero yo sé que cuando ese bebé no dormía toda la noche, fui presionada hacia la oración de una manera como nunca antes lo había sido porque no lo podía hacer en mis propias fuerzas. Estaba exhausta. Y cuando Elí, mi hijo pequeño, me empuja, me presiona y ya no se qué hacer y no hay manera de que yo pueda tener autocontrol por mí misma, me presiona hacia Dios en maneras nuevas.

Así que ¿siempre soy feliz como mamá? No, no lo soy. Pero la lección es que la felicidad realmente no es el objetivo final. El camino fácil nos lleva a lugares aburridos. Pero la felicidad…

Nancy: Pero algunas de nosotras estamos pensando, «pero me gustaría probar».

Erin: Te habría gustado probarlo por ti misma. Entiendo eso. Me gustaría caminar por caminos fáciles de vez en cuando. Pero ese niño puede hacer tu vida más difícil. Pero deja de enfocarte en eso. ¿Son un obstáculo para tu felicidad? Tal vez, pero ellos son el camino hacia tantas otras cosas que son mucho más ricas que la felicidad. Así que la mentira es: «Mis hijos son un obstáculo para mi felicidad». Bueno, supéralo. Concéntrate en todas las cosas que ellos hacen para enriquecer tu vida.

Nancy: Y Erin, lo que estás compartiendo es tan crucial, no solamente para las madres jóvenes sino para mujeres, para hombres, para cada uno de nosotros en cada etapa de nuestras vidas. Como digo a menudo aquí en Aviva Nuestros Corazones, cualquier cosa que me haga necesitar más a Dios es una bendición. Es una bendición. Me aferran a Su gracia de una forma que de otra manera no lo haría si no me sintiera tan desesperada, tan necesitada y tan abrumada.

Ahí vemos el poder de Dios desplegado de manera tan grande, cuando nuestra debilidad se corresponde con Su gracia, entonces lo vemos, los niños lo ven, las personas a nuestro alrededor lo ven. Ellos saben que somos débiles, pero ven que Él es fuerte. Se convierte en una forma de mostrar la grandeza y el poder de Dios que es realmente de lo que se trata nuestro llamado.

Erin: Enseñamos a nuestros hijos esta canción desde muy temprano: «Sí, Jesús me ama. Somos débiles, pero Él es fuerte». Y como mamás, eso es tan cierto. Somos tan débiles para cuidarlos bien. Pero Él es fuerte. Él es fiel. Sí, tus hijos son un recordatorio diario de la fortaleza de Dios, o algunas veces en mi casa, o minuto a minuto, a la luz de mi debilidad, ¿cómo me puedo quejar de esto?

Nancy: Te diría, con el fin de contrarrestar las mentiras, que tenemos que aprender a aconsejar nuestros corazones conforme a la verdad. Creo que hay una mamá escuchando ahora mismo que solamente necesita decirlo en voz alta. Los niños pueden estar ahí, alguien más puede estar alrededor, pueden pensar que estás loca, pero solamente di, «Su gracia es suficiente para mí. Su gracia es suficiente para mí».

Erin: En mi casa, frecuentemente pedimos por el fruto del Espíritu. Les digo a mis hijos: «Mami está luchando. Vamos a pedirle a Él , amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, mansedumbre, y dominio propio». Y cuando mis hijos están luchando, yo soy capaz de decirles, y ellos lo han visto, «no pueden hacer esto por ustedes mismos, chicos». Así que, mamá, cuando te sientas como que vas a explotar, es un momento de aprendizaje no una carga.

Nancy: Ok, hay otra mentira con la cual pienso que muchas mujeres luchan, madres o no madres, pero particularmente cuando se trata de la maternidad. Y es que el objetivo primordial de la maternidad es el perfeccionismo, la presión de ser la madre perfecta. ¿Hay alguna mujer que no se sienta así?

Erin: No sé, no la he conocido nunca. Esta es una mentira enorme y la amiga que me lo reveló es una gran mamá. Ella es como un emblema de una gran mamá. Ella tiene cuatro niños, más hijos adoptados. Ella los educa en el hogar. Ella está siempre en calma, siempre está peinada, quiero decir, ella es una mamá perfecta. Cuando la entrevisté para este libro, no tenía ni idea de que esta sería un área en la que ella estaba siendo pulida.

Ella habló de que ella recibe dos mensajes de la cultura. El primero es que sus hijos son una distracción para ella y lo que ella desea. Y lo segundo es, que si vas a ser una madre, mejor cría hijos buenos que se comporten perfectamente y sean perfectos en la escuela. Necesitas tener una casa perfectamente limpia. Necesitas inculcarles esto, esto, y esto. Necesitas hacerles escuchar a Mozart. Tienes que mostrarles tarjetas educativas cuando estén en sus sillas altas. Y así una y otra vez.

Y entonces ella es una mamá, y ella ve el valor del reino en esto. Pero ella está en esta olla de presión donde siente que tiene que hacerlo todo perfectamente. Y ella no lo está haciendo perfectamente. Y entonces ella continúa luchando en su rol.

Nancy: Entonces, ¿qué le dices a esta mamá?

Erin: Pienso que solamente debemos darnos cuenta de cuán poco realista es esto. La cultura nos está enviando ese mensaje en todos los ámbitos. Siempre me molestan esas mamás celebridades que están en las portadas de las revistas. «Ella dio a luz hace tres días y mírala ahora en este bikini», completamente absurdo. Y en algún grado, solamente tenemos que apagar esos mensajes y no dejar que se filtren.

Pero Pablo, otra vez, nos motiva con algunas grandes palabras en la Escritura. Filipenses 3:12 dice: «No que lo haya alcanzado o que haya llegado a ser perfecto, sino que sigo adelante, a fin de poder alcanzar aquello…» ¿Por qué? «Porque Cristo Jesús me hizo suyo».

Así que la belleza de exponer las mentiras es que, una vez estás consciente de ellas, tienes el poder de hacer algo al respecto. Pero eso no es suficiente. Vas a tener que reemplazarlas con la verdad de Dios. La verdad de Dios es, «sí, tú no eres perfecta. Pero sigue adelante porque el perfecto ya te redimió. Y Aquél que comenzó la buena obra en ti, la continuará hasta el final. Él no está interesado en la perfección para ti».

Así que, sé fiel en caminar a través de su llamado y depender de Él. Jesús no te está pidiendo que lo hagas perfecto. Él te está pidiendo que lo hagas bien y que dependas de Él, y esto es todo lo que puedes hacer. Así que cuando comiences a sentir la presión de tener una casa perfecta, un cuerpo perfecto, un matrimonio perfecto e hijos perfectos, sencillamente proclámalo como una mentira—eso es lo que es—y reemplázalo por la verdad de Dios.

Nancy: Creo que una prima de esa mentira y con la cual tratamos es que la maternidad te hará santa.

Erin: Eso es correcto.

Nancy: O tienes que ser perfecta o la maternidad te hará una mujer piadosa. Y eso es una mentira también.

Erin: Parece opuesto a la intuición colocar esa mentira en el mismo capítulo con estas otras mentiras sobre ser una madre perfecta o de la que la maternidad es un obstáculo para tu felicidad, pero creo que es igual de peligrosa. Estamos en peligro de hacer llegar el péndulo demasiado lejos en la otra dirección. No serás más santa por cada bebé que traigas al hogar. No te da un estacionamiento privilegiado en el cielo tener un montón de hijos. No hay una santificación automática que ocurre por el simple hecho de ser mamá.

Creo que realmente se reduce al derecho de un montón de mamás. Ellas sienten que este es un trabajo duro. «¿Y no ve Dios lo que yo hago?» Y se sienten con derecho a cualquier cosa porque están trabajando duro como madres. O quizás no está dirigido a Dios. Quizás está dirigido a sus esposos, probablemente, el caso más común. «¿No sabe él, cuán duro estoy trabajando como mamá? Merezco un tiempo para mí. Merezco una noche de chicas. Merezco una casa más grande para tener todo esto. Merezco esto y esto y esto; o lo merezco por mis hijos por todo lo que estoy haciendo por ellos».

Y ciertamente, ellos deben estar agradecidos y esto es algo que tú tendrás que enseñarles. Pero esta actitud de, merezco algo, o yo soy más santa de lo que tú eres porque soy mamá, o soy una mejor cristiana porque soy mamá, realmente no tiene sentido cuando lo ponemos frente a la Palabra de Dios. No hay nada en las Escrituras que nos diga que ser mamá nos va a hacer más santas.

Nancy: De hecho, al contrario, no somos santas. Solamente Dios puede hacernos más santas. Nuestra única justicia, valor o dignidad viene de Cristo. Ahí es donde pienso que la humildad que viene por no ser perfecta como mamá es realmente la misma cosa que puede empujar a una mujer hacia la gracia de Dios y la puede santificar. Es darse cuenta de, «no soy santa, no soy perfecta ¡estoy muy lejos de serlo!» Si tú piensas que eres perfecta, una vez tengas niños seguramente te darás cuenta que no lo eres porque ellos sacarán a flote todas las imperfecciones, ¿no es cierto?

Erin: Pienso que la maternidad es el fuego purificador más ardiente en el que he estado. Creo que tenía un concepto más alto de mí misma de lo que debía tener antes de tener hijos. Y esos bebés y sus necesidades solamente exponen ese egoísmo en mí. Cuando mis hijos son desobedientes y actúan como tales, revelan la fealdad de mi propia desobediencia en maneras nuevas. Así que no me están haciendo santa simplemente por ser mis hijos.

Pero el proceso de ser madre, si lo voy a usar como un fuego purificador para empujarme hacia Dios y no para alejarme de Él, sí, tiene una forma de hacer mi corazón más como el suyo.

Nancy: Porque purifica.

Erin: Cierto.

Nancy: Bueno Erin, si hay algo que me llevaría, personalmente, de nuestra conversación de hoy, los llevaría hacia aquel versículo, 2 Corintios 12:9, el cual pienso necesita ser no únicamente el lema para las madres, sino para todas nosotras. «Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí».

Y, oh Padre, como oro que tú incentives a las mujeres, a las mamás, tus hijas, en sus roles, nuestro llamado, como quiera que eso se vea. Te damos a ti, elevamos a ti nuestras debilidades, nuestras necesidades, nuestros fracasos, todas las áreas donde nos damos cuenta que no estamos a la altura. Te damos gracias de que no podemos ser perfectas, lo sabemos, pero Cristo es perfecto. Si Él vive en nosotras, entonces somos agradables a ti y Tu gracia es suficiente para nosotras en cada momento de necesidad.

Así que Señor, ¿derramarías Tú, Te ruego, gracia sobre muchas, muchas oyentes que hoy todas juntas decimos, «Señor, nosotras somos débiles, pero Tú eres fuerte»? Estamos tan agradecidas. Oramos en el nombre de Jesús, amén.

Annamarie: Nancy DeMoss Wolgemuth y nuestra invitada, Erin Davis, han animado a las madres a continuar invirtiendo en las vidas de sus hijos, y nos han animado a todas nosotras a reconocer nuestra debilidad y a buscar a Dios para ser fortalecidas en Su gracia.

Este es el tercer programa en la serie titulada Más allá del tiempo del baño. Encuentra los programas anteriores en nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com. Y si no lo has hecho ya, cuando nos visites, asegúrate de suscribirte a nuestra Conexión diaria. A través de esta recibirás el enlace al programa del día en la bandeja de entrada de tu correo electrónico; y también podrás ver los puntos principales del mismo.

Después de la llegada del segundo hijo de Erin, ella sintió como si una nube oscura hubiera cubierto su vida. Mañana ella te contará acerca de esto y cómo Dios trajo aliento a su vida.

Erin: La mujer que estaba dirigiendo la oración empezó a orar y yo dije: «No amo a mi esposo». Eso no era verdad en ese momento, amo a mi esposo, pero así era como me sentía en ese instante, y se rompió el muro de contención en mi corazón. Esas mujeres inmediatamente me rodearon como una caravana, sabían qué era sentir, aunque fuera por un momento efímero, que no amamos a nuestros esposos. Sabían lo que se sentía al montarse en su vehículo y dejar a sus hijos aunque nunca lo hubieran hecho.

Annamarie: ¡Te esperamos para este próximo programa!

Ayudándote a descubrir y abrazar el diseño de Dios para tu vida, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

La lectura bíblica para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es 1 Reyes capítulos 13 al 15.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el maestro

Erin Davis

Erin Davis

Erin Davis es una autora, bloguera y oradora a la que le encanta ver a mujeres de todas las edades correr hacia el pozo profundo de la Palabra de Dios. Es autora de muchos libros y estudios bíblicos, incluidos Connected, Beautiful Encounters y la serie My Name Is Erin. Ella sirve en el equipo del ministerio de Revive Our Hearts. Cuando no está escribiendo, puedes encontrar a Erin persiguiendo pollos y niños en su pequeña granja en el Medio Oeste.

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