Podcast Aviva Nuestros Corazones

Carmen Espaillat: Con ustedes Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: La gracia de Dios debe hacer que las personas salvas sean diferentes en su manera de pensar, en su manera de actuar, en su manera de hablar, en la manera de vestir, en la forma de comer, y en su forma de beber. Todo sobre nosotros debe estar informado y moldeado por la gracia de Dios.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

En las últimas semanas Nancy ha estado en una serie llamada El hermoso diseño para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 . A través de esta serie hemos podido ver lo prácticas que realmente son las Escrituras, y hoy continuamos.

Nancy: Estamos ahora en una sesión de nuestro estudio de Tito 2 donde estaremos hablando de un tema que hasta los ángeles temen abordar. Este es un tema que nunca había enseñado pero debido a que las Escrituras lo enseñan, es importante que lo abordemos—es sobre el tema del uso y abuso del alcohol.

No se escucha mucho sobre este tema dentro del contexto de la iglesia. Pero está aquí mismo en nuestro pasaje de Tito capítulo 2, así que entiendo que es importante que nosotros lo estudiemos y que hablemos sobre esto.

Ahora bien, estoy consciente de que estoy hablando a grupos diferentes de personas que están escuchando esto. Algunas de las que me escuchan a través de la radio o del internet practican la abstinencia total. No beben para nada en lo absoluto.

Pero hay otras, conscientes o no, que tienen un problema con el alcohol. No lo controlan: el alcohol las controla a ellas.

Y luego hay un tercer grupo. Hay otras que disfrutan lo que muchas veces llamamos “la bebida social.” Y dicen, “Yo bebo sin peligro. Yo bebo de manera legal. Y bebo responsablemente. Yo no me emborracho. El alcohol no es un problema para mí.” Y en algunos casos esa debe ser realmente la situación.

Pero en días recientes he estado hablado bastante con alcohólicos en recuperación para darme cuenta de que hay muchas personas que están en grave peligro con respecto al alcohol, y que están diciendo, “No tengo problemas con esto”.

Pero he aprendido que hay algunos que realmente pueden beber, manejarlo y hacerlo sin peligro, legal y responsablemente.

Así que tenemos todo un espectro de personas con relación a este tema. Hay una gran gama de opciones sobre el mismo asunto. Así que queremos hablar sobre esto: “¿Está bien para los cristianos beber alcohol? ¿En qué debemos basar nuestra decisión y nuestro pensamiento con relación con a este tema?”

Sé que cualquier cosa que diga sobre este tema, siempre habrá algunas personas en este salón que no estén de acuerdo conmigo. De manera que voy a tratar de separar mi opinión y mi aplicación de lo que entiendo que dicen las Escrituras de lo que creo que claramente enseñan. Y quiero animarte a que hagas lo mismo.

Como dijimos en la última sesión, la Biblia no prohíbe de manera general el tomar bebidas alcohólicas. Y debemos ser muy cuidadosos de no imponerle a nadie reglas sobre este tema u otros temas; reglas que vayan más allá de las Escrituras.

Debemos ser cuidadosos de no juzgar la espiritualidad de otras personas o su relación con el Señor sobre la base de nuestra lista—cualquiera que esta sea. Y algunos de nosotros tenemos listas bastantes largas.

Y aún así yo diría lo siguiente: En un esfuerzo de evitar un espíritu legalista (uno que añade a la gracia de Dios y que hace que nuestra relación con Dios se torne más en lo que nosotros hacemos por Dios en vez de lo que Él ha hecho por nosotros) en esta y en muchas otras áreas hoy, muchos cristianos han caído en la otra —igualmente peligrosa— trampa de la permisividad.

Lo que dicen es, “Estamos viviendo bajo la gracia.” Ahora lo que no dicen —y que aparentemente es la implicación— es, “Por lo tanto, como estamos viviendo bajo la gracia, somos libres de hacer cualquier cosa que nuestra carne quiera hacer.”

Este no es el concepto bíblico de vivir bajo la gracia. Claro, la mayoría de la gente no lo diría de esa manera, pero esa la es forma en que hoy vemos a muchas personas vivir su vida cristiana.

Contrariamente a esto, si estuviésemos estudiando el libro completo de Tito, estaríamos empleando tiempo en este maravilloso pasaje que viene justo un párrafo o dos más adelante en Tito capítulo 2 comenzando en el versículo 11. Es dado después de todas estas instrucciones a las mujeres ancianas, a las mujeres más jóvenes, a los hombres ancianos, a los hombres más jóvenes, a los servidores y dice, “Porque la gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvación a todos los hombres”.

Por cierto, nada más que la gracia de Dios que te puede salvar —no hay nada que tú puedas hacer para ganarte la salvación de Dios. Es el regalo de la gracia de Dios.

Pero ¿qué hace la gracia de Dios por nosotros mientras nos trae salvación? Versículo 12:

[Nos enseña] que negando la impiedad y los deseos mundanos, vivamos en este mundo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de gloria de nuestro gran Dios y Salvador Cristo Jesús, quien se dio a Sí mismo por nosotros, para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo para posesión suya, celoso de buenas obras (versículos 12-14).

¿Ves ahí el corazón de lo que la gracia hace en tu vida? La gracia no te hace querer vivir igual a como viviste antes de ser cristiano. En la medida de lo posible, te hace querer ser parecido a Cristo.

La gracia de Dios debe hacer a las personas salvas únicas en:

● La manera en la que pensamos.

● La manera en la que actuamos.

● La manera en la que hablamos.

● La manera como vestimos.

● La manera como comemos.

● La manera como bebemos.

Todo sobre nosotros debe ser informado y moldeado por la gracia de Dios para que todo sea para Su Gloria y todo para el avance de Su reino y de Su dominio y reinado en esta tierra.

Te quiero presentar cuatro preguntas que debes hacerte a la hora de determinar si eres libre para beber bajo el Señorío de Jesucristo —en cuanto si puedes o debes ingerir alcohol.

Número uno , y creo que debes hacerte esta pregunta. ¿Es dañino para tu cuerpo físico? Tu cuerpo es templo del Espíritu Santo. ¿Es dañino el alcohol?

Ahora tú no puedes investigar el tema del alcohol sin encontrarte con una gran cantidad de riesgos potenciales de salud. Déjame señalarte algunos de ellos.

● El alcohol es una toxina que daña el hígado.

● Aún pequeñas cantidades de alcohol pueden destruir las células del cerebro.

● En cuanto al uso del alcohol entre mujeres, se sabe desde hace años que tomar alcohol durante el embarazo puede causar defectos físicos y mentales de nacimiento. Ningún nivel de uso de alcohol durante el embarazo es considerado seguro para el bebé y aun tomar moderadamente aumenta el riesgo de aborto espontáneo.

● Unas semanas atrás salió a la luz un nuevo estudio donde se estudiaron 70,000 mujeres durante dos décadas aquí en los Estados Unidos. Y el titular era: “El alcohol aumenta el riesgo de cáncer del seno —independientemente del tipo de bebida.”1

● El uso del alcohol puede aumentar también el riesgo de desarrollar cáncer de colon, esófago, boca y garganta.2

Ahora siempre habrá alguien que te diga, “Bueno, ¿y qué hay de esos doctores que están diciendo que el vino tinto es bueno para tu corazón?”

El Dr. Ira Goldberg es un miembro de la Asociación Americana del Corazón. Es un profesor de medicina de la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York. Él dijo— y cito:

“Los mismos antioxidantes encontrados en el vino —y sin los riesgos relacionados con el alcohol— pueden ser encontrados también en el jugo de uva no fermentado.”

Así que la sugerencia de que el alcohol puede ser beneficioso para tu salud es —desde mi punto de vista— muy opacada por los muchos estudios que indican los riesgos potenciales de salud a través del consumo de alcohol.

Pero primero hazte la pregunta, “¿Puede ser esto dañino para mi cuerpo físico el cual es el lugar donde habita el Espíritu Santo? Yo debo usar mi cuerpo para glorificar a Dios”.

Número dos: ¿Te podría esclavizar el uso del alcohol? ¿Te podría convertir en una prisionera? Se nos dice en este pasaje de Tito 2 que las mujeres no deben ser "esclavas de mucho vino" (versículo 3). Esa palabra significa "ser atrapado y controlado o contra de la voluntad".

Y es interesante para mí que muchas personas admitan estar usando el alcohol como una forma de escape, y sin embargo terminan esclavizadas en muchos casos. Estaban tratando de liberarse, pero en muchos casos encuentran que están prisioneras.

Y creo que a esto es que hace referencia Efesios capitulo 5 cuando habla del concepto de estar esclavizadas por el alcohol; el Apóstol Pablo dice, “Y no os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución.” [Esa palabra simplemente significa indulgencia excesiva.] “Sino sed llenos del Espíritu" (versículo18).

Se compara estar borracho con vino con estar lleno del Espíritu. No puedes tener ambos al mismo tiempo. No puedes estar bajo el control de Dios y bajo el control de otra sustancia. No puedes servir a dos amos.

Así que Pablo dice en 1 Corintios capítulo 6, al citar lo que algunas personas estaban diciendo: “Todas las cosas me son lícitas.” Pero Pablo agrega, “Pero no todas son de provecho” (versículo 12).

Y algunos estaban diciendo, “Todas las cosas me son lícitas”. “Estoy bajo la gracia,” esa es la implicación aquí. Pero Pablo les dice, “No me dejaré dominar por ninguna. Puede que no esté prohibida, pero ¿acaso te puede esclavizar?” En el contexto de ese texto, él está hablando sobre la inmoralidad sexual y la borrachera, entre otras cosas.

Así que al considerar la bebida social, casual o moderada, también debes considerar el riesgo potencial de convertirte en borracha o adicta.

Lo que encuentro interesante es que al hablar con aquellos que han luchado con la adicción al alcohol o con el pecado de la borrachera, me han dicho, “El problema es que tú no sabes cuánto tu puedes manejar hasta que no has pasado ese punto. Ese es el peligro. Ese es el reto”.

Y digo esto con certeza. Cada caso de adicción o de abuso de alcohol comenzó con un primer trago. Nadie ha llegado a ser un alcohólico, ni se ha embriagado, ni se ha intoxicado, ni se ha vuelto adicto —o lo que sea— usa la palabra que más te guste si no se toma el primer trago.

Así que pregúntate, “¿Esto me esclaviza, o me podría llegar a esclavizar?” Y considera el potencial para la adicción y la borrachera.

Y aquí una tercera pregunta: ¿Es esto un ídolo en mi vida?

“¿Que quieres decir con eso?”, te preguntas. “Yo no le rindo culto al alcohol”.

¿Lo estás usando o lo pudieras estar usando como un sustituto, como un reemplazo para Dios? ¿Estás tratando de llenar un lugar que fue creado para Dios? ¿O estás tratando de escapar del dolor, la presión, los problemas, o las cosas que Dios quiere usar en nuestras vidas para atraernos hacia Él?

A veces escuchamos sobre personas que han sido llevadas hacia la bebida. ¿Qué los llevó a la bebida? Fue una discordia matrimonial o un problema en el trabajo o un asunto de salud. Ellos dicen, “Fuimos empujados hacia la bebida.”

Bueno esas cosas están supuestas a llevarnos al corazón de Dios, llevarnos a permitir que Él llene nuestras necesidades y consuele nuestros corazones y nos motive, nos consuele y nos de gracia.

¿Estás tratando de llenar un lugar que fue creado para Dios? ¿Estás buscando el alcohol o cualquier otra cosa en este planeta para proporcionarte alivio, para proporcionarte respuestas a los problemas de la vida tales como la ansiedad, la culpa, el aburrimiento, el rechazo o la soledad?

Si es así, puede ser que el alcohol o esa otra sustancia o esa otra cosa se hayan convertido en un dios falso en tu vida y pregúntate, “¿Es esto un ídolo en mi vida? ¿Es esto un sustituto? ¿Lo estoy usando para sustituir a Dios en mi vida?”

Número cuatro: ¿Pudiera ser que tú uso del alcohol —y pudieras aplicar esto a muchas otras prácticas o hábitos— cause daño espiritual a otras personas o los lleve a pecar? Cause daño a otras personas o los lleve a pecar.

Y aquí es donde el apóstol Pablo habla sobre la ley del amor en el Nuevo Testamento. La ley del amor a Cristo y a los demás debe coartar cualquier libertad que podamos tener. Si para ejercitar nuestra libertad tenemos que dejar de amar a los demás, entonces necesitamos estar deseando echar a un lado nuestra libertad de manera que podamos practicar la ley del amor.

Y quiero que veamos tres pasajes que se relacionan con este tema de ocasionar daño espiritual a otra persona. Vamos primero a 1ra a los Corintios capítulo 8.

En este pasaje de 1ª a los Corintios capítulo 10 —y en uno que está justo dos capítulos más adelante y que vamos a ver en unos instantes— el apóstol Pablo está tratando específicamente con la pregunta que surgió en la iglesia primitiva sobre si estaba bien comer carne que había sido ofrecida como un sacrificio a los ídolos. Esto no es algo que nos preocupa en el día de hoy; era un asunto del primer siglo.

Y Pablo dice en esencia, “Los ídolos no son dioses. Sabemos eso. Solamente Dios es Dios. Solamente hay un Dios, y lo que comemos no nos hace más o menos espirituales". Sin embargo, él reconoce que debido al trasfondo de idolatría de algunas personas, si ellos comieran de esta carne sacrificada a los ídolos, eso podría causar que su consciencia fuese contaminada. Ese es el antecedente que Pablo ofrece.

Entonces él retoma en el versículo 9 de 1ra de Corintios capítulo 8. Y les dice, “Mas tened cuidado no sea que vuestra libertad,” [esa libertad que tienes de comer esta carne que ha sido ofrecida a los ídolos... El ídolo es insignificante; la carne está bien.]

Pero él dice, “Mas tened cuidado, no sea que esta vuestra libertad de alguna manera se convierta en piedra de tropiezo para el débil”.

¿Quiénes son los débiles? Aquellos cuyas consciencias serían afectadas si fueran a comer esta carne debido a sus antecedentes.

Y él dice en el versículo 10,

Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un templo de ídolos, ¿no será estimulada su conciencia, si él es débil, a comer lo sacrificado a los ídolos? Y por tu conocimiento [tú que te estás tomando esta libertad] se perderá el que es débil, el hermano por quien Cristo murió.

Jesús murió por esta persona. ¿Acaso no estarías dispuesto a limitar tu libertad dejando de comer esa carne?

Y así, al pecar contra los hermanos y herir su conciencia cuando ésta es débil, pecáis contra Cristo. Por consiguiente, si la comida hace que mi hermano tropiece [si le causa que su consciencia sea contaminada o si le hace pecar], no comeré carne jamás, para no hacer tropezar a mi hermano.

Pablo dice, “Estoy dispuesto a someter mi propio derecho y mi propia libertad a la más alta y grande ley del amor”.

Y vayan a 1ra a los Corintios capítulo 10, y verán un principio similar aquí. Aquí él está tratando con los mismos temas, el comer carne ofrecida a los ídolos. Y en el versículo 23 de 1ra a los Corintios capitulo 10 algunas personas están diciendo.

“Todo es lícito.” Pero [Pablo dice] no todo es de provecho.

“Todo es lícito,” algunas personas dirían. “Pero,” Pablo dice, “No todo edifica. Nadie busque su propio bien, sino el de su prójimo”.

Versículo 31:

Entonces, ya sea que comáis, que bebáis, o que hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. No seáis motivo de tropiezo ni a judíos, ni a griegos, ni a la iglesia de Dios, así como yo también procuré agradar a todos en todo, no buscando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos (versículos 31-33).

Ahora bien, Pablo no está diciendo, “Porque tengo miedo de lo que otros pudieran pensar, no haré esto”. Él está dirigido por el amor por Cristo y amor del Evangelio y por el deseo de no causar el tropiezo o el pecado de nadie.

Así que él dice, “No solamente me considero a mí mismo. Considero a otros.” Mientras decides si Dios te da o no te da la libertad de beber con sobriedad, moderadamente, responsablemente, y legalmente, necesitas preguntarte, “¿Pudiera yo en el proceso estar causando que alguna otra persona peque o tropiece en su caminar?”

Vamos a Romanos capítulo 14 y otro pasaje que está dirigido a este tipo de pregunta. Romanos capítulo 14: el contexto aquí es que Pablo está lidiando con temas que no están claramente especificados o abordados en la Escritura. Algunos creyentes sienten que tienen libertad en esta área. Otros dicen, “No puedo hacer eso con una buena consciencia”.

¿Cómo tratamos con estos temas? ¿Y cómo mantenemos la unidad en el Cuerpo de Cristo?

Bueno, Pablo dice en Romanos capítulo 14, “Hay dos principios básicos que necesitamos observar. Y ambos son aplicaciones de la ley del amor—amar a otros más de lo que nos amamos a nosotros mismos y más de lo que amamos nuestra propia libertad”.

Y en los versículos 1-12 él nos da el primer principio el cual es: No rechaces a otros que no estén de acuerdo contigo y no pases juicio sobre ellos.

Versículo 2:

Uno tiene fe que puede comer de todo, pero el que es débil sólo come legumbres. El que come no menosprecie al que no come, y el que no come no juzgue al que come, porque Dios lo ha aceptado. ¿Quién eres tú para juzgar al criado de otro? Para su propio amo está en pie o cae, y en pie se mantendrá, porque poderoso es el Señor para sostenerlo en pie. (Versículos 1-4).

Versículo 10:

Pero tú ¿Por qué juzgas a tu hermano? O también, tú ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Dios. . . Por consiguiente, ya no nos juzguemos los unos a los otros. (Versículos 10 y 13).

De manera que el primer principio, la ley del amor, es no pases juicio sobre otros con relación a cosas que no están específicamente escritas en las Escrituras. Ahora bien, en las Escrituras si aparece escrito que la borrachera es pecado. No dice que el consumo de alcohol es pecado bajo toda circunstancia.

Al prepararme y estudiar para esta serie, una de las cosas con la que Dios me ha confrontado es que he pasado juicio sobre otros creyentes que sienten una libertad en esta área donde yo no la siento personalmente. Y ese es el primer principio.

El segundo principio lo encuentras en los versículos 13-23.

[Más bien, no] ya no nos juzguemos los unos a los otros, sino más bien decidid esto: no poner obstáculo o piedra de tropiezo al hermano.

Versículo 14,

Yo sé y estoy convencido en el Señor Jesús que nada es inmundo en sí mismo; pero para el que estima que algo es inmundo, para él lo es. Porque si por causa de la comida [o por implicación; lo que tú bebes] tu hermano se entristece, ya no andas conforme al amor. No destruyas con tu comida o con tu bebida a aquel por quien Cristo murió.

Versículo 19,

Así que procuremos lo que contribuye a la paz y a la edificación mutua. No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. En realidad, todas las cosas son limpias, pero son malas para el hombre que escandaliza a otro al comer. Es mejor no comer carne, ni beber vino, ni hacer nada en que tú hermano tropiece.

Así que Pablo está diciendo, “Mira tú puedes ser capaz de manejar el alcohol.” O puedes aplicar esto a otros temas también. “Puede que no te emborraches. Pero ¿pudiera ser que el ejercicio de esa libertad lleve a otro creyente a pecar? ¿Pudiera ser piedra de tropiezo para otros?”

Y yo siento esto en muchas áreas de mi vida donde me doy cuenta que las personas están observando mi vida. Están examinando no solamente lo que yo digo en mis libros o por la radio, sino que están observando las elecciones que yo hago.

Así que hay algunas áreas donde yo he elegido voluntariamente limitar mi libertad porque no quisiera que otros creyentes más jóvenes o más débiles, menos maduros que no han pensado sobre algunos de estos asuntos… No quisiera que siguieran mi ejemplo y que quizás lo lleven a un extremo pecaminoso… me sentiría muy triste al pensar que yo les he llevado con mi ejemplo hacia ese pecado, aunque para mí el haber hecho ciertas cosas no haya sido un pecado.

Así que tengo que elegir limitar mis libertades. Tú dices, “Bueno, yo estoy ciertamente muy contenta que no tengo un ministerio nacional como Aviva Nuestros Corazones. No me tengo que preocupar sobre esto”.

Tú tienes un ministerio. La gente mira tu vida como un ejemplo. Y te voy a mencionar algo clave que debes preguntarte si tienes hijos, “¿Cómo puede mi consumo de alcohol influenciar las vidas de mis hijos?”

Se ha hecho la correcta observación de que lo que los padres toleran con moderación, muchas veces sus hijos terminan excusándolo en exceso. Al pensar sobre las estadísticas de la bebida y la ebriedad entre los adolescentes, pienso que la generación adulta debe tomar algunas responsabilidades que son enormes por nuestras vidas, para servir como ejemplos.

De nuevo te digo, no te estoy diciendo lo que Dios tiene para ti. Pero solamente te quiero decir, “Piensa sobre estas cosas. Considéralas”.

La Biblia no requiere abstinencia total. Pero yo estoy persuadida personalmente —y esto es entre el Señor y yo— que la elección mejor y la más sabia es no beber en lo absoluto particularmente en nuestra cultura y en nuestra época donde el alcohol está trayendo consigo tanta destrucción y un daño tan generalizado.

Ahora, si piensas sobre esto, y oras al respecto, y vas donde el Señor, lo buscas a Él y tú crees que Dios te da la libertad de beber dentro de los límites bíblicos, entonces no voy a pasar juicio sobre ti porque las Escrituras dicen que no debo. Debo vivir dentro de los límites de la ley del amor hacia ti y así lo haré.

Pero quiero retarte a que no solamente sigas la cultura, no simplemente hagas lo que resulta más cómodo para ti, no hagas simplemente lo que se hace en tu sociedad o entre tus amigos, en tu grupo o tu familia, sino que consideres la razón por la que harías cualquier elección y que te preguntes: “¿Es lo mejor? ¿Es sabio? ¿Será acaso que el camino más excelente, el camino de la ley del amor, será el tomar la decisión de no beber en lo absoluto?”

Carmen: Nancy Leigh DeMoss te ha estado desafiando: ¿Cuál es la elección más útil que puedes hacer cuando se refiere al alcohol tanto para ti como para las generaciones venideras?

La enseñanza práctica de Nancy del día de hoy fluyó de nuestro estudio sobre Tito 2. En Tito 2 Pablo le dice a las mujeres mayores que enseñen a las mujeres más jóvenes. Hoy Nancy presentó un fundamento bíblico para pensar sobre el alcohol. En el próximo programa escucharás de tres mujeres que han tenido que lidiar con esta pregunta en formas prácticas. Escucha sus conmovedoras historias de esclavitud y libertad en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.