Podcast Aviva Nuestros Corazones

La masculinidad de Cristo

Leslie Basham: Con ustedes Nancy Leigh DeMoss. En la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: El tema que estaremos hablando hoy es un tema que debo confesar no lo había pensado mucho antes de esta serie. De hecho, estuve tentada a traer a un profesor invitado el día de hoy, y cuando les diga cuál es el tema, sabrán  por qué.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss.

En la temporada cercana al Domingo de Resurrección, nos hemos enfocado en Cristo. Nancy ha estado usando un libro clásico de Oswald Sanders como guía. El libro es “El Cristo incomparable”  [The Incomparable Christ - disponible en Inglés].

Ahora, ¿qué tema en este libro motivó a Nancy a  llamar un invitado especial?

Nancy: Hemos llegado a un capítulo en el libro titulado, “La masculinidad de Cristo”. Ahora, para serte sincera, si yo hubiera escrito un libro acerca del Cristo incomparable, probablemente no hubiera incluido un capítulo de la masculinidad de Cristo, pero estoy agradecida que Oswald Sanders lo hizo.

Una de las cosas que aprendí estudiando este capítulo, este tema. Siempre supe que era un reto ser una mujer verdadera, pero al estudiar esto, me doy cuenta de que no es menos retador ser un hombre verdadero. Y Jesús, por supuesto, es El Hombre Verdadero.

Desafortunadamente, nuestro concepto, en nuestra cultura, de lo que significa ser un hombre, ser varonil, ha sido muy confundido.  Ha sido distorsionado.  Me refiero, ¿Qué es realmente un hombre verdadero?

  • ¿Es independiente, un macho,  un pistolero como John Wayne? —“¡Nunca te disculpes, señor!”
  • ¿O es Rambo—el último guerrero?, pero ¿solitario? ¿Eso es lo que significa ser un verdadero hombre?
  • ¿O es alguien prepotente, arrogante y controlador?
  • ¿Es un hombre con un corazón salvaje?
  • ¿O es un hombre, al estilo Tom Hanks, tierno, sensible, cariñoso?

¿Qué es un verdadero hombre?

En la sesión de ayer hablamos de la humanidad de Cristo. Su humanidad es algo que Él comparte en común con nosotros, como hombres y mujeres. Y al Jesús obedecer al Padre, al Él resistir la tentación, Él modeló cualidades que deben ser vistas en todos los creyentes— sea hombre o mujer.

Pero Él exhibió esa obediencia humana como hombre, un varón, no como una mujer o como un ser andrógeno, sin sexo. Su género era masculino, y ese género no era un aspecto arbitrario de su encarnación.

Quizás nunca antes pensaste en esto, pero Dios no tiró una moneda en el cielo para decidir si Jesús iba ser hombre o mujer. El género masculino de Jesús era una parte necesaria e importante del plan redentor de Dios. Esto podría ser una sola sesión por sí misma, pero no iré por ahí. Hay muchísimas razones bíblicas para apoyar este punto—el que Jesús tenía que ser un hombre—pero aquí está el punto que quiero recalcar en esta sesión.

Y es, que Jesús vivió Su humanidad en maneras que son comunes para todos nosotros, pero también vivió Su humanidad en formas distintivamente masculinas. Él reveló piedad como un hombre. No solo era el ser humano perfecto; sino que también era el varón perfecto, y así, Él provee el modelo perfecto para los hombres.

Ahora, como he dicho, no había pensado mucho en este tema antes y he estado luchando con esto en las últimas semanas: La masculinidad de Cristo. ¿Qué significa? ¿Y qué  implica todo esto? Estoy todavía caminando sobre esto; sigo explorando todo esto. Pero déjenme compartirles algunas cosas que me han impactado desde que empecé a reflexionar en esto.

Empecé a preguntarme,  “¿Cómo ejemplifica Jesús la masculinidad perfecta? ¿Cómo desempeña Él el rol masculino? Bueno, lo hace de varias maneras.

En primer lugar, en los evangelios, al ver a Jesús moverse, operar, puedes ver su masculinidad elegante la forma que se guardó y sirvió e invirtió en las mujeres que lo rodeaban. Esto era algo fuera de lo común en una época donde la mujer era considera menos que un pedazo de  propiedad. Ves que Jesús les prestaba atención, proveía, protegía, era un caballero, por así decirlo, con las mujeres.

Ves a un Jesús que como hombre que no se comportaba extraño con las mujeres con que no estaba casado. Ahora, Él nunca estuvo casado, pero puedes ver Su capacidad de relacionarse y tener comunión y tener amistad con mujeres de manera que no era extraña o incómoda. Él era el hombre perfecto.

Lo vemos no tener miedo de invertirse en relaciones donde la gente rápidamente vería un escándalo. Los rabinos del tiempo de Jesús nunca hubieran tenido una conversación con la mujer del pozo, la mujer de mala reputación. Pero Jesús lo hizo. No se portó extraño, no tuvo miedo de entablar una conversación con esa mujer, para presentarle su necesidad de un Salvador, cuando algunas personas pudieron haberlo criticado.

Vemos como Jesús como hombre modela el balance perfecto de fuerza y ternura. Les voy a dar un par de ejemplos que se presentan, de manera interesante, en el Antiguo Testamento—dos profecías en el libro de Isaías que son acerca del Mesías y se cumplieron en Cristo. Muestran este equilibrio de fuerza y ternura.

En Isaías capítulo 40, el versículo 10, dice:

He aquí, el Señor DIOS vendrá con poder, y su brazo gobernará por Él. He aquí, con Él está su galardón, y delante de Él su recompensa.

Así que aquí tenemos el Dios de fuerza y poder quien gobierna,  quien dirige, quien juzga, quien ejecuta juicio—esa es la imagen del Mesías, una imagen de Cristo.

Pero después, en el siguiente versículo, el versículo 11 de Isaías capítulo 40 dice:

Como un pastor apacentará su rebaño, en su brazo recogerá los corderos, y en su seno los llevará; guiará con cuidado a las recién paridas.

¿Puedes ver aquí la ternura y la fortaleza? En una persona—el hombre perfecto.

Aquí hay otro ejemplo en Isaías capítulo 42, que se cita en el Evangelio de Mateo capítulo 12 y se aplica a Cristo, así que sabemos que esto es una profecía acerca de Cristo. Vemos en este pasaje que Jesús sabía cuando era apropiado hablar con suavidad y ternura y vendar las heridas de las personas. Isaías capítulo 42, el versículo 1 dice:

He aquí mi Siervo, a quien yo sostengo, mi escogido, en quien mi alma se complace. He puesto mi Espíritu sobre Él; Él traerá justicia a las naciones. No clamará ni alzará su voz, ni hará oír su voz en la calle.  No quebrará la caña cascada, ni apagará el pabilo mortecino (vv. 1-3).

Es un Salvador gentil, un Salvador tierno. Él no va a gritar cuando es tiempo de susurrar. Pero también sabía cuándo era apropiado levantar la voz y demostrar la ira de Dios en contra del pecado. En el mismo capítulo de Isaías 42 leemos el versículo 13:

El SEÑOR como guerrero saldrá, como hombre de guerra despertará su celo; gritará, sí, lanzará un grito de guerra, [este es el mismo que decía versículos anteriores que no alzará su voz ni clamará, ahora el esta gritando] contra sus enemigos prevalecerá.

El hombre perfecto, sabe cuándo susurrar, sabe cuándo gritar, sabe cuándo debe impartir misericordia, sabe cuándo debe impartir juicio. Misericordia y verdad se han unido en Cristo, el hombre perfecto.

Pero vamos por favor a un pasaje del Nuevo Testamento que no lo había pensado antes en este contexto, pero creo que nos dice mucho acerca de Cristo el hombre, acerca de Su masculinidad. Primera a los Corintios capítulo16—si tienes tu Biblia quiero pedirte que vayas allí. Y voy a leer dos versículos que describen una imagen de la masculinidad de Cristo.

Déjame explicarte un poco de contexto. Pablo está dando instrucciones a los ancianos de la iglesia de Corintio, que le habían escrito con algunas preguntas. Se refiere a estos ancianos como “hermanos” en los versículos 12 y 15.

Y entre esos dos versículos, los versículos 13 y 14, él les da cinco exhortaciones. Esos son los dos versículos que quiero ver ahora, 1 a los Corintios capítulo 16, versículo 13 y 14. Estos versículos, creo, dan una idea de las cualidades de carácter, que si bien no son exclusivamente masculinas, describen cómo debe lucir un liderazgo piadoso y varonil. En este programa, nos dirigimos a las mujeres—yo no le predico a hombres. Sé que algunos hombres me escuchan y de vez en cuando me escriben para recordarme esto, pero estoy predicando a las mujeres. Si los hombres quieren escuchar, ya depende de ellos.

Pero mujeres, es importante para nosotras saber, cuando oramos para que Dios levante líderes masculinos piadosos, ¿por qué estamos orando? ¿Qué tipo de cualidades estamos pidiéndole a Dios que ponga en nuestros pastores, en nuestros esposos, en los hombres y líderes espirituales? Pero por encima de todo, para el propósito de este programa, quiero que vean cómo estas cualidades son modeladas perfectamente en Cristo—la masculinidad de Cristo.

1era a  los Corintios capítulo 16, “Estad alerta, permaneced firmes en la fe, portaos varonilmente, [si tienen la NVI dice, “sean valientes”] sed fuertes. Todas vuestras cosas sean hechas con amor”.

Un comentarista escribió sobre este pasaje  ha señalado que las primeros cuatro de estas cinco exhortaciones, las que se encuentran en el versículo 13, son términos militares. Echemos un vistazo a cada uno de estos términos y su significado, y al hacerlo, podrás ver que esto es algo que Cristo modela.

Número uno: Estad alerta. Es un concepto de permanecer despierto, alerta, vigilante. Es la idea de un centinela que está destinado a proteger un campamento militar. Él tiene que estar continuamente en guardia. Tiene que cuidar del peligro, cuidar del enemigo. Y hombres de Dios… Ahora hay un sentido en el que todo esto se aplica a las mujeres también, pero creo que muestra particularmente características de santidad, liderazgo masculino piadoso. Vigilancia—estar en guardia en relación al peligro, a la tentación y el mal.

Pablo está diciendo, “tienen que estar alertas, tiene que estar atentos por su propia alma—como hombres—y también tienen que estar atentos por las almas de los demás, para que el enemigo no venga mientras están dormidos a causar estragos. Tu esposo, si estás casada, tiene una gran responsabilidad por tu familia, debe estar alerta, debe asegurarse que el enemigo no se introduzca en  la familia a través de los medios de comunicación o a través la cultura, o los programas de televisión o las películas que te pueden enviar en dirección opuesta a los caminos de Dios. Él tiene que estar vigilante de las tácticas sutiles del maligno. Porque él es el responsable de defender aquellos bajo su cuidado.

¿Y quién es más responsable como pastor que Cristo mismo, el Dios/hombre? Sé vigilante.

Número dos: Permaneced firmes en la fe. Este es el concepto de aferrarse a la verdad, no siendo movidos por vientos de doctrina, por modas, falsas enseñanzas. Y una vez más, nosotras como mujeres—hemos enseñado en este ministerio sobre la importancia del discernimiento, de permaneced firmes en la fe. Pero hay una gran necesidad de los hombres piadosos de mantenerse firmes en la verdad. Que sepan cuál es la verdad y que sus pies se planten ahí y sus corazones firmes en la verdad y permanezcan allí. No se moverán venga quien venga, ni por una enseñanza de moda nueva u otro enfoque. Estarán plantados firmemente en la verdad. “Estad alerta, permaneced firmes en la fe”.

Número tres: Portaos varonilmente. Ahora, esta es la única vez que esta palabra (es una sola palabra del griego) es usada en el Nuevo Testamento.

Sin embargo, en la versión griega del Antiguo Testamento, esta palabra (que es encontrada solo una vez en el Nuevo Testamento) es usada muchas veces, y cada vez es traducida como “valientes y fuertes”. Esto es portarse varonilmente actuar como un hombre, ser fuertes, ser valientes.

Puede que digas “¿Esto significa que las mujeres no deben ser fuertes ni valientes?” No, pero si quiere decir que hay un llamado específico a los corazones de los hombres para ser valientes y fuertes.  Una vez más, ¿Quién mejor modela esto que Cristo? ¿Qué tan valiente fue para ir en contra de la ola de los fariseos? Él no le temía a los fariseos. Ellos eran los líderes indiscutibles y hombres respetados de su época, pero Jesús no se doblegó ante ellos. El actuó como un hombre. Cuando supo la verdad, que siempre lo hizo, se mantuvo de pie. La defendió. Él era valiente. "Sé vigilante, permaneced firmes en la fe; actúen como hombres".

Número cuatro: sed fuertes, firmes, constantes. Alguien que es fuerte no huirá cuando lo estén atacando. Él se mantendrá firme, Vemos a Jesús inconmovible en dirección hacia Jerusalén, incluso cuando los discípulos le dijeron: "¡Oh, no puedes dejar que eso te suceda!" Jesús dijo: "Seré arrestado, seré juzgado; voy a ser crucificado, y voy a morir ", y sus mejores amigos, sus discípulos, le dijeron:" Oh, no, no, no, Jesús... No dejes que eso suceda".

Pero Jesús era fuerte, pues puso Su rostro como un pedernal en dirección a Jerusalén, el lugar donde Él sabía que iba a sufrir, el lugar donde Él sabía que iba a ser objeto de abuso y de maltrato, porque sabía que ese era el plan y la voluntad de Su Padre Celestial. Él era fuerte, firme, constante. ¡Qué hombre era Cristo!

Así que tenemos estos cuatro términos militares: “Estad alerta, permaneced firmes en la fe, portaos varonilmente, sed fuertes”. Y luego tenemos en versículo 14 de Primera a los Corintios 16, una exhortación final, que lo une todo: “Todas vuestras cosas sean hechas con amor.”

Todo tiene que ver con el motivo y la forma de actuar como un hombre, ser valiente.  Esto no es un hombre que está solo lanzándose hacia adelante, corriendo sobre las personas en su camino, causando estragos, siendo dominante, siendo autoritario. Se trata de un hombre que está haciendo todas esas cosas—ser firme, vigilante, actuando como un hombre, siendo fuerte—todo lo hace en amor. Esa es su motivación. Es su forma. No es por un beneficio propio. Él no está haciendo daño o controlando a los demás. Lo hace por amor.

Podemos ver esto en las relaciones de Cristo tanto con los hombres como con las mujeres. Siempre estaba buscando los intereses de los demás, nunca comportándose de manera inadecuada, nunca hablando ásperamente a menos que la dureza fuese necesaria como un medio por amor para derribar los corazones orgullosos de aquellos que se resistían. El hombre perfecto, el hombre verdadero es todo visto en Cristo.

Ahora, no solo en Su vida terrenal Cristo mismo se comportó de una manera varonil como un verdadero hombre, pero aún hoy, Cristo nos da un patrón de masculinidad verdadera. Recuerda  que dijimos que todavía está en ese cuerpo, en ese cuerpo humano, exaltado en el cielo. Él nos da un modelo desde cielo para la masculinidad verdadera como el Salvador, la cabeza, y el Esposo de Su Iglesia.

¿Cómo lo hace? Déjenme enumerar algunos aspectos:

  • Primero, Él toma la iniciativa en la búsqueda de Su esposa, la corteja y gana su corazón. Dios está haciendo esto en algunos de sus corazones—atrayendo sus corazones a Cristo. Es la iniciativa de Cristo que lo está haciendo.
  • Segundo,  Él demuestra Su masculinidad en ese amor tan poco común, en ese amor desinteresado y sacrificial,  Él da Su vida por la Iglesia. Él nos ha enseñado ese amor en la cruz, en su muerte sacrificial en nuestro nombre.
  • Tercero, Demuestra valentía y audacia en la protección de Su novia. Como el segundo Adán, Él interviene para revertir los efectos del fracaso del primer Adán de proteger y proveer liderazgo espiritual para la mujer.

Hoy en día oímos mucho hablar de los hombres pasivos. La pasividad fue uno de los primeros pecados de Adán. No intervino. No tomó liderazgo. No protegió a la mujer. Con esto no digo que la mujer no haya sido responsable. Si lo fue, los dos lo fueron. Pero estamos viendo aquí donde el rol se invierte y Eva toma la iniciativa, Adán es pasivo, y solo observa y deja que sucedan las cosas. Cristo revocó eso. Él interviene para revertir los efectos del fracaso de Adán. Él es un verdadero hombre. Él dirige, Él guía a Su novia. “Me guía por senderos de justicia por amor de su nombre.” (Salmos 23:3) ¡Qué hombre! ¿Puedo escuchar un amén?

  • Él es también fiel en proveer para ella. Escuchamos hoy sobre padres y hombres que no han provisto para sus hijos. Han abandonado a sus esposas e hijos. Ahora, también hay madres haciendo esto.  Pero los hombres se llevan la culpa. A veces es algo justificado, pero Cristo nunca llevará ese título. Él nunca abandona a los que Él llama para proveer.
  • Toma la responsabilidad activa de la limpieza y santificación de Su novia. Él trabaja activamente en nuestra santidad. Él es un líder. Él es un hombre. Él es un guerrero y un libertador que pelea la guerra a nuestro favor  para rescatarnos del pecado y de la esclavitud, para vencer a Satanás y la carne y en última instancia, este sistema secular. ¡Qué hombre!
  • Y finalmente lo vemos como el Rey conquistador que un día volverá por Su novia, y tendrá la victoria sobre todos los enemigos, para reinar como Señor soberano del universo por siempre y para siempre.

Ahora, como solemos decir: Ese es el "Qué". Ahora bien, ¿cuál es el "¿Y ahora qué?" La masculinidad de Cristo, ¿cuál es la aplicación para nosotras? Somos mujeres. Me refiero a las mujeres de nuestra audiencia. ¿Cuál es la aplicación de todo esto para nosotras?

Bueno, algunas mujeres dirán: "Sí, debemos señalar las cosas que los hombres no están haciendo bien ya que no están siendo como Jesús". No. Esa no es la aplicación. Para nosotras como mujeres:

Número uno: Cristo es el único hombre perfecto que vivió en esta tierra. ¡Así que no esperen que otro hombre sea lo que solo Cristo es!  Nosotras vamos a quedar decepcionadas cuando esperamos que alguien, sea hombre o mujer, sea lo que Cristo solo puede ser.

Número dos: Como mujer, puede que hayas tenido algunas experiencias... Como yo al recibir una carta esta semana de una mujer que habla de sus experiencias que causaron desconfianza en los hombres. Es posible que te hayan herido enormemente, un padre, un novio, un esposo. Puedo decir: “Mira a Cristo” Él nunca te quedará mal.  Él nunca te abandonará. Él nunca fallará. En Él tienes una imagen de lo que la verdadera masculinidad debió  ser—y que por gracia de Dios, puede hallarse en hombres que siguen a Cristo.

Y esto me lleva a este punto: Es importante para nosotras como mujeres el afirmar y alentar la masculinidad en los hombres. No trates de feminizarlos. El objetivo no es que sean más como nosotras. El objetivo es que sean más como Jesús.  Así que tenemos que orar por nuestros hermanos cristianos para que sean transformados conformen a la imagen de Cristo, al orar lo mismo para nosotras.

Permítanme dejarles con este último pensamiento acerca de la masculinidad de Cristo tomado de Juan capítulo 4, al ver a la mujer en el pozo. La Escritura dice:

Entonces la mujer dejó su cántaro, [ahí en el pozo] fue a la ciudad y dijo a los hombres: Venid, ved a un hombre… que me ha dicho todo lo que yo he hecho. [Esta es una mujer que se había casado 5 veces y estaba viviendo con un hombre que no era su esposo, pero fue atraída a Él. “Venid, ved a un hombre”] ¿No será éste el Cristo? [Un hombre, el Cristo.] Y salieron de la ciudad e iban a Él. (vv.28-30)

Esta mujer había conocido a muchos otros hombres. Ahora había llegado a casa hablando de otro hombre. Ya se podrán imaginar la gente de ese pueblo que dirían, “Sí, otro hombre, ¿qué hay de nuevo en la vida de esta mujer?” Venid, ved un hombre.” Ya nos sabemos esta cantaleta” pero ella dice, “Este es diferente”, ni uno ha sido digno de ser seguido y ser adorado por esta mujer, mucho menos toda la ciudad. Cuando ella les dijo de la masculinidad de Cristo, ellos fueron a seguirlo.

Quiero sugerir que si permitimos que la gente vea a Cristo en Su perfecta deidad, Su perfecta humanidad; si nosotras lo dejamos ver a través de nosotras, entonces ellos serán atraídos a Él. Así que nuestro mensaje no es, “Vengan, síganme” sino “Vengan, vean a este hombre. ¿No será Él el Cristo?”

Leslie: Nancy Leigh DeMoss ha estado describiendo la verdadera masculinidad. Creemos que es vivida perfectamente en la persona de Cristo. Tengo que decir que nunca había reflexionado mucho sobre la humanidad de Cristo, pero ha sido un estudio muy enriquecedor. Yo diría esto para todos los mensajes de nuestra serie actual, El Cristo incomparable.

Los mensajes siguen un esquema del libro con el mismo nombre, “El Cristo incomparable” de J. Oswald Sanders. Nancy al estudiar estos temas, ha necesitado reflexionar sobre algunos temas que nunca hubiera considerado.

Nancy: Bueno, el capítulo de Oswald Sanders acerca de la masculinidad de Cristo fue una especie de revelación para mí. No había tomado el tiempo para pensar en ello antes como lo escuchamos hoy. Es realmente un tema muy importante. Cuando los hombres abrazan la masculinidad bíblica y las mujeres abrazan la feminidad bíblica, Dios es glorificado, y juntos presentamos una imagen precisa de Cristo y Su iglesia.

Una oyente llamada Jessica ha sido retada en esta área. Ella escribió diciéndonos, “Nunca pensé que abrazaría mi rol como la mujer bíblica de la manera que lo hago ahora”.

El escuchar Aviva Nuestros Corazones le ha mostrado el valor y la belleza de vivir ese rol como mujer. Ella dice, “Gracias por su fiel obediencia a Cristo”.

Estoy tan agradecida por aquellos que donan generosamente a Aviva Nuestros Corazones y hacen estas conexiones posibles. Podemos permanecer en el aire gracias al apoyo de radioescuchas quienes tienen un corazón sensible a este mensaje.

Leslie: ¿Cómo Jesús pudo ser humano y divino a la vez? ¿Como surgió la mezcla de la divinidad y la humanidad? Es una pregunta que se ha discutido durante siglos. Nancy Leigh DeMoss te ayudará a entender esto mañana en Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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