Podcast Aviva Nuestros Corazones

Annamarie Sauter: En Proverbios 31 se nos dice que el esposo de la mujer virtuosa se levanta y la llama bienaventurada. Escucha lo que un hombre tiene para decir.

Hombre: Mi esposa es la esposa perfecta, no que sea perfecta porque no tenga pecado, sino porque es la esposa perfecta para mí. Ella es la que Dios escogió para mí, lo sé sin lugar a dudas. Puedo decir sin reservas que el corazón de su marido confía en ella. Por esa razón, no necesito salir a buscar ganancias viles ni tratar de lograr las cosas de una manera poco piadosa o sin principios, dejando de demostrar el carácter de Cristo.

Sé que ella aceptará todo lo que yo haga siempre y cuando exalte a Cristo y su justicia. Así que confío en mi esposa y doy gracias al Señor por ella. No somos dos personas que viven bajo el mismo techo pero llevan vidas separadas. Somos dos personas convertidas en una sola ante el altar del matrimonio y disfrutamos cada día más de la vida que hemos vivido durante estos últimos 36 años. Doy gracias a Dios por mi esposa.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Durante las últimas semanas, Nancy ha estado compartiendo consejos prácticos a partir de Proverbios capítulo 31 en esta serie llamada, “La mujer contracultura”. Algunos de estos consejos son muy sabios, pero definitivamente difíciles de poner en práctica. Ahora, si los aplicas y haces los cambios necesarios en tu estilo de vida, tendrás grandes recompensas.

Aquí está Nancy para explicarnos.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: A medida que hemos ido estudiando detenidamente Proverbios 31, puede que te hayas preguntado «¿Cómo me beneficia esto a mí?» Porque esta mujer siempre da, sirve, piensa en los demás, y cuando lees todo el texto... Espero que hayas estado leyendo con nosotros. Cada día te he desafiado a leer Proverbios 31 durante 31 días de corrido.

Lo que más sobresale es que esta mujer se concentra totalmente en las necesidades de los demás. Es una persona dadivosa. Es una sierva. Es una mujer que ama. Pero hay momentos en que nos preguntamos en la parte más profunda de nuestros corazones: «¿Y que hay para mí en todo esto? ¿Cuál es la recompensa? ¿Cuál es el beneficio?»

Si trabajaras fuera de casa, te pagarían todas las semanas o cada dos semanas o una vez al mes o como sea. Trabajas y luego ves la recompensa por tu trabajo, y la ves bastante rápido. Quizás hasta la recibas antes de que llegue el sueldo porque tu jefe te podría decir: «Gracias, hiciste un buen trabajo,» o «Aprecio lo que has hecho». Pero luego te vas a casa y trabajas y es posible que pase mucho tiempo sin recibir el sueldo, la recompensa, el beneficio.

Ahora, en un mundo perfecto, si fuéramos mujeres realmente virtuosas, no nos importaría el sueldo, ¿verdad? Solo serviríamos a los demás porque nos encanta servir. Amamos a Dios. Amamos a la gente. Ese es el tipo de corazón que deseamos tener. Pero me alegra mucho saber que las Escrituras nos dicen que vamos a recibir un pago por nuestra labor. Hay una recompensa. Hay un beneficio. Recibiremos bendición si nos comprometemos a vivir nuestras vidas a la manera de Dios.

Deberíamos querer servir al Señor y deberíamos estar comprometidas a servirle aún si nunca viéramos el beneficio de hacerlo. Si le servimos solo por el beneficio que podamos obtener de Él, solo amamos a Dios por paga. Yo no quiero ser así. Quiero amar a Dios sólo porque Él es Dios. Sólo porque Él se lo merece. Pero me siento agradecida de que Dios en su gracia nos permita recibir beneficios y bendiciones cuando nos rendimos a su manera de pensar.

Por fin llegamos al último párrafo de Proverbios 31, que es la sección donde se nos habla sobre la recompensa de ser una mujer virtuosa. Ahora bien, esta recompensa no llega toda al mismo tiempo, ni rápidamente. Tienes que ser paciente. Tienes que soportar. Tienes que llorar mucho, sufrir mucho dolor y trabajar duro para obtener la recompensa, que también será grande... Aquellas de ustedes que son madres saben que no hay forma de traer un hijo al mundo sin pasar por la labor de parto.

Pero la recompensa de tener ese niño, esa vida, hace que valga la pena pasar por esa labor de parto y ese dolor. Quiero decir que en el tiempo de Dios, la recompensa de decidir, como mujer, vivir la vida a la manera de Dios, hará que valga la pena todo el dolor, el esfuerzo, las angustias y las dificultades.

Pero no puedes llegar a la recompensa sin haber pasado por el proceso de convertirte en ese tipo de mujer, al igual que no puedes tener un bebé o dar a luz sin pasar por el proceso de labor de parto. No hay atajos.

El problema es que hoy la gente desecha el matrimonio. Abandonan a su familia porque no ven que haya recompensa alguna en preservarla. No esperan lo suficiente. Quieren la recompensa ahora. La quieren instantáneamente. Quieren tener a los tres años de matrimonio lo que no se logra hasta después de estar casados 30, 40, 50 años.

Veo como algunos de mis amigos mayores, gente vieja ya, ahora, después de 60 o más años de matrimonio han logrado desarrollar una relación más profunda, dulce y preciosa que la que nunca tuvieron en sus años de juventud.

Así que quiero desafiarte a que no importa lo difícil que las cosas estén ahora, no importa cuán ardua sea la labor que tengas por delante, no te des por vencida. Persevera. La recompensa vendrá. Vamos a concentrarnos en esa recompensa hoy y en las próximas secciones.

Miremos el versículo 28. Vemos como esta mujer trabaja, sirve y da. No se acuesta en la noche y se levanta temprano en la mañana y hace todas esas cosas en las que pensamos cuando hablamos de la mujer de Proverbios 31. Pero el versículo 28 nos dice: «Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada, también su marido, y la alaba diciendo: Muchas mujeres han obrado con nobleza, pero tú las superas a todas. Engañosa es la gracia y vana la belleza, pero la mujer que teme al Señor, ésa será alabada. Dadle el fruto de sus manos, y que sus obras la alaben en las puertas.»

Ahora bien, vamos a concentrarnos primero en sus hijos, y luego veremos la alabanza de su esposo. Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada. Permítanme decir antes de continuar que sé que hay algunas mujeres que anhelan tener hijos. Algunas no han podido tenerlos o no están casadas. Dios no ha traído un esposo a sus vidas.

Si eres una de ellas, permíteme decirte, que Dios puede darte la recompensa y el gozo de la maternidad si tomas decisiones conforme a la voluntad de Dios en tu vida. Ahora bien, una cosa es que digas: «No voy a ser madre. No quiero tener hijos. No estoy dispuesta a aceptar esas bendiciones del Señor.»

Pero si deseas ser madre, tener hijos y dar vida, Dios proveerá para ti, como lo ha hecho para mí, oportunidades y medios para que des vida y cultives relaciones maternales. Creo que podrás recibir la recompensa que viene de tener un corazón de madre.

Puede ser que acojas bajo tus alas a los hijos de otros, que ores por ellos y los alientes, tanto a ellos como a sus madres. Compartirás la recompensa de esas madres. Puede ser que Dios te dé otras mujeres jóvenes a quienes puedas ayudar a crecer en la fe. Compartirás las recompensas de una madre.

Pero ahora estamos hablando de las madres y los hijos. Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada. Se trata de una mujer que recibe una recompensa. Es amada. Es alabada. Si tenemos en cuenta la cultura del Medio Oriente en la que se escribió este pasaje originalmente, es realmente sorprendente lo que dice aquí porque en esa cultura no se alababa mucho a las mujeres. Las Escrituras y el Señor y Cristo siempre han elevado el valor de la mujer en la cultura. Eso es lo que este pasaje hace por nosotras.

Ahora bien, piensa en los hijos de esa madre, que se levantan y la llaman bienaventurada. ¿Qué significa eso? Bueno, primero te diré lo que no significa. No significa necesariamente que tus hijos despierten todos los días y digan: «Madre querida, gracias por todo lo que haces por mí. ¡Qué madre más maravillosa eres!» Porque si recibiéramos esa recompensa, no necesitaríamos hacer esta serie completa. Disfrutaríamos la maternidad todo el tiempo, ¿no es así?

Se levantan y la llaman bienaventurada. Eso no significa necesariamente que cuando entres a un lugar, tus hijos se van a poner de pie para demostrar cuánto te respetan y te honran, aunque yo diría que no es mala idea.

Probablemente signifique, más bien, que tus hijos crecerán y tendrán una forma de vida que traerá bendición, honor y reconocimiento a su madre. Que la forma en que vivirán cuando lleguen a ser adultos pondrá de manifiesto la inversión que hiciste en sus vidas y la forma en que los criaste. Significa que tus hijos tendrán una mejor oportunidad que los demás de vivir vidas santas y de llenar el rol que Dios diseñó para ellos en sus hogares. El fruto de hijos que crecen y caminan con Dios en sus vidas es tu bendición. Se levantan y la llaman bienaventurada.

Me encanta el pasaje en 1Tesalonicenses capítulo 2, versículo 19, donde Pablo dice refiriéndose a sus hijos espirituales: «Porque ¿quién es nuestra esperanza o gozo o corona de gloria? ¿No lo sois vosotros [los que hemos disciplinado, a los que hemos criado] en la presencia de nuestro Señor Jesús en su venida? Pues vosotros sois nuestra gloria y nuestro gozo.» Ustedes que tienen hijos que han crecido y caminan con Dios, díganme: ¿No son un gozo y una bendición para ustedes?

Ahora bien, esto no es una promesa de que todo niño que crezca en un hogar cristiano o piadoso cuando sea mayor temerá y honrará al Señor, porque él será el responsable de tomar una decisión personal de seguir a Cristo, de la misma forma que tú tuviste que hacerlo. Pero sí creo que dice que debería ser así. Oras para que por la gracia de Dios sea así, que cuando tus hijos crezcan reflejen con su piedad la inversión que has hecho en sus vidas.

Se me ocurre el ejemplo de una madre que me envió por correo electrónico un poema que le escribió su hija de edad universitaria. Madre e hija conversaban sobre asuntos de mujeres, de los roles de las mujeres y de por qué Dios hizo a la mujer. Después de esa conversación, la joven se fue a su habitación y escribió este poema para su madre. Se llama Un llamado.

Dice así:

Conozco a una mujer que vivió conforme a la verdad que encontró en Proverbios 31 y lo proclamó con todo su ser a través de su vida. ¡Levántense mujeres! ¡Pueden ser bellas, como Dios las creó!
Oh mujeres, rindan sus vidas a esta tarea. ¡Estamos aquí para servirle a Él!
Así que entrega tu cuerpo para reflejar Su gloria.
Eso es lo que esta hija ha oído decir a su madre.
Entrega tus manos para dar consuelo, prepara tu boca para enseñar y tus brazos para soportar el peso del dolor de tus hijos. Se tú quien avive la llama en el corazón de tu esposo y ayúdalo a alumbrar al mundo con la luz de Cristo. Se tú la que doblas tus rodillas -eres la esposa preciada de Dios.
Así que ve al Padre para encontrar quien eres, y no a este mundo lleno de decepción.
Rinde tu alma, ríndete a Él, porque Dios desea hacerte bella.
Aunque nuestro mundo destruye a su paso todo lo que nosotras las mujeres anhelamos ser, ella permanece firme en la verdad, la gracia y el plan de Dios.
Verdad sin excusas. ¿Qué es una mujer de Dios? ¿Qué es el llamado a la maternidad? ¿Qué significa ser una esposa piadosa que sirve a los demás?
No sé realmente pero.. ¿Conoces a mi madre?

Esta madre me dijo que se deshizo en llanto cuando su hija le entregó el poema. Se deshizo en llanto. La hija firmó el poema con una posdata que decía [a su madre]: «Eres mi inspiración para algún día llegar a ser abnegada y humilde. Una madre que sabe por qué es madre y lo es con gozo... ¡Gracias! Te amo.»

«Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada» Y esa es la gran recompensa de una madre.

Muchos de ustedes han oído hablar del Dr. Bill Bright, fundador y presidente de Campus Crusade for Christ. El Dr. Bright cuenta que su madre era lo que muchos considerarían una mujer común y corriente. Cuando la señora Bright se encontraba en lecho de muerte a la edad de 93 años, no menos de 109 miembros de su familia -hijos, nietos, bisnietos y tataranietos- la visitaron para expresar el amor y el aprecio que sentían por ella y por la manera en que vivió. Lo hicieron antes del funeral. Volvieron para darle las gracias. Sus hijos y su familia, se levantaron y la llamaron bienaventurada.

Pero el versículo 28 nos dice además que su esposo también lo hace. La alaba. Dice en el versículo 29: «Muchas mujeres han obrado con nobleza, pero tú las superas a todas.» Tú las superas a todas. Eres la mejor de todas. Eres la mejor.

Charles Spurgeon -muchas saben quién es- el gran predicador inglés del siglo XIX, escribió un tributo a su esposa Susana. Voy a leerles una cita de ese tributo:

Se deleita en su marido [Este es el marido escribiendo]. Se deleita en su marido, en la persona que él es, en su carácter y sus afectos; para ella, él no es solamente el jefe y el primero en la humanidad, sino que a los ojos de ella, él lo es todo.

El amor de su corazón le pertenece sólo a él. Él es su pequeño mundo, su paraíso, su tesoro preciado. Se alegra de perder su individualidad en él; no busca reconocimiento para sí misma; el honor de él se refleja en ella y ella se goza en que sea así. Defiende su nombre hasta la muerte: él se siente seguro cuando ella habla en su nombre. Sólo busca la gratitud sonriente de él. Aún cuando se viste piensa en él y no considera hermoso nada que a él no le guste.

Él tiene muchos intereses en la vida, algunos de los cuales ella no entiende muy bien; pero cree en todos y se deleita en ayudar a promoverlos. Una esposa así, una verdadera esposa, hace realidad el modelo bíblico de la relación matrimonial y despliega la unidad que deberíamos tener en  nuestra relación con el Señor. 1

En efecto, lo que estaba diciendo era: «Mi esposa las supera a todas.» Ella se ganó ese respeto. Se ganó ese honor porque fue una mujer que no vivía para sí misma, sino para ser una bendición, para servir y para ser una ayuda -un apoyo- para su esposo y para sus hijos.

Ahora bien, ese tributo está escrito en un lenguaje que es un poco difícil de entender porque se escribió hace aproximadamente 150 años, pero preguntamos a un grupo de hombres cristianos si estarían dispuestos a compartir con nosotros su tributo a sus esposas para expresar lo que ellas significan para ellos. Veamos lo que dijeron algunos:

Hombre 1: Le he puesto un apodo nuevo a mi esposa. Es LMMA. Sé que es un poco extraño, pero expresa lo que ella es y la persona en la que se está convirtiendo. Llevamos 12 años de casados y hemos aprendido mucho el uno del otro, sobre Dios, sobre el matrimonio y sobre las pruebas.

Mientras pensaba en eso, me preguntaba, si hoy fuera el día en que me encontrara en un lecho de muerte y ella estrechara mi mano en esos últimos momentos de aliento aquí en la tierra; la miraría a los ojos y le agradecería su sonrisa. Cuando sonríe, sus ojos se tornan tan azules como el topacio.

Me encanta cuando se queda boquiabierta ante una sorpresa mía y cuando canta con nuestros hijos. La expresión de su cara cuando nuestros hijos la abrazan es simplemente increíble. Así que mi mujer es LMMA, que significa «La mujer más amada.»

Hombre 2: Debbie se levanta temprano, quizás a las 5:00 de la mañana. Le gusta sentarse con su Biblia y con el estudio bíblico del momento y preparar su mente para el día. Es casi como si necesitara alinear sus emociones y su actitud para poder lidiar con los problemas del día. Luego quizás sale a caminar con una vecina para hacer algo de ejercicio físico.

Antes de irme al trabajo, Debbie y yo tomamos cinco minutos para hablar y nos preguntamos el uno al otro: « ¿Cómo puedo orar por ti? ¿Cuáles son las dificultades que tendrás que enfrentar hoy?» Ella me hace las mismas preguntas a mí y luego oramos rápidamente el uno por el otro y así nos recordamos mutuamente que valoramos y cuidamos la vida espiritual del otro.

Hombre 3: Lori y yo tenemos 20 años de casados. Cuando nos acabábamos de casar, intentamos llenar mutuamente el vacío que había en nuestros corazones; un vacío que Dios ha diseñado de manera tal que sólo Él puede llenarlo. Teníamos muchas luchas y nuestro matrimonio estuvo lleno de problemas durante bastantes años. Más adelante, después que yo le fallé y la desilusioné tantas veces, Lori finalmente se dio cuenta de que sólo Dios podía llenar el vacío de su corazón y finalmente se volvió hacia Dios para que Él lo llenara.

Con el pasar de los años, ella ha continuado yendo delante de Dios, y orándole para que llene ese vacío y Dios la ha llenado de tanta compasión y entusiasmo por Él que ya no tiene que depender de mí ni de mis humores. Ahora Dios llena ese vacío, que es exactamente lo que Él quería. Ella se ha convertido en una mujer tan piadosa y tan bella en Cristo que tanto nuestros hijos como yo lo podemos ver.

Todo el que conoce a Lori sabe que su corazón le pertenece a Dios. Su única meta es: « ¿Cómo podemos señalar a estos niños el camino hacia Dios para que lo adopten para sí mismos?» De la misma forma en que ella lo ha hecho.

Hombre 4: Una de las cosas más especiales de Ann es que ella se centra en los demás miembros de nuestra familia, no en sí misma. Recuerdo que mi hija hace algunos años pasó por situaciones emocionales y físicas muy duras. Ann sencillamente se abrazó a nuestra hija y estuvo a su lado durante tiempos muy difíciles, sin preocuparse por sus propias necesidades. Murió a sí misma y se entregó a nuestra hija.

Recientemente yo también estuve hospitalizado por casi dos semanas y media y Ann preparó una camita en el sofá de mi cuarto de hospital para quedarse allí y cuidarme en todo lo que necesitara, dejando de lado sus propios intereses y sus propias necesidades, concentrada sólo en llenar las mías, que eran bastante grandes en ese momento.

Hombre 5: La madurez que he visto en ella para confiar en Dios no importa cuál sea el problema. Hay un fundamento que la hace sentir segura y consciente de que Dios está al mando, que Dios nos ama y que Dios es la base de nuestro matrimonio.

Nancy: Qué ilustraciones más maravillosas nos han dado estos hombres de cómo el esposo de la mujer virtuosa la alaba. «Muchas mujeres han obrado con nobleza», dice él, «pero tú las superas a todas».

Ahora bien, cuando vemos un pasaje como éste que hemos estado estudiando en Proverbios 31, me siento tentada a hablar a los hombres sólo por un momento y decirles: «Lo que este pasaje significa es que ustedes tienen que alabar a sus esposas». Pero, ¿sabes qué? Dios no me llamó para hablarles a los hombres. Dios me llamó a hablarles a las mujeres, así que, ¿qué nos dice este pasaje a nosotras las mujeres? Nos dice que si nos ocupamos de caminar con Dios, llegará el momento en que recibiremos una recompensa.

Ahora bien, quizás pienses: «Mi esposo no me alaba. Estoy tratando de agradar a mi marido. Estoy tratando de agradar al Señor.» Quizás tu esposo no es creyente. Quizás tu esposo no esté siguiendo al Señor. ¿Y si tu esposo no es creyente y nunca te alaba como lo han hecho esos hombres que acabamos de oír?

Permíteme decir dos cosas para darte aliento. En primer lugar, no importa cuál sea la condición espiritual de tu marido, tú sí puedes andar con Dios. Puedes vivir conforme a los estándares de Dios de lo que significa ser una mujer virtuosa, una mujer de carácter noble. Segundo, recuerda que en última instancia, la alabanza no viene del hombre sino de Dios. La palabra de Dios nos promete que la mujer que teme a Dios, será alabada. Ya ves que vale la pena temer al Señor, tenerle reverencia, andar con Él aunque nunca oigas a otro ser humano alabarte por ello.

Así nos dice Pablo en Colosenses 3:23-24, «Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia. Es a Cristo el Señor a quien servís.» Tarde o temprano si caminas con Dios, serás alabada. La mujer que teme al Señor, ésa será alabada.

Annamarie: Si dedicas tu vida a servir a los demás como al Señor, habrá días que te parecerán pesados, y otros días recibirás gran aliento y recompensa. Espero que haya sido de aliento para ti el escuchar el tributo a mujeres que han servido fielmente durante muchos años.

El programa de hoy forma parte de un estudio de Nancy DeMoss de Wolgemuth sobre Proverbios 31, titulado, La mujer contracultura. Escuchar este material de Nancy te será de mucha ayuda para tu vida espiritual. Pero, ¿te animas a ir un poco más allá?

Un próximo paso podría ser leer Proverbios 31 todos los días por 31 días seguidos, es algo  a lo que Nancy nos ha desafiado. Otro es estudiar otros textos de la Escritura que hablan sobre cómo podemos servir al Señor de acuerdo a nuestro diseño. Nancy te ayudará a hacerlo con un folleto titulado Retrato bíblico de la mujer.

Este folleto es muy útil para un estudio bíblico personal. En él, Nancy hace preguntas relevantes para nosotras como mujeres y nos da versículos que nos ayudan a responderlas. Estoy segura que usar este folleto y meditar en lo que vas aprendiendo te ayudará a convertirte en la  mujer de la que hemos estado hablando. ¡Visita nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com y descárgalo ya! Compártelo con tus hermanas o amigas y ayúdales a pensar en lo que significa ser una mujer de Dios.

 

Bien, te esperamos para nuestro programa de mañana. Nancy nos dará consejos prácticos para ayudarnos a desarrollar belleza que no se desvanece. Sintoniza la próxima emisión de tu programa Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

1 Cita tomada del Comentario del Nuevo Testamento de John MacArthur, 1 Timoteo (Moody, 1995), 209-210.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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