Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Mi casa es casa de oración (Jim Cymbala)

Annamarie Sauter: Con nosotras, Jim Cymbala.

Jim Cymbala: Lo más importante que cada uno de nosotros debe aprender es cómo orar; cómo llamar a Dios para que intervenga en una situación.

«Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión y en la partición del pan y en la oración». Esa es la iglesia… 

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. La lectura para hoy en el reto Mujer Verdadera 365 es Marcos capítulos 12 y 13.

Aquí está Patricia de Saladín con nosotras para introducir la enseñanza de hoy.

Patricia de Saladín: Es nuestro deseo aquí en Aviva Nuestros Corazones que Dios levante un ejército de mujeres de oración. Este mes de octubre te estamos invitando a que de una manera intencional te unas a nosotras en este clamor y seas una de esas mujeres. Que digas: «Sí, Señor. Avívame, comienza conmigo. Y, oh Señor, aviva mi familia, aviva mi iglesia».

El programa de hoy va a motivarnos a hacer de la oración nuestro primer recurso. Escucharemos un poderoso mensaje de Jim Cymbala, pastor del Brooklyn Tabernacle, en Nueva York. Él ha reconocido su profunda necesidad como pastor y como padre de familia, y nos llama hoy a orar a Dios con fervor.

Aquí está el Pastor Cymbala.

Jim Cymbala: Quiero hablar por unos momentos sobre algo que es vital y a la vez muy simple. Es tan común para nosotros, que ese es el peligro precisamente. Quiero que en esta mañana esta sesión sea algo que haga una diferencia en nuestras vidas, en lugar de una simple charla con más información acerca de Dios. Oro para que por Su gracia podamos tener una comunión fresca con Dios.

Para enfocar este tema, quiero darles una de las imágenes más extrañas y maravillosas de Jesús encontradas en la Biblia. De todos los retratos que has visto pintados en la Palabra de Dios, no hay ninguno tan extraño como este. Vemos a Cristo en la cruz; sabemos que Cristo caminó sobre las aguas. Vemos a Cristo sentado en el pozo con la mujer samaritana. Pero en tus sueños más locos, ¿puedes imaginarte algo como esto?

«Y entrando Jesús en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían, diciéndoles: Escrito está: Mi casa será casa de oración, pero vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. Y enseñaba diariamente en el templo, pero los principales sacerdotes, los escribas y los más prominentes del pueblo procuraban matarle; y no encontraban la manera de hacerlo, porque todo el pueblo estaba pendiente de Él, escuchándole» (Luc. 19:45-48).

Ahora, la Biblia tiene muchas ilustraciones de Jesucristo, y para mí, ninguna es más extraña que esta. El Cordero de Dios, el que vino para quitar el pecado del mundo, una persona gentil, amable, Jesús, quien es el buen Pastor y coloca a las ovejas en Sus hombros para llevarlas de vuelta a casa.

Y sin embargo, en esta porción de las Escrituras, vemos a Jesús mostrando físicamente Sus emociones de una forma que es difícil de visualizar; lo vemos volteando mesas y tirando el dinero al piso. No nos imaginamos cómo Él, por sí solo, sin ayuda—los discípulos fueron pasivos en esto — pudo impedir que las personas cargaran su mercancía por el templo y tuviera la autoridad de decir: «¡Salgan de aquí con eso! ¡No pueden traer eso a los atrios!» Y verlo ir donde las personas que vendían bueyes y ovejas y palomas para los pobres, para decirles: «¡Fuera, saquen su negocio de aquí!»

Es una imagen impresionante de Jesucristo, del Jesucristo amoroso que conocemos. Quizás pensaríamos que alguien que esté tan enojado significa que no está en el Espíritu. Pero este es Jesús. 

Lo que es extraño sobre esto, es que no es la primera vez que ocurrió algo así. Lo vemos en Marcos, y la Biblia nos dice en Juan, segundo capítulo, que durante la primera visita de Jesús al templo, Él hizo lo mismo. De hecho, la Biblia nos dice que Él hizo…¿estás lista?, un látigo de cuerdas. Ahora, han pasado dos años y Él se prepara para enfrentar el Calvario, y regresa al templo, y lo limpia de nuevo.

Ahora, lo raro de todo esto es que el pueblo que estaba allí, pertenecía ahí. Las personas que estaban vendiendo los animales tenían que estar cerca de los alrededores del templo porque no había forma de ofrecer esos sacrificios a menos que alguien tuviese esos animales disponibles allí. No podías tomarlos de tu casa o llevarlos por las calles de Jerusalén.

Así que esas personas pertenecían ahí, pero habían puesto los precios por las nubes. Estaban haciendo dinero para ellos mismos, tomando ventaja del hecho de que ellos eran los que podían asistir en estos sacrificios, y estaban escalando los precios para aprovecharse de las personas. 

Y los que cambiaban dinero –tenías que pagarle impuestos al templo si eras un buen judío y no podías utilizar dinero griego o romano. Tenías que usar las monedas especiales que eran acuñadas en Jerusalén. Así que esos que cambiaban dinero estaban ahí para tomar tu dinero de donde fuera que viniera, de Macedonia, o de donde fuera. Cambiabas tu dinero para hacer una donación adecuada. Pero, de nuevo, estaban siendo beneficiados grandemente.

Y las personas que llevaban las cosas al templo — en realidad, los escritores de la época nos dicen que en lugar de dar la vuelta al templo, lo atravesaban, acarreando sus cosas, convirtiendo la casa de Dios en una vía de dinero rápido.

Y Jesús, con Su látigo hecho de cuerdas, de manera física, imponiendo Su presencia y Su autoridad, simplemente les hace salir de allí y los echa.

Antes de llegar a mi punto principal, pienso que seguramente muchas de las que escuchan, quizás son miembros del coro de sus iglesias, o predican el evangelio a otros o cantan en los diversos grupos de adoración, o son maestras de escuela dominical—sé que hay mujeres de gran influencia escuchando esto—muchas de ustedes deberán volver a sus iglesias y ministerios.

Wao, ¿no nos desafía esto a recordar que no solo se trata de si estás haciendo la obra de Dios sino que también debemos tener en cuenta la forma de hacer la obra de Dios? La Biblia nos dice que un día JimCymbala va a estar de pie en el tribunal de Cristo, y Dios me va a preguntar por qué pastoreaba el Brooklyn Tabernacle.

Como ves, estas personas se encontraban en el templo, pero no tenían el Espíritu del templo. Se suponía que iban a estar allí para ayudar a la gente a adorar y para entrar en la presencia de Dios. Ellos estaban allí, pero no estaban sintonizados con el propósito que Dios tenía para aquel lugar llamado la casa del Señor.

Ellos estaban haciendo su trabajo, estaban haciendo su labor, pero estaban haciendo dinero, y eran codiciosos, y habían traído un espíritu secular a un lugar sagrado. Eran crasos hombres de negocios en el lugar del que Dios dijo: «Mi casa será llamada casa de oración». «Tú has hecho de ella una cueva de ladrones. ¡Se están aprovechando de la gente! ¡Salgan de aquí!»

¡Qué pensamiento tan impresionante! Y en días en que la adoración, la predicación y la obra del evangelio han llegado a ser tan mecánicas y orientadas hacia uno mismo, esto nos recuerda a todos nosotros hoy, que a medida que abrazamos nuestros deberes en la iglesia, debemos hacer la obra de Dios con el Espíritu de Dios.

No importa cuántos discos venda o qué tan popular sea Jim Cymbalao alguien que escribe un libro. La Biblia dice que un día estaré delante de Aquel cuyos ojos son como el fuego, y apenas podré estar delante de Él. 

Para los que cantan, no se trata solo de cantar la «nota correcta», sino de por qué estás en la nota. Se trata del Espíritu con que lo estás haciendo.

  • ¿Lo estoy haciendo para la gloria de Dios?
  • ¿Estoy predicando solo para montar un espectáculo y completar un servicio más, o realmente irradio el amor de Dios a través de mi servicio?
  • ¿Estoy diciendo las cosas que Él quiere que yo diga con el Espíritu que Él quiere que lo diga?
  • ¿Por qué estás enseñando esa clase de educación cristiana, o esa clase de escuela dominical?
  • ¿Por qué estás cantando en ese coro?
  • ¿Por qué sirves?

La Biblia dice que cuando Jesús entró en el templo, les recordó: «Esta no es su casa. Esta es la casa de Mi Padre, y la casa de Mi Padre hay que administrarla de acuerdo a las formas de Mi Padre. Y cuando tocas o pones la mano a algo sagrado de forma secular, te voy a sacar a patadas de aquí».

Va a venir el día en que, como dice Pablo, todos estaremos de pie ante el tribunal de Cristo, y tendremos que reportar al Señor, y será evaluado por qué hicimos lo que hicimos y cómo lo hicimos.

Ese no es mi punto principal de esta mañana, pero es un punto importante, porque es muy fácil hacer la obra del evangelio como solo otra manera de ganarse la vida. Eso es lo que estas personas estaban haciendo. No estaban interesados en las personas que entraban en contacto con Dios. Estaban ganándose la vida con esto.

Al hacer la obra de Dios, no debemos robar la gloria que se debe solo a Él. Hagamos lo que hagamos, y cualquier cosa que digamos, el Señor nos quiere recordar a través de esto que toda la gloria ytodo el honor deben ir a Jesucristo.

Pero lo que realmente provocó a Jesús fue esto: Él dijo, «los hombres ni siquiera entienden de qué se trata la casa de Mi Padre. Tú has dado tu opinión sobre el templo, pero el templo no te pertenece. La casa de Mi Padre será llamada casa de oración, y has hecho de ella una cueva de ladrones».

«El ambiente de la casa de Mi Padre se supone que es de oración. El ambiente alrededor de las cosas de Mi Padre debe ser el aroma de las personas que abren su corazón y vienen en adoración y en actitud de súplica a Mi Padre. Pero en lugar de mantener este propósito en mente y cumplir con este objetivo, has hecho de ella un lugar solo para hacer dinero. ¡Así que fuera!» «Mi casa será llamada casa de oración».

Lo que se supone que distingue las iglesias cristianas y los cristianos y las reuniones cristianas es el aroma y el ambiente de oración.

Podrías decir: «Bueno, Pastor Cymbalao hermano Jim, ese no es nuestro estilo; venimos de una tradición diferente».

No importa su tradición ni mi tradición. Es la casa de Su Padre, y el Padre dice: «Mi casa, será llamada casa de oración y súplica».

Ahora, sabemos que ese templo no se parece a ninguna iglesia. El Tabernáculo de Brooklyn, por ejemplo, no es un edificio sagrado. El edificio de tu iglesia no es un edificio sagrado. No hay edificios sagrados como el templo. Lo sabemos.

Ese templo estaba asentado allí en Jerusalén, donde ahora se encuentra la Mezquita de Omar. Ese era el único lugar donde Dios dijo que el altar de bronce podría ser colocado y donde los sacrificios de animales podrían ofrecerse. Fue el único punto geográfico en el mundo donde el lugar santo y el lugar santísimo podían estar. 

Así que lo que no estoy tratando de decir es que nuestras iglesias son como ese templo hoy. Sabemos que no es así. De hecho, la Biblia dice que nosotros somos el templo del Espíritu Santo.

Pero lo que quiero decirte es que la obra de Dios, desde el principio, no es como tú y yo nos imaginamos. La obra de Dios, la casa de Dios se supone que siempre debe tener el aroma de la oración.

Predicación, sí. Pero no dice que mi casa será casa de predicación. Música sí, pero no dice que micasa será llamada casa de la música. «Mi casa será llamada casa de oración». Había coros, pero fue llamada casa de oración. Se daba la lectura de la Palabra, pero «Mi casa será llamada casa de oración».

Así que la Biblia nos dice que cuando Jesucristo murió y resucitó y regresó al cielo, y comenzó Su iglesia, las puertas del infierno no prevalecerían en su contra. Él mantuvo la misma línea que caracterizó la casa de Su Padre.

¿Alguna vez has notado que en el segundo capítulo del libro de los Hechos, cuando nació la iglesia, los discípulos esperaban en Dios orando? Estaban sentados allí, estaban orando y adorando y esperando tener comunión de corazón con Dios, mientras Dios les ministraba y los limpiaba internamente mediante la obra del Espíritu, algo que solo el Espíritu Santo puede hacer. Así nació la iglesia. El Espíritu fue derramado.

«Mi casa será llamada casa de oración».

En el cuarto capítulo, Pedro y Juan son arrestados. Están siendo abofeteados y amenazados, «¡no prediquen más ese nombre!» ¿Qué hicieron? No van y protestan. Ellos no fueron a la Corte Suprema. No trataron de obtener algún tipo de influencia política. Vuelven a una reunión de oración. Ellos van y dicen: «He aquí la amenaza. Oh Dios, mira los que nos están amenazando, pero, oh Dios, levantamos nuestras voces aTi. Oh Dios,mira sus amenazas, y da a tus siervos audacia para que puedan predicar en el nombre de Jesús. Y el lugar donde oraron nuevamente se agitó, y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaron la Palabra de Dios con valentía.

«Mi casa será llamada casa de oración».

Tenían este instinto:

  • Cuando estés en problemas, ora.
  • Cuando estés intimidado, ora.
  • Al ser cuestionado, ora.
  • Cuando seas perseguido, ora.

De hecho, esto que llamamos oración, sea lo que sea, es tan único. No es como a lo que estamos acostumbrados. Hablamos de orar; decimos oraciones. La mayoría de ellas, muchas de ellas son oraciones mentales. Esto que llamamos oración es algo tan profundo que cuando el apóstol Pablo se convirtió, cuando era Saulo de Tarso, este violento perseguidor de la iglesia, Jesús fue a Ananías, el Señor se le apareció a Ananías en Damasco, y le dijo: «Ve a este hombre, este judío, este perseguidor de la iglesia llamado Saulo de Tarso, y ora por él» (ver Hech. 9: 10-19).

Ananías dijo: «Yo sé acerca de este hombre. Este hombre es un gran Problema, con «P» mayúscula.

Jesús le dijo, como prueba de que él ya había sido transformado: «No, Ananías, puedes ir, porque he aquí, él ora. Puedes ir ahora porque él está ciego en algún lugar esperando por ti, porque en realidad por primera vez en su vida religiosa está ofreciendo una verdadera oración, y porque él está orando puedes ir y no temas».

Era como si esa hubiera sido la señal de alguien con una genuina relación con Dios: «He aquí, él ora».

Ese mismo apóstol Pablo, cuando escribe a Timoteo, y quiere animarle a cómo hacer la obra de Dios, le dice esto: «En primer lugar, quiero súplicas. En primer lugar en tu iglesia, Timoteo, en primer lugar, antes que todo, súplicas y oraciones e intercesiones y acciones de gracias por todos los hombres».

Eso es en primer lugar. No importa lo que tu tradición diga. La Palabra de Dios dice: «En primer lugar, entonces, quiero súplicas, porque tienes que recordar, Timoteo, “Mi casaserá llamada casa de oración”» (ver 1 Tim. 2: 1).

Más adelante en el mismo capítulo dice: «Entonces recuerda, Timoteo, quiero hombres en todo lugar levantando manos santas sin ira ni contienda, y yo quiero que oren» (ver 1 Tim. 2: 8).

Esa es la señal de una iglesia cristiana, dice Pablo. Hombres que oran con manos santas, sin ira ni dudas.

De hecho, el libro de Apocalipsis dice que cuando los veinticuatro ancianos caen a los pies de Jesús, tienen estas copas de oro. ¿Sabes lo que hay en esos envases, sabes en qué consiste este incienso que es tan fragante a Cristo? Son las oraciones de los santos. ¡Qué importante debe ser la oración para Dios que Él la guarda en estos envases! (Véase Apoc. 5: 8).

Imagínate, cuando tú y yo nos arrodillamos o nos sentamos o nos ponemos de pie para orar a Dios, y realmente abrimos nuestro corazón a Él, Él guarda todas esas oraciones. Son tan preciosas para Dios.

«Mi casa será llamada casa de oración».

En nuestros días vivimos revisando todo; reevaluándolo todo. Estamos reevaluando cómo debe lucir una iglesia hoy. La Biblia dice que la iglesia primitiva «perseveraba en la doctrina de los apóstoles, en la comunión y en la partición del pan y en la oración» (Hech. 2:42). Hoy en día hemos revisado eso y decimos: «Si puedes lograr que la gente venga los domingos durante una hora, al menos tenemos una iglesia; esa es la iglesia».

Esa no es la iglesia.

Podemos utilizar todos los dispositivos y programas que queramos para mantener las cosas «a tiempo» y hacer que las cosas se muevan y que marchen porque «la gente tiene cosas importantes que hacer ese día». Esa no es la historia de la iglesia cristiana. Esa podría ser la historia de mi iglesia o de tu iglesia, pero esano es la iglesia que Jesús edificó.

La historia de los avivamientos a través de los siglosnos ha dicho que cada vez que las cosas han crecido, se han comercializado y se han vuelto seculares y mundanas, Dios envía un avivamiento. Y, ¿cual es la señal de la recuperación? «He aquí que oran». La iglesia comienza a orar.

Moody va a algún lugar de Inglaterra, y comienzan a orar. Finney va al norte del estado de Nueva York, y empiezan a orar. Todos los grandes acontecimientos del Despertar inician con oración. ¿Quién era la personalidad que predicó? Nadie.Oraron. ¿Dónde estaba la buena música? Oh, ellos hicieron grandes salmos, pero no era la gran cosa realmente. Fue que oraron.

La oración precedió; la oración lo mantuvo en marcha; y al minuto que la oración terminó, el Espíritu de Dios se levantó, y hemos llegado a uno de los momentos más difíciles para la Iglesia de Jesucristo.

Lo más importante que cada uno de nosotros debe aprender es cómo orar; cómo llamar a Dios para que Dios intervenga en una situación.

«Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión y en la partición del pan y en la oración». Esa es la iglesia.

He hablado con ministros de renombre. Me dicen en privado, «oye, sé que los estoy deslumbrando con mis libros y mis sermones, pero, hermano Jim, algo está mal, porque a excepción de una hora en la mañana del domingo, no puedo conseguir que un alma venga a la iglesia. Si llamara a una reunión de oración, ni una décima parte de la congregación llegaría. Ellos pagan 20 USD por un concierto, pero Jesús no los atrae».

Ustedes que escuchan representan todo tipo de ciudades. Hazte esta pregunta acerca de la ciudad donde vives: ¿Qué iglesia conoces que se tome una noche, una noche especial con todo el liderazgo allí y que diga: Si la oración es tan importante, y tenemos todas estas promesas: «Pedid y recibiréis, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá», todas estas promesas: «clama a Mí, y yo responderé…?» Uno pensaría que toda iglesia diría, ¡esperen! Saquemos tiempo para orar porque Dios dijo que cuando oramos Él interviene. 

Pero la realidad es que en la ciudad donde vivo, y en otras ciudades –¿a quién estamos engañando?– hay más personas que caen en drogas que las que siguen a Cristo. Hay más personas que se sumergen en las drogas que las que se sumergen en las aguas del bautismo. La predicación o la enseñanza, solas, no pueden. Esto debe ir acompañado de oración si queremos ver más personas venir a Cristo. 

«Mi casa será llamada casa de oración».

La oración es lo que trae el poder y la gracia de Dios en una situación. La prueba de ello es que en los últimos cuarenta años,ha habido más libros escritos sobre los matrimonios, que en todos los 2,000 años anteriores de la historia de la iglesia. Más libros en los últimos cuarenta años acerca del matrimonio, pero vas y le preguntas a cualquier pastor acerca de los matrimonios y hay más problemas que nunca en los matrimonios. Tenemos todas las instrucciones sobre cómo hacer todo pero nos falta la gracia de Dios.

«Mi casa será llamada casa de oración».

  • Una pareja que ora unida, permanece unida.
  • Una iglesia que ora unida, permanece unida.

Habrá momentos difíciles. No estoy siendo simplista, pero la Palabra de Dios es verdad: «Meinvocarás, y yo te responderé. Te mostraré cosas ocultas que no conoces. Solo dame una oportunidad».

Haymás libros sobre la crianza de los hijos que tiempo de calidad con los hijos. 

No es porque nos falta conocimiento. No es porque nos faltan instrucciones; todo eso tiene su lugar, pero, hermano, hermana, al momento de la verdad lo que necesitamos es el poder de Dios. Necesitamos la gracia de Dios.

«Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro» (Heb. 4:16). No dice que nos acerquemos a la predicación. Hemos convertido el sermón o la predicación en la pieza principal. El predicador, si cumple su trabajo, se supone que debe acercar a las personas al trono de la gracia. ¿Por qué? Porque es allí, en el trono de la gracia, que Dios nos da gracia y misericordia.

Si un cantante del evangelio realmente hace su trabajo –y cada cantante cristiano escúcheme… Ustedes van a estar delante de Dios un día y Dios les dirá, «¿llevaste a las personas a donde estaba la acción? ¿Al trono de la gracia? Si solo los entretuviste, si solo les causaste cosquillas y les diste un momento agradable, ¡ay de ti!, pues en el trono de la gracia Yo pude haber cambiado sus vidas» 

«¿Pastor Cymbala, trajiste a las personas y las asombraste con tus habilidades e intentaste ser listo? O hiciste que Jesús luciera maravilloso para que ellos pudieran acercarse al trono de la gracia». «Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia». Para esto descendió Jesús a la diestra del Padre, para abrir un camino, para que yo con mis problemas pudiera recibir la gracia y la misericordia que me darían socorro. ¡Qué pensamiento tan increíble!

Pero nos hemos creado nuestra propia religión, «algunas veces, Su casa será llamada casa de oración»; en muchas iglesias y servicios encontramos todo menos oración. Encontramos charlas, lecturas, talento, coros. Mi esposa es encargada de dirigir un coro. Estoy a favor de todas esas cosas, pero ¿te das cuenta hacia dónde me dirijo? Si no termina alguien acercándose y orando al Señor, ¿a quién engañamos? Necesitamos al Señor.

Dios ha elegido la oración como el canal principal, el canal para todas las bendiciones de Dios. El canal es la oración. En otras palabras, Dios tiene lista la mesa para nosotros. Él ve a Jay y a Amy y conoce lo que ellos necesitan para criar ese hijo. Él tiene la mesa lista llena de todo tipo de sabiduría, gracia y fuerza que ellos pudieran necesitar. Pero Él dice: «El único modo es acercarse a la mesa y probar, y ver que el Señor es bueno». Acercarse a la mesa es orar.

En otras palabras, Dios no nos dice que oremos porque Él quiere que Su pueblo ore. Él dice: «Oren, porque tengo todo tipo de cosas buenas para ustedes; y cuando ustedes pidan, recibirán». En otras palabras, no es legalismo, no es solo llegar y orar. Es, «te necesito, oh te necesito; cada día te necesito. Dios, mira lo que estoy enfrentando. Ayúdame, Señor». Y a medida que oramos, Él es fiel a Su Palabra y Su provisión.

Me he dado cuenta de que Dios– cuando te conviertes en un cristiano y por lo que previamente dije– bendice a las personas a través de la oración. Él te va a convertir en una mujer de oración. Él te convertirá en un hombre de oración, y si tratas de huir, Él va a atraparte. Pero Él nos convertirá en personas de oración. Él sabe cómo orquestar nuestras vidas, obtener nuestra atención y decirnos, «¿te das cuenta de cuánto me necesitas en este momento?»

«No, puedo hacer esto solo»

Dios dice: De acuerdo, cuando te des contra la pared por trigésima segunda vez, recuerda que tú me necesitas.

Nota que Él no te hace una persona de oración para poder decir, «ves, hice que orara». Él es un Padre diciendo, «Yo tengo todo esto y tú vives tan escasamente». «Venid a Mí todos los que estáis trabajados y cargados». Ora, habla, dedica tiempo. ¿Por qué estás tan afanado? ¿Para qué corres? ¿Con qué trabajas? No hay nada en Jim Cymbala con lo que se pueda trabajar. Todo lo que tú necesitas, Yo lo tengo. Entonces, ¿cuándo vamos a hablar?»

«Mi casa será llamada una casa de oración, pues cuando tú clamas Yo respondo». Y esas situaciones difíciles que muchos de ustedes enfrentan quiero decirles que no van a eliminarse por un seminario. Los seminarios tienen sus limitantes. Lo que ellos pueden ser es una flecha que te acerca al trono de la gracia. Pero cuando ya has llegado allí, abre tus ojos, pues Dios puede hacer mucho más de lo que nosotros le pedimos. No estoy siendo emocional, ni estoy siendo simplista. La respuesta no se encuentra en la metodología, la respuesta se encuentra en el Espíritu Santo. La respuesta está en la gracia de Dios.

Patricia: Hemos estado escuchando un mensaje del Pastor Jim Cymbala, pastor del Tabernáculo de Brooklyn, en Nueva York. Él ha estado explorando las palabras de Jesús: «Mi casa será llamada casa de oración»; y nos recuerda que podemos obtener la gracia y el poder de Dios al humillarnos y al venir osadamente delante del trono de la gracia.

Creo que estarás de acuerdo en que este mensaje es un poderoso recordatorio de lo importante que es tomar un tiempo para estar a solas con Dios.

¿Qué haría falta para hacer de la oración una prioridad en tu vida? Tal vez eso implique sencillamente ajustar el reloj despertador o apagar la televisión a altas horas de la noche para poder despertarte temprano con más facilidad.

Una cosa sé: cuando estemos suficientemente desesperadas, vamos a encontrar el camino a nuestras rodillas y al trono de Dios, donde podemos obtener Su gracia y Su poder.

Como te hemos compartido antes, este mes en Aviva Nuestros Corazones hemos decidido hacer de este un mes de oración, y estamos pidiéndole al pueblo de Dios que se una en un mismo sentir para buscar al Señor.

Annamarie:Así es Patricia. Hemos estado animando a todas las oyentes a —como hemos escuchado hoy— acercarse al trono de la gracia junto a nosotras, de manera especial a lo largo de este mes. Y antes de concluir este programa en oración, queremos recordarles que tenemos un recurso disponible para ustedes. Se trata del devocional «Clama», que contiene 31 lecturas para acompañar cada día del mes. Suscríbete en AvivaNuestrosCorazones.com para recibirlo y continuemos unidas en un clamor.

Porque, ¿a dónde más iremos sino a Dios? En la próxima serie Nancy nos hablará más acerca del poderoso principio de clamar a Dios, y bueno ¿por qué no tomar un momento para orar ahora mismo? Le hemos pedido al pastor Eduardo Saladín que nos guíe en oración para cerrar este programa. Ahí donde estás, haz de esta tu oración también.

Eduardo Saladín: Bendito Dios que estás en los cielos, queremos entrar a Tu presencia para adorarte, y queremos unirnos al coro de ángeles en los cielos que dicen,«santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, toda la tierra está llena de Tu gloria». Es el anhelo de nuestros corazones que Tu nombre sea santificado en todas las naciones. Pero queremos confesar nuestro pecado, oh Señor, de que no dependemos de Ti en oración lo suficiente para llevar a cabo esta tarea.

Padre, ayúdanos a orar en Tu presencia cada día más. A entrar por ese camino nuevo y vivo que Cristo nos abrió a través del velo de Su carne y de Su sangre. Sabemos que esta es una lucha espiritual y queremos librarla espiritualmente. Mira que muchas veces somos orientados a la mucha actividad y no a la mucha oración. Padre, danos de Tu poder, de Tu Espíritu Santo para orar como conviene. 

Guíanos, Señor. Ayúdanos a clamar para que Tu gloria sea manifiesta en las vidas de aquellos que no te conocen. Ayúdanos a clamar por aquellos que están perdidos, que van camino a una condenación eterna. Padre, qué bueno eres, cuántas bendiciones nos has dado en Jesucristo. Ayúdanos a apropiarnos de todos esos medios de gracia que nos has dado, ayúdanos a hacer de nuestras vidas altares donde te oremos a tiempo y fuera de tiempo. 

Ayuda a que nuestras iglesias sean casas de oración. Henos aquí delante de Ti, en Tu presencia clamando que vengas, que nos bendigas conforme a Tu voluntad; que nos concedas el deseo de nuestros corazones de que Tu nombre sea exaltado. Y esto te lo pedimos en el nombre de aquel que nos amó y nos lavó con Su sangre, nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Annamarie: Unidas en un clamor, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Acerca de los oradores

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a …

Lee más

Únete a la conversación