Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Mujer Verdadera 365: Los profetas menores, día 1

Annamarie Sauter: Con nosotras Patricia de Saladín.

Patricia de Saladín: Nosotros hoy día tenemos un camino para que esos conflictos familiares, relacionales, no se extiendan de generación en generación. Hoy, tenemos ese camino del perdón que tenemos en la Palabra de Dios porque Cristo nos dejó ejemplo; no solamente para seguir Sus pisadas sino que nos invita a perdonar, debemos extender ese perdón a los demás. 

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Patricia de Saladín.

Patricia: Con el programa de hoy y el de mañana, llegamos al final del Antiguo Testamento en nuestro Reto Mujer Verdadera 365, en lo que respecta a estos programas que han acompañado el reto. Y si estás escuchando este programa hoy por primera vez y te preguntas qué es el Reto Mujer Verdadera 365, es que hemos asumido el reto de leer la Biblia de tapa tapa todas juntas, y estamos, increíblemente, llegando al final de nuestra lectura del Antiguo Testamento, para luego seguir con el Nuevo Testamento, hasta el final del año.

Así que si no te has unido, hoy es un buen día, un día excelente para que te unas a nosotros y comiences a leer la Biblia en nuestro reto. Y por cierto, la lectura para el día de hoy es Amós capítulos del 1 al 4. Hoy y mañana vamos a ver los profetas menores. Estos profetas que escribieron libros en la Biblia, están clasificados en profetas mayores y profetas menores. Pero en realidad no es por la importancia de sus profecías, sino por la longitud, por la extensión de sus escritos.

Los profetas menores son llamados así por la brevedad de sus escritos. Sin embargo, a pesar de que son breves, los mensajes que contienen son contundentes, de gran relevancia, pues contienen asuntos que pertenecen a las cosas y eternas. Y es bueno señalar que estos no son todos los profetas, son los profetas que dejaron libros escritos dentro del canon de las Escrituras, porque hubo otros como Moisés, Abraham, Elías, Eliseo, y sabemos que el profeta por excelencia –que vendría– es nuestro Señor Jesucristo.

Estos profetas, que eran siervos escogidos, recibían un mensaje de parte de Dios, y lo transmitían al pueblo. Y ahora, antes de continuar y entrar en materia, quiero darle la bienvenida a mi amiga, mi hermana y compañera aquí en el ministerio, a Maggie de Michelén.

Hola Maggie.

Margarita de Michelén: Hola Patricia. ¿Cómo estás? Un placer estar aquí de nuevo compartiendo estas cosas que tanto amamos de la Palabra de Dios.

Patricia: Me encanta que estemos juntas aquí hablando de este libro tan hermoso, de la revelación de Dios.

Maggie: Amén.

Patricia: Y como decíamos, vamos a hablar de los profetas menores. Es un reto, un gran reto, además del Reto Mujer Verdadera, porque son 12 profetas en dos programas. Pero sabes, algo que llamó mucho mi atención mientras veía esto, es que todas las profecías a través de estos siervos eran un llamado a Israel a la fidelidad al pacto. Y yo pensaba, «wow, todo tenía que ver con ese pacto». Pero sin embargo yo pude ver dos cosas: Una, que en su obediencia o desobediencia al pacto había una bendición o una maldición. Como el pueblo de Israel lo ratificó. 

Pero además, por ese pacto hecho a Abraham de que en él serían benditas todas las familias de la tierra, que serían una tierra y una gran nación, por ese mismo pacto que enfocaba a su desempeño, a su obediencia o desobediencia como pueblo, por ese mismo pacto hay una gracia y una misericordia que nunca van a dejar de ser. Por eso vemos juicio y a la vez gracia y misericordia, y todo en el mismo pacto.

Maggie: Así es. Es maravilloso ver cómo Dios, a pesar de todos los pecados, de todos los errores, de todas las apostasías que ese pueblo cometió, Dios seguía siendo fiel a Su pacto, aunque ser fiel a Su pacto implica que Él va a hacer misericordia –como lo prometió– pero eso no exime del juicio. Porque un Dios amoroso, si es fiel a su pacto, también tiene que ser fiel a su justicia.

Me encanta ver cómo dice: «Y el Señor, Dios de sus padres, les envió palabra repetidas veces por sus mensajeros, porque Él tenía compasión de su pueblo y de su morada; pero ellos continuamente se burlaban de los mensajeros de Dios, despreciaban sus palabras y se mofaban de sus profetas, hasta que subió el furor del Señor contra su pueblo, y ya no hubo remedio» (2 Crón, 36:15 y 16). 

Eso se lo advierte Dios una y otra vez, advirtiéndoles, «obedezcan mis hijos, obedezcan». Ahí está la paciencia, la misericordia de Dios. Pero cuando somos cabeza dura Dios tiene que enviarnos juicio, castigo.

Patricia: Sí. Lo que me maravilla es el balance. Hoy en día vivimos en una sociedad que quiere abrazar la gracia, la gracia. Y sí, la gracia existe, pero Dios también aunque no es algo para salvarnos, toma en cuenta la obediencia a Su Palabra, la obediencia a Su mensaje. Como dijimos anteriormente, fueron mensajes de gran importancia para las personas de esa época, pero así como dice la Escritura, esas cosas se escribieron también para nosotros hoy en día.

Y es increíble que lo relevante –cuando lo leemos, si estás leyendo el reto y has entrado ya a los profetas menores– te darás cuenta cuán relevantes son. Y yo quisiera, Maggie, que habláramos un poco del contexto histórico, del contexto político, social, porque definitivamente cuando nos acercamos al texto bíblico, no podemos saltar a nuestras aplicaciones al día de hoy, sino que debemos saber que la Biblia se lee primero conociendo el contexto en el que eso fue escrito; o sea, cuál fue la intención de Dios a través del escritor, para esas primeras personas que iban a leer ese material.

Eso nos va a dar el verdadero entendimiento del significado de estas palabras, para ellos y luego a través de todo lo que nosotros hoy conocemos de la Escritura, aplicarlo finalmente a nuestras vidas.

Maggie: Bueno, Patricia, el contexto en medio del cual esta nación se estaba moviendo, vamos a decir, aunque hubo momentos de relativa paz y aún hasta de progreso económico, en su gran mayoría era de caos, confusión e incertidumbre. Y todas las esferas en las que se desenvolvía la vida del día a día, estaban trastornadas por el pecado, porque ellos tomaron y aprendieron las costumbres paganas, y con eso pecaron grandemente contra el Señor.

Patricia: Tanto el pueblo como los líderes.

Maggie: Exactamente, porque vamos a ver más adelante cómo por medio de uno de los profetas, Dios les reclama a los líderes que debían ser el ejemplo, y no lo fueron. Pero el asunto era que había tanta inestabilidad en lo político; había muchas injusticias sociales, una religión muy ritualista mezclada con mucho paganismo, porque vamos a ver también cómo dentro de los profetas hubo reyes como Manasés, por ejemplo, que pasó su hijo por fuego. Eran cosas bien terribles, y la rebeldía, la idolatría, la infidelidad, el engaño, la corrupción, los sobornos, los asesinatos, el despojo de los bienes ajenos –los cuales eran quitados y arrebatados a la fuerza– o sea era un grave pecado contra Dios porque Él había dejado leyes establecidas, tanto en lo político y en lo social como en lo económico inclusive.

Patricia: Y toda esa lista de pecados parecería que estamos hablando de nuestros tiempos actuales…

Maggie: Estamos repitiendo, y a todo esto, estaban rodeados de enemigos que estaban peleando por el poder y por conquistar esta tierra.

Patricia: Es muy interesante también que hablando con Maggie, decidimos y ella organizó de forma cronológica la aparición de estos profetas para que nosotros tuviéramos un mejor entendimiento de este mismo contexto que estábamos hablando. Entonces, dinos un poco, porque vamos a ver antes del exilio, durante el exilio, después del exilio… cómo fue eso del exilio y quizás alguien nos escucha hoy y está diciendo, ¿de qué exilio, de qué cautiverio están hablando? Dígannos un poquito más para entender de qué estamos hablando.

Maggie: Patricia, en nuestras biblias no aparecen en orden cronológico los libros como fueron escritos.

Patricia: Pero sería bueno decirles a nuestras oyentes que existe una Biblia cronológica, y es de mucho valor. Yo la he leído un par de ocasiones completa y es de mucho valor poder ver toda la narración y toda la historia como sucedió en el tiempo.

Maggie: Yo soy de las personas que tienen que tener su Biblia del tiempo para ubicarse. Entonces, uno tiende a confundirse y no hace la unión de los puntos importantes. Las divisiones que aparecen son: los profetas preexílicos, los profetas durante el exilio y los postexílicos. ¿Por qué yo creo que Dios me llevó a hacer esto así? Porque fue de una manera maravillosa que vi la gran paciencia e inagotable misericordia de Dios, porque estamos hablando de 400 y pico de años de misericordia y de paciencia. Entonces los profetas, en su orden son: Abdías, Joel, Jonás, Amós, Oseas, Miqueas, Nahúm, Sofonías y Habacuc. Durante la existencia de los dos reinos –porque recordemos que el reino del norte, Israel, cae primero. Y luego cae Judá. Durante los dos reinos, o sea mientras existían, no había cautiverio ni asirio ni babilónico, el reino del norte, Israel, tenía como profetas a Jonás, Amós y Oseas.

Patricia: Pero déjame decir un poquito ahí para las que nos escuchan, para que puedan conectar los puntos. Recuerden que Israel, cuando Dios era su rey, era una teocracia. Pero ellos quisieron parecerse a los demás pueblos y pidieron un rey humano. Entonces finalmente Dios les da ese rey, que en esos primeros 120 años de reinado fueron Saúl, David y Salomón, cada uno 40 años. Pero sabemos –al conocer la historia bíblica– que luego de Salomón, con su hijo, el reino se divide.

Y por eso Maggie hablaba de Israel en el norte y Judá en el sur. El reino del norte –lo que se conocía entonces como Israel, eran 10 tribus; y el reino del sur estaba conformado por Judá y Benjamín. Durante todos estos reyes, y a estos dos reinos, es que los profetas fieles a su llamado y a proclamar la verdad, le traían esta palabra. Porque la sentencia que Dios había dicho era, que si ellos no obedecían, iban a sufrir las consecuencias del juicio y del exilio y del cautiverio. Y eso es lo que estamos viendo ahora con los profetas.

Maggie: Entonces, para esos reinos del norte, que todavía no habían sufrido el cautiverio, el primero que se fue al cautiverio fue el reino del norte, a ese reino le hablaron Jonás, Amós y Oseas. Al reino del sur, es decir Judá, le hablan Abdías, Joel y Miqueas. Ya después, durante el período en que Israel fue cautivado y solamente queda Judá, aparecen Nahúm, Sofonías y Habacuc. Entonces viene el exilio, y hay una parte de Jeremías, están Ezequiel y Daniel. Y los postexílicos son, Ageo, Zacarías y Malaquías –que es el último de los profetas menores– con el cual se cierra el canon del Antiguo Testamento.

Patricia: Cuando tú dices postexilio, quiere decir, luego de que Dios cumple Su promesa y los 70 años, y los regresa de nuevo a la tierra de donde los había sacado.

Maggie: Exactamente.

Patricia: No quiero que sigamos hablando de manera general. Ahora vamos a pasar ya a la materia, a cada uno de los libros, y vamos a ver el mensaje principal. Lo que vamos a estar viendo es lo que realmente resalta en estos libros porque hay mucho más de lo que vamos a tratar realmente en estos dos programas, y algunas aplicaciones prácticas para nosotras el día de hoy. 

Vamos a comenzar con el primero de esos libros en orden cronológico, con Abdías. 

Maggie: Abdías significa siervo de Jehová y es el más corto de todos los profetas. Sin embargo, ahí encontramos una sentencia muy fuerte, y es la sentencia contra Edom. Y aquí, cuando estudié esto, reflexioné mucho en las consecuencias que tienen las decisiones que tomamos sin contar con la bendición del Señor o con la anuencia del Señor. Sabemos que Edom son los descendientes de Saúl…

Patricia: Jacob y Esaú son los hijos de Isaac. 

Maggie: Entonces, Dios había predeterminado que Jacob, el segundo, era quien iba a ser el heredero de esa descendencia prometida a Abraham. Pero ¿qué sucede? Esaú nace primero. Y ¿qué hace Rebeca? Rebeca usando las artimañas de nosotras las mujeres, hace que las cosas se hagan a su manera –que era el plan de Dios realmente– porque ella viste a Jacob de pelos y él recibe la bendición, no Esaú. Inmediatamente comienza una rivalidad que se mantiene durante generaciones tras generaciones. Y cuando Israel va a pasar por el desierto, cuando ya sale del cautiverio de Egipto y va a pasar por la tierra de Edom, Edom le prohíbe el paso.

Sin embargo, miren la misericordia de Dios. Dios le dice, «trátalo como hermano, no tengan pelea, vamos a buscar otro camino, trátalo como a hermano». Y eso lo podemos encontrar en el mismo libro de Abdías en el capítulo 1 versículos 11 y 14.

Patricia: Déjame decirte algo de esa enemistad, cuando yo leí ese libro una vez, pensé, «wow, mira, Jacob y Esaú se enemistaron». Esaú quiso hasta llegar a matarlo, y luego se arreglaron…pero ya el daño estaba hecho en la descendencia por esa enemistad entre ellos… Ellos dos tal vez restauraron en cierta medida su relación, pero el daño por las generaciones permaneció.

Maggie: Los descendientes… y el resentimiento. Eso es no entender cuál es el lugar que Dios te ha dado en Su historia. Estudiando esto pensé, «wow, cómo Jonatán sí lo entendió», porque Jonatán era el heredero legítimo al trono después de su padre Saúl. Sin embargo, él entendió que Dios había escogido a David.

Patricia: Fíjate que con Abdías tenemos un camino para esos conflictos familiares y relacionales, para que no se extiendan de generación en generación. Nosotros hoy tenemos ese camino del perdón que tenemos en la Palabra de Dios, porque Cristo nos dejó ejemplo, no solamente para seguir Sus pisadas, sino que nos invita a perdonar. A recibir el perdón, Su gran perdón a través de Su sangre en la cruz, pero esa gracia que se nos extiende cuando entendemos todo lo que se nos ha perdonado, debemos extenderla, debemos extender ese perdón a los demás.

Maggie: Generación tras generación de enemistad entre dos descendientes de sangre. Entonces también un grupo de árabes, de filisteos, se juntaron para conquistar a Israel, se complacieron y no hicieron la contra, sino que encima de que les facilitaron a los enemigos de Israel el paso, compartieron el botín. 

¿Olvidó eso Dios? No, no lo olvidó. Entonces en el año 126 antes de Cristo, nosotros vemos como Judá toma a Edom, y Edom desaparece del mapa, tal y cual Dios lo prometió. Nosotras éramos así, Patricia, también altivas, orgullosas, mentíamos corriendo tras lo malo, quizás le poníamos tropiezo a nuestros hermanos, pero uno tiene que cuidarse mucho de ese orgullo y de no ubicarse en el lugar donde Dios no lo ha colocado.

Patricia: El orgullo nos lleva a exaltarnos sobre los otros, y además, si no fuera por la gracia de Dios, nos alegraríamos de los fracasos de los demás porque nos consideramos mejores.

Maggie: Tenemos que recordar que Dios resiste a los soberbios pero da gracia a los humildes. Aprendamos a buscar nuestro lugarcito en el lugar donde Dios nos pone y a estar tranquilitas ahí y gozarnos con el que se goza y sufrir con el que sufre. 

Patricia: Así es.Vamos a pasar al segundo profeta menor que es antes del cautiverio, estamos hablando de Joel.

Maggie: Joel, que significa Jehová es Dios. Este predica en una época de mucha conmoción. La tierra había sido asolada por una plaga de langostas, y dice la Palabra que como nunca antes se había visto. O sea que esta fue peor que la plaga de langostas que el Señor le mandó al faraón en Egipto. Si aquella fue grande, imagínense lo que tuvo que haber sido esta.

A causa de esto se perdieron todas las cosechas, llegó el hambre y hubo una gran sequía. Y bueno se perdió la vida de muchas personas y de muchos animales, y nada ni nadie pudo escapar de esa plaga. Judá fue asolada y castigada por sus pecados y esa plaga también apuntaba a ese día en que Asiria se iba a llevar cautivo a Israel, el reino del Norte, y Babilonia al reino del sur, Judá.

Y apuntaba a ese día también…ese día de desolación. Pero me encanta Joel 2:25, cómo Él le dice que iba a restituir los años que se comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta. 

Patricia: Nuestro Dios es un Dios que restituye.

Maggie: Nos castiga cuando merecemos el castigo, porque el castigo Dios lo da, no porque quiere sino porque nosotros nos lo buscamos por nuestra desobediencia. Pero juntamente con el castigo está esa promesa de restitución. Yo no sé realmente qué pecado o qué situación tú tengas hoy en día en la cual hayas caído. Ven, ven a los brazos del Señor. Él va restituir todo lo que tú hiciste en tu pasado, esa es la promesa. Para mí esa es la hermosura de Joel.

Patricia: Con ese llamado arrepentirnos, a convertirnos de todo corazón, para entonces poder ser perdonadas y ser restituidas.

Maggie: Y enJoel también vemos la promesa del Espíritu Santo.

Patricia: Y eso es muy bello y solamente está ahí.

Maggie: Solamente está ahí, y vemos la confirmación en Hechos 2:16, cuando los apóstoles y todos los que estaban reunidos ahí recibieron el Espíritu Santo.

Y a nosotros también nos es dejado el Espíritu Santo, precisamente para luchar contra todas las cosas que vamos a aprender de los profetas menores, de todas esas exhortaciones tanto a la obediencia como a evitar la desobediencia. ¿Por qué nosotros podemos cumplirla? Porque tenemos al consolador, al ayudador, ese que va al lado nuestro para ayudarnos a llevar a cabo nuestras encomiendas con toda fidelidad.

Patricia: Cristo les dijo, «les conviene que yo me vaya, porque yo les voy a dejar un consolador que va a estar a su lado», ese ayudador como tú dices, que nos capacita para hacer lo que humanamente y en nuestras propias fuerzas es imposible. Entonces pasamos al siguiente personaje, a Jonás. Este personaje lo ha oído mucha gente.

Maggie: Jonás, que significa paloma. Y una paloma es una representante de la paz. Y precisamente eso fue lo que Dios le encomendó a Jonás, llevar esas buenas nuevas de paz, de reconciliación con el Dios creador del cielo y de la tierra, a una ciudad muy pagana que era la capital de Asiria, Nínive. Es interesante que el Señor Jesucristo hace alusión a la historia de Jonás cuando habla de que duraría tres días bajo la tumba. Entonces esto también es algo importante a destacar. Pero si hay algo que se resalta en el libro de Jonás, primero es que Dios lleva a cabo Sus planes y Sus propósitos con los suyos, de la manera tal cual Él lo dijo, y no podemos cambiar eso.

Patricia: Por las buenas o en el vientre de un gran pez.

Maggie: Y que Dios es misericordioso, tanto con Su pueblo como con los gentiles. Aquí comenzamos a ver cómo Dios se apiada de paganos, pero eso delante de un israelita era inconcebible.

Patricia: Jonás sabía lo despiadados que eran, cómo habían hecho daño a Israel, es de entender que él no quisiera compartir ese Dios de su nación con esta gente tan mala, sabiendo lo misericordioso que es Dios, él no quería que se salvaran.

Maggie: Pero ahí vemos, en Jonás, y es un buen ejercicio que uno puede hacer en su Biblia, marcar ahí, Dios tenía preparado un pez e hizo que el pez lo vomitara. Dios preparó una calabacera, Dios preparó un gusano y Dios preparó un viento solano. ¿Quién preparó todo eso? ¿Y quién es el único que puede decirle al pez, ve y trágate ese hombre? Dios. ¿Quién le dice a una calabacera, crece? Dios. Entonces realmente ahí vemos la soberanía de Dios en acción. 

Patricia: En las cosas grandes y en las muy pequeñas, como el gusano que se comió la calabacera.

Maggie: Sí, y también vemos que aquí hay algo importante, la salvación pertenece a Jehová. Entonces nosotros tenemos que seguir orando por la salvación de los perdidos, sean familiares, amigos… Es más, hasta que Dios visite con Su gracia la tierra porque la salvación pertenece a Jehová. Debemos orar y la salvación queda en manos del Señor. 

Patricia: Y saber que es imposible huir de la voluntad de Dios, porque Dios va a llevar a cabo Sus planes. Es mejor rendirnos en obediencia y que Dios nos lleve como Él entienda cuando somos desobedientes.

Maggie: Mira, Patricia, Nínive estaba hacia un lado y tú sabes, Tarsis era lo que hoy es España. O sea, el viaje que este hombre pretendía dar era diametralmente opuesto a donde Dios lo estaba enviando. Pero quizás hoy estemos en una situación que estamos resistiendo, y quizás Dios no nos va a mandar ningún pez, pero mi hermana, vete a tu Nínive donde Dios te mandó, tranquilita que ahí tú vas a recibir la bendición de Dios. Y no seamos tercas ni refunfuñonas porque este hombre se quejó y se puso ahí a discutir con Dios, y sabemos quién va a ganar, siempre va a ganar el Señor.

Así que con humildad, sometámonos y digamos como dice el Salmo 40:8: «El hacer tu voluntad Dios mío me ha agradado».

Patricia: Es como lema de Aviva Nuestros Corazones, «sí, Señor», y ondear la bandera blanca de rendición. Seguimos en nuestra carrera con el profeta Amós.

Maggie: Llegamos a Amós, que significa el que lleva una carga. Este hombre llevaba una tremenda carga, y era un simple cuidador de ovejas y cuidador de higos silvestres. Así que estamos viendo aquí que Dios puede utilizar a cualquier persona para llevar a cabo Su encomienda.

Patricia: Amén, una gran variedad de personas para Sus fines.

Maggie: Este profeta, Amós, como dijimos al principio, predica en el reino del norte, Israel, y les advierte del juicio que vendría sobre ellos por su vana religiosidad, su idolatría y el espíritu de autosuficiencia… el orgullo. La opresión sobre los menos favorecidos y el abominable hecho de que un padre y su hijo se habían llegado a una misma mujer. Patricia, mira lo contaminada que estaba esa nación, que cometió esa locura.

Patricia: Me llama la atención que Israel en este punto estaba gozando de una aparente paz y prosperidad. Y cómo cuando nosotros vemos algo con prosperidad y paz pensamos, «wow, la bendición de Dios». Sin embargo, eso hizo que se volvieran más egoístas, más materialistas. No nos dejemos confundir, pongamos nuestra mira en lo que Dios pone la mira porque la paz y la prosperidad no siempre son sinónimos de bendición espiritual.

Maggie: Así mismo es. Entonces vemos ahí que se da el juicio sobre las naciones enemigas, como también dijimos, Damasco, Gaza, Tiro, Edom, Amón, Moab…ahí está Edom, lo que ya hablamos de Abdías. Pero cuando llegamos al capítulo 5, hay algo que a mí me estremece, y es ver las palabras que Dios les manda a decir a esas mujeres que compara con las vacas de basán. Esas vacas representaban una raza de vacas y lozanas, bien cuidadas, hermosas, vigorosas… y compara a las mujeres con estas vacas, porque vestían muy lujosamente, eran amantes de los placeres, de los deleites, de los manjares… pero para llevar a cabo eso alguien tenía que pagar el precio. ¿Quiénes pagaron el precio? Las personas menos favorecidas.

Nosotras tenemos mucha influencia tanto para el bien como para el mal. Así que debemos apropiarnos de esa enseñanza de alerta, para no caer en lo que estas mujeres cayeron, que amándonos tanto nosotras a nosotras mismas, produzcamos un daño en aquellos que nos rodean.

Pero vemos al Dios de misericordia, y la misericordia aquí se manifiesta a través de sequía, de plagas de langostas y de guerras. Y Dios estaba llevando esto a cabo con un propósito, que ellos se volvieran a Dios.

Patricia: Así es. O sea que Dios les retiró la paz y la prosperidad, les mandó adversidad, con el fin de que se volvieran a Él…

Maggie: A Él,y que se preparan para el encuentro con su Dios. Entonces ¿qué estamos haciendo nosotras hoy para prepararnos para ese día del encuentro con el Señor? Es verdad que estamos vestidas de la justicia de Cristo, pero tenemos que hacer algo para ese día, y es estar a cuentas con Dios. Llevar las menos cuentas posibles y llevarle algo que podamos tributar al Señor Jesucristo, una coronita, aunque sea pequeñita pequeñita, para ponerla a Sus pies.

Patricia: Como veíamos ayer, Dios valora esa obediencia aunque ya por gracia tenemos esa esperanza y asegurada la salvación, Dios valora ese anhelo de serle agradables.

Si estás escuchando hoy, te exhortamos: ve a esos libros. Son cortos en tu Biblia. Abdías tiene solo veinte y algo de versículos. Ve a esos libros, léelos, ora al Señor. Hoy es un buen día. No dejes pasar el llamado que te está haciendo el Señor; y hoy es un buen día para agradecer a Dios que es un Dios que restituye, un Dios que perdona y un Dios que nos ha dado Su Espíritu Santo que nos acompaña todos los días y nos capacita para vivir esta vida hasta que estemos en Su presencia.

Así que únete a nosotros en el día de mañana para terminar ya con estos profetas menores, y así terminar con el Antiguo Testamento. Y gracias Maggie por todo tu tiempo, por todo tu esfuerzo.

Maggie: Es un placer para mí, de verdad me di un banquete viendo todas estas cosas y sacando las aplicaciones prácticas para el día de hoy. Recordemos que son aplicaciones eternas, no perecen. Nos vemos mañana Dios mediante. 

Annamarie: Escudriñando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Colabora con nosotras

Tenemos el privilegio de proporcionar las transcripciones de estos mensajes vivificantes. Si el Señor ha usado Aviva Nuestros Corazones para bendecir tu vida, ¿considerarías donar hoy para ayudar a cubrir los costos y expander el mensaje?

Donar $5

Sobre el anfitrión

Patricia Acebal de Saladín

Patricia Acebal de Saladín

Patricia vive en Santo Domingo, República Dominicana. Está casada con Eduardo Saladín, pastor de Iglesia Bíblica del Sola Gracia en Santo Domingo. Le apasiona llevar el mensaje de la feminidad bíblica a las mujeres de habla hispana. Su anhelo es verlas conocer y abrazar la Verdad que las hace libres en Cristo. Sirve en el ministerio de Aviva Nuestros Corazones como la voz de Nancy Leigh DeMoss. Tiene tres hijos adultos, Rosalía (casada con Daniel), Sarah (casada con Nazario) y Eduardo Alfredo (casado con Leticia). Además, Dios le ha regalado seis nietos: Patricia, Daniel, Samuel, Nazario, Said y Noor.

Sobre el maestro

Margarita de Michelén

Margarita de Michelén

Mejor conocida por Maggie, recibió por la gracia de Dios a Jesucristo como su Señor y Salvador en el año 1980. Está casada con Eric Michelén desde 1981. Ambos desde su juventud han servido en Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo. Eric fungió como Diácono por mas de 35 años. Fue maestro de Escuela Dominical y Líder de grupo de parejas. Desde el 2017 forma parte del Cuerpo de Pastores de la Iglesia.

Maggie sirve en cuidado de cuna, como maestra de escuela Dominical, en estudios para damas, y parte del Ministerio de Mujeres. Está apasionada por el estudio y la enseñanza de las Escrituras, y de literatura cristiana. Sirve como voluntaria en el Ministerio de Aviva Nuestros Corazones y está comprometida de todo corazón con proclamar la libertad, plenitud y abundancia en Cristo y la Feminidad Bíblica.

Ambos son padres de cuatro hijos: Patricia, Elisa, Eric Yamil y Yamil Elías. Tres de ellos les han coronado con 7 nietos: Gianmarco, Rodrigo, Gianluca, Kalil, Gianpiero, Andrés y Lucía Amalia.

Únete a la conversación