Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Mujer Verdadera 365: Los profetas menores, día 2

Annamarie Sauter: Con nosotras Patricia de Saladín.

Patricia de Saladín: Este tiempo presente es corto, es limitado, no vivamos en esta vida como que esto es todo, como «comamos y bebamos que mañana moriremos», no vivamos como aquellos que no conocen al Señor, nosotros somos el pueblo de Dios.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Patricia de Saladín.

Patricia: En el día de ayer escuchamos la primera parte de esta conversación sobre los profetas menores. Si no estuviste con nosotras, te animo a buscarlo en nuestro sitio web en AvivaNuestrosCorazones.com. Y por cierto, la lectura para el día de hoy en nuestro Reto Mujer Verdadera 365, es Amós, capítulos del 5 al 9. 

Así que quiero animarte, ayer las animaba y les explicaba de nuestro reto de leer la Biblia entera en un año, no importa que nos encontremos ya finalizando el Antiguo Testamento, siempre hay tiempo para unirte y más ahora que vamos casi a comenzar el Nuevo Testamento. En el día de hoy quiero presentar a nuestra invitada, mi amiga, mi hermana Margarita de Michelén, Maggie.

Maggie: Hola de nuevo Pati, aquí estamos cumpliendo nuestra agradable encomienda de sacar todas estas verdades a vuelo de pájaro de los profetas menores. 

Patricia: El día de hoy vamos a entrar directamente al grano porque dijimos que son 12 profetas menores, y estamos viendo cada profeta, la enseñanza clave del libro, y algunas aplicaciones prácticas para nuestras vidas. Y en el día de hoy vamos a comenzar con un profeta conocido, Oseas.

Maggie: Oseas significa salvación o liberación, y este fue un profeta contemporáneo a Amós, Isaías y Miqueas. A él se le da una asignación tremendamente dolorosa, porque yo creo que lo más grande que le puede pasar a un hombre es que su esposa le sea infiel. Pero Dios usa a este hombre fiel a Su encomienda, quien se casa con Gómer que era una mujer virgen, pero ella se prostituye.

Patricia: Y Dios se lo dice. No fue que lo tomó por sorpresa. Dios le dice, «cásate con esta mujer que va a ser fornicaria». 

Maggie: Imagínate la fidelidad de este hombre a esa encomienda. No es fácil, pero Dios bendice la obediencia, como hemos repetido una y otra vez. 

Patricia: Dios tenía un plan ulterior, que como profeta –eso Dios lo hizo con varios de estos hombres– Dios les ponía a vivir en carne propia en su propia vida, la enseñanza que Él quería transmitir. Y en este caso de Oseas, con ese matrimonio Dios da un ejemplo vivo de la infidelidad de Su pueblo Israel para con Él. Para que entendiéramos el dolor que el Señor sentía a causa de esto. Esa palabra fornicaciones aparece por todo el libro.

Maggie: Y no solamente el profeta y la esposa, sino también los nombres que les da a los hijos: No compadecida, no eres pueblo mío… pero dentro de esas palabras vemos las promesas de que algún día ellos volverían a ser llamados hijos, y de que Judá e Israel iban a ser nuevamente reunidos. Y Dios dice que Él volvería a desposarse con Su pueblo, y vemos cómo el corazón de Dios se conmovía por ellos, porque aunque ellos fueran infieles, Dios es un Dios de pacto y Su amor es un amor redentor y eterno.

También aparece algo que tenemos que resaltar aquí, que está en el capítulo 6 versículo 6, lo que Dios quiere de nosotros: «Porque me deleito más en la lealtad que en el sacrificio, y en el conocimiento de Dios que en los holocaustos».

Quizás nosotras debemos evaluar qué creemos de Dios, si estamos creciendo en el conocimiento de Dios o si estamos ejerciendo una religión meramente ritualista, o que damos por sentada…

Patricia: Como por cumplir con lo que se espera, la asistencia o hacer esto o aquello… cuando Dios lo que quiere es nuestro corazón.

Maggie: Me encanta como dice Oseas 14:9: «Quien es sabio, que entienda estas cosas; quien es prudente, que las comprenda. Porque rectos son los caminos del Señor, y los justos andarán por ellos; pero los transgresores tropezarán en ellos».

Nosotros tenemos ya un camino recto, bien claro, ahora lo que tenemos es que seguir a través de ese camino.

Patricia: Y un Dios tan misericordioso que no importa lo profundo que hayamos caído siempre restaura, perdona y ama con un amor redentor.

Lo que queremos es que tú entiendas, si nos estás escuchando y leíste y vas a leer al profeta Oseas y te identificas con Gómer, con esa mujer fornicaria, siempre en Dios hay perdón. Dios es un Dios amante que nos busca, nos perdona, nos restaura. Somos parte de su novia que es la iglesia.

Él es quien ama nuestras almas y perdona todos nuestros pecados. Así que abrázate del Señor, ven a Él y entrégale toda tu iniquidad y toda tu inmundicia, porque Él está dispuesto a comprarte en ese mercado de esclavos donde nosotros antes de conocerlo a Él nos encontrábamos, y hacerte una nueva mujer para Él y para Su gloria.

Maggie: Amén, amén.

Patricia: Sigamos ahora con el siguiente profeta, con Miqueas, que significa quién como Jehová.

Maggie: Miqueas es un profeta del sur de Judá y les advirtió a Israel y a Judá de la caída que iban a sufrir. Usó la caída de Israel como un ejemplo para Judá, y eso me maravilla, porque viniendo el Señor de la tribu de Judá, se levantó una pregunta en mi corazón: ¿Por qué Dios le dio más chance a Judá? Entre la caída de Israel y Judá hay 136 años aproximadamente, y yo me pregunté, ¿será porque el Señor viene de la tribu de Judá?

Pero vemos aquí cómo este profeta usa el ejemplo de Israel para que Judá aprenda en cabeza ajena. Durante 136 años más o menos, Judá tuvo la oportunidad de arrepentirse y no caer en cautiverio, pero lamentablemente el reino cae en el debido tiempo. Ahora, cuando Miqueas predica –que era solamente el reino del sur y estaban reinando durante este tiempo Jotam, Acaz y Ezequías– y sabemos que en tiempos de Ezequías fue el tiempo donde se hizo una de las grandes reformas de la religión y hubo un avivamiento; y por ese tiempo de avivamiento, porque le hicieron caso al Señor, es que el Señor retrasa el juicio.

Ahora, los pecados que Israel cometió, como vimos al principio, eran: había un sacerdocio que hacía las cosas por precio, enseñaba por precio, los sacrificios eran hechos de forma ritualista, se codiciaba lo que pertenecía otros, se torcían la justicia y la verdad, se oprimía al desvalido, había pesas y medidas falsas…cosas que suceden con mucha frecuencia también hoy en día; y me llama la atención que nueve veces se menciona el verbo oír, oigan, oigan.

Oigan todo lo que Dios tiene que decir, nueve veces. Y yo pregunto, y nosotras, ¿cómo estamos oyendo la Palabra de Dios? ¿Cómo leemos la Palabra de Dios? ¿Cómo vamos a la iglesia a escuchar la Palabra de Dios? Y ese verbo oír es un verbo que indica que tienes que hacer un esfuerzo mental para ponderar, meditar, y así también evaluar y analizar tu vida a la luz de la Palabra de Dios.

Patricia: Porque lo interesante con todos estos pecados, el pueblo y los líderes viviendo así, es que nosotros aún ahora a la luz del Nuevo Testamento, Cristo mismo a través de las cartas nos invita a vivir de una manera digna del evangelio, a vivir de una manera que honre Su nombre, que honre a Dios. Entonces definitivamente todos estos pecados eran una violación al pacto y eran también una afrenta a ese Dios santo y por eso Él no puede congeniar con el pecado.

Gracias Señor, que estamos vestidas de la justicia de Cristo, pero pecado es pecado y Dios es muy limpio de ojos para ver el mal.

Maggie: En medio de esa reprimenda que el profeta da, aparece en Miqueas 5: 2, 4 y 5 la promesa a Judá. Oigan bien a Judá. 

«Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad. Y él estará, y apacentará con poder de Jehová, con grandeza del nombre de Jehová su Dios; y morarán seguros, porque ahora será engrandecido hasta los fines de la tierra. Y este será nuestra paz» (RVR1960). 

Esa profecía bella, preciosa, donde se menciona exactamente el lugar donde iba a nacer Jesucristo. Pero también, y es bueno resaltar aquí, que Él perdona nuestra maldad y olvida el pecado del remanente de Su verdad, y no retuvo para siempre Su enojo porque se deleita en misericordia.

Patricia: El profeta exalta al Dios que perdona nuestra maldad.

Maggie: Y esta misericordia es tan pero tan maravillosa, que sepultó nuestras iniquidades en el fondo del mar. 

Patricia: Miqueas se encarga de decírnoslo.

Maggie: Y que no vuelve… mira… en lo profundo del mar. Entonces nosotras vamos a pecar porque estamos en un cuerpo de muerte, pero recordemos que ese pecado que Él perdonó, está en lo profundo del mar. Y nosotros ¿qué tenemos que hacer como criaturas caídas? Volver y pedir perdón por esos pecados que vamos a cometer diariamente, pero recordando que ese perdón primario está ahí, y nos promete que ya no hay separación entre Dios y nosotros.

Patricia: Y hay un versículo famoso en Miqueas 6:8, que es lo que Él requiere. Ese versículo es muy famoso. ¿Qué requiere el Señor de ti? 

Maggie: «Hacer justicia (es decir andar conforme a la rectitud de Dios), amar la misericordia (y extenderla al prójimo, así como Dios es misericordioso conmigo debo serlo con el prójimo), y humillarnos ante Él». Nuevamente aquí una estocada a nuestro orgullo. Humillémonos delante de Dios, hagamos las cosas como Dios manda.

Patricia: Amén. Vamos a ver el siguiente de los profetas menores, Nahúm. 

Maggie: Nahúm es consejero, consolador o corroboración; y profetisa también en Judá, luego de que Israel se fuera al cautiverio a mano de los asirios. También Sofonías y Habacuc pertenecen a este período. Dios no pasa el pecado por alto, ni de los suyos ni de sus enemigos, porque el Señor no tendrá por inocente al culpable o al malvado.

Patricia: Aunque Él es bueno y misericordioso.

Maggie: Nahúm es como la continuación de Jonás. En Jonás vimos la salvación que Dios le da a Nínive, pero aquí en Nahúm nosotros vemos que la cruel y despiadada Nínive iba a ser totalmente destruida. Óyeme bien, nadie sabe dónde estaba Nínive, quedó arrasada. Y en medio de todas esas palabras de desolación, como hemos repetido una y otra vez, vemos las palabras de esperanza, «Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en Él confían»

Patricia: Es interesante que la gracia de nuestros antepasados no aplica para nosotros, y aún nuestra propia gracia hoy. Esta es una carrera. La vida cristiana es una carrera y tenemos que pedirle al Señor que nos mantenga corriendo con fidelidad porque como dice la Escritura, «el que cree que está firme, mire que no caiga». Estamos en este cuerpo sujetos a caer en cualquier momento.

Maggie: Así mismo. Continuamos con Sofonías que significa escondido por Jehová o Jehová esconde. Este profeta nace en el periodo del reinado de Manasés, como vimos. Bisnieto de Ezequías el reformador, y fue el peor de los reyes de Judá. Todo lo bueno que Ezequías hizo, tanto su hijo como su bisnieto lo tiraron por la borda. Pero Sofonías se cree que era del linaje real y debido a esto él también tuvo mucho acceso a otro nuevo rey que es el rey Josías, uno de los reyes más piadosos, si no el más piadoso que hubo en Judá. 

Josías llevó a cabo grandes reformas en Judá. Lo que queremos recalcar aquí son las advertencias que Moisés ya había dicho en el libro de Deuteronomio, y que Judá debía aprender a no cometerlas como hizo su hermana Israel, que no escuchó la voz ni recibió la corrección ni confió en Jehová ni se acercó a su Dios. Si Judá no hacía esto, esto también le iba a pasar. Sin embargo, Dios siempre, en medio de la sentencia de juicio, Dios siempre se preserva un remanente, el cual es un pueblo humilde (nuevamente humilde señores, aquí se está exaltando mucho la humildad).

El hacerle caso al Señor es ser humilde, aceptar esas palabras de Dios. Un pueblo humilde y pobre que se refugiará en el nombre del Señor. Ese es nuestro refugio. Hay esperanza para todo aquel que busca el Señor. Hay esperanza para la restitución, pero si hay alguna persona que no conoce al Señor, refúgiate en el nombre del Señor, porque en el Señor hay salvación. En medio de todo –este es uno de mis pasajes preferidos cuando siento que Satanás se aprovecha de nuestra debilidad para estrujarnos el pecado– yo me repito muchas veces lo que el Señor le dice a Judá…

Patricia: A través de Sofonías al terminar el libro.

Maggie: Ese júbilo va a ser eterno, podemos empezarlo desde ahora: «Canta jubilosa, hija de Sión… el SEÑOR, está en medio de ti… Guerrero victorioso; se gozará en ti con alegría, en Su amor guardará silencio, se regocijará por ti con cantos de júbilo» (Sof. 3:14-18). Patricia, ¿sabes lo que es que el Dios tres veces santo se regocije y cante de alegría por ti, por mí, por todas las oyentes que somos creyentes? Esto es simplemente maravilloso. Es para brincar de alegría. 

Patricia: Y tenemos ahora a un profeta también conocido, Habacuc, y estamos viendo que todavía estamos antes de que llegue la invasión para la cautividad.

Maggie: Exacto. Habacuc significa abrazo o abrazar o luchar, es el último de los profetas preexílicos (antes del cautiverio). Este profeta ministra durante el reinado de Joacim, y durante este período los nobles, la nobleza era impía y abusaba de los menos favorecidos. Era repetitivo, generación a generación; y ante tanta maldad el profeta –aquí no vemos profecía, vemos un cántico, un poema, un diálogo en forma de poesía porque está considerado como una poesía– de hasta cuándo Señor.

Y muchas veces yo me he visto diciendo, muchas veces, «Señor, hasta cuándo vamos a seguir viendo tanta maldad». 

Patricia: Pero él se refería a la maldad de su pueblo, pero la respuesta que Dios le da…

Maggie: Aterradora… Ahí es que se complica un poquito más, y entonces el Señor le responde diciendo, «pues mira, ¿hasta cuando? Yo voy a usar a los caldeos para castigar a Judá». Y ahí es que el hombre dice, «¿cómo va a ser que un Dios bueno, tres veces santo va a usar una nación pagana para castigar a Su pueblo? No lo entiendo. Y ahí entra su lucha de fe. Pero me encanta, porque nosotros, como vemos en el capítulo 2, ahí hay una declaración que es básica para nuestra teología. Y es que los justos, tanto él como cualquiera de nosotros, ha de vivir por la fe. Muchas veces nosotros no entendemos lo que Dios está haciendo tras bastidores, y hay que creerlo por la fe.

Patricia: Como lo cita Pablo en Romanos, «el justo por la fe vivirá». 

Maggie: Entonces, luego de presentar su queja ante Dios –lo que nosotras deberíamos hacer, por cierto, no es que no compartamos nuestras luchas con alguien, eso es lícito– pero primero creo que es al trono de Dios que deberíamos ir, porque ahí se resuelven todas las cosas. Él eleva un cántico lleno de fe, de certidumbre y de confianza. Aunque la visión era aterradora, él pedía que Dios avivara Su obra, y con corazón humilde acepta esa amarga providencia. 

Patricia: Recuerdo que luego de que él expone su queja ante Dios, él sube a una torre y espera, «voy a esperar la respuesta que Dios me va a traer», y luego termina en esa bella porción de la Escritura en el capítulo 3. 

Maggie: La providencia muchas veces nos resulta extraña, incomprensible a la mente finita que tenemos, pero nosotros tenemos que comprender al igual que él, que el Señor está en su santo templo, y que ante él toda la tierra debe quedar callada, por más duras y tristes que sean las circunstancias que Él traiga a nuestras vidas.

Tenemos la capacidad –por esa promesa del Espíritu Santo– de decir, «con todo yo me alegraré y me regocijaré en el Dios de mi salvación». Todo lo terrenal se puede perder en un minuto, todo será destruido pero nuestra salvación nunca se va a perder porque está en Aquel que es nuestra fortaleza eterna.

Patricia: Y en este tiempo, estoy segura que muchas de nuestras oyentes deben estar perplejas ante las tantas providencias extrañas que nos ha tocado vivir en estos últimos casi 2 años. Muy incomprensible para nosotras, pero qué hermoso es que la Palabra de Dios a través de Habacuc nos dice que «aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya fruto (que era el sustento)… con todo, nosotros podemos alegrarnos y regocijarnos en el Dios de nuestra salvación» (3:17 y 18, parafraseado).

Con Habacuc terminamos los profetas antes del exilio, en este caso, antes del cautiverio de Judá por Babilonia. Ahora vamos a ver los profetas después del exilio, que son Hageo, Zacarías y Malaquías. Estos no solamente después del exilio, sino después del regreso de la cautividad. Ya han salido del exilio, han pasado los 70 años y están de regreso a esa tierra que estaba devastada, donde estaba todo destruido… Y ahí llegamos entonces a Hageo.

Maggie: Hageo significa festivo o festival. Las profecías acerca de que Babilonia caería, se hicieron realidad cuando Ciro de Persia asalta esta ciudad durante el festín de Belsasar, que está en Daniel 5. En el 535 Ciro da el edicto del primer grupo que sale de la cautividad para irse a Judá, y salen unos 50,000 judíos y se establecen en Judá y comienzan la reconstrucción de la ciudad y todo eso –que no se pudo llevar a cabo por la posición de los samaritanos.

Sale un segundo grupo que se va con Esdras, y un tercer grupo que sale con Nehemías. Entonces Hageo aparece en acción para el 520 antes de Cristo para el segundo año del rey Darío, y ya en ese entonces había más de 40000 personas en Jerusalén y tenían ya 20 años… Pero ¿qué sucede? Lo que muchas veces nos pasa a nosotras, que le damos prioridad a lo nuestro y no al reino de Dios y a las cosas de Dios.

Patricia: Mi casa, mi familia…

Maggie: Y aquí otra vez viene esta palabra, donde el profeta le dice 5 veces: considera, medita, reflexiona…¿qué es lo que estás haciendo? Y la idea que Hageo quiere transmitir es que el pueblo se detenga, «¿qué estoy haciendo? Estoy dándole prioridad a lo mío y no a lo del Señor.

Patricia: Y aún con evidencia, porque le dice, «considera por qué trabajas tanto», y es como si lo echara en un saco roto. «¿Por qué comes y no te sacias? Te estoy dejando pasar estas cosas para que reflexiones, ¿qué es lo que te estoy mostrando?» 

Maggie: Cuando nosotros contribuimos para nuestros pequeños reinos, ¿qué es lo que cosechamos? Huequedad, no nos saciamos. Sin embargo, cuando le damos prioridad a lo que tiene que dársele prioridad que es el reino de Dios, entonces podemos sentirnos plenas y satisfechas.

Patricia: Como dice el versículo: «Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, que todas las demás cosas os serán añadidas» (Mat. 6:33, parafraseado).

Maggie: Así que cuando leas Hageo, ten esto en mente: debes primero contribuir para edificar el reino, con la palabra en mente de que Dios se ocupará de todas las cosas que necesitas.

Patricia: Porque literalmente ellos estaban ocupados en sus propias casas, y el templo de Dios seguía abandonado, en ruinas.

Maggie: Llegamos a Zacarías que significa Dios recuerda o Dios ha recordado. Zacarías es un profeta pero también es un sacerdote. Nació en Babilonia, y la tradición dice que fue asesinado en el templo. Este libro de Zacarías es considerado el Apocalipsis del Antiguo Testamento porque aquí vemos muchísimas profecías apocalípticas. Puedes leer Zacarías y Apocalipsis y vas a decir, «esto es increíble».

Patricia: Revelaciones, visiones…

Maggie: Habla de la venida del Mesías, de las cosas que el Señor pasaría durante Su vida, y de las cosas que todavía faltan por venir. Su mensaje se inicia con un llamado al pueblo de volverse al Señor, y ante su pregunta de «¿hasta cuándo seguirás sin compadecerte?» Ante la indignidad de los pecados de Judá, el Señor le responde por medio de ocho visiones. Y en esta primera visión del varón entre los mirtos, les da palabras buenas y consoladoras. Lo que más me impacta es ver cómo dentro de todas estas cosas, muchas dolorosas, el Señor siempre trae la promesa de esperanza, la esperanza de bendición.

Es verdad que el Señor castiga a ese pueblo, pero aquí nosotros vemos todas estas profecías de ese renuevo que vendría de una piedra única, única… ¿Quién es esa roca? Jesucristo, Jesucristo es la roca. Y también vemos en el capítulo 4 una alusión al Espíritu Santo. Mucha gente dirá, «pero cómo así? No entiendo.

La luz representaba la presencia de Dios, los tubos hacían referencia a esa provisión constante de aceite para que siguieran alumbrando, y el aceite siempre ha sido la representación del Espíritu Santo. Y lo lógico es lo que continúa más adelante cuando él le dice a Zorobabel y a Josué que ellos no podían llevar sus encomiendas sin el Espíritu, y dice, «no por el poder ni por la fuerza, sino por mi Espíritu». Así que tanto en lo grande como en lo pequeño dependemos del Espíritu.

Y así seguimos viendo todas aquellas profecías de ese renuevo que vendría a Su pueblo, que edificaria su templo, que estaría lleno de gloria, que sería rey y sería sacerdote haciendo consejo de paz, que traería de lejos a los gentiles, que daría a conocer que fue el enviado de Dios, y que requeriría la obediencia de todos los pueblos. 

Patricia: Eso es lo maravilloso que hemos visto a través de todo el Antiguo Testamento, la realidad de las promesas, del pacto, de la caída, del pecado, del juicio, pero siempre apuntando a algo mejor, a Cristo, en este caso como el profeta que vendría, pero también a ese reino futuro donde Él va a reinar por siempre, donde nosotros –si hemos creído en Cristo– reinaremos con Él, y que este tiempo presente es corto, es limitado. No vivamos en esta vida como que esto es todo, «comamos y bebamos que mañana moriremos». No vivamos como aquellos que no conocen al Señor, nosotros somos el pueblo de Dios, somos un pueblo especial, comprado no con plata y oro sino con la sangre preciosa del Hijo de Dios.

Debemos vivir de una manera digna que diga que nosotros somos extranjeros y peregrinos en esta tierra, que vamos de paso a una ciudad cuyo arquitecto y constructor es Dios. Nuestras vidas no son para vivir vidas austeras, vidas mustias, sin gozo, no. Vivamos con más alegría y gozo que todos los que nos rodean porque sabemos que nos esperan cosas gloriosas que por la fe las creemos.

Como tú decías, si todo esto se ha cumplido, todo lo que falta se cumplirá y eso es glorioso.

Maggie: Claro que sí. Aquí vemos otro llamado a regocijarnos: «¡Regocíjate sobremanera, hija de Sión! ¡Da voces de júbilo, hija de Jerusalén! Tu Rey viene a ti, justo y dotado de salvación…» Ahí se da esa profecía que se cumple cuando Jesucristo entra a Jerusalén, y ahí vemos también que Él es llamado la piedra angular, también donde se predice la traición de Judas y hasta el monto que se iba a pagar por la traición del Señor, y también cómo mirarían al que traspasaron.

Todas esas profecías se hicieron realidad en Jesucristo. ¿Cómo puede ser eso? Bueno, porque nosotros tenemos un Dios maravilloso, incomprensible, pero que hace las cosas como Él las determinó.

Patricia: Y lo que confirma que la Biblia es un solo libro desde Génesis hasta Apocalipsis, con un personaje central que es el Señor Jesucristo, y todo esto nos apunta a eso. Y así llegamos al final de estos profetas menores, ahora con Malaquías, porque luego de Malaquías viene un período largo de un gran silencio, 400 años de silencio, pero Malaquías cierra lo que se conoce como el Antiguo Testamento.

Maggie: Malaquías significa mi mensajero o mi ángel, y junto a Hageo y a Zacarías, pertenece a esos profetas poscautiverio. Estamos hablando aquí de que ya los judíos llevan algunos años asentados en esta tierra, pero en ese período parecía que todo lo que tenían que haber aprendido en los 70 años de cautiverio se les había olvidado, y comenzaron a vivir su vida otra vez volviendo a lo mismo. 

Patricia: Nosotras somos así, se nos olvida. Dios nos muestra algo, aprendemos la lección y decimos, «Señor vamos a hacerlo, vamos a ser fieles», y cuando menos nos damos cuenta, estamos desviadas.

Maggie: Somos así, la misma cosa otra vez. A través de 4 mensajes y 27 preguntas, el profeta enfrenta al pueblo, porque ellos llegaron a pensar, «¿en qué nos amaste Señor?» Mira la historia, mira el amor mostrado y la paciencia, y sin embargo ellos llegaron a preguntarse, «¿en qué nos has amado?» 

Patricia: Malaquías es un libro que leo una y otra vez, y todas las veces que lo leo, las preguntas me calan en lo más íntimo de mi corazón; porque si Dios me está diciendo, «tú me has robado», cómo yo le voy a decir, «¿y en qué te robe?» Debía ser, «Señor, ¿yo te robé? Enséñame en qué te robé… O decirle a Dios, «Tú no me has amado», habiendo el Señor amado tanto y durante tanto tiempo, y entonces no sentirme amada…

Maggie: Mira, Patricia, y a diferencia de todos estos profetas y de todos estos creyentes, nosotros tenemos algo muy particular y singular, es que nosotros vimos ese amor hecho realidad en la cruz de Cristo. Es verdad que vimos de un lado el juicio de Dios sobre el pecado, pero por otro lado, el gran amor con que Dios nos amó, para que podamos ser llamadas hijas de Dios.

Entonces, Malaquías es el último de los profetas del Antiguo Testamento. El Señor llama a los suyos aquí su especial tesoro, anuncia un juicio final y anuncia que después de ese juicio alumbrará el sol de justicia, trayendo en sus alas el bienestar eterno; y también anuncia la llegada del segundo Elías, que es Juan el Bautista, el pregonero, el que le abre camino al Señor en el ministerio terrenal de Jesucristo.

Patricia: Te iba a decir eso, que con Juan el Bautista se cierra esa era de los profetas. Él es el último profeta antes de nuestro Señor Jesucristo y pase todo lo que va a suceder en el Gólgota, en el calvario; Su resurrección, el inicio de la iglesia, la venida del Espíritu Santo y los apóstoles y el inicio de la iglesia, pero todo eso lo vamos a ver ahora que sigamos leyendo, en el reto. Vamos a comenzar a leer los evangelios, después el libro de los Hechos, y vamos a tener esos programas donde traeremos esos temas.

Maggie: Lo que hemos visto, a modo de resumen, son todas estas palabras buenas y consoladoras desde Génesis hasta Malaquías, y ya cuando se empiece el Nuevo Testamento, vamos a ver esas palabras hechas realidad. Así que alabado sea el nombre del Señor por todas Sus enseñanzas.

Patricia: Dios es bueno, y Dios ha sido bueno con nosotros de manera especial, al permitirnos en el año 2020 hacer este reto completo, y ahora en este año 2021, lo estamos haciendo de nuevo y nos ha permitido llegar hasta aquí y compartir con nuestras oyentes acerca de todas estas verdades para estimular el apetito de aquellas que quieran seguir investigando, profundizando. Y aún para beneficio nuestro, ha sido una gran bendición.

Hemos visto desde Génesis hasta Malaquías, y podemos decir que la Palabra de Dios es viva y eficaz, más cortante que toda espada de dos filos, y ella es nuestro sostén, ella es nuestra vida. Porque nuestro Señor Jesucristo es la palabra encarnada, y Él es la vida. Nos regocijamos en Él y en que no nos ha dejado en oscuridad, sino que nos ha dejado esa palabra hasta que el sol de justicia aparezca, y veamos no por fe sino ya por vista, todo aquello en lo que hemos creído y en lo que esperamos.

Maggie: Amén, amén.

Patricia: Maggie, muchas gracias por haberme acompañado en estos dos programas, pero sobre todo por el tiempo que le dedicaste. Yo sé que te deleitas en la Palabra de Dios, en estudiarla y analizarla. Pero toma tiempo, toma esfuerzo, sabiendo que nosotras como mujeres tenemos vidas ocupadas con nuestras familias, con el ministerio, con la iglesia, con nuestros maridos. De verdad muchas, muchas gracias.

Maggie: Para mí es un placer y un privilegio y además también volvemos a hablar de que de eso que de gracia el Señor me ha dado durante tantos años, no me puedo quedar callada, tengo que compartirlo. Y todas estas enseñanzas a medida que uno las va repasando, entendiendo, viéndolas de diferentes ángulos, es como ver la Biblia a colores. Entonces, eso es lo que deseamos que las hermanas vean la Biblia a colores y que unan todos esos puntos para que nosotros veamos la historia más maravillosa jamás contada.

Patricia: Acabamos de ver estos profetas que fueron hombres que sufrieron, pero no por eso dejaron de creer en Dios, de confiar en Él y de ser fieles al llamado y a la encomienda que Dios les había dado. En nuestra próxima serie, acompáñanos para escuchar de una mujer que ha sido ejemplo de sufrimiento, y aún así permanece fiel al confiar en Dios y siendo fiel a Su llamado. Esta mujer es Elisabeth Elliot, quien nos ayudará a ver que muchas veces la respuesta de Dios a nuestro, «¿por qué?», es «confía en Mí». Acompáñanos el lunes para esta nueva serie de Aviva Nuestros Corazones.

Annamarie: Escudriñando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

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Sobre el anfitrión

Patricia Acebal de Saladín

Patricia Acebal de Saladín

Patricia vive en Santo Domingo, República Dominicana. Está casada con Eduardo Saladín, pastor de Iglesia Bíblica del Sola Gracia en Santo Domingo. Le apasiona llevar el mensaje de la feminidad bíblica a las mujeres de habla hispana. Su anhelo es verlas conocer y abrazar la Verdad que las hace libres en Cristo. Sirve en el ministerio de Aviva Nuestros Corazones como la voz de Nancy Leigh DeMoss. Tiene tres hijos adultos, Rosalía (casada con Daniel), Sarah (casada con Nazario) y Eduardo Alfredo (casado con Leticia). Además, Dios le ha regalado seis nietos: Patricia, Daniel, Samuel, Nazario, Said y Noor.

Sobre el maestro

Margarita de Michelén

Margarita de Michelén

Mejor conocida por Maggie, recibió por la gracia de Dios a Jesucristo como su Señor y Salvador en el año 1980. Está casada con Eric Michelén desde 1981. Ambos desde su juventud han servido en Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo. Eric fungió como Diácono por mas de 35 años. Fue maestro de Escuela Dominical y Líder de grupo de parejas. Desde el 2017 forma parte del Cuerpo de Pastores de la Iglesia.

Maggie sirve en cuidado de cuna, como maestra de escuela Dominical, en estudios para damas, y parte del Ministerio de Mujeres. Está apasionada por el estudio y la enseñanza de las Escrituras, y de literatura cristiana. Sirve como voluntaria en el Ministerio de Aviva Nuestros Corazones y está comprometida de todo corazón con proclamar la libertad, plenitud y abundancia en Cristo y la Feminidad Bíblica.

Ambos son padres de cuatro hijos: Patricia, Elisa, Eric Yamil y Yamil Elías. Tres de ellos les han coronado con 7 nietos: Gianmarco, Rodrigo, Gianluca, Kalil, Gianpiero, Andrés y Lucía Amalia.

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