Aviva Nuestros Corazones Podcast

Orando por un hijo rebelde

Annamarie Sauter: El hijo de Ángela Yuan fue expulsado de la Escuela de Odontología, y su respuesta fue sorprendente.

Ángela Yuan: No es tan importante que Christopher sea odontólogo, lo que es más importante es que Christopher se vuelva un seguidor de Cristo.

Annamarie Sauter: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones, con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

El programa de hoy incluye algunos temas de contenido para adultos, por lo que puede ser que prefieras que tu hijo pequeño se aparte de la radio. Aquí está Nancy.

Nancy: Me encanta y me fascina escuchar historias sobre la maravillosa gracia de Dios, su amor redentor, y el hecho de que Él puede tomar a las personas más desvalidas y la situación más desesperante y trágica y sacar algo bello de todo eso. Hoy estamos escuchando una historia similar con nuestro invitado, Christopher Yuan. Él es profesor, conferencista y autor de un libro. Y Dios lo está utilizando de manera significativa en el ministerio, y hablaremos sobre eso al finalizar la serie.

Conocí a su madre, Ángela Yuan hace unos años en una conferencia de Aviva Nuestros Corazones, pero ahora tenemos la oportunidad de conectarnos de nuevo al contar la historia de dos pródigos, madre e hijo, y un esposo que también está aquí con nosotros y aunque no está en el micrófono; él también es una parte importante de esta historia donde vemos el poder de Dios y Su capacidad de atraer los corazones.

Ángela, cuando iniciamos esta historia, hace unos días en el programa, nos dijiste que eras atea y que habías tenido una familia y una crianza difícil, lo que te llevó a buscar el amor en lugares incorrectos, pero Dios ha estado en todo este proceso de atraerte hacia Él y lo hemos visto a medida que has contado tu historia.

Parte de lo que inició tu viaje en la fé, fue cuando tu hijo Christopher vino de la Escuela de odontología y te dijo: “soy homosexual y estoy escogiendo este estilo de vida por encima de mi familia”. Lo que pareció un momento horrible y doloroso para ti como madre, se convirtió en el inicio de tu historia de salvación, ya que no tenías nadie a quien recurrir que no fuera al Señor.

Estamos hablando sobre esta historia en esta semana. Gracias, gracias, por querer compartirla con nosotros, y gracias por dejar que la gracia de Dios resplandezca a través de ustedes y por revivir algunos de esos momentos dolorosos de su peregrinaje para que otros también puedan encontrar vida. Gracias por acompañarnos una vez más en Aviva Nuestros Corazones.

Christopher Yuan: Gracias a ti por permitirnos venir de nuevo, Nancy.

Ángela: Ay sí, gracias Nancy.

Nancy: Hay mucho más en esta historia de lo que podremos relatar en esta serie durante la semana. “Desde un país lejano.” Cuando piensas en esa frase, tu mente probablemente se vaya a la parábola del hijo pródigo en Lucas 15.   La parábola que relató Jesús sobre aquél hijo menor que se fue de la casa y gastó su herencia familiar en una vida desenfrenada y probablemente inmoral, no sabemos exactamente… Pero al final de la historia, este muchacho vuelve en sí, y regresa a la casa de su padre. Jesús nos relató esa historia para recordarnos que hay un Padre en el cielo que quiere redimir nuestras vidas desastrosas y traernos desde ese país lejano.

Bueno, ya he hablado demasiado, y quiero escuchar más sobre su historia y estoy segura de que nuestras oyentes también. Cuando terminamos el programa anterior, Ángela, estabas en proceso de tener un avivamiento espiritual, mientras estabas en el tren que te conduciría donde estaba Christopher, y despedirte de él, pues estabas decidida a quitarte la vida.

Pero en cambio Dios te dio una nueva vida en Cristo en el momento que reconociste Su amor. Pensabas que ibas a despedirte de Christopher pero de hecho ibas a decirle que lo amabas y quedaste sorprendida de que pudieras pronunciar esas palabras.

Pero él realmente no estaba listo para escuchar esto, él continuaba y se introducía cada día más en su vida de drogas y homosexualidad.

Pero tú estabas en el proceso de llegar a la fé. Cuando llegaste a Louisville, tu esposo no sabía dónde estabas, era como si te hubieses escapado. Te quedaste allí por un tiempo, inmersa en las Escrituras; y en los caminos de Dios, y de repente surgió en ti un interés intenso por leer las Escrituras. Fue como iniciar una nueva vida, ¿verdad?

Ángela: Exactamente Nancy, te había mencionado que yo no era cristiana, ni creyente de ninguna religión, pero después que bajé de ese tren, fui a ver una mujer, la esposa de un pastor retirado, y ella me comenzó a discipular, me llevó a una librería cristiana. Nunca en mi vida había escuchado o sabía que existía una librería como así! Allí compre mi Biblia.

Nancy: Y nunca habías tenido una Biblia.

Ángela: Nunca había tenido uno, ni había leído una Biblia. Así que cuando empecé a leer la Biblia, pensé que Dios había escrito mi historia, cuando leía me sentía como: “Wow, esta soy yo, Dios está hablando sobre mí, es más, Dios me está hablando a mí”.

Nancy: Amén.

Ángela: También les había mencionado que no me gustaba leer, de hecho no recuerdo haber leído un libro completo, de principio a fin, pero cada mañana lo primero que hacía cuando me levantaba era leer mi Biblia y no me desprendía de ella hasta las once o doce de la noche, excepto cuando almorzaba o cenaba.

Nancy: O sea que tenías esta hambre por conocer más de Dios y de su Palabra.

Ángela: Esto si fue un milagro para mí, y no podía creerlo. Casi siempre me dormía a la hora o dos horas de comenzar a leer un libro, pero con la Biblia mientras más leía, más quería seguir leyendo.

Así que fui de nuevo a la librería cristiana y compré libros cristianos, leí libros tras libro, llegué a tener una caja de libros cristianos, y estuve inmersa entre la Biblia y mis libros cristianos todos esos días, durante seis semanas.

Nancy: Así que Dios te estaba dando una vida completamente nueva. Esta madre pródiga había vuelto a casa. Estabas experimentando el amor de Dios de una manera totalmente nueva, pero todavía quedaban muchos asuntos que no se resolvieron de un día para otro. Tu matrimonio se estaba cayendo a pedazos y tu hijo también se estaba desmoronando. Tenías un hijo prodigo adulto, y ahora tenías otro hijo prodigo más joven.

Christopher, tú ni te inmutabas con todas las cosas cristianas en las que tu mama ahora estaba inmersa; nada de esto tocaba tu corazón aun, ¿hacia qué dirección iba tu vida?

Christopher: Bueno Nancy, yo seguía haciendo mis cosas, yo estaba disfrutando en ese momento de esta nueva libertad, y de mis amigos en la comunidad homosexual, y mientras estaba en la Universidad solo iba a fiestas y a clubes nocturnos.

Lamentablemente, caí en drogas y salía y entraba de relaciones, fue algo muy tormentoso, pero como era estudiante no tenía suficiente dinero para comprar drogas, así que se me ocurrió una brillante idea de que podía vender un poco de drogas para obtener más dinero para pagar mis consumos.

Así fue como comenzó todo. Lamentablemente, llegué al punto de vender mucha droga y llegué a hacer mucho dinero y esto me permitía viajar los fines de semana, lo cual me alejó cada vez más de la Universidad pues me ausentaba los viernes o los lunes, debido a todos estos viajes.

Todo esto continúo por varios años, hasta el punto en que la Universidad llegó al límite. Ellos no sabían que vendía drogas, aunque algunos de los estudiantes sí lo sabían, porque llegué a venderle drogas a muchos de ellos y a alguno que otro profesor, pero finalmente la administración llegó al límite y me expulsaron de la Escuela de Odontología.

Nancy: Y estabas a punto de terminar tu carrera…

Christopher: Estaba a tan solo a 4 meses de graduarme como doctor de odontología.

Nancy: Creo haber leído en tu libro que incluso habías llegado a ordenar ya tu toga y tu birrete…

Christopher: Así es, había ordenado ya la toga y el birrete y hasta había enviado las invitaciones de la graduación. De hecho había completado las dos primeras partes de los exámenes para mi licencia como dentista. Así que estaba enfocado en esa dirección: a ser un odontólogo exitoso pero me expulsaron de la Universidad.

Nancy: ¿Ellos te llamaron o te enviaron una notificación? ¿Cómo te lo dijeron? ¿Cómo te lo informaron?

Christopher: Ya había tenido problemas con la universidad, esto no fue de repente, o sea, ya había caído en prueba académica, incluso una vez me habían suspendido por mis notas y por ser irresponsable con mis trabajos en la Universidad, así que tampoco puedo decir que la expulsión me sorprendió del todo, pero en un sentido sí fue una sorpresa pues nunca pensé que llegaríamos hasta este punto.

Así que le dije a mis padres—ellos vinieron de Chicago a Louisville, Kentucky. Mi papa es también dentista y conocía al Director muy bien. Y en mi mente yo pensaba que mis padres iban a luchar para que me dejaran en la escuela; quizás moverían algunas teclas o quizás demandarían a la Universidad pues solo me quedaban 4 meses y creía que al final me graduaría. Pero eso no fue lo que ocurrió, no.

Nancy: Ángela, ¿tu recuerdas qué pasó? Déjame ubicarme, mientras tanto tú estabas de vuelta en Chicago y orabas por Christopher, de hecho tenías un lugar especial en tu casa que lo convertiste en un closet de oración… cuéntanos sobre eso.

Ángela: Cuando llegué a la casa, era una casa nueva que estaba acabada de construir, teníamos una pequeña ducha en la habitación principal y me dije, “wow, este es un perfecto cuarto de oración”, es una ducha que no estábamos usando, y el constructor había puesto un murito para yo sentarme y lavar mis pies, y convertí este muro en una mesa, puse mi Biblia y algo de luz y así lo convertí en mi closet de oración.

Nancy: Que bien, ustedes tienen que ver la foto de este closet de oración, si vas a la transcripción de este programa la podrás encontrar allí. Christopher tú lo has visto, ¿podrías describirlo?

Christopher: Por supuesto. Está cubierto de losetas y mi madre escribía sus oraciones en unos papelitos pegantes y los ponía allí; así que apenas se pueden ver las losetas, pues está lleno de papelitos pegados. Tiene una Biblia, su bolígrafo, resaltadores y muchísimos comentarios. Mi madre se quedaba allí durante horas cada mañana.

Desde que se levantaba ella entraba al baño e iba al closet de oración. Mi madre tiene la costumbre de arrodillarse para estudiar. Ella se arrodillaba y estudiaba durante horas con su Biblia abierta, leía, oraba y leía otro poco más, y así sucesivamente; escribía una oración tras otra.

Nancy: Y por supuesto la primera cosa en el primer lugar de su lista de oración era rogar por su hijo Christopher.

Christopher: Así era.

Nancy: Tú ni siquiera lo sabías y no te importaba. Dios había estado trabajando mucho contigo Ángela, por eso cuando llegó el día en que tú y tu esposo tenían que hablar con el Director de la Facultad de Odontología, ya te habías propuesto no dejar que tu hijo siguiera viviendo esa vida de pecado, así que llegaste a la reunión, y le dijiste al Director algo que Christopher no se esperaba.

Christopher: Para nada.

Ángela: Sí, pero antes debo decirle que mientras estudiaba la Palabra y oraba, me di cuenta que Dios estaba trabajando en mis hijos, y vi claramente que Él quería que me mantuviera al margen y lo dejara trabajar.

Nancy: Amen, que no interfirieras…

Ángela: Así es, no debería interferir con lo que Dios estaba haciendo en la vida de mi hijo. Pensé “esto es Dios obrando, tengo que confiar porque he estado orando, así que talvez siendo expulsado de la Universidad sea la manera en que Dios estaba llamando la atención de Christopher”. En mi mente no había nada más importante que el, que mi hijo conociera al Señor.

Nancy: Y eso fue lo que le dijiste al Decano, ¿no es cierto?

Ángela: Sí, le dije al decano: “No es tan importante que Christopher se haga dentista, lo que es realmente importante es que Christopher se haga un seguidor de Cristo”.

Christopher: Yo no podía creer aquello que yo escuchaba.

Nancy: ¿Qué pensaste, Christopher, cuando escuchaste a tu madre decir eso? ¡Pensabas que ella vendría en tu defensa!

Christopher: En realidad yo estaba furioso. No era lo que yo esperaba que ella dijera, creía que mis padres le dirían a la Universidad: “Ustedes no pueden expulsar a mi hijo” y yo continuaría y me graduaría. Pero es increíble, mirando ahora a través de las Escrituras, como Dios utiliza las dificultades y las circunstancias difíciles para atraernos hacia Él, pero en ese momento yo no podía verlo así.

Nancy: Así que tu mama le dijo al Decano: “haga lo que usted considere que es correcto”. Fue eso básicamente lo que dijiste, ¿verdad Ángela?

Christopher: Así fue.

Ángela: Sí, le dijimos “lo que sea que usted haga, está correcto y le apoyaremos”.

Nancy: Así que respaldaron al Decano y él se mantuvo firme en su decisión.

Christopher: Así es, no cambiaron. Ellos esperaban una pelea, había tensión en la oficina, esperaban que mis padres protestaran y dijeran “¿Por qué están haciendo esto? No tienen el derecho de expulsar a mi hijo”, jamás se hubieran imaginado que mis padres dirían: “Apoyaremos cualquier decisión que tomen y confiamos en que tomarán la decisión correcta.”

Nancy: ¿Sabes? Es interesante, ahora mismo estoy pensando en la parábola del hijo pródigo y por ningún lado aparece que el padre fuera a buscar a su hijo a ese país lejano. De seguro él quiso ir en algún momento y hubiese podido tener alguna influencia sobre su hijo, pero él prefirió que su hijo viniera por sí mismo.

Y creo que lo has descrito es una fotografía de aquello. Cuántas veces los padres— con la mejor de las intenciones—rescatan a sus hijos de la cruz, y los apartan de las circunstancias que Dios está usando para dejar que esos chicos toquen fondo.

No siempre tiene que ser esta la misma solución para cada situación, por eso es tan importante que los padres oren y pidan discernimiento. Pero en este caso particular, te hiciste a un lado y dijiste “No vamos a interferir con lo que Dios está haciendo”. ¿Se imaginan ustedes si hubiesen interferido? Él se hubiera graduado de dentista pero no se hubiera convertido en un seguidor de Cristo.

Christopher: Estoy muy contento que no hayan interferido. De hecho mi corazón seguro se hubiese endurecido. El amor muchas veces tiene que ser firme. Las Escrituras son muy claras en ese aspecto, Dios castiga al que ama y si no nos castigara… realmente creo que necesitamos esos momentos cruciales para ser refinados.

Nancy: Entonces, tu, estabas furioso en ese momento, pero ahora puedes mirar atrás y ver cuánto tus padres también te amaban, que permitieron que te expulsaran de la Universidad.

Christopher: Si, ciertamente mis padres esperaban que este fuera mi fondo.

Ángela: Sí, esperábamos que con esto tocara fondo.

Christopher: Y esperaban que como resultado de esto las cosas comenzaran a cambiar.

Nancy: Pero al parecer no cambiaron.

Christopher: No, no, no, no. Todo se puso peor, de hecho, mucho peor. Así que en vez de yo darme cuenta de que tenía que cambiar, recogí mis cosas y me mude bien lejos de Chicago, de Louisville a Atlanta, Georgia. Tenía amigos allá, a los que vendía droga y con los que me iba a las fiestas.

Mi negocio de drogas prosperó y no solo me hice vendedor sino traficante y le suplía drogas a los traficantes en aproximadamente una docena de estados; estaba muy activo en mi comunidad gay, y era muy popular.

Me sentía muy bien en la vida, pero lamentablemente estaba viviendo una vida promiscua también, cada vez más lejos de Dios.

Nancy: Y te convertiste como en tu propio Dios.

Christopher: Exacto, me estaba convirtiendo en mi propio Dios. Me encanta lo que dice Romanos 1:25, estaba viviendo la mentira, “estaba adorando y sirviendo a la criatura en lugar del Creador”. Así que todo continuó así por varios años, las cosas iban de mal en peor. Mis padres esperaban que todo iba a mejorar y no dejaban de orar pero las cosas no mejoraban.

Nancy: Ellos no solo oraban, Ángela tú también le enviabas notas a Christopher, cuéntanos un poco sobre esas notas.

Ángela: Así es, fui a la librería cristiana, que se había convertido en mi tienda favorita para ese entonces. Compraba docenas y docenas de tarjetas cristianas, y se las enviaba a Christopher dos veces a la semana, aunque tengo que admitir que en mi interior creía que Christopher no las leía, pero me decía “No importa, por lo menos le quiero mostrar que pienso en él, y que quiero que conozca de Cristo.”

Christopher: Ella firmaba cada tarjeta “te amaré siempre.”

Nancy: Pero esas notas no estaban haciendo ningún impacto en ti en ese momento, ¿que tu hacías con ellas?

Christopher: Bueno, las botaba en la basura, ahora miro hacia atrás y veo que se estaba plantando una semilla, pero en ese momento no era lo que yo quería.

Nancy: Y cuando ellos intentaban llamarte por teléfono ¿qué pasaba?

Christopher: Yo no les contestaba, mi madre dejaba unos mensajes largos de voz y yo los borraba.

Ángela: Algunas veces le cantaba canciones cristianas en el teléfono; no tenía mucho que decir, pues él no conversaba conmigo, así que le dejaba una canción.

Nancy: Así que la relación no podía estar peor. Cuéntanos la historia de esa noche de Navidad, cuando tú, Ángela, compraste un boleto aéreo para que él viniera a casa.

Ángela: En ese momento, le envié el boleto y pensé “el vendrá a casa”. Fui a recogerlo al aeropuerto pero Christopher no estaba. Pensé que había perdido el vuelo, pues el ticket no era barato y pensaba que él no lo desperdiciara, así que volví de nuevo unas horas después…y nada… Así que me di cuenta que él no iba a venir en Navidad ni para el Año Nuevo.

Nancy: Pero nunca te diste por vencida y seguías tocando las puertas del cielo. Te mantuviste orando.

Ángela: Así es, durante 7 años.

Nancy: Y sin evidencias de que Dios estuviese escuchando esas oraciones. ¿Qué te mantenía orando?

Ángela: Creo que la Palabra de Dios. Cada vez que leo la Palabra, veo que Dios no se da por vencido con nosotros. También tenía la visión de la viuda persistente, de lo que habla la Biblia, tocando las puertas de Dios. Pensaba, “talvez no sea la primera en la fila”, así que me levantaba temprano y tocaba a su puerta, orando, llorando y ayunando.

Christopher: Mi madre ayunó todos los lunes durante 7 años.

Nancy: Ella hizo hasta un ayuno extendido en un momento específico.

Christopher: Una vez comenzó a ayunar y sintió: “Voy a ayunar hasta que Dios me diga que me detenga” y ayunó por 39 días.

Nancy: Y aparentemente nada de esto parecía estar haciendo ningún efecto en ti.

Christopher: Para nada, las cosas se pusieron peor.

Nancy: Peor de lo que tus padres se hubiesen imaginado.

Christopher: Así es.

Nancy: Pero Ángela, Dios te proveyó la fé y la gracia, para continuar tocando las puertas del cielo, y hasta orabas que el Señor te ayudara a no rendirte.

Ángela: Sí, solamente creí en las promesas de Dios y confié en que Él haría lo todo lo que prometía. Debo decir que contaba con hermanas creyentes que me ayudaban a orar, estudiaban la Palabra de Dios conmigo y me estimulaban a no rendirme.

Algunas veces me sentía como “Ay, saben qué… no sé cuándo...y mis hermanas decían “solo ora y no te rindas”…muchas veces recordaba esas palabras y realmente eso me ayudó a continuar.

Christopher: Muchas veces pensaba que mi madre se iba a aparecer. No saber nada de un hijo por varios años, es la peor experiencia para un padre. Es fácil ser consumido por eso. Pero creo que durante este periodo mi madre hacía una decisión cada mañana, de manera consciente e iba a su closet de oración y abría su Biblia. Eso era lo que la ayudaba a quitar su foco de mí y de las tormentas y de la tragedia, y poner su foco de nuevo en el rostro de Cristo.

Todavía hoy, en el espejo de su baño ella tiene la frase “Pon tus ojos en Cristo”, porque eso era lo primero que ella hacía en la mañana, quería enfocarse en Cristo.

Nancy: Te escuché decir una vez que escogiste no enfocarte en la desesperanza sino en las promesas de Dios.

Continuaremos escuchando esta historia. Dios estaba trabajando en la vida de Christopher sin él darse cuenta. Sé que todos queremos escuchar sobre esto, pero creo que lo que hemos escuchado hoy ha sido de edificación y ha ministrado a muchas madres y abuelas que están cansadas de orar, de clamar, cansadas de no obtener respuestas. Creo que tu historia, Ángela, les dice a ellas “Esperen en el Señor, sean valientes, no se rindan, sigan orando”.

Mi vida es el resultado, humanamente hablando, de una bisabuela que oraba—mi yaya griega—a quien nunca conocí, pero que está ahora junto al Señor y oraba por la salvación de mi padre.

No sé si ella vivió para verlo convertirse en creyente, pero puedo ver el poder de esos años de oración, de rodillas, en la noche, como decías en tu testimonio Ángela. Sé que hay algunas madres escuchándonos que necesitan ser motivadas a continuar…sigan, sigan, sigan buscando al Señor…

Annamarie Sauter: El libro que Ángela y Christopher han escrito juntos se titula “Out of a Far Country”, traducido al español con el título “Ya no vivo yo”. Si deseas ordenarlo te invitamos a visitar AvivaNuestrosCorazones.com y te diremos cómo puedes hacerlo.

Cada oyente tiene una historia particular, y una de ellas, Margaret Peña, nos cuenta el testimonio de cómo escuchó por primera vez algunas verdades que impactaron su vida.

[Testimonio de Margaret Peña]

Mi nombre es Margaret Peña, soy de República Dominicana, a mis 25 años con una carrera exitosa, la arquitectura, el tiempo era muy importante, el 90 % lo dedicaba de mi tiempo a esta, y el resto a mi familia y a Dios. En el 2009 fui invitada a un desayuno del ministerio de mujeres donde escuche por primera vez la verdad de Tito 2:5, sujetarse a su marido. Algo que en ese momento consideré imposible, 7 años más tarde en un momento de crisis, donde había perdido muchos bienes materiales, y mi matrimonio se encontraba en el momento más difícil, mis hijos necesitaban una madre de verdad, recibí un regalo muy especial, un bordado que decía, “Sí Señor”, en un pañuelo blanco, un libro bajo el título “Resolución para mujeres” donde allí me apoderé de varias resoluciones que se basaban plenamente en la palabra de Dios. Me apodere de 1 de Pedro 3:1 y comprendí que debía callar delante de mi esposo y aprendí a amar a mis hijos. Luego, al tiempo, mi esposo vino de rodillas humillado delante de Dios. Este hombre confesó que le impactaba ver cómo le amaba y le respetaba aun sin el merecerlo. Y hoy estamos escribiendo un nuevo legado bajo su Palabra, para la gloria de Dios.

Annamarie Sauter: Nosotras también, aferrémonos a la Palabra de Dios, y escribamos un nuevo legado, para Su gloria.

Te animamos a apoyar este ministerio, especialmente con tus oraciones. Para más información de cómo puedes apoyarnos financieramente, visítanos en nuestra página web avivanuestroscorazones.com.

Allí también puedes enterarte acerca de nuestra segunda conferencia Mujer Verdadera para América Latina. Se llevará a cabo los días 23 al 25 de Marzo del 2017 en México, en la ciudad de Querétaro. Mantente informada de este evento visitando AvivaNuestrosCorazones.com.

Bueno, oramos que Dios te regale un buen tiempo en tu iglesia local este fin de semana. Y, el lunes...

Nancy: Asegúrate también de sintonizar nuestra próxima entrega para que sepas cómo Dios, “El Sabueso de los Cielos” estaba persiguiendo a Christopher a través de las oraciones de su madre. ¡Es difícil escaparse de Dios!

Queremos que escuches el resto de la historia en Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

 Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente. 

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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