Aviva Nuestros Corazones Podcast

Annamarie Sauter: Con nosotras, Kevin Adams orando por avivamiento.

Kevin Adams: Perdónanos, Señor, por las pequeñas cosas por las que hemos clamado mientras permanecemos en silencio por las grandes cosas. Oh, Dios, ayúdanos con esto. Muéstranos, en nuestras vidas individuales, dónde necesitamos tomar acciones específicas. 

Señor, oro porque en las iglesias —los asuntos pequeños en comparación con las cosas grandes— se vean insignificantes. Danos una visión nueva acerca de la importancia de lo que Tú quieres hacer. 

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. 

La lectura de hoy de la Biblia es 2 Crónicas, capítulos 26 al 28.

Antes de dar inicio al contenido del programa de hoy, permíteme compartir contigo lo que una mujer que ha sido bendecida por medio de las lecturas bíblicas diarias nos dijo, escuchemos:

Mujer: Dios las bendiga. Las saludo en el nombre del Señor, para la gloria y la honra de Él, de haberles conocido, de que Dios me hubiera puesto a mi hija mayor Lee para que yo esté estudiando con ustedes la Biblia, el reto de estudiar la Biblia en un año.

Les quiero confesar que verdaderamente, como dice, es un reto. Ha sido un reto bastante difícil para mí. Soy conocedora de la Palabra ya muchos años, y quise –de verdad mi corazón lo anhela con todas las fuerzas de mi alma la presencia de Dios. Él sabe que es así en mi vida, en mi corazón, en mi ser. Cada mañana que despierto lo deseo muchísimo; que esté a mi lado. Porque sin Él sería imposible vivir.

Y verdad que sí ha sido un reto muy difícil. Éxodo y Levítico me han costado muchísimo entenderlos, estudiarlos. He llorado, me he frustrado y he sentido mucha ansiedad porque no comprendo y verdad que eso me da mucho dolor, y vuelvo y lo repito, vuelvo y lo leo, vuelvo y lo hago, y ha sido bastante duro para mí.

Le pido a mi Dios que me siga dando esa fuerza, y más que todo ustedes que están ahí todos los días ayudándonos en esa parte de la fe; le pido a mi Dios que me ayude, que me capacite, que me dé –como dice en Su Palabra– entendimiento. Que se lo pidamos a Él que Él nos lo dará, y en eso estoy.

Gracias por estar ahí, muchas gracias porque de pronto no soy yo la única que no puede entender esta Palabra de Dios, más que todo lo que les he comentado, pero ahí están ustedes para animarnos, para ayudarnos cada día más, como lo hacen cada mañana. Verdaderamente esto me ha fortalecido, me ha llenado de gozo, me ha llenado de paz, de tranquilidad, oirlas a ustedes en esa forma en que nos animan, no solamente a mí, sino a muchas mujeres que tanto lo necesitamos.

Le doy infinitas gracias a Dios por eso, por ser tan precioso tan omnipotente…Él es todo para mí, hermanas. Lo amo con todas las fuerzas de mi alma. Él es mi primer amor, yo todos los días por la mañana desde que me levanto hasta que me acuesto estoy con Él, en mi mente, en mi corazón; y le pido que me ayude, que me perdone, que me capacite, que me dé esa fuerza de seguir adelante para poder seguir con este reto de un año para poder estudiar la Biblia y para conocerlo a Él. 

No solamente estudiarla, sino conocerlo a Él porque si lo conocemos a Él, conocemos Su Palabra. Entonces gracias por existir en nuestras vidas. Gracias, hermanas, las quiero mucho, las amo. Que Dios las bendiga. Soy colombiana pero ahora vivo en Chile, y desde aquí de mi corazón, un gran abrazo con mucho amor para ustedes. Gracias, gracias, muchas gracias, Dios las bendiga.

Annamarie: ¡Ánimo! Habrá momentos más fáciles que otros, pero necesitamos perseverar en la lectura de la Biblia juntas este año. Un legado que quisiéramos dejarle a cada oyente y a la próxima generación aquí en Aviva Nuestros Corazones, es el hábito de tener un encuentro diario con Jesús a través de Su Palabra. Esta es la razón por la que lanzamos el reto Mujer Verdadera 365. Si no te has unido asegúrate de hacerlo hoy. Encuentra el PDF con el plan de lecturas en nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com, y arráigate en la verdad de Dios.

A lo largo de nuestra serie actual, «En busca de Dios» hemos compartido contigo momentos especiales de oración. Hace un tiempo se llevaron a cabo reuniones nacionales de oración, y hoy experimentaremos otra de estas reuniones. Estas tuvieron lugar por vía telefónica, y los participantes vieron el capítulo que hemos estado estudiando esta semana, del libro de estudio que acompaña esta serie de programas también titulado, «En busca de Dios».

Escucharás a Nancy así como a Byron Paulus, a Jeremy Story, a Kevin Adams, a Al y Susan Henson, también a Al Whittinghill, a Jim Cymbala, y para dar inicio a este tiempo, escucha al Dr. Jerry Kirk.

Dr. Jerry Kirk: Recuerdo cuando hace un tiempo en un servicio de comunión el Señor me habló claramente y me mostró la necesidad que tenía de ponerme en contacto con tres personas para trabajar en nuestra relación. Una de estas fue el alcalde de Cincinnati. Como resultado, él y yo nos reconciliamos y restablecimos la unidad.

Me sorprendí cuando, al revisar el capítulo de esta semana, me di cuenta de que todavía tengo que trabajar en mi relación con algunas personas. Algunas veces, por diferencias teológicas, asumimos que está bien que no nos relacionemos como el Señor nos ha mandado. 

Quiero que nos enfoquemos en nuestros propios pecados y en nuestra necesidad de reconciliación para limpiar y purificar nuestros corazones. Quizás tenga que ver con algunas personas de la iglesia o quizás es un asunto racial, pero vayamos a los pies del Señor y pidámosle que escudriñe nuestros corazones y nos traiga a la mente cualquier cosa que pueda obstruir la plenitud del poder de Su Espíritu dentro del cuerpo de Cristo. 

Kevin Adams: Padre celestial, venimos ante ti y reconocemos que Tú eres Dios; un Dios poderoso y puro que quiere moldear a personas como nosotros. Señor, no queremos detener Tu trabajo. Por lo que muéstranos esta mañana, oh Dios, si hay algo, alguien o cualquier relación que esté obstruyendo lo que Tú quieres hacer. 

Oh, Dios, queremos abrirnos a ti. Padre celestial —Dios todopoderoso y eterno— muéstranos, oramos en tu Espíritu. 

Al Henson: Padre, Tú nos has hecho uno en Cristo. ¡Cómo debes sufrir cuando no experimentamos esa unidad —contigo y con otros— por carecer de una conciencia tranquila y por el pecado que permanece en nuestras relaciones. 

Recurrimos ahora a ti, Padre, y te alabamos por haber enviado Tu Espíritu a morar en nosotros, en medio de nosotros y en las iglesias de toda la nación. Oramos en Tu gracia y misericordia, para que escudriñes nuestros corazones y los de quienes te escuchan hoy.

Oramos para que en nuestros encuentros de mañana, Tu Espíritu fluya y cause que las personas tomen con seriedad esto que estamos hablando. Derrama Tu Espíritu y escudriña nuestros corazones, de tal forma que podamos identificar lo que impide que obres en nosotros. No podemos avanzar, Señor. No podemos seguir sin Tu Espíritu. 

¡Clamamos para que nos muestres lo que necesitamos ver! Señor, que por Tu Espíritu podamos saber lo que necesitamos para arrepentirnos y conciliar nuestras relaciones en aras de tranquilizar nuestras conciencias. Por favor, Padre, derrama Tu Espíritu sobre nosotros. 

Kevin Adams: Señor,oro para que nos muestres un indicio del perdón que nos otorgaste. Danos un vistazo del Cristo perdonador y ayúdanos a imitarte desde el fondo del corazón. 

Dr. Jerry Kirk: Amén. Señor, oramos por todos aquellos que se han unido a nosotros en oración. Oramos no solamente para que busques en nuestros corazones, sino para que nos des la sabiduría y el discernimiento para identificar cualquier necesidad en nuestras familias, en nuestros hijos y sus cónyuges, en nuestros nietos, en todas nuestras relaciones. 

Señor, te pedimos que respondas Tu oración, Tu oración sacerdotal, y que todos podamos ser uno como Tú y el Padre son uno. Revélanos todo lo que nos tengas que revelar, eso anhelamos. 

Al Henson: Señor, nuestros corazones son engañosos y perversos. No los podemos conocer, pero Tú sí los conoces y eres capaz de escudriñarlos. Es por eso que clamamos para que hoy derrames Tu Espíritu sobre todos nosotros para que podamos escucharte, y luego regocijarnos en la oportunidad de reconciliarnos contigo y con los demás. 

Nancy DeMoss Wolgemuth: Señor, Tú derramas Tu bendición en el lugar donde los hermanos habitan juntos en armonía y unidad de corazón. Pienso en todas las personas que en las últimas semanas han estado compartiendo con nosotros sobre conflictos sin resolver en sus matrimonios, con sus hijos, entre hermanos y hermanas —en el cuerpo de Cristo— personas que no se están llevando bien.

Todo esto sucede porque hay murallas, barreras y orgullo de por medio; pero Tú estás llamando a tus hijos a que se humillen y estén dispuestos a dar el primer paso; a que se acerquen a aquellos de quienes han estado distanciados. 

Señor, creemos que cuando tomemos esto con seriedad, vas a derramar la bendición que has prometido para los que viven en humildad, amor verdadero, perdón, paciencia y sufrimiento; que cuando estemos dispuestos a conciliar esos errores del pasado, veamos una bendición en la iglesia y un desbordamiento de la gracia de Tu Espíritu ante el mundo perdido. 

Oramos para que a medida que muevas los corazones, tu pueblo enfrente sus situaciones particulares y no simplemente las pasen por alto. Creo que en esta iglesia, y en todas las iglesias, hay personas que trabajan lado a lado, sirven lado a lado, se sientan lado a lado, pero hay situaciones entre ellos de pecados que tienen que ser confesados, de relaciones rotas que tienen que ser enmendadas. 

Concédenos, oh Señor, que estas relaciones sean restauradas por el poder de Tu Espíritu Santo, para que Tu gloria brille y para que Tu bendición venga allí donde habitan los hermanos juntos en armonía. Oramos por sanación, restauración y quebrantamiento de corazón, para que se produzca la sanación de aquellos que tienen relaciones dañadas y rotas por el pecado.

Al Whittinghill: Señor, parece que es común en cada iglesia que exista una tolerancia pasiva entre unos y otros. Incluso entre los ministros y los que están de rodillas aquí. Señor, oramos por el poder de convicción, para que eleves nuestros pensamientos de lo terrenal en nosotros. Que podamos tener la mente de Cristo. Danos la habilidad de confiar en Ti para estos asuntos, danos la habilidad de escoger la cruz y permite que el amor de Cristo capture y haga prisionero nuestro corazón. Amén.

Jeremy Story: Amén. Estoy de acuerdo con mi hermano, Señor. Te pido que nos des ojos que vean con la sabiduría del cielo, que podamos ver desde Tu perspectiva, que nos ayudes a verte y a dejar que todo lo demás palidezca y pase a un segundo plano. Padre, esta visión nos ayudaría a reconciliarnos unos con otros para la grandeza de Tu gloria. 

Señor, te pido que nos des lo que Tú nos has pedido que hagamos, y que tengamos la misma actitud de Cristo. Permite que pongamos a los otros en primer lugar y que nos humillemos hasta el punto de la muerte si fuese necesario. 

Señor, ayúdanos a no aferrarnos a cosas, sino a soltarlas y entregártelas a ti, y a reconciliarnos con otros, que no nos aferremos a nuestro dolor. Dios, ¿harías eso en nuestros corazones esta mañana, en los corazones de la gente de todo el país? Sabemos que es Tu deseo el derramar de Tu Espíritu Santo, el dar convicción, y el darnos Tu dirección para honrar al Padre. 

Por lo que te pedimos, Espíritu Santo, que te muevas en toda la nación, que te muevas alrededor del mundo en áreas donde hay división entre hermanos, entre aquellos que te siguen. Señor, ¿pondrías en sus corazones la profunda convicción de reconciliación esta mañana? Sabemos que lo deseas, Padre. Sabemos que eres capaz de hacerlo. 

Entonces te pedimos que en Tu poderoso nombre y en Tu poderoso poder, te muevas en la dirección que quieras llevando la reconciliación y la renovación que conducen a un avivamiento. Sabemos que puedes hacerlo, por lo que te pedimos, Espíritu Santo: ¿Harías esto, Padre? Podrías traer convicción a toda la nación, incluyendo a todos los que estamos participando de esta llamada, de las cosas que hacemos que obstaculizan Tu obra?

Byron Paulus: Señor, si el amor entre nosotros es el indicador principal para que el mundo sepa que somos tus discípulos, entonces lo inverso sería verdad, y tu mundo se echaría para atrás y preguntaría: «¿Por qué en la iglesia no se aman los unos a los otros? ¿Cómo pueden ser tus discípulos y tus hijos?»

Dios, oro para que derrumbes las murallas, los obstáculos, las barreras, el dolor, las ofensas y todo lo que se interponga entre los hermanos, y que la gente no pueda venir a Tu presencia sin haberse reconciliado entre ellos y sus hermanos. 

Y entonces, Dios, sabemos que con el desbordamiento de todo aquello, no habrá necesidad de que les digas a tus hijos que se amen. Una vez sus conciencias estén tranquilas, van a correr a amarse unos a otros. Entonces, como resultado de ello, que los que no te conocen, los no regenerados, se pregunten en su corazón: ¿Y qué es esto? Y que empiecen entonces a anhelar poder ver ese mismo amor genuino brotar de sus corazones, llevándoles a ser puros los unos con los otros. 

Dios, haz eso para Tu gloria, incluso empezando en este mismo instante mientras oramos.Empieza a contestar nuestra oración. Empieza a derramar Tu Espíritu. Que tu pueblo limpie su conciencia unos para con otros para que el mundo pueda ver y saber que Tú eres. Tú eres nuestro Dios y nosotros somos tus hijos. 

Jim Cymbala: Amén. Padre, abre las ventanas del cielo, ven y bendice tu iglesia en toda nación. Estamos absolutamente indefensos, sin Tu Espíritu no tenemos nada. No podemos hacer nada por cuenta propia a menos que Tú nos lo des.

Por eso te estamos rogando. Abre las ventanas del cielo y derrama Tu bendición. Haz que nos abramos, como nunca antes, desesperados y destituidos, anhelando un mover de Tu Espíritu Santo. Ayúdanos a no depender de nuestro talento, nuestra habilidad, nuestra inteligencia, sino que te pedimos que nos ayudes a abrirnos sincera y honestamente, no solo con los demás, sino contigo. 

Ven, incluso en el día del Señor y extiende Tu bendición en toda la tierra, en iglesias de todas las denominaciones, en todo lugar donde se clame Tu nombre. Envía tu bendición a tus hijos para que el mundo sepa que eres real y que estás vivo; que los pecadores puedan ser salvos, que haya convicción de pecado y que Tu nombre sea glorificado. 

Señor, ¿cómo puedes ser Tú glorificado en una iglesia tibia que depende de su propia energía? Ven, Señor, sustituye nuestra fuerza con Tu poder. Oramos en el nombre de Jesús. 

Byron Paulus: Señor,oropor los todos los esposos. Esos hombres que se preguntan por qué sus oraciones no están siendo contestadas. Nos dices claramente en la Escritura, que es porque no están viviendo con sus esposas de una manera comprensiva. En realidad, viven contra ellas. 

Entre las paredes de sus casas, Señor, hay obstáculos, barreras y relaciones rotas. Oro porque los hombres y esposos, de toda la nación, te pidan un avivamiento en sus corazones; te pidan por un avivamiento en sus hogares, y entonces, y solo entonces puedan esperar que te manifiestes en su comunidad, en su iglesia y en su vecindario. 

Por lo que Señor, enviarías un gran espíritu de convicción, esperanza, anticipación, obediencia y todo lo que sea necesario en este momento para que Tú te muevas en los corazones de hombres y esposos. Tráeles el gozo, el alivio, la libertad y la victoria de un renacer en su relación contigo. Dios, hazlo, te lo pedimos.

Y que los hombres puedan liderar, oh Dios. Sé que estás moviendo los corazones de los hombres a través de la oración en el noroeste de Arkansas y he escuchado que lo estás haciendo en la Florida. Hay otros estados en los que los hombres están buscándote con clamor y Túestás respondiendo sus oraciones y Tú estás obrando. 

Dios, hazlo en todo el país, en cada ciudad, cada estado, cada pueblo. Dios, obra y muévete en nuestra tierra y en todo el mundo.

Kevin Adams: Señor, quiero orar por la juventud de esta nación. Quiero orar, para comenzar, por la juventud en nuestras iglesias; la juventud cristiana. Gracias porque hace 31 años me tocaste siendo un adolescente de 17 años. Viniste, entraste a mi vida y me diste una nueva pasión. Tú cambiaste mi vida. 

Padre, oro para que puedas hacer lo mismo con los adolescentes de 16, 17, 18 años… Que no sea solo porque lo necesitan o para que simplemente sean miembros de una iglesia, sino que hagas renacer en ellos un nuevo anhelo. 

Oh Padre, que conozcan lo que significa un nuevo nacimiento, que sus mentes y deseos se transformen; que sean diligentes en hablarles a sus amigos. Oro por un avivamiento entre la gente joven, la gente joven de nuestras iglesias. 

Oro por aquellos que vienen arrastrados por sus padres o abuelos los domingos en la mañana. Oro para que puedan encontrar la verdad por sí mismos y que puedan convertirse en un verdadero movimiento. Oro por la juventud, oh Señor. Tócalos, Dios. Gracias por aquellos a quienes estás tocando. Gracias, Dios.

Al Henson: Señor, oro por los padres. Me pregunto cuánta juventud en nuestras iglesias se ha endurecido hacia tiporque sus padres terrenales los han llevado por el camino errado, no han vivido de manera ejemplar ante ellos, no les han dado amor y no han sido un buen ejemplo.

Oro, en primer lugar, porque te muevas en los padres de todas las iglesias de América; que produzcas en ellos un sentimiento de humildad, quebrantamiento y limpieza de conciencia para con sus hijos. Ayuda a los padres a que puedan ir donde sus hijos y les digan, «no he reflejado la imagen de Cristo y he pecado contra ti», para que la imagen correcta de Jesús sea restablecida en sus hogares y para que los padres puedan tener la conciencia tranquila con sus hijos, con la gente joven a su alrededor. 

Oramos por los hijos e hijas, para que sigan ese ejemplo y puedan dirigirse a su padre y a su madre diciéndoles, «nosotros también te hemos irrespetado y deshonrado». De esta forma podría haber una verdadera reconciliación en el núcleo familiar. Luego, que estos jóvenes puedan crecer en un ambiente —en sus hogares y dentro de la cultura de la iglesia— donde puedan realmente ver a Jesús. 

¿Cuánto de Cristo está escondido de nuestros jóvenes, incluso en nuestra iglesia, Señor? Es nuestro clamor que los jóvenes puedan ver a Jesús en el amor que se manifiestan unos a otros dentro de su familia, y entre los hermanos y hermanas de la iglesia. 

Tú has dicho que los hombres sabrán que somos tus discípulos por la forma en la que nos amamos unos a otros. Señor, nuestros hijos y jóvenes de la iglesia, están creciendo viendo a sus madres y padres quejándose y peleando; hermanos y hermanas discutiendo y en conflicto. Señor, el evangelio está escondido hasta de nuestros propios hijos; ¡los caminos del Señor están escondidos de nuestros propios hijos!

Es por esto que oramos por los adultos de la iglesia para que aprendan a amarse unos a otros y amen a sus hijos. Así sus hijos podrán decir, «puedo ver a Jesús. Veo el amor de Dios. Veo el poder del amor de Cristo cuando nos servimos unos a otros, cuando nos amamos unos a otros y cuando al cometer errores, nos perdonamos unos a otros». 

Señor Dios, clamamos para que Tu Espíritu sea derramado sobre todos nosotros. Luego, el mundo y los jóvenes del mundo verán al Señor, porque ven una iglesia que tiene el poder de cuidarse y amarse mutuamente. 

Oramos en el nombre de Jesús por los hermanos y hermanas, adultos, padres y madres. Detennos hasta que sepamos que podemos encontrar en Jesús el poder para vivir una vida santificada y realmente transformada. No volver a ser impotentes, sino que seamos llenos del poder de Jesús, oramos, Señor. 

Señor, clamamos juntos por estos hermanos y hermanas de toda la tierra. Derrama Tu Espíritu sobre aquellos que han sido presa de estos pecados. Señor, esos que cargan nuestras conciencias y con los que tenemos que lidiar cada día. Derrama Tu Espíritu en las reuniones de estos días, que la iglesia sea verdaderamente avivada, que la iglesia vea vida otra vez, que el mundo pueda ver a Jesús, que el evangelio no sea escondido, te oramos Dios. 

Jim Cymbala: Padre, te pedimos que nos ayudes con los miles y miles de jóvenes barrialesque ni siquiera tienen padre. No tienen padre; nunca han conocido un padre y sus madres no te sirven a ti. A menos que hagas algo, Señor y levantes padres y madres espirituales en el cuerpo de Cristo, estos jóvenes nunca van a tener a alguien que los cuide. 

Te pido por todos los jóvenes de barrios pobres en todo el país. De esos que van a sus hogares y solamente encuentran oposición al tratar de servirte, Señor, solamente oposición y vacío. 

Oro porque hagas algo de lo que ni siquiera sabemos cómo pedir, sino solo con gemidos demasiado profundos para ser pronunciados. Ven, Señor, y haz algo por estos jóvenes de 11, 12, 13, 15, 17… ellos no tienen ninguna esperanza en este mundo a menos que hagas algo a través de nosotros o entre nosotros. 

Por lo que los elevamos hacia ti y oramos para que donde parezca que no hay una solución —en nuestra mente natural— que Tú de manera sobrenatural los nutras y los ames, y los alientes y los discipules. Oramos en el nombre de Jesús.

Al Whittinghill: Señor, para finalizar, quiero orar para que Tú puedas levantar una autoridad bien estructurada que los jóvenes respeten; que hagas caer a los héroes falsos, falsos modelos y las presiones engañosas de sus iguales. Oramos por las autoridades, que puedas rodear a estos jóvenes con trabajadores de Tu cosecha, que abras sus ojos y los desilusiones de la falsedad en la que han puesto su confianza hoy.

Nos hemos percatado de que esta generación, Señor, es como en la época de los jueces, no te conocen y no conocen Tu poder. Oro que puedan ver Tu poder y, especialmente dales la perspectiva correcta de Tu autoridad para que puedan confiar en Ti, amarte a Ti y ser la vanguardia que necesitamos en esta nación. 

Dr. Jerry Kirk: Dios,añoramos ver el derrame de tu Espíritu Santo en nuestras vidas, en nuestros ministerios, en nuestros hogares y ciudades; que despiertes, avives y transformes tu pueblo para que puedas usarnos como creas necesario. Oramos para que lo hagas, Señor. Traemos nuestras vidas a ti. 

Cámbianos de la forma que quieras. Queremos que seas Tú quien gobierne en nuestros corazones, ministerios y en nuestra comunión los unos con los otros. Y que en estas reuniones de oración semanal liberes la plenitud de Tu Espíritu en tu pueblo,de formas radicalmente nuevas. 

Enséñanos a amarnos de una forma que te honre y te agrade. Para ti, Señor Jesucristo sea toda la gloria. En Tu nombre oramos, amén. 

Annamarie: En un mundo donde las malas noticias tratan de robar constantemente nuestra atención, debemos aprender a enfocarnos en la verdad. La próxima semana haremos una breve pausa en nuestro estudio «En busca de Dios», para sumergirnos en el Salmo 37. Acompáñanos aquí, en Aviva Nuestros Corazones.

Invitándote a decir: «Sí, Señor», Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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