Podcast Aviva Nuestros Corazones

Salmo 126, día 9

Carmen Espaillat: Independientemente de la cantidad de buenos programas que tenga una iglesia, esta sigue en necesidad de avivamiento. Con nosotras Byron Paulus, citando a J. Edwin Orr.

Byron Paulus: «El avivamiento, de acuerdo a los registros, llena las escuelas dominicales, aglomera las iglesias, levanta evangelistas, llama a pastores, recluta misioneros, levanta fondos, reúne familias, y libera de vicios».

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Durante estas últimas dos semanas, Nancy ha estado abriendo su corazón con nosotras, compartiéndonos su anhelo por un avivamiento en nuestras iglesias, en nuestras vidas. Ella ha estado enseñando la serie titulada, «El clamor de los cautivos». Hoy estamos en la novena entrega de esta serie de 10 programas. Si te perdiste cualquiera de los programas anteriores, puedes escucharlos, leerlos o dejar tu comentario en AvivaNuestrosCorazones.com.

Hemos escuchado de Byron Paulus en algunos programas de esta serie. Él es el director ejecutivo de Life Action Ministries, la organización matriz a la que pertenece Aviva Nuestros Corazones. Nancy estará hablando acerca de avivamiento con alguien que lo ha experimentado de primera mano.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Byron, por muchos años hemos tenido el privilegio de servir juntos (y con otros de nuestro equipo de trabajo en este ministerio de avivamiento), y creemos que Dios enviará en nuestro tiempo un nuevo despertar, un nuevo mover del Espíritu de Dios, un derramamiento de Su Espíritu sobre nuestra tierra.

Sé que una de las cosas que nos ha motivado a ambos durante todo este tiempo en nuestro ministerio, es conocer lo que Dios ha hecho y la manera en que Él ha derramado de Su Espíritu en el pasado. Y es que en realidad no puedes evitar leer estas historias sin que el corazón sienta esa hambre y sed. Y digas, «Señor, ¿lo harías de nuevo?»

Byron: Después de servir juntos durante todos estos años, pienso que una de las cosas que nos mantiene firmes en el ministerio del avivamiento, son esos relatos de lo que Dios ha hecho a través de la historia.

Nancy: Y no simplemente cosas normales, son más bien extraordinarias. ¿No crees que esa es una palabra que marca lo que es el avivamiento?

Byron: Creo que fue Richard Owen Roberts quien definió el avivamiento como «un movimiento extraordinario de Dios que produce resultados extraordinarios», y este es un historiador auténtico establecido en Chicago. Recuerdo, Nancy, que tan solo de pensar en algunas de las dimensiones históricas, los aspectos extraordinarios del mismo, hice algo que nunca había hecho antes.

Hace un par de elecciones generales fui a emitir mi voto por ausencia. Luego fui a New England, y el día antes de las elecciones, me senté en Northampton, Massachusetts, y oré, «Señor, hazlo otra vez», sabiendo que la verdadera solución no estaba en la Casa Blanca, sino en la casa de Dios, la iglesia.

Nancy: Y claro, Northampton, Massachusetts es significativo en cuanto a la historia del avivamiento.

Byron: ¡Sin duda! Fue allí donde Jonathan Edwards predicó ese famoso mensaje, «Pecadores en las manos de un Dios airado», el cual fue el que en realidad encendió la llama de ese  primer gran avivamiento. Mientras oraba ese día, me di cuenta. Uno de los relatos históricos decía que no quedó un incrédulo a raíz de lo que Dios hizo durante ese avivamiento.

Nancy: Wow.

Byron: No pude evitar pensar…

Nancy: ¡Dilo otra vez!

Byron: No quedó un adulto incrédulo en esa comunidad, como resultado de lo que Dios estaba haciendo en los corazones de Su pueblo y Su iglesia.

Nancy: Trata de imaginarte eso. Servimos en Niles, Michigan, y estoy tratando de imaginarme una comunidad entera, en la que cada persona adulta pone su fe en Cristo. Eso es extraordinario.

Byron: Y la población era de 1,200 personas en esa época, así que por lo menos 1,200 adultos vinieron a Cristo o terminaron siendo creyentes, y piensas en comunidades más grandes aún. Al día siguiente estuve en Newburyport, Massachusetts, una comunidad interesante y pequeña, turística. Pero debajo del púlpito de la Antigua Iglesia Presbiteriana del Sur está enterrado George Whitfield, esa otra gran voz durante aquel primer gran avivamiento.

Así que me senté allí, oré, y solo dije, «Señor, hazlo otra vez». Manejaba de regreso a Boston para tomar un vuelo a casa esa noche, y me vino al pensamiento. Se decía que la población de Boston era de 12,000 para esa época y que en una ocasión 15,000 personas vinieron a ver a George Whitfield compartir el evangelio, sin promoción, propaganda o publicidad, solo el estímulo y el mover de Dios en los corazones de las personas.

Nancy: ¿En una comunidad de 12,000, vinieron 15,000 al servicio?

Byron: No vivimos muy lejos de Chicago. Digamos que la población es de siete millones. Eso serían como nueve o diez millones viniendo juntos a escuchar la proclamación del evangelio. No podemos imaginar o lograr entender algo así hoy en día. Pero el mismo Dios que se movió en ese entonces puede moverse poderosamente hoy en nuestras comunidades y ciudades.

Creo que hemos hablado con frecuencia sobre aquellos expositores del segundo gran avivamiento. Ellos estaban preparados para compartir el evangelio en unos pequeños botes, ya que los barcos grandes traían inmigrantes de todo el mundo. Se colocaban como a una milla de nuestra costa, y la presencia y la convicción de Dios era tan intensa, que literalmente, estos expositores del evangelio eran enviados en estos botecitos para meterse en aquellos barcos inmensos y así llevar a las personas a Cristo, porque no podían ni siquiera llegar a la playa sin estar bajo la convicción de Dios.

Nancy: Wow. Pero imagínate hoy, en nuestra sociedad tan secularizada donde decimos, «la gente simplemente no está interesada en Dios o en las cosas espirituales». Pero cuando el temor de Dios cae sobre una comunidad, el Espíritu de Dios hace ese trabajo en el corazón de las personas. Él es quien los atrae, cosa que no podemos hacer nosotros.

Byron: No, nosotros no podemos. Él puede hacer lo que nosotros nunca podríamos hacer en todos los años de ministerio y de intentos, y el avivamiento es lo que llamo, «el gran compresor del tiempo». En esos breves momentos, Dios hace lo que haríamos en todos nuestros esfuerzos, años y décadas combinados. Y Nancy, recordarás parte de lo ocurrido incluso en el ministerio en el que estamos involucrados, cuando estábamos en un campus una vez con, supongo, unos dos mil estudiantes…

Nancy:  Un campus universitario cristiano…

Byron: …un campus universitario cristiano, y Dios estaba simplemente obrando en los corazones de los creyentes, y pronto Dios trajo un espíritu de arrepentimiento (el don del arrepentimiento del que nos habla la Escritura), y la convicción fue intensa. Y fue simplemente uno de esos momentos en que Dios se deleitó en abrir las ventanas de los cielos, como dijo Isaías, y derramar de Su Espíritu (Is. 44:3)

Hubo más de 400 estudiantes que vinieron al reino, que vinieron a Cristo.

Nancy: Y pienso que ellos probablemente eran jóvenes que habían profesado conocer al Señor, muchos de ellos.

Byron: Pienso que muchos de ellos lo hicieron y crecieron en hogares cristianos. Pero como es el caso en muchas iglesias, algunos estiman que como el cincuenta por ciento de los que asisten a la iglesia no son salvos. Pienso que muchos de ellos hicieron profesión de fe, como de un niño, y en realidad no vinieron a Cristo hasta que en realidad no se enfrentaron a un sentido de la presencia del Dios poderoso, convincente y abrumador en sus vidas.

Nancy: Pienso que otra señal de avivamiento es que aquellos en nuestras iglesias que profesan ser cristianos, pero que no tienen una relación con Cristo, ponen de verdad su fe en Él.  Hemos visto esto dentro de nuestro propio ministerio.

Byron: Pienso que con mucha frecuencia vemos cuando estos incrédulos, muchos de los cuales asisten a la iglesia, en verdad, ven la realidad, la vida de Dios, la honestidad y la apertura, la transparencia y la humildad en los creyentes. Pienso que una de las más conmovedoras experiencias que he vivido en este ministerio del avivamiento, después de treinta años, ocurrió muchos años atrás cuando éramos anfitriones en Michigan, en enero, si te puedes imaginar, mala época del año para esto, en una conferencia para pastores y pastores de jóvenes. Comenzó un lunes y terminó un viernes, y los participantes habían venido de todo el país, y pasaron allí toda la semana.

Yo viajaba con uno de nuestros equipos de viaje. Empacamos el viernes por la noche, manejamos toda la noche, la madrugada del viernes, y todo el día sábado, para iniciar ese tiempo prolongado en una iglesia local en Jacksonville, y así comenzar a ayudar a esa iglesia a buscar la presencia de Dios.

Jamás olvidaré ese primer domingo por la mañana, antes de que se predicara mensaje alguno, cuando yo estaba en un cuarto de oración, un cuarto de consejería, y había un caballero que regresó llorando. Él dijo, «solo tengo que venir a Cristo. Solo tengo que ser salvo». Comencé a sacar la Biblia para mostrarle cómo venir a Cristo, y era obvio que él ya sabía cómo, y dijo, «¿No podríamos orar ahora mismo?»

Así que nos arrodillamos y él tan solo clamó al Señor e invitó a Cristo a su vida, como Señor y Dueño de su vida, se arrepintió de sus pecados. Nos levantamos de nuestras rodillas y él se volvió hacia mí, me extendió la mano y dijo, «Byron, ¿recuerdas quien soy?»

Yo dije, «no»

Él dijo, «bueno, yo estuve en tu conferencia la semana pasada»

Nancy: ¿Allá en Michigan?

Byron: ¡Allá en Michigan! Así que dije: «Bueno, usted debe vivir aquí en Jacksonville y tan solo decidió venir al servicio esta mañana».

Y él dijo, «no, eso no es así»

Entonces dije, «bueno, eres una de esas aves canadienses que vienen al sur en el invierno a visitar, y quisiste venir».

Y dijo, «no, no es así. Vivo en el norte de Indiana». Y dijo, «cuando vi la realidad de Dios en medio del avivamiento y en las vidas de aquellos que tenían un encuentro con el Señor...»

Nancy: ¿En la conferencia?

Byron: En la conferencia, «...caí bajo una convicción muy intensa». Él dijo que, literalmente, el sábado en la mañana se levantó y manejó alrededor de su pequeño pueblo tres veces, se dirigió hacia el sur, se paró en un teléfono público, llamó a su esposa y le dijo, «estaré de vuelta en un par de días. Tengo que entregarme a Jesús».

Manejó todo el día y toda la noche del sábado, llegando allí el domingo por la mañana. Manejó unas 1,000 millas para llegar a Jesucristo. Ahora, tú y yo sabemos que él no tenía que manejar ni una milla para eso. Él podía hacer eso en el norte de Indiana o en cualquier otra parte. Pero el punto es que la convicción de Dios era muy intensa. Y cuando eso sucede, las personas estarán dispuestas a manejar 1,000 millas para llegar a Jesucristo.

Nancy: En verdad hemos visto en algunas reuniones de iglesias locales en las que hemos estado involucrados, no solo a miembros de la iglesia venir a la fe en Cristo, sino también a miembros del personal de la iglesia, las parejas, los diáconos, los ancianos, personas que han ocupado posiciones de responsabilidad dentro de la vida de una iglesia local y que han estado activos, pero que no tenían una relación personal con Cristo.

Byron: Pienso que probablemente recuerdas, puede que hayas estado allí, Nancy, en Houston, Texas.

Nancy: ¡Sí!

Byron: ¿Recuerdas eso?

Nancy: Lo recuerdo.

Byron: Dios se estaba moviendo en los corazones de los creyentes, la convicción se intensificaba, y Dios estaba acelerando lo que hacía, y había un miembro del personal de esa iglesia, y a menudo decimos que cuando Dios en verdad se está moviendo por medio del avivamiento, es más lo que sucederá fuera de las paredes de la iglesia que lo que está pasando dentro de esta. Pero aquí estaba este miembro del personal manejando por la autopista, las congestionadas autopistas de Houston, cuando cayó bajo la convicción de Dios sobre lo perdido que estaba. Se salió al lado de la carretera e invitó a Cristo a su vida, viniendo a Cristo en el borde de una autopista de Houston.

Nancy: Wow. Y a propósito, conocí a su hija no hace mucho tiempo.  Según recuerdo, ella vino y me recordó esa historia. Ella era, no puedo recordar bien; era joven cuando su papá puso su fe en Cristo durante esa serie de reuniones, y ahora ella es una mujer adulta, la próxima generación, buscando al Señor y caminando con Él como resultado de lo que Dios hizo en la vida de su papá.

Byron: Pienso que es simplemente el rebosamiento quizás, Nancy, ya sean mujeres, hombres o líderes en la iglesia. Cuando somos honestos y abiertos, hay algo en eso, y es que Dios mora allí. Recuerdo que en Isaías 57:15 hay realmente dos tipos de personas. Él habita en dos lugares: Él habita en el cielo, el Alto y Sublime. Y Él dice, «Yo habito en las alturas, pero también con el quebrantado y humilde de espíritu (parafraseado)». Solo pienso que cuando la gente ve ese quebrantamiento y esa contrición de espíritu, el corazón arrepentido, las personas son atraídas a eso. Entonces el poder de Dios descansa en esa persona.

Estuvimos en Florida hace varios años, y si tenemos tiempo aquí, quisiera leer el increíble relato de una mujer que tuvo un encuentro con Dios, y el fruto y resultado del mismo. Ella conoció al Señor en sus treinta, pero dijo que nada había sucedido en su vida que haya tenido un impacto más grande, que ser salva a los treinta años de edad, que cuando tuvo un encuentro con el Señor en  avivamiento. Dios comenzó a liberarla de su pecado y ella tuvo un encuentro con el Señor. Así que quería compartir con nosotros el fruto obtenido durante los cinco meses siguientes. Ella dijo:

«Primeramente, dejé de fumar después de cuarenta y tres años, y no utilicé métodos creados por el hombre. El poder de la oración lo logró. Lo segundo, y más importante, fue la salvación de mi hijo. Le pedí específicamente que mis hijos, Robert y Jeff, vinieran a Cristo. (Y Jeff fue salvo tan solo cinco meses después de que ella tuvo ese encuentro con el Señor y fue bautizado el domingo de resurrección).

No puedo expresar el gozo que sentí al ver la respuesta llegar después de diecinueve años de oraciones y lágrimas. Hubo una lista de cosas adicionales que comenzaron a ocurrir. (Y esto sucedió en su familia entre la Navidad y el mes de febrero).

Mi cuñado fue salvo; mi madre fue salva; mi sobrina fue salva; mi sobrino y su esposa rededicaron sus vidas. Mi hija rededicó su vida. El prometido de mi hija fue salvo. La amiga de mi hija fue salva. Mi nieta fue salva y bautizada. Mi esposo, creciendo espiritualmente. La hermana del prometido de mi hija fue salva; mi hijo, salvo; la prometida de mi hijo y la hija de ellos y su prometido, salvos... (y sigue más y más). Y todo esto porque fui obediente y me encontré con Dios en el avivamiento. A Dios sea la gloria. Él es maravilloso».  

Nancy: Wow. Cómo quisiéramos ver eso. Eso es simplemente el desbordamiento de lo que Dios hace en un corazón avivado y la manera en que puede impactar a muchos.

Byron: Sabes, históricamente, a medida que pensamos en el desbordamiento de un avivamiento, pienso que fue durante el Primer Gran Avivamiento donde se dice que una sexta parte de la población vino a Cristo, en un corto período de tiempo, quizás de unos tres o cuatro años, como resultado del fruto del primer gran avivamiento.  Estaba pensando una vez, «¿Y qué si eso ocurriera hoy día?»

Nancy: Como sé que eres un hombre al que le gustan los números, apuesto a que te divertiste tratando de calcularlo.

Byron: Así lo hice, en cierto sentido, ya que mis estudios fueron en finanzas y negocios. Calculé que serían como cuarenta o cincuenta millones de personas que vendrían a Cristo hoy en los Estados Unidos, si Dios se moviera como lo hizo en ese primer gran avivamiento. Puedes imaginarte lo que podría hacer la iglesia en hoy con otros cincuenta o sesenta billones de dólares al año para propagar el evangelio, sin mencionar a todas las personas y su tiempo, y ahora...

Nancy: Y las personas que darían sus vidas.

Byron: Exacto. Así que cuando Dios se mueve en el avivamiento (y has hablado de eso con frecuencia), muchos, muchos de los movimientos misioneros de hoy nacieron de esas temporadas de avivamiento. Aquellos con los que estamos familiarizados fueron nacidos y nutridos y crecieron, y su carga fue el resultado de lo que Dios estaba haciendo de manera nueva en sus propios corazones.

Nancy: Recuerdo que nuestro amigo J. Edwin Orr, que ahora está con el Señor, acostumbraba hablar sobre todas las cosas que pasarían en la iglesia, que nosotros queremos que pasen. Tenemos programas, pero el avivamiento tiene maneras de lidiar con tantos asuntos diferentes.

Byron: Me encanta compartir lo que le dijo a un grupo de pastores y líderes, con respecto a eso, y me gusta leerlo con frecuencia, y hasta lo traje conmigo. Permíteme tan solo leer su carga y su visión y una comprensión de los caminos de Dios en el avivamiento. Él dijo:

Una vez pedí en una conferencia de pastores, maestros, evangelistas y obreros, que especificaran la necesidad más grande de ese tiempo. Uno dijo, «de seguro que es la gran comisión: evangelizar a aquellos que nunca han escuchado». Otro insistió, «la escuela bíblica. Si perdemos a la próxima generación, lo habremos perdido todo». Otro replicó, «el entrenamiento para el ministerio». Y aun otro dijo, «la mayordomía». Y así por el estilo.

  1. Edwin Orr preguntó: ¿Si combatiéramos cualquiera de estos problemas, se resolverían los otros? ¿Si promoviéramos la mayordomía correcta, se resolvería el problema de la adicción a las drogas? ¿Si llenáramos las escuelas dominicales, reclutaríamos misioneros automáticamente? Ellos estuvieron de acuerdo en que, aunque las necesidades estaban relacionadas entre sí, eran diferentes.

Entonces dijo: ¿Habrá algo que pueda tener un impacto en todos los problemas a la vez? Ellos pensaron que no. Pero sí lo hay. El avivamiento, según los registros, llena las escuelas dominicales, aglomera las iglesias, levanta evangelistas, llama a pastores, recluta misioneros, levanta fondos, reúne familias y libera de vicios.

Nancy: Wow. Wow.

Byron: Entonces es la sombrilla que lo cubre todo. Si Dios se moviera hoy, muchas de las cosas en las que invertimos tiempo, esfuerzo y dinero vendrían como resultado de ello.

Nancy: ¿Recuerdas ese artículo en Selecciones del Reader’s Digest hace varios años acerca de la ciudad más bondadosa de Estados Unidos?

Byron: Sí, lo recuerdo, y fue uno de los artículos más fascinantes que he leído.

Nancy: Eso muestra realmente el despertar general que produce el avivamiento, incluso en una comunidad; la diferencia que hace.

Byron: En verdad que sí, y probablemente ya hace unos diez años que apareció ese artículo, pero se titulaba, «La ciudad más bondadosa». Y lo que pasó fue que la Universidad de California decidió hacer una encuesta para tan solo averiguar donde estaba la ciudad más bondadosa en Estados Unidos. Así que se vistieron de ancianas para ver si alguien les ayudaba a cruzar la calle, o si alguien levantaba algo del piso que a ellas se les cayera.

Iban por todas las ciudades de Norteamérica haciendo esto, y a propósito, antes del 9-11, dijeron que la ciudad menos bondadosa era la ciudad de Nueva York. Creo que eso ha cambiado desde ese entonces.

Descubrieron que la ciudad más bondadosa era en realidad Rochester, Nueva York. Cuando leí eso, pensé, «cuando haces una encuesta así, de seguro encuentras que alguna ciudad encabeza la lista». Pensé, «sí, en la que se invierten nuestros impuestos».

Pero entonces seguí leyendo el artículo y descubrí que habían conducido una encuesta similar hacía cincuenta años, y para ese entonces la ciudad más bondadosa de Estados Unidos era Rochester, Nueva York. Entonces sintieron curiosidad.

Enviaron a todos los investigadores de regreso a Rochester y miraron todos los archivos en los museos y sociedades históricas, tratando de descubrir por qué, en un período de cincuenta años, Rochester, Nueva York, era la ciudad más bondadosa de Estados Unidos.

Esto es lo que descubrieron. En 1827, Charles Finney estuvo allí. Y Charles Finney realizó una campaña de avivamiento, y Dios se movió tan poderosamente en esa ciudad que desde esa fecha hasta hoy, salen más contribuciones por persona de Rochester, Nueva York, que de cualquier otra ciudad en Estados Unidos.

Puede que recuerdes que leí eso, y que corrí a casa y busqué la autobiografía que tengo de Finney, y tuve que ver si Charles Finney tenía algo que decir al respecto. Esto creó en mi corazón una gran esperanza por las comunidades de toda nuestra nación porque Charles Finney fue invitado a tres lugares: Nueva York, Filadelfia, y Rochester. Nueva York y Filadelfia se veían prometedoras, pero Rochester tenía una iglesia pequeña. Pero había un grupo de personas en esa iglesia que simplemente tenía una carga, una pasión, tenía esperanza, tenía fe de que Dios se podía mover en su comunidad.

Entonces Finney reunió a sus consultores, su equipo, sus guerreros de oración, y dijo, «¿A dónde debemos ir?» Y una y otra vez volvían y decían, «a Nueva York, quizás a Filadelfia, pero no a Rochester». Así que, literalmente, él y su comitiva salieron para Nueva York.

Pero Finney no pudo dormir esa primera noche. Dios le seguía diciendo, «Rochester, Rochester, Rochester». Entonces fue en esa ocasión, a la mañana siguiente, que reunió a todo su equipo y les dijo, «estamos cambiando de dirección. No vamos a Nueva York; vamos a Rochester».

Nancy: Al lugar con menos posibilidades.

Byron: El lugar con menos posibilidades. La iglesia se había dividido y separado y había toda clase de problemas en la iglesia. Pero fue en esa ocasión cuando Dios se movió tan poderosamente, y estamos leyendo sobre eso en Selecciones del Reader’s Digest, creo que eran 167 años después para ese entonces. Pero sabes, a menudo pienso, ¿Dónde está ese próximo lugar con menos posibilidades?

Y en verdad, no es el de menos posibilidades para Dios. ¿Dónde está ese corazón que ha preparado Dios? ¿El terreno de un corazón? En este caso fue tan solo un anciano y dos más que Dios había preparado para el hambre, la sed y el anhelo de sus corazones por el avivamiento. Me pregunto cuál será ese próximo lugar del cual estaremos leyendo de aquí a unos 167 años en Selecciones del Reader’s Digest de ese tiempo, la ciudad considerada como la más bondadosa porque Dios se movió allí y trajo un avivamiento.

Nancy: Así es. Byron, solo quiero decir que es un gran privilegio para mí el ser parte de este ministerio, y de tenerte a tí y a Sue con nosotros en el estudio hoy. Es un privilegio el ser parte de un ministerio que está comprometido con la misma misión que Dios ha puesto en mi corazón desde que era niña: creer que Dios nos avivará de nuevo que enviará un avivamiento a su iglesia, a esta nación y al mundo. Y tú eres un gran mentor y ejemplo en la misión total del avivamiento, no sólo un gran jefe, tú y Sue han sido grandes amigos para mí.

Pero considero un gran privilegio el que sirvamos juntos, y espero que muchos de nuestros oyentes sean animados por lo que has compartido hoy de tan solo creer que Dios hará una nueva obra de gracia en sus propios corazones, en sus propias iglesias.

Tenemos muchos pastores escuchando, o esposas de pastores, o personas que podrían querer obtener información para compartir con su pastor para animarle a considerar el traer uno de los equipos de Life Action a sus iglesias en los Estados Unidos. Si tu iglesia se encuentra en Estados Unidos o en Canadá, puedes obtener más información visitando LifeAction.org.

Carmen: Byron Paulus ha mencionado algunas de las cosas increíbles que él ha visto cuando Dios visita a Su pueblo. Él ha compartido con nosotras acerca de las verdades básicas que él y el equipo de Life Action han aprendido acerca del avivamiento a través de los años.

Si te interesa aprender más acerca del tema, y no solo teóricamente sino buscar a Dios con todo tu corazón, Nancy DeMoss de Wolgemuth y Tim Grissom tomaron esos principios que escuchamos acerca del avivamiento y escribieron un libro práctico titulado, «En busca de Dios». Este te guiará en el proceso de estudiar acerca del avivamiento personal. Descubrirás que el poder de la Palabra de Dios transforma vidas, relaciones y comportamientos.

Este libro de trabajo te ayudará a identificar áreas de pecado en las que has estado tropezando. Te ayudará a experimentar la libertad de tener una conciencia limpia, y a crecer en piedad en las diferentes áreas de tu vida. Obtén tu ejemplar de «En busca de Dios» en tu librería cristiana favorita.

Mañana, escucha más de parte de Byron en la continuación de la conversación que iniciamos hoy. Hablaremos acerca de lo peligrosa que es la amargura, y acerca de lo que sucede cuando una persona que ha estado amargada experimenta avivamiento.

Ahora, cerremos en oración con Nancy. Te animo a que más que escucharla, hagas tuya esta oración.

Nancy: Oh, Señor, no nos permitas olvidar el impacto de lo que has venido diciendo y haciendo en nuestros corazones en el día de hoy. Y a medida que salimos de este lugar, preserva la semilla que ha sido plantada en nuestros corazones. Oro Señor para que las semillas que Tú plantaste, echen raíces y produzcan fruto. No sabemos, pero que este pueda ser el momento, el lugar y el día que Tú has escogido para dar a luz lo que podría ser un avivamiento genuino en algún corazón, en algún hogar, en alguna iglesia representada aquí. Señor, efectúa y lleva a cumplimiento todo lo que Tú has empezado en nuestros corazones en estos momentos. Lo pido en el nombre de Jesús, amén.

Carmen: Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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