Podcast Aviva Nuestros Corazones

Annamarie Sauter: Si eres madre, te puede parecer como que tu trabajo nunca termina.  Siempre hay un plato más que lavar, una boca más que alimentar, un juguete más que recoger.  

Con nosotros Nancy DeMoss de Wolgemuth compartiendo cómo hacer que nuestro trabajo sea más fácil.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Cualquier cosa que hagamos por amor a Dios y a los demás hace que la carga sea más ligera. ¿No te has dado cuenta de que esto es verdad?  Las cosas adquieren una perspectiva diferente cuando las hacemos con un corazón dispuesto.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

¿Cuál es la labor más grande e intimidante que estás enfrentando en este momento? Hay una forma de lograr que esa labor sea más manejable …. Consiste en reconocer que estas trabajando para la gloria de Dios. Ayer, Nancy comenzó a describir algunas formas de trabajar que son exclusivamente femeninas. Ella volverá a retomar el tema hoy, en esta serie titulada, “La mujer contracultura: Una vista fresca a Proverbios 31”.

Nancy: Permítanme leerles una carta que recibí de una amiga no hace mucho.  Ella decía:

Nancy, cuando leí tu carta que contenía tu agenda, pensé, “Oh Fran, Nancy tiene una gran vida- es tan emocionante, con tantos viajes.  Y yo ¿qué haré este verano?”

Sentada en la mesa de la cocina, pensé, “Vamos a escribir lo que he hecho durante este mes para darme cuenta qué he hecho y que haré”. Este es un ejercicio realmente valioso para ver cuán ocupadas están las Madres -con M mayúscula- con todas sus tareas.  Todas estas tareas,  aparentemente mundanas, demuestran el amor por nuestros hijos.

Tareas como coser cientos de etiquetas en cada par de medias y ropa interior, toallas, camisas y todas esas otras cosas que sabrás que no volverás a ver después que hayan ido al campamento- el gran devorador de los artículos que vienen de la casa.  Tareas como escribir la dirección y poner los sellos a diez sobres pequeños para diez cartitas, una para cada día, para los abuelos, mamá y papá, primos, dispersos en otros campamentos alrededor del país- para luego esperar ansiosamente cada día esa cartita en el buzón y finalmente abrirla el día que los niños llegan.”

Pues bien, mi mes continúa con mucha diversión con un clima de 100 grados F en los encuentros de natación de verano. (Beau -su hijo adolescente- nada).  Cada martes hay un ritual que practican las familias como las nuestras… de ir a encuentros de natación que duran desde las 6 p.m. hasta alrededor de las 9:30 p.m.  Por supuesto la ironía de estos encuentros de natación es que si te das cuenta empiezan los ejercicios de calentamiento a las 4:30pm cuando los encuentros realmente empiezan a las seis.  Puede ser que tu hijo nade en tres eventos y hasta dos relevos por un total de 3 minutos en toda la noche.  Así que te pasas cuatro o cinco horas bajo un sol abrasador para un total de sólo dos minutos, y 26 segundos en toda la noche.

Pero qué gozo, qué profunda alegría, cuando Beau termina con fuerza, sale de la piscina y todo empapado mira fijamente a Mamá (con M mayúscula), sonríe y se acerca buscando un gran abrazo- realmente todo valió la pena.  

El Día de los Padres invitamos a los abuelos a comer helado y bizcocho hechos en casa.  Leí del diario de George Washington, el tema “El Padre de Nuestro País” y también leí de las Escrituras temas sobre hijos, padres y abuelos.  Luego cada persona en la mesa compartió algo que su Padre le había dado, una bendición espiritual o algo así. Qué momento tan precioso.

Ella habló de cómo su madre compartió algo sobre su padre; su padre a la vez compartió algo sobre su padre. Luego la pequeña Mary Scott compartió cómo su papá le ha regalado cosas que cuestan dinero, pero el mejor regalo era el regalo gratuito de Jesús.  “Oh Nancy”,  dijo Fran, “qué mes tan rico he tenido”.

Ella está descubriendo el valor, el significado y la maravilla de ser una mujer dispuesta que trabaja con sus manos.  Qué retrato de la mujer de Proverbios 31: La mujer que tiene un corazón de virtud y excelencia, tiene fortaleza espiritual y un carácter piadoso.  Luego vemos como este carácter se manifiesta en su vida y  en el contexto de su hogar. Hemos estado viendo el verso 13 de Proverbios, capítulo 31, y seguimos expandiendo un tema que se ve en todo este pasaje.

El verso 13 dice: “Busca lana y lino, y con agrado trabaja con sus manos.” Hablamos acerca de lo duro que trabaja esta mujer.  Ella es diligente.  Ella es industriosa y podrás ver este tema de principio a fin en el capítulo. No hay nada de  pereza en ella.  Su trabajo está centrado en su casa, particularmente durante los años de tener los hijos y criarlos, pero también después mientras ella construye un hogar para su familia.

Quiero señalar otra palabra que encontramos en ese verso.  Con agrado ella trabaja con sus manos.  La Nueva Versión Internacional dice: “y gustosa trabaja con sus manos”.  Literalmente significa con el deleite de sus manos, y esto sugiere -aunque no lo creas- que ella realmente disfruta su trabajo. Ella lo hace con gozo.  Pone sus manos a trabajar gozosamente.

Esto no implica que las tareas eran inherentemente gozosas en sí mismas. Si eres madre o has sido esposa durante un tiempo, a menos que te encante la cocina, probablemente te ha pasado que hay días cuando el preparar tres comidas al día y luego limpiar y recoger después de los almuerzos se convierte en toda una labor.

Pero aquí encontramos una mujer con un corazón alegre y dispuesto que le proporcionaba significado a su trabajo. Gustosa pone sus manos a trabajar.  Esto habla de su actitud hacia el trabajo.  No tan solo trabaja arduamente en su hogar sino que trabaja con gusto y corazón contento. Se siente animada con sus tareas.

En Eclesiastés capítulo 9 leemos: “10Todo lo que tu mano halle para hacer, hazlo según tus fuerzas; (LBLA Eclesiastés 9:10). Para esta mujer su trabajo no es duro.  No es una labor pesada, aunque ella ciertamente lo podría ver así. Ha escogido tener una actitud diferente con respecto al trabajo pues ella ve los resultados finales.  Ella ve el propósito de ese trabajo.  Ella ve el significado y la motivación detrás de esa tarea. Es el amor.  Es el amor por los demás.  Es el amor a Dios.  Es ese amor a Dios el que la motiva a trabajar con sus manos, a limpiar alrededor de la casa y proveer comida y ropa.  Todo es motivado por el amor.  

Eso no necesariamente hace que su trabajo sea mas fácil, pero cualquier cosa que hagamos por amor a Dios y los demás, hace la carga más ligera.  ¿No te has dado cuenta de que esto es cierto? Cuando lo haces con un corazón dispuesto adquieres una perspectiva diferente; no estás viviendo para ti misma, sino que vives para los demás.  Tu mayor gozo lo encuentras cuando sirves amorosamente a los demás. 

Ahora bien, no estoy tratando de ponerle romanticismo a una tarea manual pesada y de servicio. Tampoco estoy diciendo que no eres una mujer piadosa si no restriegas el piso cantando.  Existen momentos en nuestras vidas cuando tendremos que hacer cosas porque simplemente hay que hacerlas.  Pero hay algo que deseo que tengas mientras trabajas y mientras yo trabajo: un corazón dispuesto y alegre.

Un comentario de Proverbios 31 dice: “Tan solo el amor puede hacer que este servicio diligente sea dulce y placentero.  Cuando falta el amor, este trabajo se convierte en una labor dura y pesada.” Algunas de ustedes ya conocen el nombre del hermano Lawrence.  Era un monje del siglo 17 cuyo trabajo en la orden religiosa donde pertenecía era la cocina.  Pero aprendió a hacerlo con un corazón alegre, por amor a Dios.  De hecho escribió La Práctica de la Presencia de Dios, un clásico que encuentro tan alentador para nosotras las mujeres mientras trabajamos.

Él escribió: “Mi tiempo de trabajo no difiere tanto de mi tiempo de oración.”  Debemos tener en cuenta que su tiempo de trabajo era trabajar en la cocina -trabajar con el equipo de cocina y limpiar- en esto consistía su empleo.  Él dijo:”  Mi empleo, mi trabajo, no difiere de mi tiempo de oración, ahí en medio del bullicio y desorden de mi cocina, mientras varias personas piden varias cosas al mismo tiempo.”  

¿Parece algo que te sucedería a ti? Para algunas de ustedes que son mamás, ¿no les es usual que en casa varias personas las llamen al mismo tiempo para cosas diferentes?  El dijo: “En medio de todo ese bullicio y desorden, poseía a Dios tranquilamente como si estuviese de rodillas en oración.”

¡No es maravilloso!  Pero les diré que él no empezó de esta manera.  Si lees La Practica de la Presencia de Dios, verás que para él esto fue un proceso. Pero esa labor manual y servicial es consagrada y santificada cuando la ofrezco en ofrenda a Dios.  

Como madre podrás pensar que en medio de toda la limpieza, la recogedera, la cocina, la compra y todo lo demás que haces para ayudar a la familia en el hogar, que puedes habitar con Dios con la misma tranquilidad que lo haces cuando estás de rodillas con tu Biblia abierta en oración , porque haces tus tareas como para el Señor, con un corazón dispuesto.

El  verso que me ha venido a la mente es aquel en el que Pablo dice en 2da de Corintios, capítulo 12: “Y yo muy gustosamente gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré por vuestras almas.” (2 Corintios 12:15). ¿Y el apóstol Pablo? Él tenía un trabajo glamoroso. Siempre pensamos que el trabajo de otro es más glamoroso que el nuestro.  Pablo dijo: “No importa lo que me cueste, lo haré alegremente porque el propósito de mi vida es gastarme por ustedes.”  Ese es el propósito de mi vida: glorificar a Dios gastándome por vuestras almas.  Y todas ustedes que son  esposas y madres, de esa manera glorifican a Dios, gastándose y entregándose por los demás.  

Así que lo harás.  La pregunta es: ¿Lo vas a hacer con gusto o lo vas a hacer con resentimiento?  Cuando habló de hacer el trabajo de su padre, Jesús dijo: “  8me deleito en hacer tu voluntad, Dios mío”.   Recientemente mientras pensaba en esta frase me di cuenta de que tarde o temprano generalmente me someto a la voluntad de Dios, pero a menudo no me deleito en la voluntad de Dios.  

Si quiero ser como Jesús, entonces necesito orar: “Oh Señor, dame un corazón que se deleite en servir, que se deleite en trabajar para ti, que se deleite en gastarse en favor de los demás.  Si ésta es Tu voluntad para mi vida, si éstas son labores asignadas por ti, entonces ayúdame a hacerlas con gozo.  Ayúdame a trabajar gustosamente con mis manos.  

Muchas veces me he apropiado de una oración que hay al final del Salmo 90.  Vamos a elevar esta oración al Señor: 16 ¡Sean manifiestas tus obras a tus siervos, y tu esplendor a sus descendientes! 17 Que el favor[a] del Señor nuestro Dios esté sobre nosotros. Confirma en nosotros la obra de nuestras manos; sí, confirma la obra de nuestras manos (Salmo 90:16–17, Nueva Version Internacional).

Annamarie: Nancy DeMoss de Wolgemuth volverá de inmediato con la segunda parte del programa de hoy. Hablará de manera más específica sobre lo que significa “la obra de nuestras manos”.  ¿Qué pensamientos o nuevas ideas han venido a tu mente en la medida en que Nancy comparte esta serie acerca de Proverbios 31? Visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com y déjanos saber tus opiniones e ideas.

Te recuerdo que en nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com encontrarás muchas herramientas que te ayudarán a crecer en tu caminar con el Señor. También encontrarás publicaciones diarias, videos, información sobre nuestros próximos eventos; y podrás interactuar con otras oyentes como tú que han dicho, “Sí, Señor”. Además de la página, puedes interactuar también en nuestra página de FaceBook. Allí también recibirás aliento a través de los mensajes diarios.

Estamos tan agradecidos a Dios por lo que está haciendo a través de este ministerio. Son muchas las mujeres que nos escriben para dejarnos saber cómo estos mensajes les han bendecido, ¡anímate tú también a compartir tu testimonio con nosotras!

Bien, de manera particular quiero recomendarte el folleto que nuestro equipo ha preparado para ti titulado “Un retrato bíblico de la feminidad”—es excelenete para acompañar esta serie.  Es fácil de leer e introduce el tema de la feminidad bíblica de manera clara y concisa. Obténlo de manera gratuita en nuestra página, AvivaNuestrosCorazones.com.

Ahora volvamos a la enseñanza de Nancy acerca de la importancia que tiene el trabajo de una mujer.

Nancy: Me resulta interesante que en Proverbios 31 encontramos seis referencias a las manos: verso 13, verso 16, verso 19, verso 20 y verso 31. Específicamente en los versos 13 y 19 tenemos una mujer que consigue lana y lino como materia prima para trabajarlos con sus manos y convertirlos en hilo, luego en tela y finalmente en ropa.

Al notar todas las referencias en este pasaje a lo que hace con sus manos (dependiendo de la traducción que estés usando se hará referencia al trabajo de sus manos, el fruto de sus manos, la ganancia de sus manos) me pregunto: ¿Cuál es el significado de todas esas referencias al trabajo de sus manos?  Luego empiezo a pensar en otros pasajes bíblicos donde se hace referencia a las manos.  Estos pueden arrojar un poco de luz a medida que estudias la Palabra de Dios.

Bíblicamente, existe un significado especial con respecto al trabajo de nuestras manos.  El Salmo 8:3 (NVI) nos dice que los cielos son la obra de Sus dedos y cuando se cita nuevamente este pasaje en Hebreos 1:10, dice: “y los cielos son la obra de tus manos”  El Salmo 8:6 dice que Dios formó al hombre y “Tú le haces señorear sobre las obras de tus manos; todo lo has puesto bajo sus pies” (LBLA).

Esta tierra es obra de las manos de Dios.  El Salmo 111:7 nos dice que las obras de Sus manos son justicia y verdad.  También sabemos que Jesús trabajó con Sus manos.  Creció como el hijo de un carpintero y con certeza hizo las tareas propias de un carpintero con Sus manos. También usó Sus manos como medio de bendición para los demás. En Mateo 19:15 vemos que puso Sus manos sobre los niños.  En Lucas 24:50 cuando Jesús se preparaba para ascender a los cielos después de Su resurrección, las Escrituras señalan: “y alzando Sus manos los bendijo”.  Bendijo a Sus discípulos.  

Los apóstoles trabajaron con sus manos. En 1 Corintios 4:12 el apóstol Pablo dijo: “nos agotamos trabajando con nuestras propias manos;”  Hechos 20:34

De nuevo en Hechos 20:34 Pablo al hablar con los ancianos de Éfeso les dice: “Vosotros sabéis que estas manos me sirvieron para mis propias necesidades y las de los que estaban conmigo” (Hechos 20:34).

¿No te resulta interesante notar que el gran apóstol Pablo, autor de 13 cartas del Nuevo Testamento, no tenía a menos el trabajar con sus manos? Trabajar con nuestras manos es la cura, el antídoto de la haraganería, del robo y de toda inutilidad. Por eso leemos en Proverbios 21 que las personas haraganas no trabajan con sus manos.  “El deseo del perezoso lo mata”, dice Proverbios, “porque sus manos se rehusan trabajar; todo el día codicia, mientras el justo da y nada retiene” (Proverbios 21:25-26).

¿Ves la diferencia? Los perezosos siempre quieren obtener.  Quieren estar del lado de recibir.  No trabajan para dar.  Quieren recibir.  Y finalmente, si no pueden obtener lo que desean, esto puede hacer que roben a causa de su pereza.  Pero las personas que son trabajadoras están dispuestas a trabajar con sus manos para poder tener algo que darles a los demás.  Ese es el corazón de esta mujer virtuosa.

Leemos en 1ra de Tesalonicenses capítulo cuatro que Pablo les insta: “que tengáis por vuestra ambición el llevar una vida tranquila, y os ocupéis en vuestros propios asuntos y trabajéis con vuestras manos… a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada” (1 Tesalonicenses 4:11–12).

Ahora, esto es algo serio porque Pablo no sólo está diciendo que es algo que debemos considerar hacer, trabajar con nuestras manos en las tareas que debamos hacerlo.  En 2da de Tesalonicenses capítulo tres dice que había algunos en la iglesia que eran perezosos; no trabajaban con sus manos.  Y Pablo dijo: “miren nuestro ejemplo.  No comimos de gratis el pan de nadie, sino que trabajamos con fatiga y trabajo día y noche, para que no fuésemos una carga para ustedes, sino más bien un ejemplo que ustedes pudieran seguir” (2 Tesalonicenses 3:7–8, parafraseado).

“No se cansen de hacer el bien” (Gálatas 6:9, parafraseado). Esta es una buena palabra para las madres, ¿no?  Sigue diciendo: “Y si alguno no obedece nuestra enseñanza en esta carta, señalad al tal y no os asociéis con él, para que se avergüence” (2 Tesalonicenses 3:14). No es algo que sólo vamos a modelar en nuestros hogares, sino que es algo importante que deben enseñarles a sus hijos.  Sus hijos necesitan aprender cómo trabajar y cómo tener una ética de trabajo, pero también a trabajar de manera práctica.

Algunas de ustedes encontraron que cuando se convirtieron en esposas y madres no tenían las destrezas prácticas que debían saber para satisfacer las necesidades de sus familias en términos de comida, ropa, hacer compras, administrar y organizar la casa, limpieza.  Algunas de estas destrezas ustedes tuvieron que aprenderlas. Y déjenme decirles, si todavía no saben hacer estas cosas, si todavía no tienen las destrezas, busquen una mujer que sí las tenga y pídanle que las ayude a aprender.

Tal vez pienses: “me sentiría muy avergonzada de decirle a una mujer que no sé cómo organizar mi casa, o que no sé cómo limpiar la casa o que no sé cocinar.’” Es mejor pasar vergüenza y buscar a alguien que te sirva de mentora y te ayude a aprender esas destrezas, que pasar por la vida sin completar parte del llamado de Dios para tu vida.

Pero madres, asegúrense de que sus hijas estén aprendiendo esas habilidades para que cuando tengan su edad no tengan que admitir que no saben cómo hacer las tareas básicas del hogar.

Bueno, hay tantas formas en que una mujer en el contexto del hogar puede usar sus manos.  Hice una lista de algunas, y ustedes pensarán en otras: coser y remendar la ropa, las cortinas, las sábanas.  Limpiar – lavar los platos, la ropa, bañar a los niños, limpiar los baños, los pisos, limpiar cosas derramadas. Y siempre hay mucho que hacer con las manos, recoger, cocinar, hornear, preparar los alimentos, comprar, manualidades para embellecer el hogar: pintar, estêncil, jardinería, sembrar, sacar las yerbas malas, ocuparse del jardín.

Trabajar con tus manos: arreglos florales, bordado, escribir notas motivadoras- esa es una forma de usar tus manos para ministrar gracia a los demás.  Y a propósito, empieza en casa con esas notas motivadoras.  Algunas de ustedes tienen mucho talento para escribir notas de agradecimiento y de motivación, pero ¿le escriben a sus esposos e hijos estas notas de motivación?

¡Usa tus manos! Llevar las cuentas, esto puede ser parte de tu área en la casa.  Es algo que puedes hacer con las manos para ayudar a ministrar gracia a tu familia. Cuidar los niños enfermos, trenzar el pelo, cortar el pelo, todo tipo de peinados, llevar a los niños a la escuela, a las clases de piano, a las clases de deportes.  Esta mujer busca lana y lino, busca la materia prima que necesita, y luego trabaja gustosamente con sus manos.

Déjenme pedirles que se detengan un momento y miren sus manos.  Sólo mírenlas.  Si eres una mujer de Proverbios 31, o te estás convirtiendo en una, como tenemos el compromiso de hacerlo juntas, tus manos tal vez no sean las manos de una modelo.  Puede que no tengas las uñas perfectamente arregladas.  Pero déjame preguntarte lo siguiente: ¿Son manos que sirven? ¿Son manos que se usan para bendecir y ministrar de forma práctica a las necesidades de los demás?

Si lo son, entonces aunque no sean manos bellas, son manos como las del Maestro.  Las manos de Cristo fueron clavadas a la cruz.  Él lo soportó, por amor, por tener un corazón de siervo, por el Evangelio, por el plan de redención.

Cuando le sirves a tu familia con tus manos, cuando trabajas con tus manos, cuando limpias y cocinas, no importa lo que hagas con las manos en la casa, lo estás haciendo por el Evangelio.  Lo estás haciendo para que tus hijos puedan saber cómo es Jesús, para que sean atraídos hacia Jesús, para que quieran conocerlo.

Hay una hermosa palabra de motivación en 2do libro de Crónicas capítulo 15.  El profeta vino al Rey Asa.  Asa era un hombre que tenía un corazón para Dios, y deseaba establecer reforma en las naciones que necesitaban desesperadamente ser reformadas, pero era un trabajo difícil.

Hubiera sido fácil para Asa cansarse y darse por vencido.  Dios le envió al profeta para decirle lo que quiero decirles a ustedes hoy.  Él dijo: “Más vosotros esforzaos y no desmayéis, porque hay recompensa en vuestra obra.” (2 Crónicas 15:7).

Déjenme decirlo de nuevo.  “Más vosotros, esforzaos y no desmayéis porque hay recompensa en vuestra obra”, si la haces como para el Señor.

Así será.

Annamarie: La Biblia es tan práctica.  Nancy DeMoss de Wolgemuth nos ha estado explicando cómo Proverbios 31 se relaciona con todo el trabajo que tendrás esta semana.  El programa de hoy es parte de una serie llamada La mujer contracultura, es un estudio fresco y profundo de Proverbios 31, y una exploración de la feminidad bíblica.

Ahora, si no conoces la frase “feminidad bíblica”, espero que explores el tema en un libro escrito por Nancy y otras sabias escritoras llamado, “Atrévete a ser una mujer conforme al plan de Dios”. Por una donación de cualquier monto, de modo que podamos continuar produciendo estos programas y muchos otros recursos en español, te enviaremos una copia de este libro. Visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com para dar tu ofrenda y en agradecimiento te enviaremos el libro “Atrévete a ser una mujer conforme al plan de Dios”. Los envíos están disponibles para EEUU y Canadá.

Sabes, el trabajo de una mujer no solo consiste en ir tachando tareas de una lista de cosas por hacer.  Las personas que te rodean están mirando tu vida, y mientras estás trabajando, puedes mostrarles un retrato de Cristo.  Escucha más sobre esto mañana, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.