Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Tres regalos del matrimonio, día 3

Annamarie Sauter: Denise Glenn dice que la intimidad en el matrimonio es mucho más importante de lo que muchas mujeres piensan.

Denise Glenn: Es el súper pegamento que Dios le dio a la relación para unirlos y fundir el cuerpo, la mente y el espíritu. Pídele a Dios que forme una unión firme e indestructible entre tu esposo y tú.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Hoy continuamos con la serie titulada Tres regalos del matrimonio. En el episodio anterior Nancy nos recordó algo muy importante...

Nancy DeMoss Wolgemuth: Cuando hablamos de quebrantamiento en Aviva Nuestros Corazones, con frecuencia les recuerdo a nuestras oyentes –y yo misma lo recibí de alguien más– que el quebrantamiento viaja en dos direcciones. Hay un aspecto vertical. Si piensas en tu vida como si fuera una casa, entonces el quebrantamiento hacia Dios es como si el techo fuera removido. Estamos siendo honestas y transparentes con Dios.

Pero luego está el aspecto horizontal del quebrantamiento, que es hacia los demás. Dejamos que las paredes caigan. Esto es importante en nuestras relaciones de pareja, en las relaciones con nuestros hijos, y también al discipular y aconsejar.

No es suficiente con solo clamar al Señor, aunque humillarnos delante de Dios ciertamente es un comienzo. Pero necesitamos ir y estar dispuestas a humillarnos delante de otros y decir, «tengo una necesidad». De otro modo, solo seguiremos jugando a la iglesia.

Annamarie: Si te perdiste alguno de los episodios anteriores en esta serie encuéntralos en nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com. Aquí está Nancy con la continuación de la conversación.

Nancy: Hoy estamos reunidas de nuevo en Aviva Nuestros Corazones con Denise Glenn, fundadora de Ministerio Kardo, un ministerio que ayuda a las mujeres a crecer en sabiduría, crecer en la Palabra de Dios y Sus caminos. Denise también ha escrito algunos libros. Libros como Restaura mi corazón y Libertad para madres.

En los últimos episodios hemos estado escuchando el testimonio del poder redentor de Dios y de Su gracia, al tomar un matrimonio que iba en dirección equivocada, probablemente hacia el divorcio, pero Dios intervino.

Denise, muchas gracias por abrir tu corazón y compartir tu historia. Sé que Dios va a usar este testimonio para llevar a cabo la obra de rescate y redención en muchos otros matrimonios. Dios te está usando para multiplicar esa obra en la vida de más personas. Muchas gracias. 

Denise: Gracias a ti, Nancy. Es un gozo estar aquí.

Nancy: Quiero repasar brevemente lo que hemos estado conversando, para que aquellas que no han estado con nosotras tengan un poco de contexto—siento como que entramos y salimos de la historia. Pueden escuchar los programas completos en nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com. Allí encontrarán los episodios anteriores. Creo que serán de mucha bendición. Pueden compartir estos programas con amigas que puedan estar luchando en su matrimonio. Háganles saber que hay esperanza, que Dios puede intervenir, que Él puede rescatar, que Él puede redimir; pero necesitamos regresar a la Palabra de Dios.

Denise, nos compartiste cómo los primeros siete años de tu matrimonio no estaban a la altura de tus expectativas y se dirigían en la dirección equivocada. Pero tú y tu esposo llegaron al punto en que clamaron y dijeron: «Señor, ¡ayúdanos! Te necesitamos».

Dios trajo cinco mujeres a tu vida para discipularte, no solo una sino cinco mujeres maduras y de oración. ¡Gracias a Dios por las mujeres maduras de oración! Tal vez tú seas una de esas mujeres maduras y espero que seas animada con la historia de Denise. Tal vez haya mujeres jóvenes en tu iglesia, y no sabes que sus matrimonios están pasando por tiempos difíciles, pero puedes tomarlas bajo tus alas y decirles: «¿Cómo puedo orar por ustedes?» Después comienza a orar con ellas con la Palabra de Dios, comienza a darles consejos sabios y aportar en las vidas de esas jóvenes. 

Es por eso Denise que hoy estás aquí y es por eso que tienes el ministerio (Ministerio Kardo, y nuestras oyentes pueden visitar kardo.org/es). Actualmente discipulas mujeres en todo el mundo. Aquellas mujeres en tu vida usaron la Palabra de Dios, y la Palabra de Dios comenzó a transformar tu vida, y a mostrarte tres regalos que necesitabas darle a tu esposo. Y ayer hablamos del primero, Denise recuerdános cuál es ese primer regalo.

Denise: Bueno, el primer regalo al que me guiaron se encuentra en Efesios capítulo 5, simplemente no puedes evadir Efesios 5.22: «Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos». Así que el primer regalo que aprendí a darle a mi esposo fue el regalo del liderazgo y permitirle ser la cabeza de nuestra familia.

Fue un enorme sacrificio porque soy una mujer de liderazgo fuerte. Pero al comenzar a aprender a darle ese regalo, fui preparando el terreno para disfrutar darle los otros dos regalos. Tenía que poner el fundamento al permitirle ser cabeza del hogar, y yo ser una esposa sumisa, y esto era un cambio enorme en nuestra relación. Pero cuando lo hice, entonces estaba lista para el segundo regalo. 

El segundo regalo que una esposa puede darle a su esposo es una relación física fuerte. Por supuesto, al principio en el matrimonio, el esposo está listo para el sexo, y tal vez puedas sentir como si te estuviera persiguiendo, que él está listo todo el tiempo, y la esposa está cansada y exhausta con niños pequeños. Así que Dios comenzó a enseñarme y a prepararme para el regalo sexual que podía darle a mi esposo, y a cómo ser una mujer sensual y al mismo tiempo ser una mujer piadosa. Este fue un paso grandísimo.

Crecí en la iglesia, y fue muy difícil para mí aprender que el sexo en realidad es un regalo de Dios que yo necesitaba darle a mi esposo.

Nancy: Denise, te he escuchado decir algo que he escuchado a otras esposas compartir, y es que, en los primeros años de tu matrimonio era difícil para ti entender la necesidad de intimidad sexual de tu esposo. 

Denise: Claro, Dios creó a los hombres y las mujeres de forma diferente. Funcionamos de manera diferente. Sabemos que nuestros cuerpos físicos son diferentes, pero de alguna manera no nos damos cuenta de que incluso nuestras mentes y nuestro interior son diferentes. 

Sí, nuestros cuerpos físicos son diferentes, pero nuestra mentalidad sobre el sexo también es diferente. 

Yo no me daba cuenta de cuan intrínsecamente estaba esto ligado a su sentido de ser un hombre. Yo pensaba que era algo físico que él hacía. Yo lo separaba como si fuera solo un evento físico. Así que si quería unidad en alma con mi esposo, yo desesperadamente buscaba ser el alma gemela de mi esposo, tenía que entender que la relación íntima y física entre nosotros era gran parte de eso para él. Era exactamente como él expresaba ser uno en alma al igual que ser uno en cuerpo. 

Así que cuando estaba siendo discipulada por estas mujeres piadosas, fui muy abierta con ellas. Soy una persona muy abierta de todas formas, pero comencé a abrirme con estas mujeres de Dios y realmente a compartir con ellas. Lo que yo compartí es que la parte sexual de nuestra relación me estaba volviendo loca. Parecía como que David quería y necesitaba esta unidad física mucho más que yo. No éramos iguales cuando se trataba de esto. 

Yo tenía niños pequeños colgando de mi cuerpo. Era una mamá que amamantaba. Tenía todo ese contacto físico. Era como, «muchas gracias, ya tuve suficiente. Lo único que quiero es tomar un baño e ir a la cama». Él acababa de llegar del trabajo o lo que fuera, y esta unidad física era la forma en que él quería y necesitaba expresar unidad en espíritu conmigo.

Así que cuando comencé a trabajar en esto, desafortunadamente me tomó varios años, pero mientras comenzaba a crecer en esta área, Dios trajo unidad en espíritu, la unidad en espíritu y en cuerpo que en realidad ambos deseábamos. 

Mis mentoras me mostraron, 1 Corintios 7, yo ni siquiera sabía que existía un versículo en la Biblia sobre sexo, pero en el versículo 3 dice:

«Que el marido cumpla su deber para con su mujer, e igualmente la mujer lo cumpla con el marido. La mujer no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino el marido. Y asimismo el marido no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino la mujer» (vv. 3-4).

Es una instrucción muy clara, a mí no me tocaba tener control sobre mi cuerpo. En realidad entregarme al matrimonio y someterme a mi marido también significaba someter mi cuerpo y hacerme disponible para él, y que ambos lo disfrutáramos

Cuando hablo con mujeres jóvenes hoy en día, mujeres jóvenes que se acercan al Ministerio Kardo, que van a la iglesia o están en algún grupo del ministerio, o están siendo mentoreadas, ellas están casadas con hombres creyentes pero tienen un pasado. Y lo sufren y están avergonzadas por ello, y traen ese pasado al matrimonio.

Nancy: Tienen mucha vergüenza y culpa.

Denise: Así es, y de lo que hablamos es que cuando has tenido varias parejas sexuales en tu vida, llegas a ser como un Post-it o una nota adhesiva. Los Post-it fueron diseñados con cierto pegamento para que fácilmente puedan despegarse y no dañar el pedazo de papel del que se despegan. 

Así, los adolescentes o jóvenes que comienzan a tener relaciones sexuales antes del matrimonio, piensan que ellos son como esa nota adjesiva: «Me puedo adherir a una persona y despegarme sin dañar a ninguno de los dos, y puedo continuar con el siguiente». ¿Pero sabes qué le pasa a ese Post-it cuando lo usas una y otra vez? Muy pronto deja de pegarse. 

Así que la habilidad para unirte está rota, y cuando esta pareja se une en matrimonio, no pueden unirse. El sexo es un súper pegamento. Es el súper pegamento que Dios les dio a las relaciones matrimoniales para unirlos y fundirlos en cuerpo, mente y espíritu.

Lo que yo les digo a las jóvenes, y yo sé que tenemos oyentes que esa es su experiencia... Ellas me dicen, «esa soy yo. He tenido múltiples parejas sexuales. Ya he dejado eso. Le he pedido a Dios que me perdone, y ahora estoy casada, pero Nancy y Denise, por alguna razón, no puedo unirme a mi esposo en esta relación física». 

Yo te pido, que te arrodilles al pie de la cruz. Pon esas relaciones pasadas allí, y pídele a Jesús que te cambie de ser un Post-it a ser un súper pegamento. Pídele a Él que forme una unión firme e indestructible entre tu esposo y tú.

El Señor Jesús es el Redentor. Su sangre redentora puede sanar y limpiar hasta llevarte al estado de pureza donde puedes venir en completa rendición y hacer de tu alcoba un santuario donde tu esposo y tú pueden unirse en cuerpo, mente y espíritu. Y es hermoso. 

Va a tomar trabajo. Tal vez necesiten ir a un consejero creyente y piadoso. Tal vez necesites una mentora piadosa que ore contigo, y la alcoba llegará a ser un santuario donde Dios es glorificado. 

Nancy: Así que, en tu matrimonio, ¿qué significó para David, y qué sucedió en tu matrimonio cuando comenzaste a darle ese segundo regalo?

Denise: ¡Nos enamoramos! Ese fue uno de los puntos principales. Él comenzó a orar, y yo comencé a ser más sensual. Y, ¡guau! ¡Hubo fuegos artificiales! Por supuesto, no todos los días, no somos perfectos, pero supimos cómo volver y cómo comenzar a sanar. 

Al comenzar a experimentar más y más, al explorar cómo la parte sexual de nuestra relación podía satisfacernos y tener un propósito y que Dios podía en realidad unirnos, unir nuestros corazones y nuestras vidas, hubo una unión en nuestras personalidades. No solo nuestros cuerpos sino también nuestras mentes y voluntades, de manera que hoy, lo que hacemos para las familias, solo es posible hacerlo juntos. 

No tengo idea de cómo publicar un libro, organizar un ministerio y tener cuidado de eso. Pero juntos, David y yo podemos hacer algo que ninguno de los dos podríamos hacer separados. Esto sucedió cuando comenzamos a darnos los regalos el uno al otro. 

Nancy: Y qué poderoso es cuando las parejas cristianas comienzan a retomar los aspectos sexuales de su relación. Lo que Satanás ha empañado, ha contaminado y ha convertido en desperdicio, algo impío en nuestra cultura, las parejas cristianas lo toman y dicen, «vamos a tomar esto y a verlo desde el punto de vista de Dios».

Me da gusto que hayas señalado que la Escritura habla sobre este asunto, y algunas de nuestras oyentes tal vez no se han dado cuenta de que la Palabra de Dios nos da sabiduría y dirección para cada área de nuestra vida, incluyendo las relaciones sexuales y la intimidad física. 

Entonces, le diste tres regalos a tu esposo: La libertad de ser como Dios lo creó para ser, la cabeza de la esposa; el regalo de la intimidad física, placer sexual. ¿Cuál es el tercero? 

Denise: El tercer regalo es la alabanza sincera—aprender a usar mi lengua para edificar a mi esposo, usar mis palabras para levantarlo y no para destruirlo. Efesios 4:29 dice: «No salga de la boca de ustedes ninguna palabra mala, sino sólo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan».

Dios comenzó a tratar conmigo con mi lengua crítica. Cuando estábamos recién casados, nos envolvimos en un ciclo de crítica, un ciclo de rechazo. Solamente nos lastimábamos el uno al otro. Ya sabes, Nancy, las personas lastimadas lastiman a los demás, y así éramos nosotros.

Si él me lastimaba, yo lo lastimaba aún más. Era una guerra de palabras.

El Señor Jesús me enseñó que el tercer regalo que podía darle a mi esposo era el de levantarlo, animarlo y realmente ser su Bernabé, que yo fuera quien lo animara y no lo destruyera—quien lo levantara.

Comenzó a suceder en formas muy sencillas y pequeñas. Cuando él llegaba a la casa del trabajo le decía: «Hola, amor, ¿cómo estuvo tu día en el trabajo?» Al darse cuenta comenzó a abrirse un poco más… Al principio no era muy abierto. La mayoría de los hombres no van a abrir su corazón.

Nancy: Ellos solo dicen, «bien, me fue bien». 

Denise: Sí, exacto. Pero conforme comencé a animarlo e incluso a aprender más sobre su trabajo…

Nancy: Él es geofísico, así que tuviste mucho que aprender. 

Denise: Oh, así es. Y yo soy terrible con las matemáticas y la ciencia. Ni siquiera sé lo que es. Pero comencé a aprender un poco sobre su trabajo científico y todo lo que él hace, y simplemente me involucré en animarlo y bendecirlo por eso. También animarlo por la forma en que estaba tratando a nuestras hijas. 

David hace un excelente trabajo. Dios sabe a quién le puede confiar niñas pequeñas. Tenemos tres hijas, y él les ha enseñado a las niñas como un hombre las debe tratar. Y yo le decía, «amor, me encanta como tratas a mis niñas». Ellas ahora saben cómo deben ser tratadas. 

Solo cosas pequeñas. Me encanta como David Glenn hace ejercicio. Estoy casada con un abuelo que aún hace ejercicio 3 o 4 días a la semana, juega raquetbol y tenis y monta bicicleta. Él es muy, muy activo, ¡él es mi hombre! Me encanta que él sea tan activo físicamente y tenga cuidado de su cuerpo.

Él es muy saludable en lo que come. Me encanta eso.

Es encontrar formas en las que puedo invertir en mi esposo, darle esas palabras de ánimo que dicen, «¡eres maravilloso! ¡No puedo creer que me hayas pedido que me casara contigo! Qué mujer tan bendecida soy al estar aquí junto a ti».

Significa todo para nosotros, y ambos hemos aprendido a hacerlo el uno con el otro. Fue un enorme regalo para mí dejar de criticar y comenzar a animar. 

Nancy: Qué bien, esto debió ser el resultado de un cambio de perspectiva, porque hasta ese momento habías estado viéndolo a través de ojos negativos y críticos. Se habían estado viendo el uno al otro de esa forma. Así que, ¿qué movió tu atención de lo negativo para comenzar a enfocarte en lo positivo? 

Denise: La Palabra de Dios. Fue en mi tiempo devocional que Dios comenzó la transformación de mi mente y de mi corazón. 

Nancy, cuando nos sumergimos en la Palabra de Dios… Me gusta hablar sobre la diferencia entre un pepino y un pepinillo. Si tomas un pepino, y lo sumerges en vinagreta una vez el domingo en la mañana durante una hora, de 9:30 a 10:30, durante el servicio dominical, no vas a tener un pepinillo. Vas a tener un pepino con un poquito de vinagre. 

Si se queda sumergido en el vinagre, sucede una transformación química de pepino a pepinillo. Yo comencé a ser un pepinillo en lugar de un pepino. Comencé a sumergirme en la Palabra de Dios, y esa transformación comenzó de adentro hacia afuera. 

Una vez que mi corazón cambió y yo comencé a alinearme con la Palabra de Dios, entonces fue mucho más fácil alabar a mi esposo y animarlo. 

Dios comenzó la transformación de mis pensamientos, y Él derrumbó la fortaleza y la barrera de temor, de ira y de amargura. Dios tomó esa raíz de amargura y la sustituyó por la verdad, para que yo pudiera decirle a mi esposo la verdad acerca de quién es él en Cristo. Revolucionó nuestra relación.

Nancy: Ahora, esa imagen del pepinillo—que las personas van a recordar, también puede ser usada de otra forma. Si piensas en tu esposo, si él se sienta en el escabeche de tu espíritu crítico y negativo siempre, se va a convertir en un pepinillo, un pepinillo agrio. Esa es otra forma de usar esta ilustración. 

Denise: Así es. En lo que estamos sumergidas, en lo que constantemente nos sumergimos, eso nos llenará. Es por eso que no te debes sumergir en el mensaje del mundo que viene de las películas, y los programas de televisión que hablan cosas opuestas al plan de Dios para la familia y Sus leyes. Te debes sumergir en la Palabra de Dios. Sumérgete en la vida de Jesús.

Jesús no vino para ayudarnos con nuestra vida. Él vino a ser nuestra vida. Así que al sumergirnos nosotras mismas en Él, la transformación sucede de adentro hacia afuera, y después tu boca va a comenzar a hablar verdad a tu familia.

Nancy: Porque de la abundancia del corazón habla la boca. Eso es lo que sale, y las palabras tienen tanto poder. Proverbios dice que tienen poder para dañar, para destruir, o para ayudar y sanar.

Si alguna de ustedes ha estado escuchando Aviva Nuestros Corazones por un tiempo, probablemente ha escuchado sobre los retos que tenemos disponibles. Tenemos retos para esposas, retos sobre el uso de las palabras, retos de oración, entre otros; así como el de leer las Escrituras. Pueden encontrar estos retos en nuestro sitio web, en AvivaNuestrosCorazones.com. En particular, uno de nuestros retos para esposas funciona de la siguiente manera:

Durante los siguientes 30 días, van a tener la oportunidad de darle a su esposo el regalo que Denise ha aprendido a darle a su esposo y ver cómo funciona en su matrimonio. 

El reto consiste de una parte negativa y una parte positiva

  1. Me comprometo a no decir nada negativo de mi esposo... ni a mi esposo, ni a nadie más (sobre mi esposo). 
  2. Me comprometo a cumplir este reto independientemente de mis emociones y de la conducta de mi esposo hacia mí. 
  3. Me comprometo a decirle a mi esposo una cualidad que admiro de él diariamente... y a compartirla también con otra persona. Algo que valoro y aprecio de él.

En el PDF que puedes descargar en AvivaNuestrosCorazones.com, te damos porciones de la Escritura para reflexionar y para ayudarte a caminar a lo largo del reto. Igualmente en el Reto de 30 días de las palabras.

Tengo un archivo en mi laptop, un documento, de más de 100 páginas de emails que he recibido de mujeres que me han escrito para contarme la diferencia que el Reto ha hecho en sus matrimonios.

Denise, ¿qué es lo que tu esposo diría que ha hecho la diferencia en el uso de las palabras para animarlo sinceramente en su matrimonio?

Denise: Bueno, el ánimo le ha ayudado a David a tomar el rol que Dios le ha dado, no solo en nuestra propia familia—ahora tenemos 3 hijas adultas y casadas, así que no solo tenemos hijas; tenemos 3 yernos y 8 nietos. David es como el patriarca. Él es el líder espiritual de 16 de nosotros, y Dios le ha permitido hacerlo. Yo creo que el ser animado le ha ayudado.

Pero incluso en su rol de llevar nuestro ministerio alrededor del mundo. Dios ha abierto la puerta para que nosotros compartamos con familias en todo el mundo. Y al animar a David en su liderazgo, lo he visto florecer y crecer para llegar a ser el líder espiritual piadoso que Dios lo ha llamado a ser.

Nancy: Y para la mujer que dice, «mira, estamos atascados en este desordenado ciclo de crítica, rechazo, dolor y disfunción; no puedo alabar a mi esposo sinceramente. Hay demasiadas cosas hirientes y difíciles», y su estado de ánimo simplemente no está allí. Te sientes como que no hay nada que puedas decir para animarlo, nada sobre lo que puedas alabar. Él no es respetable; él no es honorable; él no es responsable. ¿Qué le dirías a esa mujer? 

Denise: Comienza por algún lugar. Encuentra algo. Tal vez es algo como sacar la basura. Lo que sea, encuentra algo para comenzar, incluso si él te rechaza—y probablemente lo haga—porque él todavía se encuentra en el ciclo del rechazo. Solo porque tú hayas tenido ese entendimiento no significa que él también.

Así que si él te rechaza, continúa, continúa caminando en amor, amor incondicional y solo habla la verdad. Habla la verdad y háblale directo a su corazón. Del resto Dios se encarga. Al ir caminando en obediencia, no permitas que ninguna palabra corrompida salga de tu boca, sino solo la que es de ayuda para levantar a otros, lo demás es trabajo de Dios. Déjalo obrar en tu matrimonio.

Nancy: Ese versículo que acabas de mencionar, Efesios 4:29, sería un buen versículo para que cada esposa lo escribiera, lo colgara, lo memoriza, meditara en él, y se asegurara, sin importar lo que tu esposo haga o no haga, que es el estándar que tienes que cumplir, al permitir que Cristo te llene con Su Espíritu, Su vida, Su amor. Entonces lo que salga de ti serán palabras que construyen, que edifican, que ministran gracia al oyente.

Eso es lo que tu esposo necesita de ti. Él necesita la gracia de Dios que puede venir a través de tus palabras a su vida, y te podrás dar cuenta de que el efecto es absolutamente transformador. E incluso si no lo cambia a él, y yo les digo esto a las mujeres que toman alguno de los retos que tenemos. Aunque la otra persona no cambie (aunque hay una buena probabilidad de que sí), pero, tú, al hacerlo, serás transformada. 

Annamarie: Esta ha sido la conclusión de una conversación entre Nancy DeMoss Wolgemuth y Denise Glenn. Sabemos que cada matrimonio y cada situación son diferentes, pero si te has visto deseando intimidad con tu esposo y te has sentido rechazada, no dejes pasar este día sin buscar el consejo de una mujer madura en la fe. Es importante que recibas ayuda para tu situación particular.

Y si esta serie ha sido de bendición para tu vida, no dejes de compartirla con más mujeres. Hazlo fácilmente a través de nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com. Y asegúrate de acompañarnos mañana para una próxima serie de Aviva Nuestros Corazones.

Buscando a Dios juntas, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.

La lectura para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es Marcos capítulos 15 y 16.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el anfitrión

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio.

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

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