Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Una sola mujer sabia

Annamarie Sauter: ¿Sientes que la violencia que te rodea va en aumento? Tu actitud puede hacer una gran diferencia. 

Nancy DeMoss Wolgemuth: ¿Y qué pasaría si fuéramos diferentes? ¿Y si actuáramos y habláramos con sabiduría? Creo que hay un principio aquí y una idea para las mujeres que viven en un territorio hostil, y tal vez ese territorio podría ser su matrimonio. ¿Qué harás? ¿Vas a encender la mecha o vas a calmar la situación?

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Hoy Nancy nos guiará en un estudio de una historia que encontramos en el Antiguo Testamento. Creo que te sorprenderá ver cuánto podemos aprender de ella para aplicarlo a la vida diaria.

Aquí está Nancy con la primera parte de su enseñanza titulada, La mujer sabia en Abel.

Nancy: Este año estoy haciendo algo nuevo en mi tiempo devocional…de hecho, probablemente me llevará alrededor de un año y medio. Tengo una Biblia en la que puedo hacer anotaciones. Estoy leyendo a través de toda la Escritura y tiene líneas al margen para hacer esas anotaciones. También estoy leyendo una traducción que no había leído antes, es nueva para mí.

Muchas veces, mientras escribo mis anotaciones diarias, Dios me habla a través de  pasajes en los que no había meditado mucho antes. Este año haré algunas grabaciones de series cortas, que son cosas que he escogido de mi tiempo devocional—cosas que he estado considerando, meditando— y quiero tener la oportunidad de compartirlas con ustedes.

Hoy vamos a ver algunos de esos frutos de mi tiempo a solas, de mi diario, de mis notas, y es un pasaje oscuro que está en 2 Samuel capítulo 20. Permíteme animarte a que vayas allí; de hecho, vamos a empezar al final del capítulo 19, solo para tener un poco del contexto. Estamos saltando a una pequeña porción en la vida de David.

David es el rey de Israel en este momento, y hay una mujer de la que probablemente nunca has oído hablar o en la que no has pensado antes. Ni siquiera se nos dice cuál es su nombre. Vamos a ver esta mujer, pero antes de hacerlo, tú sabes que hubo muchas mujeres diferentes en la vida de David.

Él tuvo varias esposas. Recuerda, una de esas esposas fue Mical, que era hija de Saúl. Betsabé que era la esposa de Urías, a quien David tomó, abusó de su poder y cometió pecado sexual con ella, y luego hizo que mataran a su esposo.

La historia que vamos a leer hoy, tiene mucho de esto… Mucha de la tensión y el conflicto que está sucediendo en este momento es consecuencia indirecta del pecado de David con Betsabé. Hay también otra mujer llamada Abisag que llega a la vida de David, al final de su vida. Puedes leerlo en el capítulo 1 de 1 Reyes.

En este punto David es un anciano, y esta mujer (Abisag) es llevada al palacio para atender al rey y ser su cuidadora cuando él ya está en una edad avanzada. Cuando él tiene frío y no puede calentarse, ella se acuesta a su lado para mantenerlo caliente, pero no hay una relación sexual. Así que ella es también una de las mujeres de su vida. Hoy en día ese tipo de cosas no suceden… ¡Por lo menos eso espero! 

También hubo varias mujeres en la vida y el reino de David que evitaron desastres. Te acuerdas de Abigail—probablemente la más conocida— en 1 Samuel 25. Fue una mujer sabia que le hizo una apelación a David, y así evitó un plan donde el enojo de David destruiría a Nabal su esposo.

En 2 Samuel 14, tenemos a la mujer sabia de Tecoa que instó a David a que trajera a casa a Absalón, su hijo de quien se había distanciado. Ella también jugó un papel en la vida de David.

Y hoy, estamos viendo a una mujer sabia en 2 Samuel capítulo 20. Ella es conocida simplemente como «la mujer sabia de Abel». Abel es el nombre de la ciudad donde vivía, y verás el papel que ella juega en la vida de David.

Ahora, el contexto aquí es que hay mucho malestar político. Hay semillas de lo que se convertiría en el reino dividido. Habrá un reino del norte y otro del sur, y esa división, esa fisura, está empezando a suceder.

Si retrocedes hasta 2 Samuel 19, comenzando en el versículo 40, al final de este capítulo, David sale de Jerusalén exiliado, debido a su hijo Absalón, quien encabezó una revuelta. En este punto la rebelión de Absalón ya había sido sofocada. Absalón había muerto y David había regresado a Jerusalén para ser restaurado como el rey. Ha sido un período largo, duro y triste en la vida de David.

Sin embargo, todavía hay algunas personas que son desleales a David, que seguían a Absalón y no estaban contentos con el hecho de que David siguiera siendo el rey. Así que existe esta disputa y esta discordia que se está gestando entre los hombres de Judá –que es la tribu del sur de donde viene David– y los hombres de Israel  –que son las diez tribus del norte.

Ahora, todo el conjunto se llama Israel, pero cuando el reino se dividió, era Israel en el norte y Judá en el sur. Como lees en 2 Samuel 19… Por cierto, así es como hago la mayor parte del tiempo mi estudio bíblico. Mientras leía este pasaje hace unos pocos días, me di cuenta de que había muchas referencias al pueblo de Judá y al pueblo de Israel, a los hombres de Judá y a los hombres de Israel, y había una comparación constante. Pensé, hmm, aquí se está gestando una pelea. Me di cuenta de eso, y eso fue lo que me llevó a esta sabia mujer de Abel. Entonces, 2 Samuel 19, versículo 40 dice:

«El rey siguió hasta Gilgal y Quimam fue con él; y todo el pueblo de Judá y también la mitad del pueblo de Israel acompañaban al rey».

Puedes ver que aquí ya hay algo de desunión, porque ¿dónde está la otra mitad del pueblo de Israel? No estaban de acuerdo.

«Y todos los hombres de Israel vinieron al rey y le dijeron: “¿Por qué te han secuestrado nuestros hermanos, los hombres de Judá, y han hecho pasar el Jordán al rey y a su casa, y a todos los hombres de David con él?” Entonces todos los hombres de Judá respondieron a los hombres de Israel: “Porque el rey es pariente cercano nuestro. ¿Por qué, pues, están enojados por esto? ¿Acaso hemos comido algo a costa del rey, o se nos ha dado algo?”Pero los hombres de Israel respondierona los hombres de Judá: “Nosotros tenemos diez partes en el rey, y por eso también tenemos más derecho que ustedes sobre David. ¿Por qué, pues, nos han despreciado? ¿No fue nuestro consejo el primero que se dio para hacer volver a nuestro rey?» Pero las palabras de los hombres de Judá fueron más duras que las palabras de los hombres de Israel» (vv. 41–43).

Ahora, no vamos a desglosar toda esa sección. Pero ¿puedes ver que hay un conflicto aquí? Se puede percibir una división entre los hombres de Israel en el norte y los hombres de Israel en el sur, que es la tribu de David.

Así llegamos al capítulo 20, y nuevamente antes de leerlo, solo quiero identificar quiénes son los personajes principales de esta historia. Toda esta historia parece compleja porque aparecen tantos nombres, tantos personajes, que podemos perderfácilmente el hilo y no entender.

Es como cuando dicen, «el hijo de fulano y sutano y la madre de estas y aquellas personas…» ¡Ni siquiera puedes decir quién es quién en la historia! A veces te sientes así cuando saltas a un pasaje como el que vamos a ver hoy.

Así que tenemos al rey David que acaba de regresar al trono. Luego tenemos a Seba (lo vamos a conocer). Es un hombre impío que intenta iniciar una insurrección contra David. De modo que la deslealtad no ha terminado; ¡todavía hay problemas gestándose!

Y luego tenemos a Joab, que es sobrino de David y su comandante militar. Es un hombre impetuoso; lo ves a lo largo de la historia de David. Él fue quien mató a Absalón, aún en contra de las órdenes de David.

Y David para congraciarse con todos los seguidores de Absalón y que no estuvieran disgustados con él, le dice: «¡Joab, te vas de aquí!» David lo despide y asciende a un hombre llamado Amasa en lugar de Joab. Le dice a Amasa, «ahora vas a ser el comandante del ejército».

Amasa había sido el capitán del ejército de Absalón (¡y espero que estés llevando el hilo aquí!) Así que Joab está enojado y tiene en la mira a Amasa, porque David lo ha reemplazado por el hombre que había sido el enemigo de David. Y luego tenemos a Abisai, quien entra en la historia—y es el hermano de Joab. Ya verás como se desenvuelve todo esto.

Y luego, con todo este elenco de personajes que están furiosos y peleando, tenemos a una mujer sabia sin nombre (para nosotros). ¡Verás cómo ella hace una diferencia! Entonces, 2 Samuel 20, versículo 1 dice:

«Y se encontraba allí un hombre indigno que se llamaba Seba, hijo de Bicri, el benjamita; y este tocó la trompeta y dijo: “No tenemos parte con David, ni tenemos heredad con el hijo de Isaí; ¡Israel, cada uno a sus tiendas!”»

Así es como dirían, «¡palabras que terminan en pelea!» Este hombre está molesto; es un hombre indigno; es un hombre malvado. Está tratando de convencer a estos  seguidores para que dejen a David y se vayan con él.

Seba es de la tribu de Benjamín. ¿Qué otro rey de Israel también era de la tribu de Benjamín? El rey Saúl, que fue el predecesor de David. Saúl siempre quiso matar a David, pero David nunca se defendió. David simplemente esperó y dijo: «Cuando sea el momento de que Dios me ponga allí, Él me colocará ahí».

Bueno, Seba es de la tribu de Benjamín y tal vez simplemente era leal al reino de Saúl que acababa de ser derrocado, pero es desleal a David; es divisivo. Puedes ver los problemas y los conflictos que se están gestando aquí. Él está descontento; es un alborotador, hace sus campañas, gana seguidores. Se afirma y se nombra líder de ese movimiento de resistencia.

Ahora, solo una pista: esto no va a terminar bien para Seba. Y cuando ves a Seba enfrentándose a David, puedes comparar y ver cuán diferente era la actitud de David hacia Saúl. David dijo: «No voy a tocar al ungido del Señor» (ver 1 Sam. 24:10).

Pero en el versículo 2 dice: «Y todos los hombres de Israel dejaronde seguir a David, y siguieron a Seba, hijo de Bicri; pero los hombres de Judá permanecieron fieles a su rey, desde el Jordán hasta Jerusalén» (v.2).

¡Así que la rebelión es un hecho y David ahora tiene otra guerra civil en sus manos!

Acaba de superar esto con Absalón, que había hecho lo mismo. Absalón se había llevado personas que eran leales a él y había dividido el reino. Y ahora David está lidiando con lo mismo de nuevo. El versículo 3 es un paréntesis; no vamos a entrar en eso. Tiene que ver con las diez concubinas de David que Absalón había violado en su rebelión contra su padre.

Puedes ver los trágicos efectos que nuestros pecados tienen sobre los demás, y continúan de generación en generación. Esa es otra historia completa insertada aquí en el versículo 3. Y, por cierto, no quiero decir que esto sea trivial o ligero; es muy importante y afectará la vida de David durante las generaciones venideras.

Pero volviendo a nuestra historia:

«Entonces el rey dijo a Amasa: (recuerda que Amasa es el exgeneral de Absalón al  cual David ascendió en un momento conciliador al mando de su ejército) “Convócame a los hombres de Judá dentro de tres días, y tú también preséntate aquí…”» (v.4).

Ahora, tres días no es mucho tiempo para esta tarea; «ve y reúneme a todas las tropas, porque tenemos que lidiar con esta insurrección». Pero David sabía que el tiempo era crucial y no podía permitir que esta rebelión de Seba tomara fuerza. Entonces le dice a Amasa: «¡Apúrate! ¡Consigue las tropas y regresa aquí!»

«Amasa fue para convocar a los hombres de Judá, pero tardó más que el tiempo que él le había señalado» (v.5).

David está impaciente. Él está como, «¡vamos!, ¡vamos! ¿Cuándo vendrán las tropas? Y decide: «No puedo permitirme esperar más. ¡Hay que detener a Seba ahora!» Entonces David dice: «No sé qué le pasa a Amasa, no sé por qué no está aquí, ¡pero tengo que enviar a alguien!»

Entonces decide enviar a su guardia real, Abisai, y a su hermano Joab, quien era el exgeneral de David que acababa de ser desplazado por Amasa. ¿Me estás siguiendo con todos estos detalles? Recuerda que es una historia compleja por los personajes.

«Y David dijo a Abisai: “Ahora Seba, hijo de Bicri, nos hará más daño que Absalón. Toma a los siervos de tu señor y persíguelo, no sea que halle para sí ciudades fortificadas y se nos escape”. Entonces los hombres de Joab salieron tras él, junto con los cereteos, los peleteos y todos los hombres valientes, (Abisai toma a su hermano y junto con las tropas) y salieron de Jerusalén para perseguir a Seba, hijo de Bicri. Estaban junto a la piedra grande que está en Gabaón, cuando Amasa vino a su encuentro» (vv. 6–8).

Entonces Amasa, que había estado tratando de reunir sus propias tropas, se da cuenta de que David ha enviado otras tropas; y él dice: «Quiero unirme a ustedes». Ahora recuerda que Joab tiene problemas con Amasa, porque Amasa lo ha reemplazado como comandante del ejército.

«Joab estaba vestido con su ropa militar, y sobre ella llevaba un cinturón atado a la cintura con espada en la vaina y mientras avanzaba, se le cayó la espada (simplemente se le cayó). Y Joab dijo a Amasa: “¿Te va bien, hermano mío?”

Y Joab tomó a Amasa por la barba con su mano derecha para besarlo. (Pretendiendo ser su amigo; es una farsa, un engaño). Pero Amasa no se protegió de la espada que estaba en la mano de Joab y este lo hirió en el vientre con ella y derramó sus entrañas por tierra, sin herirlo de nuevo, y murió» (vv. 8-10).

Podemos ver que Joab es un hombre despiadado y brutal que usó el engaño para asesinar a su rival Amasa.

«Entonces Joab y Abisai su hermano siguieron tras Seba, hijo de Bicri. (Esta era la misión a la que los habían enviado, detener esta rebelión). Y junto a Amasa estaba uno de los jóvenes de Joab» (vv. 10-11).

Ahora, Joab había atacado a Amasa y dice el texto que murió, pero probablemente —dicen los comentaristas— no murió inmediatamente. Estaba ahí muriendo por esa herida. Entonces uno de los jóvenes se para allí y dice:

«Quien esté por Joab y quien esté por David, que siga a Joab». (¡La división estaba trazada!) Y Amasa estaba revolcándose en su sangre en medio del camino. Al ver el hombre que todo el pueblo se detenía,  (siempre hay curiosos impidiendo que la misión continúe. ¡Esta es una historia sangrienta! ¿Mencioné eso?) trasladó a Amasa del camino al campo, y echó sobre él una vestidura porque vio que todo el que pasaba junto a él se detenía».

«Cuando Amasa fue apartado del camino, todos los hombres pasaron tras Joab para perseguir a Seba, hijo de Bicri. (¡Ese es el punto! Eso es lo que estaban tratando de hacer: detener esta rebelión contra David). Y Seba pasó por todas las tribus de Israel (se dirigía al norte) hasta Abel Bet Maaca y todo Barim, quienes se reunieron y fueron también tras él» (vv. 11-14).

Abel era una ciudad a unas cien millas al norte de Jerusalén, y Seba y sus hombres huyeron allí para buscar refugio. Y ¡Joab y sus hombres—enviados por David— andaban detrás de ellos en persecución!

«Y todos los hombres que estaban con Joab llegaron y lo sitiaron en Abel Bet Maaca» (v.15).

Entonces Seba corre a esta ciudad y luego llegan Joab y sus hombres y dicen: «¡No vas a salir de aquí con vida!» Por eso sitian la ciudad, «y levantaron un terraplén contra la ciudad…» (v.15). Imagínate una rampa construida para llegar a la parte superior de la muralla.

«…y este estaba junto al baluarte. Todo el pueblo que iba con Joab se puso a socavar el muro para derribarlo» (v.15).

¡Esta es una multitud furiosa! Tenemos hombres muy enojados adentro que quieren derrocar al rey. Tienes a los hombres del rey que vienen contra la ciudad diciendo: «¡Vamos a destruir la ciudad y te vamos a matar, Seba, aunque sea lo último que hagamos!»

Entonces, la ciudad de Abel –que no tuvo nada que ver con todo este conflicto (son como espectadores inocentes, pero ahora)– están atrapados en el fuego cruzado. Seba se esconde en la ciudad con sus hombres. Y Joab y sus hombres están decididos a capturar y matar a Seba. ¡Están amenazando a toda una ciudad con violencia! ¡Esto es, podemos decir, una crisis!

Es una situación de vida o muerte. Hay tensión, es serio. Hay muchas vidas en juego. ¡Es una cuestión de supervivencia para la gente de Abel! Ya ha habido derramamiento de sangre. Hay un hombre tirado en el camino que arrojaron al campo y cubrieron con un manto para que la gente no… ya sabes. Ha habido mucho derramamiento de sangre.

Absalón fue asesinado. Parece que habrá mucho más derramamiento de sangre antes de que todo termine. Y así, los hombres están en conflicto entre sí: tenemos a los hombres de Judá (Joab liderando sus tropas) por un lado, y por el otro lado a Seba, el rebelde, al frente de sus tropas (los hombres de Israel). Todos estos hombres son contenciosos, combativos, antagónicos. Son guerreros, rápidos para amenazar.

Puedes ver esto al final del capítulo 19 cuando preguntan: «¿Por qué hicieron eso?»

«Bueno, ¿y por qué hicieron esto?»

«¡Y sus palabras fueron más agresivas y duras que las de los otros!»

Tenemos estos dos grupos de hombres discutiendo y lanzando amenazas. Están usando la fuerza; están marcando su territorio; están movilizando sus ejércitos. No tienen miedo de usar la violencia para defender su punto y salirse con la suya y ganar la partida. ¡Es como una batalla a muerte!

Y luego tenemos el versículo 16, ¡y es simplemente otro tono y una sensación completamente diferente! «Entonces una mujer sabia gritó desde la ciudad…» (v.16). Así que tenemos a estos guerreros luchando, discutiendo, peleando, matando, derribando muros, lo que sea que tuvieran que hacer. Y por otro lado tenemos a la mujer sabia que dice unas palabras en alta voz.

No se nos dice su nombre; solo nos dicen que ella era sabia. ¡Qué manera de ser conocida! Al final de mi vida, si se me conoce como una mujer sabia de Dios, ¡eso sería suficiente para mí! Creo que sería suficiente para ti también. Aquí tienes a una mujer sabia contra todos estos hombres impulsivos. ¡Y ella era la persona que se necesitaba en esta situación desesperada!

Tal vez estés viviendo una situación apremiante… ¡Quizás no tan apremiante como esta! ¿Alguien diría que tiene un conflicto en alguna esfera—en su casa, en su trabajo, en su iglesia o en algún lugar? Hay conflictos, se están gestando problemas; hay personas que discuten entre sí, hay personas que se dicen cosas hirientes, cosas feas.

Lo que quiero decir es, ¿quién de nosotras no tiene algo así sucediendo en algún momento de su vida? Puede que no sea tan cruel, pero puede escalar y volverse súper cruel, ¿verdad? Y lo que se necesita en una situación así es una voz, a veces, de una mujer sabia. Era justo lo que se necesitaba en esa situación. Quizás sea justo lo que se necesita en tu situación.

Entonces esta mujer sabia dice: «Oigan, oigan; ruego que digan a Joab: “Venga aquí para que pueda hablar con usted”». Pidió una audiencia con el líder de las tropas que estaban tratando de derribar el muro de la ciudad. Quería hablar con él cara a cara.

¿Y no es cierto que a veces los conflictos más candentes e intensos se pueden calmar simplemente comunicándose en persona, cara a cara? Esto es lo que se ve en situaciones de terroristas o de rehenes, donde envían a un negociador. Quieren hablar con la persona que está causando problemas—conocerlo, solo para tener una conversación sensata y razonable, solo para bajar la temperatura, ¿no es así?

Queremos aliviar la situación. Eso es lo que la sabiduría nos ayuda a hacer en situaciones tensas. Nos ayuda a escuchar, nos ayuda a hablar, a comunicarnos. Ella no tiene miedo de Joab. ¡El Joab que hemos visto es un hombre despiadado y violento! Quizás ella sí le tenía miedo, pero aun así dijo: «Hablemos. Quiero hablar con Joab».

Tal vez ella está pensando, si él le pone un rostro a la gente de esta ciudad, si él puede escuchar mi voz, si puede hablar con una persona, tal vez lo piense dos veces antes de demoler toda la ciudad y se salga con la suya en contra de Seba. Así que ella se pone en peligro, pero lo hace de una manera en la que calma la tensión.

Versículo 17: «Y él se acercó a ella…» ¡Quiero decir, él está como sorprendido por esto! Es como si todo el mundo hubiera dejado de gritar por un minuto. «…y la mujer le dijo: “¿Es usted Joab?” “Yo soy”, respondió él. Entonces ella le dijo: “Escuche las palabras de su sierva”. “Escucho”, respondió Joab» (v.17). 

Ahora, aquí hay una mujer sabia que termina conversando con este hombre.

Ella pudo haber sido una profetisa. No se nos dice. No sabemos nada más sobre ella de lo que se dice en este pasaje. Pero sabemos que todo lo que vemos sobre su carácter y sus tácticas contrasta con el carácter y las tácticas de todas las demás personas en esta historia. Es un contraste con Seba y Joab y con los hombres de Israel y los hombres de Judá.

Ellos son belicosos, están provocando conflictos, se están provocando unos a otros, están discutiendo entre ellos. «¡Que les corten la cabeza!» Es toda la mentalidad aquí. Están diciendo tonterías, están diciendo palabras llenas de odio, están hablando llenos de enojo, están siendo guiados por la ira. Y aquí hay una mujer cuya vida contrasta con la de todos esos hombres.

Joab, como aprendemos a lo largo del relato de su vida, era un hombre temible. Pero aquí hay una mujer que temía a Dios más de lo que temía al hombre. Estuvo dispuesta a iniciar la conversación y decir: «¡Mire, no tiene por qué ser así!»

Aquí hay una mujer que está preocupada por su propia ciudad. Pensaba: ¡Esto se va a encender! Hay granadas por todas partes para capturar a un solo hombre, Seba, que está en el medio de esta ciudad. Es casi como si pudieras sentirla diciendo: «Mire, yo no sé quién tiene la razón. No sé quién está mal. No voy a tomar partido en este asunto, ¡pero estamos en crisis! ¡En desesperación! Todos estos hombres impetuosos van a hacer cosas estúpidas aquí, pero aquí hay una mujer lúcida que no se acobarda y que no dice: «¡Nos van a matar a todos!»

No se limita a quedarse quieta esperando a que los hombres de su ciudad se las arreglen, ni levanta su propio ejército, que sería otra fuerza que provocaria aún más conflicto. No tenía fuerza que pudiera utilizar. Ella es una imagen, en realidad, de debilidad cuando se compara con estos hombres poderosos que se están mordiendo unos a otros.

Aquí hay una mujer que dice: «Alguien tiene que hacer algo. Alguien tiene que calmar la tensión». Y la sabiduría que había en su corazón, se manifestó en su conversación y en sus acciones. Dios usa la sabiduría de esta mujer para calmar la situación y en última instancia, para desviar el desastre hacia esta ciudad…¡y muchas vidas se salvaron!

Ella estuvo dispuesta a ser utilizada, estuvo disponible para ser utilizada, estaba dispuesta a ser parte de la solución. Ahora, tendrás que regresar mañana para el final de la historia, para ver qué sucedió aquí. Es una especie de historia extraña. ¡Ya ha sido extraña y el final es aún más extraño!

Pero solo quiero señalar el poder de Dios para obrar a través de una mujer sabia que no tiene miedo, que da un paso al frente, y que dice: «No voy a aumentar el caos. No voy a sumarme a la gente que se grita entre sí. Voy a cambiar el paso de baile. Voy a tener un espíritu diferente».

Me llamó la atención esta mujer (y veremos el resto de su historia mañana), porque me doy cuenta que muchas de nosotras vivimos, en algún punto de nuestras vidas, en un lugar hostil, impulsivo, donde hay competencia. Hay rivalidades. Hay gente discutiendo,   sofocándose unos a otros. ¡Y la tendencia es simplemente unirse al caos!

Pero ¿y si fuéramos diferentes? ¿Y si actuamos y hablamos con sabiduría? Ahora, esta es una historia del Antiguo Testamento que no tiene el beneficio de la gracia y el evangelio para decirle a esta mujer cómo actuar. El final de la historia no es algo que voy a recomendar como una forma de tratar con nuestras situaciones difíciles. Pero creo que hay un principio aquí y una idea para las mujeres que viven en territorio hostil, que quizás pudiera ser tu matrimonio. ¿Vas a encender la mecha o vas a calmar la situación?

Oh Señor, ¿nos harías mujeres sabias? ¿Nos harías sabias? ¡Ayúdanos a saber en nuestra ciudad, en nuestro pueblo, en nuestras circunstancias, en nuestra situación, qué es lo que podemos decir y hacer que marque una diferencia para calmar los ánimos, y así Tú puedas ser magnificado y salvar vidas! Oramos en el nombre de Jesús, amén.

Annamarie: La sabiduría que vemos modelada en esta poco conocida historia de la Biblia, es algo que todas nosotras necesitamos. Nancy DeMoss Wolgemuth nos ha recordado esto hoy y nos ha animado a permanecer de pie ante la maldad que nos rodea.

Pero para hacer esto a la manera de Dios necesitamos de Su fuerza. Mary Kassian escribió un libro acerca de esto titulado La verdadera fortaleza. ¿Crees que es importante que las mujeres seamos fuertes? Bueno, la Biblia dice que sí. Pero muchas de nosotras tenemos ideas equivocadas de lo que es ser fuerte. En su libro, Mary profundiza en esto y habla de siete hábitos que pueden minar tu fortaleza. También te dice cómo puedes protegerte de ellos para caminar en libertad y crecer en fortaleza a la manera de Dios. Búscalo en tu librería favorita o en línea. Te aseguro que será de edificación para ti.

En medio de la tensión que enfrentas estos días, ¿qué palabras podrías usar para aliviar la situación? Mañana Nancy te mostrará lo que dijo e hizo la sabia mujer de Abel. Asegúrate de escuchar este próximo episodio.

Llamándote a descubrir y abrazar el diseño y la misión de Dios para tu vida, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.

La lectura para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es Ezequiel capítulos 16 y 17.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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