El monstruo de la ansiedad vs. el Dios que no se mueve
Hoy continuamos con la serie titulada «Cuando mi mente no se calma». A lo largo de estos episodios hemos hablado sobre las preocupaciones que llevan a nuestros cuerpos a tener ansiedad en medio de situaciones difíciles o incluso antes de enfrentar estas situaciones difíciles. También hemos hablado de cómo Dios trata este problema y cómo Jesús conoce la ansiedad por la que podemos pasar. Él no es ajeno a tu dolor. Jesús te entiende, te escucha y puede llevar nuestras cargas si nos acercamos ante el trono de la gracia. En el episodio de hoy tomaremos como base el artículo: «El real antídoto para la ansiedad» para continuar profundizando en este tema. ¡Acompáñanos!
Aquí te compartimos algunas frases y versículos del episodio de hoy:
Cuando el monstruo no vive en la pantalla, ¿cómo se siente en tu cuerpo y en tu mente?
- Yamell comparte que …
Hoy continuamos con la serie titulada «Cuando mi mente no se calma». A lo largo de estos episodios hemos hablado sobre las preocupaciones que llevan a nuestros cuerpos a tener ansiedad en medio de situaciones difíciles o incluso antes de enfrentar estas situaciones difíciles. También hemos hablado de cómo Dios trata este problema y cómo Jesús conoce la ansiedad por la que podemos pasar. Él no es ajeno a tu dolor. Jesús te entiende, te escucha y puede llevar nuestras cargas si nos acercamos ante el trono de la gracia. En el episodio de hoy tomaremos como base el artículo: «El real antídoto para la ansiedad» para continuar profundizando en este tema. ¡Acompáñanos!
Aquí te compartimos algunas frases y versículos del episodio de hoy:
Cuando el monstruo no vive en la pantalla, ¿cómo se siente en tu cuerpo y en tu mente?
- Yamell comparte que le tomó tiempo entender que la ansiedad no siempre llega con una razón clara, simplemente aparece. En su caso, muchas veces siente primero en el cuerpo como una opresión en el pecho, una sensación de que algo no está bien, aunque no sepa qué es.
- Su mente empieza a acelerarse y los pensamientos le vienen uno detrás de otro, como si no pudiera detenerlos. Pero algo que Yamell ha aprendido es que no es solo físico o mental, sino que también hay un impacto en su vida espiritual. Como si en medio de todo eso se creara una sensación de distancia con Dios.
- Yamell comenta que todo se siente demasiado: el ruido, las responsabilidades, los pensamientos… ¡Todo se vuelve como un mar agitado! No es que algo externo explotara, es que por dentro todo se siente fuera de control.
Cuando el miedo toma el control, ¿qué mentira empieza a gritar más fuerte en tu cabeza?
- La ansiedad no solo altera emociones. A veces altera nuestra teología: lo que sabemos, conocemos y creemos de Dios. Porque cuando el miedo toma el control, lo primero que se distorsiona no es la situación, es nuestra visión de Dios.
- Empiezan a aparecer pensamientos como: «Dios no está», «No me va a sostener», «Algo malo va a pasar y no voy a poder con eso». Y cuando entramos ahí, es como si realmente lo que estamos pensando es que Dios es sádico porque nos pondrá en peligro. No lo decimos así, pero en la práctica eso es lo que estamos diciendo.
- Si no confrontamos esas mentiras con la Palabra, nuestra mente se las cree y la ansiedad empieza a dictar lo que creemos, en vez de que la verdad de Dios gobierne mi mente. Es en esos momentos donde necesitamos recordar que lo que sentimos no siempre es verdad y que Dios no cambia, aunque nuestra percepción sí.
Debilidad como terreno santo: ¿Qué cambia en nosotras cuando entendemos que esto no es un accidente en nuestra historia, sino algo que Dios, en Su soberanía, está usando para formarnos?
- Yamell comparte que hubo un momento muy claro en su vida donde entendió esto y mucho en ella cambió. Dice que siempre quería entender por qué le pasaba esto. Quería encontrar la causa, tener control. Pero en medio de una crisis se encontró con el pasaje de 2 Corintios 12:9: «Te basta Mi gracia, pues Mi poder se perfecciona en la debilidad».
- Yamell dice que fue como si Dios le dijera: «No tienes que entenderlo todo, lo que tienes es que confiar en Mí». Eso cambió su perspectiva porque dejó de ver la ansiedad como algo fuera del control de Dios y empezó a verla como algo que Él, en Su soberanía, podía usar para formarla en muchas cosas y poder dar testimonio.
- «Señor, no entiendo, pero confío en que Tú eres bueno incluso aquí». Algo que Yamell ha visto a lo largo de este proceso es que Dios no siempre quita la tormenta, pero sí se revela en medio de ella.
- En ese proceso, Yamell entendió algo que la ha ayudado mucho, y es que ella no necesita que la tormenta se calme para estar segura, solo necesita estar anclada en Cristo. El ancla no evita que haya olas, pero sí evita que el barco se pierda o se vaya a la deriva. Ella asegura que su ancla no es cómo se siente, ni que todo esté bajo control; ¡su ancla es quién es Dios!
Cristo: refugio real. ¿Qué haces cuando sabes y conoces esta verdad de que Cristo es refugio… pero no lo sientes?
«Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino Uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado»(Hebreos 4:15).
- Yamell dice que aquí es donde Cristo deja de ser una idea bonita y se vuelve un refugio real, porque en medio de la ansiedad, una de las cosas más difíciles es que sabes que Dios es refugio… pero no lo sientes.
- Ella comparte que ha tenido que aprender algo: que no corre a Cristo porque lo siente, sino que corre a Cristo porque sabe que es verdad y que Él es su refugio. Su paz no depende de que todo se resuelva, sino de que Él está con ella. Es ahí donde la verdad empieza a sostener lo que sus emociones no pueden y nunca podrán.
- Yamell dice que a veces lo único que puedo hacer es orar: «Señor, ayúdame. Señor, no puedo», y recordar que Él entiende, que Él no minimiza, que Él ya pagó por todo lo que hoy, mañana y pasado la va a angustiar. Poco a poco, no siempre de manera instantánea, pero sí de verdad, esa verdad empieza a sostener su corazón.
Prácticas sencillas, esperanza profunda: pasos pequeños y realistas que puedes dar esta semana
- Identifica qué detona tu ansiedad te ayuda a orar con más intención:
Momentos de mucha presión o muchas responsabilidades al mismo tiempo.
Cuando estás sobreestimulada, con mucho ruido, muchas cosas pasando.
Cuando estás cansada emocional o físicamente.
Cuando empiezas a anticipar escenarios en tu mente que todavía no han pasado.
- Esos momentos no son solo «malos ratos», son señales. Son oportunidades para detenerse y llevar eso delante de Dios:
- Atesorar la Palabra: no solo leer por leer, sino meditar, repetirla, dejar que reemplace lo que mi mente está diciendo. No basta con leer la Biblia en el momento de crisis, sino que necesitamos llenar nuestra mente de verdad constantemente.
- Caminar con una mentora es clave, porque es alguien que ora por ti y te recuerda la verdad cuando no la ves, y no tiene miedo a confrontarla con la verdad.
- Predicarte el evangelio y recordar que: Cristo ya pagó, Dios está por ti, no estás sola y Él cuida de ti.
- Empezar pequeño: No intentar resolver todo hoy. Tal vez el primer paso es solo detenerse y decir: «Señor, ayúdame», y creer que eso es suficiente para comenzar.
La ansiedad puede ser fuerte, pero no tiene la última palabra. La verdad de Dios, sí. Y aun cuando no puedas ver con claridad, Dios sigue estando ahí.
Para reflexionar:
- «Consideren los lirios, cómo crecen; no trabajan ni hilan. Pero les digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de estos. Y si Dios viste así la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe!». —Lucas 12:27
- «Con amor eterno te he amado, por eso te he sacado con misericordia». —Jeremías 31:3
- «Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían». —Nahúm 1:7 (RV 60)
- Aunque el mal siga hiriendo mi corazón, aunque la ansiedad te invada por momentos, hay muchas páginas inspiradas por Dios que hablan directamente a nuestros corazones y nos recuerdan que aun la tempestad más grande no sobrepasa el poder de Dios; que aun la situación más difícil que puedas pasar no sobrepasa el control que Dios tiene sobre eso; que sea cual sea el dolor que tengas ahora mismo, Jesús lo conoce y te acompaña en medio de él.
Recursos recomendados:
Episodio, Consejos para vencer la ansiedad
Blog, La ansiedad y el temor no me permiten ver a Dios
Blog, El monstruo que no sale en la película
*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la series de podcast.

Únete a la conversación