Entre las notificaciones y mi tiempo devocional
Invitada: Alisson Medal
Tenemos muchas ideas, expectativas y metas cuando se trata de cultivar una relación con el Señor. Pero cuando nuestro crecimiento espiritual no avanza tan rápido como quisiéramos, o como el de nuestras amigas, o como esa influencer cristiana dijo que debería ser, nos convencemos de que hay algo «mal» con nosotras. Las redes sociales son la herramienta ideal para hacernos caer en esto. Todos los días hay un trend nuevo; vemos vidas supuestamente «perfectas» y recibimos un bombardeo constante de opiniones. ¡Únete a nosotras en este episodio de la serie «No es perfección, es caminar con Dios»!
Aquí te compartimos algunas frases y versículos del episodio de hoy:
¿Cómo las redes sociales afectan nuestra relación con Dios? ¿Se ve nuestra mente afectada cuando ya no tenemos paciencia para procesos largos como leer la Biblia?
- Vivimos vidas muy ajetreadas y en un mundo …
Invitada: Alisson Medal
Tenemos muchas ideas, expectativas y metas cuando se trata de cultivar una relación con el Señor. Pero cuando nuestro crecimiento espiritual no avanza tan rápido como quisiéramos, o como el de nuestras amigas, o como esa influencer cristiana dijo que debería ser, nos convencemos de que hay algo «mal» con nosotras. Las redes sociales son la herramienta ideal para hacernos caer en esto. Todos los días hay un trend nuevo; vemos vidas supuestamente «perfectas» y recibimos un bombardeo constante de opiniones. ¡Únete a nosotras en este episodio de la serie «No es perfección, es caminar con Dios»!
Aquí te compartimos algunas frases y versículos del episodio de hoy:
¿Cómo las redes sociales afectan nuestra relación con Dios? ¿Se ve nuestra mente afectada cuando ya no tenemos paciencia para procesos largos como leer la Biblia?
- Vivimos vidas muy ajetreadas y en un mundo donde estamos constantemente recibiendo información, y ahora mucho más con los móviles y redes sociales. Estamos sobreestimuladas y vivimos estilos de vida donde todo va muy rápido.
- Las redes sociales tienen una forma muy sutil de meterse en nuestros corazones. El tiempo que pasamos allí empieza a crear dudas en nosotras y comparaciones como: «No estoy siendo tan disciplinada como ella» , y esto nos lleva a pensar que vamos atrasadas en nuestra relación con Dios.
- Las redes dan la ilusión de que satisfacen, que nos conectan con los demás, que nos dan descanso, y tal vez sí lo hacen por un momento, pero no a largo plazo. Están diseñadas para ser adictivas y para hacernos sentir como que nunca tienes suficiente. Siempre hay algo más que ver, escuchar o descubrir.
- Solo Cristo puede satisfacernos, solo una relación con Él, solo Su Palabra. Todo lo demás es chatarra que nos llena por un momento, pero no transforma.
Lo que más puede costar de tener un tiempo devocional
Constancia
- Lo que más cuesta es que no «siente» nada. Esto muchas veces se debe a que, antes de hacer el devocional, llenas tu cabeza de mil cosas, incluyendo el uso de las redes sociales.
- Alisson dice que hay días donde todo fluye; ella lee, entiende, ora y siente paz, pero que hay muchos otros días donde se siente distraída, cansada o simplemente desconectada. Ora, y a los dos minutos ya está pensando en cualquier otra cosa, y ahí es donde empieza la lucha interna y se pregunta: «¿Esto cuenta?» , «¿Lo estoy haciendo mal?» , «¿Para qué sigo si ni lo estoy disfrutando?» .
- Alisson dice que si no tiene cuidado, dejará que sus emociones dicten su disciplina: si no lo siente, lo pospone. Si no tiene tiempo «perfecto» , no lo hace.
Paciencia
- Vivimos tan acostumbradas a lo inmediato que queremos abrir la Biblia y salir «transformadas» en 10 minutos, porque cuando tenemos «rachas o temporadas» buenas con Dios, entonces queremos ver el cambio ya. Pero no siempre es así.
- A veces Dios obra en silencio, en procesos largos, en cosas que ni noto al momento. Pero nuestra carne quiere resultados rápidos, algo que podamos sentir ya. Pero cuando pensemos en esto, debemos descansar en que «el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo» (Filipenses 1:6).
Recordatorio 🔔
Nuestro tiempo devocional no se trata de tener una experiencia perfecta, sino de ser fiel. Incluso cuando estamos distraídas. Incluso cuando no sentimos nada, debemos cumplir con esa disciplina de buscar a Dios. Porque al final, no estamos yendo a la Palabra para cumplir, estamos yendo porque necesitamos a Dios, aunque a veces nosotras mismas no sepamos cuánto.
Cuando fallamos en nuestro tiempo con Dios, ¿nos acercamos o nos alejamos?
- Aunque el enemigo nos echa la culpa por haber fallado, Dios no nos va a dejar de amar. Dios es fiel, y si Él nos ama, no es porque llevamos una vida devocional perfecta, sino por la obra perfecta de Jesús en la cruz.
- No intentemos ganar Su amor por medio de las disciplinas espirituales, porque Su amor ya es nuestro por medio de Cristo.
Pequeños cambios que podrías hacer hoy para crear espacio para Dios
- Adopta la costumbre de empezar el día sin tomar el celular y, en vez de esto, abrir la Palabra primero.
- Aparta un momento en medio del día para hacer una pausa y orar.
- Haz un ayuno de las redes sociales y apaga el ruido constante para darle espacio a la voz de Dios.
- Redirige el tiempo que ya tienes. Hay días que tendrás poco tiempo y hay días que será más sencillo. Pero la meta no es conformarte con lo mínimo; es cultivar una vida que cada vez más gire en torno a Dios.
Cómo se vería dejar de buscar la perfección y empezar a buscar presencia
- Empezando por la humildad, recordando que el hecho de que Dios esté bien con nosotras no depende de tener una vida espiritual y devocional perfecta, sino de la obra de Jesús en la cruz.
- Reconociendo que necesitamos a Dios siempre, no solo cuando «sentimos que le necesitamos» o cuando sentimos que queremos leer la Palabra.
- Dejándonos de comparar con otras personas que se ven espiritualmente más maduras.
- Dejando de tener nosotras el control, cuando realmente lo que debemos hacer es rendir nuestras vidas a Dios en completo y dejar que Él nos moldee con Sus medios de gracia, y no automoldearnos nosotras.
- Orar y reconocer que dependemos del Espíritu Santo, que dependemos de Él para que ponga el querer como el hacer en nuestros corazones.
- Reconocer que nuestra necesidad por ser santificadas y de conocer más a Dios no depende de nuestras emociones o de poder tener un tiempo devocional en «condiciones perfectas».
- Meditando más sobre aquello que supuestamente ya sabemos o entendemos; recordar el evangelio y meditar en él cada día.
Para reflexionar:
- «Yo soy el pan de la vida; el que viene a Mí no tendrá hambre, y el que cree en Mí nunca tendrá sed». —Juan 6:35
- «Pongan la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra». —Colosenses 3:2
- «Pelea la buena batalla de la fe. Echa mano de la vida eterna a la cual fuiste llamado…». — 1 Timoteo 6:12
- «El sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco ustedes si no permanecen en Mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en Mí y Yo en él, ese da mucho fruto, porque separados de Mí nada pueden hacer». —Juan 15:4-5
- Tu relación con Dios no depende de un desempeño perfecto, sino de la obra perfecta de Cristo en la cruz. Hoy queremos invitarte a dejar la culpa atrás y volver a empezar con Dios. Tal vez fallaste ayer, tal vez llevas días sin abrir tu Biblia… pero hoy tienes una nueva oportunidad de volver a Cristo, abrir Su Palabra y permanecer en Él.
Recursos recomendados:
Episodio, Cuando no tengo deseos de leer la Biblia
Episodio, Ayuda, no sé cómo mantener mi mente enfocada en Dios
Episodio, Un reto a la generación Z
*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la series de podcast.
Únete a la conversación