Por fuera bien, por dentro vacía
Te esfuerzas. Lo intentas. Vuelves a fallar… y el ciclo se repite. Y tal vez piensas: «Necesito más disciplina… más tiempo con Dios… hacerlo mejor». Pero, ¿y si el problema no es eso? ¿Y si el problema es que estás tratando de vivir la vida cristiana desde ti misma? Hoy queremos hablar de algo que suena muy lindo pero que muchas veces no estamos viviendo: libertad, plenitud y abundancia en Cristo. Porque sí, lo escuchamos todo el tiempo, pero seamos honestas: muchas veces no se siente real.
Aquí te compartimos algunas frases y versículos del episodio de hoy:
¿Te ha pasado eso de sentir que estás haciendo «todo bien», pero por dentro no estás bien?
- Por fuera parece que todo estaba en orden; hacemos lo que «una buena cristiana» se supone que debe hacer, pero por dentro hay confusión, frustración, incluso un vacío que no …
Te esfuerzas. Lo intentas. Vuelves a fallar… y el ciclo se repite. Y tal vez piensas: «Necesito más disciplina… más tiempo con Dios… hacerlo mejor». Pero, ¿y si el problema no es eso? ¿Y si el problema es que estás tratando de vivir la vida cristiana desde ti misma? Hoy queremos hablar de algo que suena muy lindo pero que muchas veces no estamos viviendo: libertad, plenitud y abundancia en Cristo. Porque sí, lo escuchamos todo el tiempo, pero seamos honestas: muchas veces no se siente real.
Aquí te compartimos algunas frases y versículos del episodio de hoy:
¿Te ha pasado eso de sentir que estás haciendo «todo bien», pero por dentro no estás bien?
- Por fuera parece que todo estaba en orden; hacemos lo que «una buena cristiana» se supone que debe hacer, pero por dentro hay confusión, frustración, incluso un vacío que no sabemos cómo explicar.
- Lo más difícil es que precisamente nadie más lo ve, ¡pero Dios sí! Como dice la Palabra: Él no mira lo que mira el hombre; Él ve el corazón. En lugar de pedir ayuda, solo intentamos hacerlo mejor, como si el problema fuera que no nos estamos esforzando lo suficiente.
Libertad en Cristo
¿Cómo que puedes tener «libertad» externa pero sentirte atrapada internamente?
«En verdad les digo que todo el que comete pecado es esclavo del pecado…» (Juan 8:34).
- El mundo dice: «Libertad es hacer lo que tú quieras». Pero Cristo dice algo completamente diferente. Él dice que si practicas el pecado, eres esclava. O sea, puedes hacer lo que quieras acorde a lo que el mundo te dice, y aun así estar completamente atada.
- El problema con esa pseudo libertad que el mundo nos vende (hacer lo que quieres, seguir tus deseos, escuchar tu corazón) es que en realidad no es libertad, es esclavitud disfrazada, porque empezamos a servir a eso que deseamos. Aquello se vuelve el centro de nuestras decisiones, de nuestro tiempo, de nuestra mente y, sin darnos cuenta, eso toma el lugar de Dios.
«¿No saben ustedes que cuando se presentan como esclavos a alguien para obedecerle, son esclavos de aquel a quien obedecen?…» (Romanos 6:16).
- Un ídolo exige nuestra atención, nuestra energía, nuestra identidad y nuestra adoración, y al final, en lugar de darnos vida, nos drena. Por eso nuestras decisiones, cuando no pasan por el filtro de la Palabra de Dios, no nos liberan, nos atan. Creemos que estamos eligiendo, pero en realidad ya estamos siendo gobernadas por algo más.
- Pensamos que necesitamos más libertad, cuando en realidad necesitamos ser liberadas. ¡Y eso solo pasa en Cristo! Porque la libertad en Cristo no es: «Ahora hago lo que yo quiero», es: «Ahora soy libre para vivir como fui diseñada».
Plenitud en Cristo
Cuando estás emocionalmente drenada, ¿dónde tiendes a buscar llenarte?
«Me han abandonado a Mí, Fuente de aguas vivas, y han cavado para sí cisternas, cisternas agrietadas que no retienen el agua» (Jeremías 2:13).
- Buscamos llenarnos de todo y de nada: amigas, familia, escuela o logros. Estas cosas no son malas en sí mismas, sino que son parte de las bendiciones que Dios nos da. El problema es que se vuelven nuestro primer recurso en lugar de Dios.
- Aquello que es nuestro primer recurso en realidad es nuestro refugio. Si Cristo no es ese lugar al que corremos primero, algo más ya está ocupando Su lugar. La realidad es que nada fuera de Él puede sostenernos; nos puede distraer un rato, pero no nos puede llenar de verdad.
- Nada fuera de Cristo fue diseñado para sostener nuestras almas. Podemos intentar llenarnos con distracciones, relaciones, logros, incluso cosas espirituales como la iglesia, servicios, actividades, etc. Pero si no es Cristo, no va a ser suficiente.
- Cuando una mujer empieza a vivir en esa libertad que encontramos en Cristo, entonces llega esa plenitud, ¡y eso se nota! No porque su vida sea perfecta, sino porque hay algo diferente en ella: ama diferente, responde diferente y vive diferente. Lo que guía su vida es totalmente diferente.
Abundancia en Cristo
¿Sientes que a veces estás esperando «otra etapa» de tu vida para vivir con propósito?
- Ese pensamiento de «cuando llegue a cierta etapa, entonces estaré bien y voy a vivir como debería» es constante. Si seguimos ese patrón, nunca llegaremos, porque siempre vamos a encontrar otra «condición» que nos falta cumplir para sentir que ahora sí podemos vivir con propósito. En el fondo, eso refleja que estamos midiendo nuestra vida con nuestros propios estándares, no con los de Dios.
- Olvidamos que Dios está obrando ahora y el que comenzó la buena obra la va a perfeccionar. Cada etapa tiene un propósito, no porque nosotras la controlemos perfectamente, sino porque Dios ya está obrando en medio de ella.
- La abundancia no nace de una versión «mejorada» de nosotras, nace de una vida rendida. De permanecer en Cristo incluso cuando todavía hay áreas que duelen, que cuestan, que no están resueltas. El punto no es perfeccionarnos para acercarnos, es permanecer para que Él obre.
- El fruto no es algo que produzcamos esforzándonos. Es algo que Cristo produce en nosotras cuando permanecemos en Él.
- Una mujer puede estar en medio de una temporada difícil y aun así amar con paciencia, responder con gracia y servir con gozo. No es porque todo está perfectamente ordenado en su vida, sino porque su raíz está en el lugar correcto. No porque no haya pruebas, sino porque está bien plantado.
- No se trata de esperar otra etapa, se trata de estar conectada a Cristo hoy en nuestra etapa, y confiar en que Él dará el fruto incluso en medio del proceso.
Para reflexionar:
- «Dios no ve como el hombre ve… el Señor mira el corazón». —1 Samuel 16:7
- «Por tanto, ahora no hay condenación para los que están en Cristo Jesús…». —Romanos 8:1
- «Estoy convencido precisamente de esto: que el que comenzó en ustedes la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús». —Filipenses 1:6
- «Permanezcan en Mí, y Yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco ustedes si no permanecen en Mí». —Juan 15:4
- «Será como árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera». — Salmo 1:3
- Si hoy te sientes atrapada, vacía o estancada, esto no es lo que Dios diseñó para ti. En Cristo hay libertad: ya no tienes que vivir esclavizada; hay plenitud: ya no tienes que vivir vacía y en abundancia: tu vida puede dar fruto ahí donde estás, no porque tú lo logres, sino porque permaneces en Él. Tal vez hoy no necesitas intentar más, tal vez necesitas rendirte más.
- Libertad, plenitud y abundancia no son tres cosas separadas, son el resultado de una vida rendida a Cristo. No estás llamada solo a sobrevivir espiritualmente, estás llamada a dar fruto.
Recursos recomendados:
Libro digital, Llamadas a florecer: Encuentra libertad, plenitud y abundancia en Cristo
Serie, Solo en Cristo
Blog, Mi identidad en Cristo: ¿Quién soy realmente?
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