Cansada, pero sostenida (Parte 2)
En el episodio anterior estuvimos hablando sobre la ansiedad y la preocupación, y vimos cómo, aunque vivimos en un mundo caído que muchas veces nos abruma, hay una esperanza real en Cristo. Aprendimos que no fuimos llamadas a cargar solas con nuestras preocupaciones, sino a venir a Él, rendir nuestras cargas y confiar en su cuidado. Hoy continuaremos profundizando en este tema. ¡Dale play a este episodio y acompáñanos!
Aquí te compartimos algunas frases y versículos del episodio de hoy:
¿Cómo sabemos si estamos usando a Dios solo para sentir alivio en vez de confiar en Él como Señor soberano?
- Si creemos en Dios solo cuando todo nos sale bien, mostramos que solo estamos con Dios por interés, solamente para sentir alivio, usándolo a Él para que cumpla nuestros mandatos. ¡Pero ese no es el Dios verdadero! Él es Señor y Su voluntad sobrepasa la nuestra. …
En el episodio anterior estuvimos hablando sobre la ansiedad y la preocupación, y vimos cómo, aunque vivimos en un mundo caído que muchas veces nos abruma, hay una esperanza real en Cristo. Aprendimos que no fuimos llamadas a cargar solas con nuestras preocupaciones, sino a venir a Él, rendir nuestras cargas y confiar en su cuidado. Hoy continuaremos profundizando en este tema. ¡Dale play a este episodio y acompáñanos!
Aquí te compartimos algunas frases y versículos del episodio de hoy:
¿Cómo sabemos si estamos usando a Dios solo para sentir alivio en vez de confiar en Él como Señor soberano?
- Si creemos en Dios solo cuando todo nos sale bien, mostramos que solo estamos con Dios por interés, solamente para sentir alivio, usándolo a Él para que cumpla nuestros mandatos. ¡Pero ese no es el Dios verdadero! Él es Señor y Su voluntad sobrepasa la nuestra.
- El corazón humano lucha por entender a Dios en medio del sufrimiento, pero en medio de tu falta de entendimiento, debes confiar en la providencia de Dios.
Confía en la providencia de Dios. Dios, en Su amor, permite situaciones dolorosas en nuestras vidas, pero debemos confiar en que Él siempre busca lo que es mejor para nosotras. Su amor es infinito y Sus propósitos inalterables. Entonces, nuestra fe cristiana debe descansar en tres verdades: Dios nos ama, Dios es sabio y Dios es soberano.
Si eres salva, no vives para ti, vives para Dios. Esta vida, esta historia no se trata ni de ti ni de mí, se trata de la historia de Dios. Esta vida es como un libreto que tiene mi descripción, y en este libreto están todas las circunstancias que yo enfrento a lo largo de la vida.
Cuando nuestras emociones gritan, ¿cómo se ve permitir que la verdad gobierne sin ignorar lo que estás sintiendo?
-
Debemos vivir, no conforme a nuestras emociones, sino conforme a la Palabra de Dios, a Su revelación.
- La revelación de Dios debe comenzar a ajustar nuestros sentimientos.
- Debemos procesar todo a través de la Palabra de Dios.
- La meta es que desarrollemos la mente de Cristo, la cual es una mente que razona con una perspectiva eterna.
¿Por qué la ansiedad se vuelve más fuerte en aislamiento y qué cambia cuando una mujer mayor camina con nosotras y ora por nosotras?
- Hay muchas personas a las que les da vergüenza reconocer que sienten ansiedad. Pero cuando estamos pasando por momentos de ansiedad y de aflicción, no podemos aislarnos, debemos buscar ayuda.
- Necesitamos ser reenfocadas y aconsejadas porque este es un mundo que está roto. Es importante que te acerques a una mujer madura en la fe a la que le puedas expresar tu situación y que, con un corazón humilde y enseñable, puedas ser guiada a Cristo; que puedas ser totalmente vulnerable y reconocer que no tienes todo bajo control.
- La ansiedad se vuelve más difícil de vencer cuando estamos solas, porque tendemos a pensar que lo que nos ocurre solo nos pasa a nosotras. Pero al hablar con otras personas, nos daremos cuenta de que han pasado situaciones similares y pueden ayudarnos a sobrepasar la nuestra y darnos una nueva perspectiva.
¡Es en la comunidad de la fe donde encontramos apoyo para correr esta carrera! La misma comunión con otros hermanos nos ayuda a salir de nosotras mismas y a sanar. Así que ora a Dios para que Él te muestre esa mujer mayor de la cual se habla en Tito 2:
- Que pueda orar por ti y caminar contigo.
- Que pueda enseñarte a ser prudente o vivir sabiamente.
- Que sea alguien confiable.
- Que ame al Señor y Su Palabra.
- Que pueda acompañarte y ayudarte a ver la vida con la mente de Cristo, para que así tú puedas vivir una vida más plena para Su gloria.
Para reflexionar:
- «Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones». —Salmo 46:1
- «Muchos dicen de mí: “Para él no hay salvación en Dios”. Pero Tú, oh Señor, eres escudo en derredor mío, mi gloria, y el que levanta mi cabeza». —Salmo 3:2-3
- «Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en Mí y Yo en él, ese da mucho fruto, porque separados de Mí nada pueden hacer». —Juan 15:5.
- «Una cosa he pedido al Señor, y esa buscaré: que habite yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor y para meditar en su templo. Porque en el día de la angustia me esconderá en su tabernáculo. Sobre una roca me pondrá en alto. Entonces será levantada mi cabeza sobre mis enemigos que me cercan, y en Su tienda ofreceré sacrificios con voces de júbilo; cantaré, sí, cantaré alabanzas al Señor». —Salmo 27:4-6
- «Por nada estén afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús». —Filipenses 4:6-7
- Si hoy estás luchando con ansiedad, tal vez sientes que esto nunca va a cambiar, que necesitas tener todo bajo control para estar bien o incluso que estás sola en lo que estás sintiendo. Pero Dios sigue obrando en ti, incluso cuando no lo sientes. Tu proceso no está detenido ni olvidado. Él está trabajando en tu corazón con propósito y con amor.
- La paz que tanto anhelas no viene de tener todas las respuestas o de controlar cada detalle, sino de rendirle todo a Dios y confiar en que Él es suficiente, incluso en medio de la incertidumbre.
- ¡No estás sola! Dios está contigo en cada momento, en cada pensamiento que pesa, en cada noche difícil. Y además, te ha dado una comunidad, personas que pueden caminar contigo, orar por ti y recordarte la verdad cuando más lo necesitas.
- La ansiedad no es tu identidad. No eres «la chica ansiosa». Eres una hija sostenida, conocida y profundamente amada por Dios. Así que hoy, en medio de lo que estés sintiendo, no corras a resolverlo todo. ¡Corre a Él!
Recursos recomendados:
Episodio, Aprende de mujeres mayores
Blog, Qué buscar en una mentora
Episodio, El gran plan: ¿quién está al control de tu vida?
*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la series de podcast.
Únete a la conversación