Día 122 | Salmos 69, 70
Los salmos que corresponden al día de hoy son atribuidos a David, y están relacionados en cuanto al tema central. Este es el sufrimiento del justo en un mundo hostil, y la certeza de que Dios ve su aflicción, juzga rectamente y salva.
Salmo 69
El sufrimiento injusto
Los primeros versículos nos muestran cómo el salmista expone su situación delante de Dios. Por las ilustraciones que él usa para describir su estado, podemos percibir que su afrenta ha sido muy grande. Él dice que…
- Las aguas le han llegado hasta el alma.
- Se ha hundido en un lodo tan profundo que no tiene dónde apoyar el pie. Solo siente que se hunde más y más.
- Ha llegado a lo profundo de las aguas y la corriente lo cubre.
- Ha llorado tanto que está cansado; sus ojos desfallecen mientras espera en Dios y …
Los salmos que corresponden al día de hoy son atribuidos a David, y están relacionados en cuanto al tema central. Este es el sufrimiento del justo en un mundo hostil, y la certeza de que Dios ve su aflicción, juzga rectamente y salva.
Salmo 69
El sufrimiento injusto
Los primeros versículos nos muestran cómo el salmista expone su situación delante de Dios. Por las ilustraciones que él usa para describir su estado, podemos percibir que su afrenta ha sido muy grande. Él dice que…
- Las aguas le han llegado hasta el alma.
- Se ha hundido en un lodo tan profundo que no tiene dónde apoyar el pie. Solo siente que se hunde más y más.
- Ha llegado a lo profundo de las aguas y la corriente lo cubre.
- Ha llorado tanto que está cansado; sus ojos desfallecen mientras espera en Dios y su garganta está reseca, no seca, sino reseca de tanto que ha llorado.
¿Cuál es la razón por la cual el salmista se encuentra en esta situación? El final del versículo 4 nos dice: «Sin razón son mis enemigos, me hacen devolver aquello que no robé». Vemos entonces que David estaba siendo perseguido sin razón, por eso decimos que era un sufrimiento injusto. Estaba siendo rechazado, humillado, aislado, y su dolor era real y profundo. Sin embargo, aunque la afrenta era mucha, no estaba justificada.
El sufrimiento por el que el salmista atravesaba no era un sufrimiento cualquiera. El versículo 7 nos dice: «Por amor de Ti he sufrido insultos», y más adelante el versículo 9 dice: «Porque el celo por Tu casa me ha consumido, y los insultos de los que te injurian han caído sobre mí». David sufría por amor a Dios y a Su casa; el rechazo de sus perseguidores venía por identificarse con Él.
La confianza en la justicia de Dios
En las circunstancias de David, cualquiera desearía tomar venganza. ¿Quién sufriría de manera injusta? ¿Quién permitiría hoy en día que se le humillara tanto sin razón? ¿No somos prontas para tomar justicia en nuestras manos? Sin embargo, David clama al Dios que juzga rectamente y espera que Dios actúe en Su tiempo. ¡En Su tiempo!
«Pero yo elevo a Ti mi oración, oh Señor, en tiempo propicio; oh Dios, en la grandeza de Tu misericordia, respóndeme con tu verdad salvadora», dice el versículo 13.
Imagina estar en una situación similar y clamar para que Dios actúe y descansar en que lo hará a Su tiempo. ¿Cuánto tomará eso? No lo sabes, pero eliges descansar… Puede que no veas los resultados mientras vives, pero eliges descansar.
¡Oh Señor! ¡Cuánto necesitamos aprender a descansar en que en Tu tiempo y forma cumplirás Tu propósito!
Al haber presentado sus circunstancias delante de Dios, vemos que David hace una larga lista de lo que podríamos llamar «peticiones o imprecaciones». Él pide:
- Respuesta.
- Ser sacado del lodo en el que sentía que se hundía.
- Ser librado de los que le odian.
- No ser cubierto por esas corrientes de agua que hacían que se sintiera ahogado.
- Que el Señor se vuelva a Él. Que lo vea, que considere su afrenta.
- Que no esconda de él su rostro.
- Que se acerque a él y lo rescate.
También hay una serie de cosas que pide para con sus enemigos. Él ora que:
- Su mesa delante de ellos se convierta en lazo.
- Que sus ojos se nublen.
- Que sus espaldas tiemblen.
- Que Dios derrame sobre ellos Su indignación.
- Que sean desolados y nadie habite en sus tiendas.
- Que anden en iniquidad y no entren en la justicia de Dios.
- Que sus nombres sean borrados del libro de la vida y no se encuentren escritos entre los de los justos.
La lista que hace el salmista, tanto de peticiones personales como por sus enemigos, es bastante extensa y específica. Con esto podemos observar cómo él ciertamente descansaba en que la justicia venía del Señor y no de él. Tomar venganza en sus propias manos era nada en comparación con lo que él sabía que el Señor podía hacer.
El salmista cierra esta sección de peticiones antes de pasar a una de alabanza diciendo: «Pero yo estoy afligido y adolorido; tu salvación, oh Dios, me ponga en alto». ¡La salvación es del Señor! Podemos correr a Él para pedir ayuda cuando sentimos que nos hundimos en el lodo.
Un salmo que apunta a Cristo
El Salmo 69 es uno de los salmos mesiánicos más claros.
Jesús mismo cumple lo que aquí se describe:
- Fue odiado sin causa (Jn. 15:25)
- El celo por la casa de Dios lo consumió (Jn. 2:17)
- Fue acusado injustamente (Mt. 26:59–60)
Lo que en David era una experiencia real, en Cristo encuentra su cumplimiento perfecto.
¿Qué otras referencias de Jesús puedes encontrar en este salmo?
Salmo 70
Este salmo es también escrito por David. Con tan solo 5 versículos, podemos observar que el salmista es intenso y directo; se percibe la urgencia del clamor del necesitado que reconoce que solo Dios puede salvar. Veamos 3 cosas específicas:
- Dependencia absoluta
La cercanía y familiaridad de David con Dios era clara por el hecho de que no hay rodeos y tampoco hace explicaciones largas; comienza directo expresando en los primeros 3 versículos su necesidad.
«Oh Dios, apresúrate a librarme; apresúrate, oh Señor a socorrerme», dice el versículo 1.
- Reconocimiento de la propia debilidad
El salmista no se presenta fuerte; antes bien, se reconoce pobre y necesitado, ya que sus enemigos buscan matarlo y se complacen en su mal.
- Esperanza en el carácter de Dios
Vemos en el último versículo de este salmo cómo David vuelve a reconocer su debilidad, su necesidad, pero también reconoce que Dios es su ayudador, libertador y defensor.
«Regocíjense y alégrense en Ti todos los que te buscan; que digan continuamente “¡Engrandecido sea Dios!”, los que aman Tu salvación», dice el versículo 4.
Amada hermana, en este mundo caído seguiremos pasando por muchas adversidades, y quizá no todas pasemos por persecuciones como las que David describe en estos salmos, pero sin duda habrá pruebas. Es mi anhelo que lleguemos a identificarnos tanto con nuestro Dios, que aun en medio de la prueba podamos regocijarnos y alegrarnos en Él, que podamos decir: ¡Engrandecido sea Dios!
Para meditar:
- ¿Quién ha sido la primera persona a quien has corrido en tiempo de necesidad últimamente? Espero que el ejemplo de David te anime a buscar a Dios como tu único refugio seguro.
- Ante tu adversidad, ¿te regocijas en Dios mientras le buscas? ¿O te has presentado a Él más con queja y reproche?
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