Día 138 | Hechos 9
El Espíritu Santo continúa obrando con poder
Dios sigue avanzando Su obra conforme a Su plan soberano. Aun cuando la Iglesia enfrentaba persecución y oposición, el Señor no estaba ausente ni detenido. Por el contrario, Él estaba obrando activamente, dirigiendo cada acontecimiento para cumplir Sus propósitos redentores.
Uno de los momentos más impactantes de este capítulo es el encuentro de Saulo con Jesucristo. Aquel que perseguía a la Iglesia con violencia y celo religioso, fue detenido en seco por el Cristo resucitado. En el camino a Damasco, Saulo fue confrontado con una verdad ineludible: al perseguir a los creyentes, perseguía al mismo Dios. Su ceguera física reflejaba una realidad espiritual más profunda: necesitaba ser quebrantado para poder ver.
Dios no solo confrontó a Saulo, sino que también lo condujo a depender de otros creyentes. A través de Ananías, un discípulo común y obediente, el Señor restauró su …
El Espíritu Santo continúa obrando con poder
Dios sigue avanzando Su obra conforme a Su plan soberano. Aun cuando la Iglesia enfrentaba persecución y oposición, el Señor no estaba ausente ni detenido. Por el contrario, Él estaba obrando activamente, dirigiendo cada acontecimiento para cumplir Sus propósitos redentores.
Uno de los momentos más impactantes de este capítulo es el encuentro de Saulo con Jesucristo. Aquel que perseguía a la Iglesia con violencia y celo religioso, fue detenido en seco por el Cristo resucitado. En el camino a Damasco, Saulo fue confrontado con una verdad ineludible: al perseguir a los creyentes, perseguía al mismo Dios. Su ceguera física reflejaba una realidad espiritual más profunda: necesitaba ser quebrantado para poder ver.
Dios no solo confrontó a Saulo, sino que también lo condujo a depender de otros creyentes. A través de Ananías, un discípulo común y obediente, el Señor restauró su vista, lo llenó del Espíritu Santo y lo incorporó a la comunidad de la fe. Desde el inicio de su caminar cristiano, Saulo no fue un creyente aislado, sino parte del cuerpo de Cristo.
Los judíos estaban atemorizados de Saulo, temían que él los estuviera engañando (¿Se acuerdan de Simón?). Pero él les predicaba y los dejaba asombrados. Dios lo protegía de quienes intentaban hacerle daño.
Mientras tanto, el Señor continuaba obrando también por medio del apóstol Pedro. Al recorrer diversas regiones, Pedro fue instrumento de sanidad y restauración, como en el caso de Eneas y de Dorcas (¡Dios recompensa a quien sirve a los vulnerables y pobres!). Estos milagros confirmaban que el mismo Cristo que había obrado en Jerusalén, seguía manifestando Su poder y compasión a través de Sus siervos.
No deja de sorprenderme cómo los propósitos y planes de Dios iban cumpliéndose, la forma como Él iba entretejiendo todos los eventos y manifestándose a través del obrar del Espíritu.
La conversión de Saulo, la obediencia de Ananías, la edificación de la Iglesia y la obra continua del evangelio no fueron hechos aislados, sino parte de un mismo plan dirigido por Dios.
«Entretanto, la iglesia gozaba de paz por toda Judea, Galilea y Samaria, y era edificada; y andando en el temor del Señor y en la fortaleza del Espíritu Santo, seguía creciendo». —Hechos 9:31
Este versículo resume el fruto de la obra de Dios: una iglesia fortalecida, temerosa del Señor y sostenida por el poder del Espíritu Santo.
¡Oh Señor, haz esto en nuestros días! ¡Muestra Tu poder en medio de tu iglesia para que muchos puedan conocerte y ser salvos!
Para meditar
- ¿De qué forma te ha ministrado este libro hasta ahora? ¿Cómo ha animado o retado tu fe?
- ¿Cómo puedes ver la soberanía de Dios actuando en estas historias y en tu propia vida hoy?
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