Día 145 | Hechos 14
Cuando el evangelio es predicado bajo la unción del Espíritu Santo, tiene un impacto poderoso sobre los que escuchan. Hoy leemos que Bernabé y Pablo «hablaron de tal manera que creyó una gran multitud». Ellos estaban llenos del Espíritu y hablaban valientemente, confiando que el Señor confirmaría la Palabra y la acompañaría con señales y prodigios.
Lucas nos permite ver en este capítulo un patrón que se repetirá a lo largo del libro de los Hechos: predicación del evangelio, respuesta de fe, oposición, perseverancia en medio del sufrimiento y establecimiento de la iglesia. Nada de esto ocurre al margen del obrar soberano del Espíritu Santo.
Esto me lleva a preguntarme: ¿Qué tanto descanso en el poder del Espíritu Santo cuando enseño o discipulo a alguien? ¿Descanso más en mi preparación o en mis capacidades que en el poder del Espíritu Santo?
Como dice Pablo en 1 …
Cuando el evangelio es predicado bajo la unción del Espíritu Santo, tiene un impacto poderoso sobre los que escuchan. Hoy leemos que Bernabé y Pablo «hablaron de tal manera que creyó una gran multitud». Ellos estaban llenos del Espíritu y hablaban valientemente, confiando que el Señor confirmaría la Palabra y la acompañaría con señales y prodigios.
Lucas nos permite ver en este capítulo un patrón que se repetirá a lo largo del libro de los Hechos: predicación del evangelio, respuesta de fe, oposición, perseverancia en medio del sufrimiento y establecimiento de la iglesia. Nada de esto ocurre al margen del obrar soberano del Espíritu Santo.
Esto me lleva a preguntarme: ¿Qué tanto descanso en el poder del Espíritu Santo cuando enseño o discipulo a alguien? ¿Descanso más en mi preparación o en mis capacidades que en el poder del Espíritu Santo?
Como dice Pablo en 1 Corintios 2:3-5: «Estuve entre ustedes con debilidad y con temor y mucho temblor, y mi mensaje y mi predicación no fueron con palabras persuasivas de sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que la fe de ustedes no descanse en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios».
Siempre tendremos personas que no van a creer el mensaje y que van a odiarnos. Los judíos que no creyeron pusieron a otras personas en contra de Bernabé y de Pablo. Como hemos visto hasta aquí, Satanás siempre intenta obstaculizar la obra de Dios, pero nunca logra frustrar Sus propósitos.
Dios nos ayude a tener la misma valentía y la llenura de estos hermanos que no consideraban ni aun su vida, ni los maltratos y apedreamientos, con tal de llevar el mensaje en dependencia total de la obra sobrenatural del Espíritu.
Cristo lo dijo también a Sus discípulos: «Acuérdense de la palabra que Yo les dije: “Un siervo no es mayor que su señor”. Si me persiguieron a Mí, también los perseguirán a ustedes; si guardaron Mi palabra, también guardarán la de ustedes» (Jn. 15:20).
Mientras Pablo y Bernabé estaban en Listra, las personas se quedaban maravilladas con las señales, ¡al punto que ya los querían tratar como dioses y ofrecerles sacrificios! La reacción de la multitud revela cuán fácilmente el corazón humano se inclina a la idolatría, aun frente a una clara proclamación de la verdad.
De nuevo, los apóstoles apuntan en la dirección correcta y aprovechan para predicar el evangelio: «Señores, ¿por qué hacen estas cosas? Nosotros también somos hombres de igual naturaleza que ustedes, y les anunciamos el evangelio para que se vuelvan de estas cosas vanas a un Dios vivo, que hizo el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos».
Sin embargo, dice el texto que ni aun aclarando esto pudieron impedir que las multitudes les ofrecieran sacrificios. ¡Cómo nos gusta idolatrar a las personas!
Hoy vivimos expuestas a múltiples «personalidades» cristianas, buenos maestros y maestras de la Palabra. ¿Sientes la inclinación de adorarlos y de colocarlos en un lugar que no les corresponde? Guardémonos de los ídolos y no seamos piedra de tropiezo para estos hermanos y hermanas fieles que son solo seres humanos débiles y pecadores.
Cuando estamos pasando por situaciones difíciles, es muy importante recibir el aliento y la exhortación de los demás para continuar corriendo la carrera fielmente. El texto nos muestra que, además de predicar el evangelio, Pablo y Bernabé regresaban para fortalecer y afirmar a los discípulos.
Aparte de predicar el evangelio y hacer muchos discípulos, Pablo y Bernabé fortalecen los ánimos de ellos, exhortándolos a que perseveraran en la fe y diciendo: «Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios».
Esto nos recuerda que siempre es necesario impartir a los hijos de Dios mensajes de aliento para ayudarlos a perseverar en medio de las pruebas para que su fe no decaiga. Cuando estamos en situaciones desesperadas, no hay nada mejor que un hermano o hermana me recuerde las promesas de Dios y me anime a continuar corriendo. La carrera cristiana no se vive aisladas; nos necesitamos unos a otros y necesitamos ser recordadas de la Verdad, y saber que no estamos solas en este trayecto.
Así lo dice 1 Tesalonicenses 5:11: «Por tanto, confórtense los unos a los otros, y edifíquense el uno al otro, tal como lo están haciendo».
Igualmente importante es recordar que de este lado del cielo ¡tendremos tribulación! Muchas veces caemos en el error de creer que porque somos cristianas no debemos tener problemas. Pero ese concepto no lo aprendemos de las Escrituras.
Cristo dijo en Juan 16:33b: «En el mundo tienen tribulación; pero confíen, Yo he vencido al mundo».
Una vez escuché decir que el «avivamiento vuela sobre las alas de los testimonios». Me encanta la lectura de hoy cuando leemos acerca de los reportes de la obra de Dios que los hermanos daban a la congregación a su regreso. Estos reportes no exaltaban a los hombres, sino que daban gloria a Dios por lo que Él había hecho entre los gentiles.
No hay nada que aliente más nuestra fe que escuchar sobre las obras portentosas de nuestro Dios. Cada historia nos recuerda que Él no está pasivo, sino que está vivo y activo, y continúa trabajando en el mundo cumpliendo Sus propósitos.
«Señor, Tus obras todas te darán gracias, y Tus santos te bendecirán. La gloria de Tu reino dirán, y hablarán de Tu poder, para dar a conocer a los hijos de los hombres Tus hechos poderosos y la gloria de la majestad de Tu reino. Tu reino es reino por todos los siglos, y Tú dominio permanece por todas las generaciones». —Salmos 145:10-13
Para meditar
- ¿Cómo ha usado Dios el aliento de otros hermanos en tu vida?
- ¿Sueles alentar a los hermanos que están en necesidad? Te invito a enviar un mensaje de texto o de audio a una hermana en necesidad hoy. Recuérdale una de las promesas de Dios para su vida y circunstancia.
- ¿Acostumbras a contar los testimonios de la obra de Dios en tu vida? ¡Te animo a hacerlo en tus reuniones de familia, tu grupo pequeño o estudio bíblico!
*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la series de podcast.
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