Día 153 | Hechos 20
Hechos 20 nos muestra a un Pablo que no solo predica el evangelio, sino que cuida, forma y se despide de la iglesia con una profunda carga pastoral. Aquí vemos su corazón, su misión y su determinación de obedecer a Dios hasta el final.
Pablo continúa su viaje misionero dirigido por el Espíritu Santo, acompañado de varios hombres que se iban sumando, incluyendo a Lucas, el autor de este libro. En todo lugar donde iba, no solo evangelizaba, sino que animaba y exhortaba a los hermanos y a las iglesias establecidas. Hoy leemos acerca de su empeño en llegar hasta Jerusalén a pesar de las dificultades que vendrían, ya que quería entregar el dinero recolectado en las iglesias gentiles de Macedonia.
Algunos conceptos que hoy quiero resaltar son los siguientes:
Hambre de Dios
Me maravilla ver cómo estos hermanos se pasaban largas horas escuchando a Pablo …
Hechos 20 nos muestra a un Pablo que no solo predica el evangelio, sino que cuida, forma y se despide de la iglesia con una profunda carga pastoral. Aquí vemos su corazón, su misión y su determinación de obedecer a Dios hasta el final.
Pablo continúa su viaje misionero dirigido por el Espíritu Santo, acompañado de varios hombres que se iban sumando, incluyendo a Lucas, el autor de este libro. En todo lugar donde iba, no solo evangelizaba, sino que animaba y exhortaba a los hermanos y a las iglesias establecidas. Hoy leemos acerca de su empeño en llegar hasta Jerusalén a pesar de las dificultades que vendrían, ya que quería entregar el dinero recolectado en las iglesias gentiles de Macedonia.
Algunos conceptos que hoy quiero resaltar son los siguientes:
Hambre de Dios
Me maravilla ver cómo estos hermanos se pasaban largas horas escuchando a Pablo enseñar y hablar hasta altas horas de la noche, al punto que uno se quedó dormido y se cayó por un tercer piso y se mató. Dios muestra Su poder y lo revive, ¡y ni siquiera un evento como este pudo «romper la taza» para terminar la reunión, sino que el grupo siguió reunido conversando hasta el amanecer!
Este evento de Eutico no es solo un milagro, sino una evidencia del hambre espiritual de la iglesia.
Al leer esto, pienso en nuestra cultura evangélica de hoy, sobre todo en los EE. UU. Estamos acostumbrados a breves sermones de 30 a 40 min y, si el pastor se prolonga, ¡nos enojamos porque se nos trastornan los planes! Oh, que Dios nos dé un hambre insaciable de hablar de Él y de Su Palabra y de regocijarnos con los testimonios de Su obrar, al punto de que no queramos terminar.
El amor entre los hermanos
Me cautiva ver el cuidado de Pablo por las iglesias y los hermanos, y el amor de ellos hacia él.
Cuando se despide de los ancianos de Éfeso en Mileto, podemos casi palpar el amor entre ellos. Igualmente ocurre cuando se despiden de los hermanos en Tiro. Fueron hasta la playa y ahí se arrodillaban, oraban y se abrazaban. La Escritura dice que todos lo acompañaron para despedirse: hombres, mujeres y niños. ¡Dios había derramado tanto amor entre ellos a través de Su Espíritu y eran personas que ellos recién conocían! Ya no eran griegos o judíos, ahora eran una sola familia y Dios había puesto un amor entrañable entre ellos; oraban unos por otros, se cuidaban y se animaban.
La iglesia no es solo doctrina; es una familia formada por el Espíritu.
El discurso de Pablo: un modelo de ministerio fiel
Este discurso de Pablo recoge muchas de las ideas que leemos en sus epístolas acerca de su ministerio y las responsabilidades pastorales.
- Servir al Señor y consagrar nuestras vidas a Él no evita que tengamos pruebas y lágrimas. Pablo sirvió al Señor con humildad y devoción, y aun así fue blanco de las intrigas de los judíos.
- Debemos enseñar y discipular a otros con todo el consejo de Dios en todo tiempo. Pablo enseñaba tanto públicamente como de casa en casa, tanto a judíos como a griegos, sobre el arrepentimiento y la gracia que tenemos en Cristo. Por esto pudo tener la conciencia tranquila y saber que era inocente de la sangre de todos.
- Debemos obedecer la guianza del Espíritu Santo sin importar las consecuencias. Pablo fue alertado por el Espíritu directamente y a través de otros (Agabo entre ellos) sobre las cadenas que le vendrían, pero, al igual que Cristo, «quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, despreciando la vergüenza» (Heb. 12:2), él estaba determinado a hacer la voluntad de Dios, y afirmó su rostro para continuar el camino que se había propuesto.
- Cumplir con la misión que Dios nos ha encomendado debe ser más valioso que la vida misma, como bien nos enseñó Jesús: «Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de Mí y del evangelio, la salvará» (Mc. 8:35).
- Los pastores deben estar alertas y cuidar de su congregación porque hay lobos feroces, aun en medio de la iglesia. Aquí vemos que el liderazgo espiritual implica responsabilidad, vigilancia y fidelidad a la verdad.
- Pablo encomendó a los discípulos a Dios y a Su Palabra, confiando en que la Palabra era suficiente para edificarlos y santificarlos. Ya él no los volvería a ver, pero confiaba en que Su Palabra sería suficiente. Cuando discipulamos a alguien, es importante saber y recordar que nuestros discípulos tienen un mejor maestro, Jesús, aplicando la Palabra a través del Espíritu Santo.
Un ministerio sin intereses personales
Pablo no codició las riquezas de este mundo; él simplemente se ganaba la vida trabajando para poder suplir sus necesidades y las de sus colaboradores. Lo hizo así para no ser tropiezo para el mensaje. Y aparte de cubrir sus necesidades, también ayudaba a los más pobres. Este es un llamado para todo creyente:
«Pero en cuanto al amor fraternal, no tienen necesidad de que nadie les escriba, porque ustedes mismos han sido enseñados por Dios a amarse unos a otros. Porque en verdad lo practican con todos los hermanos que están en toda Macedonia. Pero les instamos, hermanos, a que abunden en ello más y más, y a que tengan por su ambición el llevar una vida tranquila, y se ocupen en sus propios asuntos y trabajen con sus manos, tal como les hemos mandado». —1 Tesalonicenses 4:9-11
«El que roba, no robe más, sino más bien que trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, a fin de que tenga qué compartir con el que tiene necesidad». —Efesios 4:28
La voluntad de Dios… aunque duela
Y entre otros conceptos que aprendimos hoy, vemos que la voluntad de Dios siempre será el lugar correcto… aunque sea doloroso.
Pablo sabía que le esperaban circunstancias difíciles en Jerusalén, pero él estaba convencido de que Dios lo quería allí. Personas que lo amaban y querían lo mejor para él se quisieron interponer en su camino para «salvarlo» (el profeta Agabo y otros hermanos), al punto de llorar al ver el destino que le esperaba. Pablo no se dejó persuadir.
Es humano no querer que las personas a quienes amamos sufran, y vamos a querer librarlas de los peligros y de las circunstancias difíciles. Pero cuando los hijos de Dios están en comunión íntima con Dios a través de la Palabra y la oración, y están dispuestos a vivir una vida consagrada, de autonegación, ellos sabrán qué es lo que Dios quiere para ellos, y aunque sea doloroso, estarán dispuestos y gozosos a enfrentarlo para la gloria de Dios.
Cuando Cristo compartió con Sus discípulos los sufrimientos que le esperaban, Pedro quería evitarlo; ante esto, Cristo le respondió: «¡Quítate de delante de Mí, Satanás! Me eres piedra de tropiezo; porque no estás pensando en las cosas de Dios, sino en las de los hombres» (Mt. 16:23).
No nos dejemos usar por Satanás al querer librar a una persona amada de los planes que Dios tiene para él o ella. Los caminos y planes de Dios siempre son los mejores, aun si están pavimentados de sufrimiento.
Para meditar:
- ¿Hay en ti un hambre real por la Palabra de Dios?
- ¿Estás cuidando y edificando a otros con fidelidad?
- ¿Estás dispuesta a obedecer a Dios… incluso cuando Su voluntad implica dolor?
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