Día 152 | Hechos 19
La luz dispersa las tinieblas
Pablo encontró a unos discípulos en Éfeso y les preguntó si habían recibido el Espíritu Santo cuando creyeron. Ellos respondieron que ni siquiera habían oído acerca del Espíritu Santo, pues solo conocían el bautismo de Juan. Pablo, entonces, les explicó el evangelio completo: que Juan bautizaba con un bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyeran en Aquel que vendría después de él, es decir, en Jesús. Al oír esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús, y el Espíritu Santo vino sobre ellos.
Este pasaje nos muestra que no toda fe es una fe completa. Estas personas habían respondido parcialmente a la verdad, pero necesitaban conocer el evangelio en su totalidad. No se trata de una «segunda experiencia», sino de una fe que ahora es plenamente informada y centrada en Cristo.
Pablo comenzó a hablar con valentía en la sinagoga …
La luz dispersa las tinieblas
Pablo encontró a unos discípulos en Éfeso y les preguntó si habían recibido el Espíritu Santo cuando creyeron. Ellos respondieron que ni siquiera habían oído acerca del Espíritu Santo, pues solo conocían el bautismo de Juan. Pablo, entonces, les explicó el evangelio completo: que Juan bautizaba con un bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyeran en Aquel que vendría después de él, es decir, en Jesús. Al oír esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús, y el Espíritu Santo vino sobre ellos.
Este pasaje nos muestra que no toda fe es una fe completa. Estas personas habían respondido parcialmente a la verdad, pero necesitaban conocer el evangelio en su totalidad. No se trata de una «segunda experiencia», sino de una fe que ahora es plenamente informada y centrada en Cristo.
Pablo comenzó a hablar con valentía en la sinagoga durante tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios. Pero algunos se endurecieron y no creían, por lo que se apartó y comenzó a enseñar diariamente en la escuela de Tirano. Esto continuó por dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia, tanto judíos como griegos, oyeron la palabra del Señor.
El avance del evangelio no depende solo de momentos extraordinarios, sino de la enseñanza constante, fiel y perseverante. Dios usa la exposición continua de Su Palabra para transformar vidas y extender Su reino.
Hoy leímos que la iglesia se establece en Éfeso (hoy es Turquía). En esta ciudad se encontraba el templo de Artemisa (¡una de las siete maravillas de la antigüedad!) y, entre otros muchos dioses, allí se adoraba a la diosa Diana o Artemisa, una de las divinidades más reverenciadas de aquel lugar.
Por otro lado, los judíos también llevaban a cabo exorcismos de demonios, algo que contrastaba con la actividad del Espíritu Santo a través de Pablo y que ellos no podían reproducir. En este contexto, Lucas nos muestra un contraste claro entre el poder verdadero y las imitaciones humanas.
Algunos judíos exorcistas itinerantes intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: «Les conjuro por Jesús, el que Pablo predica». Pero el espíritu malo respondió: «A Jesús conozco, y sé quién es Pablo, pero ustedes, ¿quiénes son?». Y el hombre poseído se lanzó sobre ellos, los dominó y los venció, de modo que huyeron desnudos y heridos. Esto llegó a ser conocido por todos en Éfeso, y el nombre del Señor Jesús era engrandecido.
Muchos de los que habían creído venían confesando y declarando sus prácticas, y muchos de los que practicaban la magia trajeron sus libros y los quemaban a la vista de todos. Este fue un arrepentimiento visible, costoso y radical. El evangelio no solo transforma lo interno, sino que produce cambios evidentes en la vida. El evangelio no solo transforma el corazón; expone lo falso, confronta el pecado y derriba los ídolos.
Los efesios estaban orgullosos del templo y su diosa, y su sustento económico estaba muy ligado a este culto; incluso se fabricaban estatuillas del templo y la diosa.
Los fabricantes de estos artículos, entre ellos Demetrio, se enfurecieron al ver el alboroto que «el Camino» (el mensaje del evangelio) había traído a la ciudad, ya que muchas personas habían sido persuadidas acerca del verdadero Dios. Muchos creyeron y se llenaron de temor, poniendo su fe en Jesucristo. Los artífices y el pueblo se llenaron de ira contra los mensajeros, ya que estas enseñanzas ponían en peligro su negocio de templos de plata y otros objetos paganos de adoración.
El evangelio no solo cambia vidas individuales, también impacta estructuras, sistemas y economías enteras cuando las personas dejan de vivir para los ídolos.
Me llama la atención el comportamiento de la multitud, por el hecho de que, como suele suceder en los tumultos, muchos se unían a los disturbios sin saber realmente por qué estaban rebelándose.
Algo parecido a lo que sucede en las redes sociales cuando todos opinan y emiten su juicio sin siquiera tener todos los detalles o al menos esperar que toda la información sea confirmada. ¡Cuánta sabiduría nos falta y necesitamos cultivar a través de la Palabra!
Esta narración me recuerda a mi suegra. Ella nació en Cuba y, como buena cubana, ella creía en todo tipo de lectura de cartas, «trabajos», y además tenía un altar con santos que llevaba dondequiera que iba. El día que se convirtió, ella literalmente tiró todos sus santos en el bote de basura. Cuando ella puso su confianza en Jesucristo, inmediatamente tuvo la fe verdadera para dejar de aferrarse a estos diositos hechos por manos humanas.
Así que cuando leo este relato de Éfeso, puedo imaginarme lo que sucedió con mi suegra, pero a gran escala. Dice el texto de hoy que las personas sacaban estos objetos y «los quemaban a la vista de todos». ¡Satanás no estaría nada contento! Sin embargo, esta es la obra que tenemos que hacer en nuestros corazones, pues cuántos ídolos descansan en las profundidades de nuestro interior. Toda idolatría, hechicería y necedad debe ser destruida.
«Porque Él nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de Su Hijo amado». —Colosenses 1:13
Para meditar
- ¿A qué dioses te aferras en lugar de Jesucristo?
- ¿Qué debes abandonar para poner tu fe en el único Dios verdadero?
- ¿Qué aprendiste de estos capítulos y cómo lo vivirás?
- ¿Tu fe es solo conocimiento, o está produciendo transformación visible en tu vida?
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