Día 159 | Hechos 24
Tenemos un mejor Abogado
Los judíos vinieron artillados con sus acusaciones falsas acompañadas de Tértulo, un abogado que con palabras elogiosas y aduladoras intentó ganar el favor de Félix. También mintió diciendo que Pablo había estado provocando «disensiones por el mundo entero» y trajo testigos falsos para apoyar sus argumentos. Pero Pablo tenía el mejor abogado de todos: tenía a Dios de su parte. Dios le dio palabras sabias para defenderse de los judíos, quienes no tenían pruebas para refutar sus argumentos. Este no había hecho nada en contra de la ley judía; todo lo contrario, había cumplido con los requisitos de su ley.
Muy sabiamente, Pablo centró la acusación en su creencia en la resurrección de los muertos, evidenciando que el verdadero conflicto no era legal, sino espiritual.
Dios lo asistió, y aunque estuvo preso por dos años en Cesarea, Pablo tenía cierta libertad y sus …
Tenemos un mejor Abogado
Los judíos vinieron artillados con sus acusaciones falsas acompañadas de Tértulo, un abogado que con palabras elogiosas y aduladoras intentó ganar el favor de Félix. También mintió diciendo que Pablo había estado provocando «disensiones por el mundo entero» y trajo testigos falsos para apoyar sus argumentos. Pero Pablo tenía el mejor abogado de todos: tenía a Dios de su parte. Dios le dio palabras sabias para defenderse de los judíos, quienes no tenían pruebas para refutar sus argumentos. Este no había hecho nada en contra de la ley judía; todo lo contrario, había cumplido con los requisitos de su ley.
Muy sabiamente, Pablo centró la acusación en su creencia en la resurrección de los muertos, evidenciando que el verdadero conflicto no era legal, sino espiritual.
Dios lo asistió, y aunque estuvo preso por dos años en Cesarea, Pablo tenía cierta libertad y sus amigos podían visitarlo. Seguramente este no hubiera sido el camino que Pablo hubiera elegido para ir a Roma, pero él aprovechó esta oportunidad sabiamente.
Como Jesús les dijo a Sus discípulos en Lucas 21:12: «...a ustedes les echarán mano, y los perseguirán, entregándolos a las sinagogas y cárceles, llevándolos ante reyes y gobernadores por causa de Mi nombre.Esto les dará oportunidad de testificar».
Así, cuando Pablo tuvo oportunidad de hablar ante Félix, quien llegó con su esposa Drusila, no buscó agradarlo ni suavizar su mensaje, sino que le habló de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero. Estas verdades confrontaron el corazón de Félix, quien se llenó de temor, pero en lugar de rendirse a Dios, decidió postergar su respuesta. Además, Félix esperaba que Pablo le ofreciera dinero para dejarlo en libertad, lo que revela que, más allá de su temor, su corazón seguía aferrado a sus propios intereses.
Félix entendía lo que Pablo decía, pero no estaba dispuesto a someterse a ello. Esperaba un momento más conveniente, una oportunidad futura que nunca llegó. Su temor no produjo arrepentimiento, sino resistencia.
Mañana veremos cómo este escenario cambia con la llegada de Festo, y cómo la misma verdad proclamada por Pablo será recibida de manera distinta, revelando una vez más el estado del corazón humano frente al evangelio.
Para meditar
- ¿Estás usando las circunstancias difíciles como una oportunidad para dar testimonio de Cristo?
- ¿Hay áreas en tu vida donde, como Félix, estás posponiendo responder a lo que Dios ya te ha mostrado?
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