Este salmo culmina la sección que va del Salmo 93 al 99, donde se exalta el reinado, la santidad y la justicia de Dios, y se muestra cómo Su pueblo está llamado a responder con reverencia, obediencia y adoración. Aquí podemos aprender más acerca del reinado de Dios en la historia de Su pueblo. También vemos la manera como Él se ha revelado a través de profetas a lo largo de ella. Este salmo enfatiza que Dios reina, pero no de manera distante, sino como un Rey santo que gobierna con justicia y se relaciona con Su pueblo. El énfasis repetido que podemos observar es «Santo es Él».
En los primeros tres versículos vemos claramente la afirmación de que Dios es Rey. Él está por encima de todo: por encima de los ángeles, de las naciones y de toda la creación. Pero no solo es el Rey supremo, sino …
Este salmo culmina la sección que va del Salmo 93 al 99, donde se exalta el reinado, la santidad y la justicia de Dios, y se muestra cómo Su pueblo está llamado a responder con reverencia, obediencia y adoración. Aquí podemos aprender más acerca del reinado de Dios en la historia de Su pueblo. También vemos la manera como Él se ha revelado a través de profetas a lo largo de ella. Este salmo enfatiza que Dios reina, pero no de manera distante, sino como un Rey santo que gobierna con justicia y se relaciona con Su pueblo. El énfasis repetido que podemos observar es «Santo es Él».
En los primeros tres versículos vemos claramente la afirmación de que Dios es Rey. Él está por encima de todo: por encima de los ángeles, de las naciones y de toda la creación. Pero no solo es el Rey supremo, sino que reina en santidad, y esto es lo que define Su gobierno. John MacArthur lo expresa de la siguiente manera: «El reinado de Dios está marcado por Su santidad absoluta, que demanda reverencia».
La verdad de que Dios es santo significa que Él está completamente apartado de todo pecado e impureza. Debemos recordar esto: Dios no es alguien con quien podemos relacionarnos de manera casual. Él es cercano, sí, pero también es tres veces santo (Is. 6:3; Ap. 4:8). Esta santidad debe producir algo en nosotras: una profunda devoción a Él y sumisión a Su soberanía.
De los versículos 4 y 5 vemos otra característica fundamental de Su reinado: Él gobierna con justicia. Su dominio no es arbitrario; es moralmente perfecto, establece equidad y ejecuta rectitud. La realidad es que vivimos en un mundo manchado por el pecado donde la justicia terrenal falla, existen incongruencias y, a menudo, nos sentimos impotentes ante líderes que no ejercen su poder con equidad. Sin embargo, Dios nunca actúa de manera injusta. Podemos confiar plenamente en Él, incluso cuando no entendemos lo que está pasando, porque Él reina y nada escapa de Su control absoluto.
En el versículo 6, el salmista menciona a Moisés, Aarón y Samuel, hombres que fungieron como mediadores, poniéndose en la brecha entre Dios y Su pueblo. Lo verdaderamente asombroso aquí es que, cuando ellos clamaron, el Señor les respondió. Esto nos demuestra que nuestro Dios es trascendente y santo, pero también increíblemente cercano. No es un ser inalcanzable sentado en las alturas; Él mismo se revela y nos escucha. Y si Dios escuchó a estos líderes humanos, cuánto más nos escucha hoy a nosotros a través de Jesucristo, nuestro Gran Sumo Sacerdote y Mediador perfecto.
Antes de concluir, el salmista repite que Dios responde, pero también disciplina. Aquí vemos Su carácter completo: el perdón de Dios no anula Su justicia. Dios no es solamente misericordioso, ni es solamente un juez severo; Él es ambas cosas. Su gracia inmensa no elimina Su santidad ni Su trato firme con el pecado.
El salmo termina con una invitación imperativa de exaltar al Señor, repitiendo su gran tema central: «Santo es el Señor nuestro Dios». Este pasaje no termina con una simple explicación teológica, termina en adoración. Comprender quién es Dios; infinitamente santo, perfectamente justo y profundamente misericordioso, no puede dejarnos indiferentes; debe llevarnos, inevitablemente, a rendirnos en adoración delante de Él.
Para meditar:
- ¿Cómo cambiaría mi manera de vivir hoy si recordara constantemente que «Santo es el Señor nuestro Dios»?
- ¿Cómo reacciono cuando la justicia de Dios no se manifiesta en el tiempo o en la manera que yo esperaría?
- ¿Creo de verdad que Dios escucha mi clamor, o actúo como si estuviera distante?
*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la series de podcast.
Únete a la conversación