Después de haber hablado sobre el liderazgo y los servidores en la iglesia, ahora Pablo comienza a dar instrucciones sobre las relaciones y guía dentro de la familia de la fe; y ya que no podía dejar de lado su corazón de padre espiritual, también dio un consejo para su amado hijo en la fe, para cuidar su salud.
En cuanto a las relaciones en la familia de la fe, Pablo le enseñó con la certeza de que la iglesia no es simplemente una organización, sino una familia, cada grupo dentro de la congregación debe ser tratado con el honor, el amor y la responsabilidad que corresponden; porque más allá de que el trato a los diferentes miembros de la iglesia esté fundamentado en una serie de normas administrativas con el objetivo de un buen funcionamiento, lo que realmente importa es el evangelio, que transforma nuestras relaciones dentro del …
Después de haber hablado sobre el liderazgo y los servidores en la iglesia, ahora Pablo comienza a dar instrucciones sobre las relaciones y guía dentro de la familia de la fe; y ya que no podía dejar de lado su corazón de padre espiritual, también dio un consejo para su amado hijo en la fe, para cuidar su salud.
En cuanto a las relaciones en la familia de la fe, Pablo le enseñó con la certeza de que la iglesia no es simplemente una organización, sino una familia, cada grupo dentro de la congregación debe ser tratado con el honor, el amor y la responsabilidad que corresponden; porque más allá de que el trato a los diferentes miembros de la iglesia esté fundamentado en una serie de normas administrativas con el objetivo de un buen funcionamiento, lo que realmente importa es el evangelio, que transforma nuestras relaciones dentro del cuerpo de Cristo.
Cómo tratar a cada miembro de la iglesia
Recordemos que Pablo había encomendado a Timoteo corregir muchas cosas en medio de la iglesia, y para esto, había algo que no podía dejar de lado: la corrección y la exhortación se lleva a cabo con respeto y amor. Esto no es lo más común en el mundo hoy que ejerce autoridad con dureza o arrogancia, y lamentablemente estas formas se permean en la iglesia, pero nunca la autoridad espiritual debe llevarse a cabo con estas actitudes.
Pablo utiliza el lenguaje de la familia para mostrar cómo deben verse las relaciones dentro de la iglesia:
- Los hombres mayores, como padres.
- Los más jóvenes, como hermanos.
- Las mujeres mayores, como madres.
- Las jóvenes, como hermanas, con toda pureza.
Esto no significa que la exhortación deba ser suave con temor, sino firme y a la vez llena de amor, porque así es como realmente se puede proteger tanto la unidad como el testimonio de la iglesia. Esta enseñanza a Timoteo me recuerda Gálatas 6:1 que podemos memorizar y tener cerca de nuestro corazón cuando el Señor nos llama a exhortar a algún miembro de la familia en la fe:
«Hermanos, aun si alguien es sorprendido en alguna falta, ustedes que son espirituales, restáurenlo en un espíritu de mansedumbre, mirándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado».
No es nuestra insistencia, actitud autoritaria o elocuencia al convencer, sino la compasión bíblica que viene de la sabiduría de Dios y la obra del Espíritu que da convicción de pecado y el deseo de temer al Señor y obedecerle.
El cuidado de las viudas
La primera área en la que se menciona en este capítulo que hay que poner atención es en el cuidado a las viudas. ¿Por qué era tan importante ver por ellas? Bueno, en el primer siglo, las viudas estaban en una posición muy vulnerable; muchas de ellas no contaban con medios económicos ni sistemas de ayuda social. Por eso la iglesia asumía una responsabilidad fundamental hacia aquellas que realmente estaban desamparadas.
Sin embargo, Pablo también establece principios de responsabilidad familiar. Antes de que la iglesia intervenga, los hijos y familiares deben cumplir con el deber de cuidar a sus propios parientes.
Pero ¿cómo podía la iglesia encontrar el balance entre la responsabilidad de la familia y la labor de cuidado de la iglesia? Pablo da algunos principios:
- Las viudas realmente necesitadas y con un testimonio de piedad debían ser atendidas. Había algunas viudas jóvenes, pero se habían vuelto al pecado y desenfreno moral y a la ociosidad, ocupando su tiempo en asuntos de otras personas, en lugar de dedicarse a la oración, a las buenas obras y a una vida piadosa. Pero una viuda que realmente espera en Dios y confía en Él, se dedica a Su reino, mientras aguarda por Su cuidado y provisión, por medio de su familia y de su iglesia.
- La iglesia debe ser generosa y compasiva con ellas, pues debe reflejar el amor y el respeto propios de una familia. Pero…
- La familia, sobretodo los hijos, no debían delegar en la iglesia las responsabilidades que Dios les había confiado, pues deben cuidar a las viudas de su propia familia con misericordia, porque es agradable delante de Dios, y porque son llamados a dar en reciprocidad lo mucho que recibieron en el tiempo de cuidado y crianza de su madre.
El honor y la disciplina de los ancianos
Ahora Pablo no quiere dejar de lado cómo la iglesia debe tratar a sus ancianos. Podemos ver que el apóstol nunca dice que son intocables, que nadie puede señalarles absolutamente nada, como algunos pastores hoy exigen; por el contrario, también muestra algunos principios tan importantes que la iglesia debe tomar en cuenta para dirigirse a ellos, porque el liderazgo espiritual merece honor, pero también debe vivir bajo estándares elevados de integridad.
- La iglesia no debe apresurarse a colocar personas inmaduras en posiciones de autoridad; el liderazgo debe reconocerse con prudencia, por eso no debía asignar esta labor con ligereza. Al reconocer apresuradamente a alguien para el liderazgo, Timoteo corría el riesgo de hacerse partícipe de las consecuencias de un ministerio ejercido por una persona no probada. La paciencia y el discernimiento son indispensables antes de confiar responsabilidades espirituales a alguien.
- Los ancianos fieles deben recibir honor, especialmente aquellos que trabajan arduamente en la predicación y la enseñanza. Esto incluye tanto el cuidado material cuando corresponda, como el respeto por la ardua labor que ellos hacen al dedicar mucho tiempo a la lectura y meditación de las Escrituras para poder enseñar fielmente a la iglesia y buscar consejo sabio para dirigirla, y a la oración para cuidar su búsqueda de la santidad e interceder por las ovejas que el Señor les ha confiado.
- Hay un proceso serio para tratar las acusaciones contra un anciano. No deben aceptarse acusaciones sin evidencia suficiente, pero tampoco deben ignorarse los pecados cuando realmente existen. La reputación de los líderes fieles debe ser protegida frente a acusaciones injustas, pero cuán necesario es que reciban una disciplina justa cuando el pecado es comprobado, por el bien espiritual del anciano, y por causa de la santidad de la iglesia. Y…
- «Los pecados de algunos hombres son manifiestos a todos y los descalifican de entrada para el servicio como ancianos», explica MacArthur. Por eso era necesario observar con prudencia y seriamente hacer un proceso de elección de ancianos.
Esto también nos recuerda que, con el tiempo, tanto el pecado como las buenas obras terminan haciéndose evidentes. Por eso no debemos apresurarnos a evaluar el carácter de una persona únicamente por las apariencias. La Palabra de Dios expone nuestro corazón y nos llama continuamente al arrepentimiento, a la integridad y a una vida de piedad.
Por eso es tan importante obedecer y seguir cada uno de estos principios que la Palabra nos muestra sobre cómo la familia de la fe debe conducirse. Y aunque nuestro pecado distorsione continuamente el buen diseño de Dios para Su Iglesia, nunca olvidemos que, por encima de toda autoridad espiritual terrenal, está el Buen Pastor que cuida de cada miembro de Su iglesia. Él ama a Su pueblo como una familia, protege a los vulnerables, sostiene a quienes sirven fielmente y gobierna a Su iglesia con perfecta justicia. Bajo Su autoridad aprendemos a relacionarnos unos con otros con amor, respeto, humildad y verdad.
Para meditar:
- ¿Estás tratando a cada miembro de la familia de la fe con el amor, el respeto y la pureza que Cristo te llama a reflejar?
- ¿Estás asumiendo con fidelidad las responsabilidades que Dios te ha confiado hacia tu familia y tu iglesia, o las estás dejando en manos de otros?
- ¿Permites que la Palabra de Dios examine tu vida para cultivar un testimonio íntegro que honre a Cristo dentro de Su iglesia?
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