Día 68 | Lucas 4
Nuestra lectura de hoy corresponde a Lucas 4, donde el autor nos lleva a un momento crucial: justo después del bautismo y antes de comenzar Su ministerio público, Jesús enfrenta la tentación. El Hijo amado de Dios es probado, y en Su victoria vemos el inicio de una nueva humanidad redimida. Adán cayó en el huerto y el pueblo de Israel cayó en el desierto, pero Jesús no cayó, sino que venció.
La tentación de Jesús
Algunas cosas que podemos destacar de la tentación de Jesús son las siguientes:
- «Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y fue llevado por el Espíritu en el desierto» (Lucas 4:1). Después de que Jesús fue bautizado y lleno del Espíritu Santo, fue llevado por el mismo Espíritu al desierto. ¿Quién viene a tu mente que también fue enviado por Dios al desierto? El pueblo de Israel. Ellos también …
Nuestra lectura de hoy corresponde a Lucas 4, donde el autor nos lleva a un momento crucial: justo después del bautismo y antes de comenzar Su ministerio público, Jesús enfrenta la tentación. El Hijo amado de Dios es probado, y en Su victoria vemos el inicio de una nueva humanidad redimida. Adán cayó en el huerto y el pueblo de Israel cayó en el desierto, pero Jesús no cayó, sino que venció.
La tentación de Jesús
Algunas cosas que podemos destacar de la tentación de Jesús son las siguientes:
- «Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y fue llevado por el Espíritu en el desierto» (Lucas 4:1). Después de que Jesús fue bautizado y lleno del Espíritu Santo, fue llevado por el mismo Espíritu al desierto. ¿Quién viene a tu mente que también fue enviado por Dios al desierto? El pueblo de Israel. Ellos también fueron guiados por Dios en el desierto cuando salieron de la esclavitud de Egipto. Sin embargo, entre el pueblo de Israel y Jesús tenemos un claro contraste; Jesús, como el verdadero Hijo obediente, vence en el desierto donde Israel fracasó, mostrando que Él es el cumplimiento perfecto del propósito redentor de Dios.
- ¿Notaste en qué momento es tentado Jesús? La Biblia nos muestra que fue justo antes de iniciar Su ministerio; pasó 40 días en ayuno y oración para después iniciar Su ministerio.
- Lucas nos dice que, habiendo pasado 40 días, Jesús tuvo hambre, y después fue tentado por Satanás con tres tentaciones:
- Convertir las piedras en pan, que generalmente se relaciona con los deseos de la carne y la tentación de suplir necesidades legítimas fuera del tiempo y la voluntad de Dios.
- Poseer los reinos del mundo a cambio de su lealtad a Dios, siendo así tentado a evitar el sufrimiento y ganar sin obedecer el mandato de Dios.
- Tentar a Dios, manipulando así al Padre para que pruebe Su fidelidad en lugar de Él serle fiel.
Ante estas tentaciones, Jesús respondía a Satanás con la Palabra: «Escrito está», venciendo así con la Palabra y mostrando que confiaba en Su Padre más que en Su hambre, Su necesidad o Su deseo de reconocimiento. El énfasis que el autor nos da está en la fidelidad de Jesús como Hijo de Dios y el rechazo de la adoración falsa y del poder sin cruz.
Hay muchas tentaciones por las cuales nosotras como hijas de Dios también podríamos caer, pero, hermana, es importante que recuerdes la Palabra. Mira lo que dice 1 Corintios 10:13:
«No les ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres. Fiel es Dios, que no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que pueden soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que puedan resistirla».
Lee tu Biblia, para que ante la tentación puedas recordar la verdad como Jesús lo hizo, y encuentra ánimo en el hecho de que el Dios en quien has puesto tu fe es fiel, y no te dejará a tu merced cuando seas tentada, ni permitirá que seas tentada más allá de tus fuerzas; antes bien, ante la tentación, proveerá la salida.
Así mismo, recuerda que por la vida perfecta del Hijo de Dios que venció la tentación, tú también puedes vencer, no en tus fuerzas, sino por la vida de Cristo en ti.
Jesús inicia Su ministerio
Así como Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, también volvió por el poder del Espíritu a Galilea (Dios siempre está en control de cada paso). De este pasaje en adelante veremos el desarrollo del ministerio de Jesús según Lucas.
Dentro de los primeros relatos que el autor nos da del inicio del ministerio de Jesús, podemos resaltar un par de cosas.
- Jesús fue rechazado por la gente que vivía en Nazaret, ciudad en la que Él había sido criado.
Dentro de los primeros lugares que tenemos registrados en los que Jesús enseñó, tenemos a Nazaret, ciudad natal de Jesús. ¿No te pareció interesante que Jesús compartiera Su identidad abiertamente con ellos después de haber leído Isaías 61:1 y 2? El mensaje del profeta era claro; por lo tanto, cuando Él declara después de haber dicho «Hoy se ha cumplido esta Escritura que han oído», está afirmando: «Tienen frente a ustedes a Aquel de quien el profeta habla, el tan anhelado Mesías». Y ante esta afirmación, ellos «se maravillaban de las palabras llenas de gracia que salían de Su boca».
Seguido de esto, Jesús usó 2 ejemplos (la viuda de Sarepta y Naamán el sirio) para explicar que Su misión no era exclusiva para con Israel, sino que se extendía a los gentiles, entre los cuales, mi amada lectora, estamos tú y yo. ¿Y cuál fue la reacción de ellos? Leemos que «todos en la sinagoga se llenaron de ira», y querían matar a Jesús, pues Él sugería que «Sus enemigos, los gentiles», podían recibirle si ellos le rechazaban.
Y, de hecho, desde el inicio, Jesús sabía cómo sería rechazado por los israelitas, y a su vez, Su plan para contigo y conmigo estaba escrito desde antes de la fundación del mundo; y cumplir este plan le costaría la vida. Y ¿sabes?, «por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, despreciando la vergüenza», dice Hebreos 12:2. Te invito a tener esto en mente el día de hoy, y a dar gracias al Señor por Su plan eterno de redención que se extendió para que tú y yo podamos el día de hoy confesarlo como Señor y Mesías de nuestras vidas.
Lucas nos sigue relatando cómo entonces Jesús fue a Capernaúm y liberó a hombres endemoniados y sanó a enfermos, entre ellos la suegra de Simón.
- Jesús tenía clara Su misión.
Aunque las multitudes lo buscaban para procurar mantenerlo junto a ellos, Él les decía: «También a las otras ciudades debo anunciar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto Yo he sido enviado».
Como hijas de Dios, nosotras también hemos recibido una comisión, la comisión que encontramos en Mateo 28:18-20: «Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado; y ¡recuerden! Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo».
¿Cómo se ve para ti el cumplir la gran comisión que Jesús nos dejó? Generalmente, cuando leemos el pasaje que mencioné de Mateo, pensamos en ir a las naciones, pero para muchas de nosotras, en realidad no es posible ir a otro continente, ni siquiera a otra ciudad dentro de nuestro país.
Por lo tanto, es bueno comenzar considerando cumplir la gran comisión compartiendo las buenas nuevas a tus hijos que no han profesado fe en Cristo, a tus vecinos, a tus compañeros en tu lugar de trabajo. Si somos honestas, el Señor nos presenta oportunidades para compartir el evangelio todos los días. Pide a tu Padre que está en los cielos pasión por compartir la esperanza a través de la cual fuiste salva. El Señor nos dé valor para predicar, pues ciertamente «la cosecha es mucha, pero los obreros pocos» (Mt. 9:37).
Para meditar:
- ¿Cómo reaccionas ante los desiertos espirituales que el Señor dispone en tu vida?
- ¿Hay alguna tentación que estés enfrentando actualmente? ¿Cómo estás respondiendo a ella? ¿Estás cediendo a la tentación o resistiendo en las fuerzas de Cristo por el poder de Su Palabra?
- ¿Meditas en la Palabra y te propones conocer a tu Padre de tal modo que puedas estar lista para cuando venga la tentación y puedas responder con las armas que te ha dado el Señor a través de Su Palabra?
- ¿Cómo puedes ser intencional en cumplir la comisión que el Señor te ha dado personalmente?
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