Día 70 | Lucas 6
En el capítulo que nos corresponde el día de hoy, seguimos viendo confrontaciones que Jesús tenía con los fariseos por cómo llevaba a cabo Su ministerio; encontramos también la elección de los 12 apóstoles y una porción del Sermón del Monte.
Jesús es Señor del día de reposo
El autor nos describe cómo Jesús y Sus discípulos pasaban por unos sembradíos en el día de reposo. A ellos se les hizo fácil alargar su mano y arrancar espigas para comer. Pongámonos un momento en su lugar: vas caminando por el campo, tienes hambre y estiras tu mano para arrancar una manzana que encuentras en un árbol para comerla. Bueno, este simple hecho, realizado en un día de reposo, en la interpretación de los fariseos, era quebrantar la ley. Ellos entonces se dirigen a Jesús y le preguntan: «¿Por qué hacen ustedes lo que no es lícito en el …
En el capítulo que nos corresponde el día de hoy, seguimos viendo confrontaciones que Jesús tenía con los fariseos por cómo llevaba a cabo Su ministerio; encontramos también la elección de los 12 apóstoles y una porción del Sermón del Monte.
Jesús es Señor del día de reposo
El autor nos describe cómo Jesús y Sus discípulos pasaban por unos sembradíos en el día de reposo. A ellos se les hizo fácil alargar su mano y arrancar espigas para comer. Pongámonos un momento en su lugar: vas caminando por el campo, tienes hambre y estiras tu mano para arrancar una manzana que encuentras en un árbol para comerla. Bueno, este simple hecho, realizado en un día de reposo, en la interpretación de los fariseos, era quebrantar la ley. Ellos entonces se dirigen a Jesús y le preguntan: «¿Por qué hacen ustedes lo que no es lícito en el día de reposo?». Esto era lo que sucedía con los fariseos: el día sábado les había sido dado por Dios como el día de reposo, día de descanso, pero ellos habían añadido sus propias reglas a este; por lo tanto, lo que los discípulos hacían les parecía inapropiado.
Jesús les responde recordándoles cómo David y sus compañeros también hicieron algo que no era lícito: comer de los panes consagrados (puedes encontrar la referencia de este relato en 1 Sam. 21). Después de Su respuesta, Jesús finaliza afirmando que «El Hijo del Hombre es Señor del día de reposo».
Quiero compartir contigo un par de cosas que podemos aprender de la respuesta de Jesús a los fariseos:
- Cuando se trata de disciplinas espirituales (la lectura de la Biblia, la oración, la comunión con otros creyentes, etc.), muchas veces somos prontas a hacer una lista y marcar como completas cada una de estas tareas, desconectándonos sutilmente de la comunión que debemos cultivar con el Señor a través de estos medios de gracia. Esto nos lleva a ser legalistas en nuestra forma de vivir, pensando que estamos teniendo una vida devocional para con Dios, pero en realidad solo estamos cumpliendo con una lista de «sacrificios» vacíos. He notado que cuando caigo en estos patrones, puedo mantener mi conciencia libre de remordimiento mientras «cumplo con la lista», pero al terminar, me encuentro siendo poco paciente y poco amorosa con mis hijos, me frustro fácilmente y mis emociones son prontas a descarriarse. ¿Te sientes identificada?
- Cuando Jesús enseñó que Él era Señor del día de reposo, se vinieron a mi mente cosas que el Señor nos ha dado para nuestro beneficio, como la comida, el descanso, tiempos recreativos, la familia, una iglesia local… Piensa en algo más que Dios nos ha dado para beneficiarnos o recrearnos. Hay tantas cosas que Dios nos ha provisto; sin embargo, muchas veces tergiversamos su valor y, en lugar de que estas cosas sirvan para nuestro beneficio, nosotras las ponemos en un pedestal y terminamos sirviendo a estas cosas.
En lugar de que la comida nos sirva para nutrirnos, nosotros servimos al deseo de comer descontroladamente o teniendo una obsesión por no comer para no subir de peso, y así nos hacemos siervas de nuestros cuerpos, de nuestros deseos, en lugar de que estos sean presentados como un sacrificio vivo al Señor (Ro. 12:1–2). En lugar de usar un tiempo recreativo para nuestro beneficio, nosotras nos volvemos siervas de ese tiempo y lo desperdiciamos en ocio que no conviene y que, al final, nos deja más agotadas, física, espiritual o emocionalmente.
Amada, demos lugar al Espíritu Santo de Dios. Seamos sensibles a la voz del Señor y no nos hagamos siervas de aquellas cosas que el Señor ha creado para nuestro bien; antes bien, seamos buenos mayordomos de los bienes que el Señor nos ha otorgado.
Es lícito hacer el bien
En esta porción leemos sobre el milagro que Jesús hizo al hombre que tenía la mano seca, que, por cierto, también lo hizo en un día de reposo. Los fariseos buscaban «acusar» a Jesús y les pregunta: «¿Es lícito en el día de reposo hacer bien o hacer mal; salvar una vida o destruirla?». Jesús procede a «hacer el bien» y sanar a este hombre.
Nuevamente, esto era para los fariseos una evidente forma de quebrantar la ley que ellos creían era dada por Dios, pero evidentemente habían añadido sus propias cláusulas. Esto hizo que ellos se llenaran de ira, y discutieran entre sí qué podrían hacerle a Jesús.
Después de esta confrontación con los fariseos, Lucas nos lleva a un momento crucial en el ministerio de Jesús: la elección de Sus doce apóstoles.
Un excelente hábito que debemos tener
«En esos días Jesús se fue al monte a orar, y pasó toda la noche en oración a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a Sus discípulos y escogió doce de ellos, a los que también dio el nombre de apóstoles». –Lucas 6:12–13
Seguramente ya habrás notado que el hecho de que Jesús se aparte a solas para orar es algo que comúnmente hace. Y algo que podemos observar es que hace esto cuando hay acontecimientos importantes que están por suceder. En este caso, estaba por hacer la elección de sus 12 discípulos.
¿Oras cuando hay decisiones importantes que debes tomar? ¿Oras cuando quizá esas decisiones no son tan importantes? Hermana, la oración es una forma de reconocer que nuestra vida y todo en ella no depende de nosotras; somos totalmente dependientes de Aquel que nos sostiene. Pidamos al Señor que ponga un deseo en nosotras de tener la oración como un hábito en nuestras vidas. Si para Jesús era importante tomar tiempo y ser intencional en apartarse para orar, creo que debe ser igualmente prioritario para nosotras.
Una porción del Sermón del Monte
En este espacio, Lucas nos relata una porción que hemos leído anteriormente en el Sermón del Monte en el libro de Mateo.
Él toma porciones como el amor a los enemigos o el juzgar a los demás, temas realmente relevantes, puesto que naturalmente no queremos amar a nuestros enemigos y tampoco queremos hacer un esfuerzo intencional para guardar nuestra mente, corazón y palabras para no juzgar a los demás.
El Señor nos ayude a entender el amor de Cristo, pues cuando éramos Sus enemigos, Él nos mostró Su amor. El que tenía todo derecho de juzgarnos por ser Él mismo el Juez supremo libre de pecado, no nos juzgó; antes bien, tomó nuestra culpa y murió en una cruz por nosotros para redimirnos y librarnos de ese juicio. ¡Que podamos entender esta realidad y vivirla con nuestro prójimo!
Para meditar:
- ¿Hay cosas que has hecho en tu vida como hija de Dios que se han vuelto más un «ritual» que una práctica intencional para conocer a tu Creador? Pide al Señor que te muestre aquellas áreas y que Su Espíritu Santo traiga convicción de pecado a tu vida.
- Lee este pasaje como una oración al Señor: «¿Quién puede discernir sus propios errores? Absuélveme de los que me son ocultos… Sean gratas las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón delante de Ti, oh Señor, roca mía y Redentor mío» (Salmo 19:12 y 14).
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