Mujer Verdadera 365 Podcast

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Día 127 | 1 Crónicas 28 – 29

Día 127 – mayo 7

 Crónicas 28 – 29

Como hemos visto, David no solo tenía un corazón para Dios, sino que quería y buscaba intencionalmente que todos sus líderes, su pueblo y su familia también tuvieran un corazón para Dios. Por eso, levantó un reino cuyo arquitecto y constructor era Dios.

Veamos qué enseñanzas podemos nosotras también pasar a nuestros hijos y a nuestras familias mediante nuestras acciones y palabras:

  • No se aferró a los deseos de su corazón sino al de Dios:
    • «Yo había pensado edificar una casa permanente para el arca del pacto del Señor y para estrado de nuestro Dios. Así que había hecho arreglos para edificarla. Pero Dios me dijo: “No edificarás casa a Mi nombre, porque eres hombre de guerra y has derramado mucha sangre”».
  • Es Dios quien elige, el hombre es su instrumento:
    • «Sin embargo, el Señor, Dios de Israel, me escogió de toda la casa de mi padre para ser rey de Israel para siempre».
    • «Y entre los hijos de mi padre, Él se agradó de mí para hacerme rey sobre todo Israel». 
    • «Y entre los hijos de mi padre, Él se agradó de mí para hacerme rey sobre todo Israel».
  • La obediencia a Dios es el camino a la verdadera bendición:
    • «Guarden y busquen todos los mandamientos del Señor su Dios para que posean la buena tierra».
  • Motivó a su hijo a valorar y a darle la debida importancia a su relación con Dios y a su misión:
    • «En cuanto a ti, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele de todo corazón y con ánimo dispuesto».
    • «Considera que el Señor te ha escogido para edificar una casa para el santuario; esfuérzate y hazla».
  • Preparó a su hijo con instrucciones sobre la obra que Dios le había encomendado:
    • David le dio a Salomón los planos para el templo y sus alrededores.
    • El rey también le dio a Salomón las instrucciones sobre el trabajo de las diferentes divisiones de sacerdotes y de levitas en el templo del Señor y dejó especificaciones para los artículos del templo.
    • David también dio instrucciones referentes a cuánto oro y cuánta plata debía usarse para hacer los artículos.
  • David también preparó el corazón de su hijo con palabras acerca de la fidelidad de Dios:
    • «Esfuérzate, sé valiente y haz la obra; no temas ni te acobardes, porque el Señor Dios, mi Dios, está contigo. Él no te fallará ni te abandonará».
  • Su verdadero tesoro era Dios:
    • «Además, en mi amor por la casa de mi Dios, el tesoro que tengo de oro y de plata, lo doy a la casa de mi Dios».
  • Alababa y adoraba a Dios no solamente en privado:
    • «Y David bendijo al Señor en presencia de toda la asamblea».
  • Reconocía que Dios era el dueño y Señor de todo:
    • «Pero ¿quién soy yo y quién es mi pueblo para que podamos ofrecer tan generosamente todo esto? Porque de Ti proceden todas las cosas, y de lo recibido de Tu mano te damos».
  • Reconocía su temporalidad:
    • «Porque somos extranjeros y peregrinos delante de Ti, como lo fueron todos nuestros padres; como una sombra son nuestros días sobre la tierra, y no hay esperanza».
  • Clamaba por su pueblo y por sus hijos:
    • «Oh Señor, Dios de nuestros padres Abraham, Isaac e Israel, preserva esto para siempre en las intenciones del corazón de Tu pueblo, y dirige su corazón hacia Ti. Dale a mi hijo Salomón un corazón perfecto para que guarde Tus mandamientos, Tus testimonios y Tus estatutos, para que los cumpla todos y edifique el templo».

Mis hermanas amadas, Dios ha entregado en nuestras manos un hogar para ser edificado donde la palabra de Dios sea el fundamento; donde nuestros hijos sean alimentados y fortalecidos con la leche pura, el Pan de Vida; y donde nosotras y nuestros esposos amemos a Dios no solo con palabras sino con acciones.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el maestro

Ana Nin de Olivo

Ana Nin de Olivo

Ana, rescatada del hoyo de la destrucción y asentada sobre la Roca Eterna, su gracia y el poder de su palabra la sostienen cada día. Reside en Santo Domingo junto a su esposo José Olivo y su hijo José Alejandro. Son miembros de la Iglesia Bautista Internacional donde ambos sirven como parte del liderazgo de grupos pequeños. Ama ayudar a las mujeres a sumergirse en la palabra para que puedan experimentar la verdadera libertad. Actualmente sirve como Office Manager en Aviva Nuestros Corazones.

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