Mujer Verdadera 365 Podcast

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Día 234 | Ezequiel 1 – 4

Día 234 – agosto 22

Ezequiel 1 – 4

Hoy iniciamos Ezequiel quien fue un sacerdote y profeta. Su nombre significa «Dios fortalece». Ezequiel fue levantado por el Señor en Babilonia, y escribió sus visiones durante el reinado de Nabucodonosor. Mientras Jeremías profetizó en Judá, aparentemente Ezequiel había sido llevado cautivo en una de las primeras deportaciones. Los primeros 24 capítulos de este libro fueron escritos antes de la caída de Jerusalén.

Los temas principales que veremos a través del libro son la santidad de Dios, la soberanía y gloria de Dios y la restauración futura. 

Veremos que es un libro difícil de entender, ya que está lleno de simbología poética, pero no dejes que esto te desanime a leerlo. Oremos al Espíritu Santo para que nos muestre Su gloria a través de los tesoros que hay escondidos aquí. 

Varias cosas resaltan para mí en la lectura de hoy:

1. La gloria del Señor es imponente, y cuando tenemos un vistazo de ella solo podemos caer postrados.

Muchas veces queremos explicar a Dios en términos humanos, disecarlo, entenderlo. Pero debemos reconciliar la idea de que Dios es un ser demasiado grande, infinito, y que jamás llegaremos a descifrar todos Sus misterios. Él es Dios y se revela a quien Él quiere, pero de este lado del cielo no llegaremos a verlo tal cual Él es.

Nabucodonosor era rey en Babilonia, pero a través de esta visión Dios mostró Su majestad sobre todo ser humano y sobre todos los reinos de esta tierra. 

«El Señor se sentó como Rey durante el diluvio; sí, como Rey se sienta el Señor para siempre». –Salmos 29:10

2. Dios da encomiendas a personas que Él soberanamente elige. Nuestro llamado es ser fieles a esa encomienda. Muchas veces el llamado no es popular ni esplendoroso.

Por medio de una visión espectacular Dios le da una encomienda a Ezequiel: lo envía a predicar a Israel, un pueblo desobediente que se había rebelado ante Él. Ezequiel debía hablar todo lo que el Señor le mandaba a hablar, sin temor, lo escucharan o no. Lo comisiona como atalaya o centinela para Israel. Debía ser la voz de Dios para ellos (lo cual era una función reservada para los sacerdotes, y que obviamente estos no estaban cumpliendo).

El Señor fortaleció a Ezequiel para el llamado… endureció su frente, la hizo «más fuerte que pedernal» (v. 3:9) para que él pudiera hacer su voluntad sin atemorizarse ante la incredulidad de ellos.

De igual forma nuestro llamado es hacer la voluntad de Dios donde Él nos coloque,  y proclamar Su Palabra. Él la usará para salvación o para condenación. El llamado es a la fidelidad, no al éxito. 

¡Dios le dio a Ezequiel unas instrucciones bastante incómodas! Debía llevar a cabo un sinnúmero de actos simbólicos para mostrar lo que Dios haría. ¡Debía estar acostado de lado por cientos de días, del lado izquierdo como señal de juicio a Israel, y del lado derecho como señal de juicio para Judá… también debía cocinar en fuego que fuera encendido con excremento! ¡Wacala! ¿Quién quiere ese llamado?

La realidad es que Dios nos da el querer como el hacer y nos capacita para todo lo que nos llama a ejecutar en Su nombre. Nuestro mayor anhelo debe ser hacer Su voluntad.

3. El mensaje que proclamamos debe primero impactarnos a nosotras, antes que pueda impactar a otros.

El Señor le mandó a dejar que las palabras calaran en lo profundo de su propio corazón (debía interiorizarlo)  y luego compartirlo con otros: «Así dice el Señor!» (vv. 3:10-11).

4. El Espíritu de Dios es quien dirige, guía, levanta.  

Me llamó la atención que los seres iban en la dirección que les indicara el Espíritu. De igual manera Ezequiel debía ser sensible a la voz de Dios… debía saber cuando hablar, cuando callar, qué hacer, a dónde ir, qué decir. Debía permanecer callado y hablar cuando Dios se lo indicara.  

Igual nosotras debemos buscar ser dependientes del Espíritu y sensibles a Su voz para saber cuando testificar y cuando guardar silencio.

«Confía en el Señor con todo tu corazón; no dependas de tu propio entendimiento. Busca su voluntad en todo lo que hagas, y él te mostrará cuál camino tomar». –Proverbios 3:5-6 (NTV)

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el maestro

Laura González de Chávez

Laura González de Chávez

Laura vive en Illinios, Estados Unidos. Es esposa de Fausto. Su pasión es discipular a las mujeres de todas las edades con el fundamento sólido de la Palabra de Dios y ayudarlas a vivir de acuerdo a la fe que han abrazado. Laura es consejera bíblica y mentora de muchas mujeres jóvenes. Actualmente dirige el ministerio de Aviva Nuestros Corazones, una labor que le ha ayudado a alcanzar a las mujeres de su generación con el mensaje del Evangelio y de la feminidad bíblica. También produce, junto a su esposo, el programa radial semanal "Un Hogar Sobre la Roca", que busca contribuir a redimir el diseño de Dios para la familia. Laura tiene una hija, Sarah, casada con Jonathan, y cuatro hermosos nietos, Zoë, Noah, Joy y Levi. 

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