Cuando hablar sin cuidado hiere corazones pequeños
Escrito por Karla de Fernández
Hoy queremos compartir contigo un tema que toca profundamente el corazón, y se trata de las palabras y cómo pueden influir en el corazón de nuestros hijos. Porque, aunque no siempre lo notemos, nuestro hogar es como un jardín y nuestras palabras son como semillas que lanzamos al aire y que caen a veces sin darnos cuenta en la tierra fértil del corazón de nuestros hijos y sin duda en algún momento darán fruto.
Frases destacadas del episodio de hoy:
¿Qué tipos de semillas están sembrando tus palabras en el corazón de tus hijos?
- La Biblia es muy clara cuando habla del poder de nuestras palabras. Nuestras palabras pueden traer vida o muerte, pueden sembrar paz o dolor, pueden sembrar unidad o incluso discordia. Y lo más impresionante es que muchas veces lo hacemos sin darnos cuenta.
- Quizás hablas …
Escrito por Karla de Fernández
Hoy queremos compartir contigo un tema que toca profundamente el corazón, y se trata de las palabras y cómo pueden influir en el corazón de nuestros hijos. Porque, aunque no siempre lo notemos, nuestro hogar es como un jardín y nuestras palabras son como semillas que lanzamos al aire y que caen a veces sin darnos cuenta en la tierra fértil del corazón de nuestros hijos y sin duda en algún momento darán fruto.
Frases destacadas del episodio de hoy:
¿Qué tipos de semillas están sembrando tus palabras en el corazón de tus hijos?
- La Biblia es muy clara cuando habla del poder de nuestras palabras. Nuestras palabras pueden traer vida o muerte, pueden sembrar paz o dolor, pueden sembrar unidad o incluso discordia. Y lo más impresionante es que muchas veces lo hacemos sin darnos cuenta.
- Quizás hablas con tus hijos de otra persona sin intención de sembrar discordia, solo tratando de liberar tu enojo o frustración, pero los oídos de tus hijos lo absorben todo y su corazón aún más. Ellos no ven todo el panorama, quizá ni entiendan tu enojo, pero sí ven que su mamá, esa persona de confianza, esa referencia de lo que es correcto, está hablando de forma negativa sobre otros.
- Nuestros hijos, con su sensibilidad e inmadurez, pueden empezar a ver a esa persona como enemiga, aunque ellos no hayan vivido el conflicto, ni lo entiendan, ni sepan quién tiene la razón. Sin querer:
- Les estamos heredando heridas que no son suyas.
- Les enseñamos quién debe caerles mal antes de que puedan conocer, perdonar o incluso amar.
- Les negamos la oportunidad de aprender a discernir y amar al prójimo como Cristo nos enseñó.
- Si recibimos nuestras emociones sin canalizarlas debidamente hacia Dios y hacia personas maduras que puedan escucharnos, terminamos haciendo de nuestros hijos nuestra audiencia emocional, y ellos no están equipados para sostener ese peso.
¿Cómo debemos responder?
- Nuestras palabras deben ser: edificadoras, palabras que den gracia, palabras que reflejen el carácter de Cristo y enseñen a nuestros hijos el camino del perdón, la misericordia y la paz.
- Nuestros hijos no necesitan cargar con nuestras heridas; a ellos les corresponde aprender a amar, a perdonar, a confiar. Y si llenamos su corazón con la amargura que sentimos sin querer, les estamos robando la oportunidad de construir relaciones libres y sanas.
- Si necesitas hablar, busca una hermana madura en la fe, alguien que pueda escucharte sin cargar tus palabras con juicio, que te recuerde el evangelio, porque ahí, en esa cruz, hay descanso, hay perdón, consuelo, restauración y, cuando es posible, reconciliación.
- ¡No estamos solas! Dios no nos pide cargar con todo. Él nos invita a traer nuestras heridas a la luz, pero también nos llama a proteger lo más valioso que nos ha dado: el corazón de nuestros hijos.
- En cada palabra que pronunciamos podemos reflejar el evangelio: en el tono, en el discernimiento, en la pausa para no decir lo que no edifica. Y aun cuando fallamos, el evangelio también es esa puerta abierta al arrepentimiento, al perdón, al volver a empezar.
- Mamá, cuida tu corazón, cuida el de tus hijos. Y en cada conversación, en cada corrección, en cada silencio, en cada palabra que tú pronuncias mientras estás con ellos en el auto, mientras comen, a la hora que sea, antes de dormir, ¡deja que Cristo brille!
- No estamos solas en este desafío. Dios no solo nos muestra el sentido de responsabilidad que tenemos, sino que también nos ofrece su ayuda, su sabiduría y su perdón.
¿Cómo cultivamos un ambiente donde nuestras palabras sean vida?
1. Guarda tu desahogo para los lugares correctos.
- Mamá, no es malo necesitar hablar, llorar o procesar un conflicto. Lo que es sabio es saber con quién hacerlo. Busca una hermana en la fe, una amiga madura y piadosa. Desahógate con quien puede ayudarte, no con quien puede herirse.
2. Filtra tus palabras antes de pronunciarlas.
- Antes de hablar en presencia de tus hijos o incluso de cualquier persona, pregúntate: «¿Esto edifica? ¿Esto refleja amor, verdad y paz? ¿Estoy sembrando compasión o amargura?». Si la respuesta no te gusta, es mejor callar y orar antes de hablar. Recuerda que el silencio también puede ser una forma de sembrar sabiduría.
3. Crea una cultura de reconciliación y gracia en tu hogar.
- Esto no es nada más que el evangelio. Que en tu casa sea normal:
- Orar por quienes te han herido.
- Hablar bien de quienes te han fallado.
- Enseñar a tus hijos que Dios nos llama a perdonar como Él nos perdonó.
- Y si fallas, no lo ocultes: muestra el camino correcto pidiendo perdón incluso delante de tus hijos. Eso también siembra humildad y pone el evangelio en acción.
- Hoy puedes empezar a hablar vida, a sanar memorias, a sembrar amor. Nunca es tarde para redimir el eco de tus palabras y dejar un legado de paz en el corazón de tus hijos.
Pasajes bíblicos para ser alentada:
«La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos». —Proverbios 18:21 (RV 60).
«La blanda respuesta quita la ira; mas la áspera hace subir el furor». —Proverbios 15:1 (RV 60)
«Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes». —Efesios 4:29 (RV 60)
«Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida». —Proverbios 4:23 (RV 60)
«Abre su boca con sabiduría, y la ley de clemencia está en su lengua». —Proverbios 31:26
«Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; mas en la multitud de consejeros hay seguridad». —Proverbios 11:14 (RV 60)
«Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tiene queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros». —Colosenses 3:13 (RV 60)
«Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz». —Santiago 3:18 (RV 60)
Recursos recomendados:
Episodio, Habla las palabras de la Biblia a tus hijos
Libro, En Busca de Dios
Recurso, Reto para madres 30 días
Recurso, El poder las palabras
¡Te invitamos a unirte al canal oficial de QAASH en Instagram aquí!
*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la series de podcast.
Únete a la conversación