Aviva Nuestros Corazones Radio

El Padre Nuestro, día 11

Annamarie Sauter: En un mundo destrozado por la violencia, hay verdades sobre las cuales puedes permanecer de pie.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: La Escritura nos dice que Dios usa incluso la ira de los hombres para alabarle. Dios demostrará Su reino y Su dominio. Dios hará lo que sea necesario en este mundo y en mi vida, para demostrar que como dice Daniel, el cielo gobierna.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Cada día al despertar tienes una elección por delante: ¿Vivirás para el reino de Dios, o tratarás de construir tu propio reino? La oración «El Padre Nuestro», te guía en esta decisión, y también te ayuda a entender y a orar por las circunstancias que enfrentas en este mundo. Hoy Nancy continúa con la serie titulada, «El Padre Nuestro».

Nancy: Estamos hablando en esta parte de la serie del Padre Nuestro acerca de una petición de tres palabras. Es la petición más corta en el Padre Nuestro y una de las peticiones más cortas en toda la Palabra de Dios, pero una de las más potentes y poderosas: «Venga tu reino». Venga Tu reino.

En la última sesión, dijimos que hay tres aspectos del reino de Dios, mientras hablábamos de qué es el reino de Dios. Explicamos dos de ellos y hoy veremos el tercero. Pero antes, vamos a repasar los primeros dos.

Primero hablamos acerca del reinado universal de Dios. Él es Rey sobre toda la tierra. Él es el Rey de aquellos que lo reconocen como Rey, y es el Rey de aquellos que no lo reconocen. Miramos el Salmo 47 y vimos que el Señor es el gran Rey sobre toda la tierra (v.2). Él siempre lo ha sido. Él lo es ahora. Y siempre lo será. Y las personas que creen que ellos están a cargo no se dan cuenta, muchas veces, quién es que realmente está a cargo. Ahí vemos el reinado universal y eterno de Dios.

Después hablamos acerca del reinado personal de Dios. Jesús dijo: «El reino de Dios se ha acercado». Aquí Él no se está refiriendo a un reino visible, ni a un reinado o dominio visible, ni uno que derrocaría al gobierno romano como sus discípulos esperaban que Él hiciera.

Él hablaba del reinado de Dios en nuestros corazones, en nuestras vidas individuales, mientras decimos: «Sí, Señor. Señor que venga Tu reino a mi corazón». Y mientras oramos esta oración, creo que el punto de partida son estos dos reconocimientos.

Antes que nada, decir, «Señor, te adoramos. Tú eres el Rey del cielo y la tierra, de todo el universo, Tú eres el Rey, y yo quiero que Tú reines y gobiernes en mi corazón».

Cada lucha que he tenido en mi vida últimamente, se reduce, de una manera u otra, a la respuesta a la pregunta: «¿Voy a dejar que Dios reine y gobierne en mi vida?» Digo, Él es rey. Pero ¿voy a darle la bienvenida a Su reino, a Su gobierno, a Su monarquía, a Su autoridad en mi vida? Así que el reinado personal de Dios es un reinado en el presente. Él reina en nuestros corazones hasta el punto que nosotros dejamos que Él lo haga.

Hoy quiero que veamos el tercer aspecto del reino de Dios. Probablemente lo hagamos en dos sesiones porque es un tema bastante amplio en las Escrituras, uno que me da gran esperanza y aliento en medio de este mundo caído y revuelto. Este es el máximo gobierno y reinado visible de Dios sobre todo el mundo.

Ahora, sabemos que Dios es el Rey, pero hay un sentir en que Su reinado se expresará más plenamente en algún momento en el futuro: el gobierno visible de Dios sobre todo el mundo. Hoy Él es Rey, pero no podemos ver que Él es el Rey porque en muchas partes del mundo no quieren aceptar y reconocer Su reinado y Su gobierno. Pero llegará el día en que todo el mundo verá que Él es el Rey.

Les quiero pedir que vayan en su biblia, si la tienen ahí, a Apocalipsis capítulo 11. Y déjenme leerles un párrafo que ilustra o habla, del reinado futuro de Dios. Apocalipsis 11, comenzando en el versículo 15.

Ahora, esto viene después de una serie de juicios sobre la tierra que Dios manda con el objetivo de traer a las personas al arrepentimiento, dándoles la oportunidad de arrepentirse. Pero vemos a muchos que continúan persistiendo en su rebelión y su resistencia a Dios. El hombre quiere ser su propio dios. Él quiere tener su propio reino.

Pero ese día del cual leemos en Apocalipsis 11:15-17 vendrá:

«El séptimo ángel tocó la trompeta, y se levantaron grandes voces en el cielo que decían: El reino del mundo ha venido a ser el reino de nuestro Señor y de su Cristo; y Él reinará por los siglos de los siglos.

Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros y adoraron a Dios, diciendo: Te damos gracias, oh Señor Dios Todopoderoso, el que eres y el que eras, porque has tomado tu gran poder y has comenzado a reinar».

El día vendrá cuando el reino de este mundo, el cual está en contra de Dios, se convertirá en el reino de Dios. ¿Qué significa eso? El mundo entero estará bajo el reinado y el gobierno de Dios. El reino de este mundo, con todas sus divisiones políticas, y geográficas, está ahora bajo el reinado de Satanás. Y es hostil a Cristo.

Ahora, Satanás no tiene un poder que Dios no le haya permitido tener; que Dios no le haya dado temporalmente. Pero es temporal. Él está limitado en su poder. Un día, todos esos reinos del mundo serán conquistados por Cristo y serán traídos a una sumisión completa a Él.

Ahí está ese sentido general del futuro reinado y dominio mesiánico, y el reino de Cristo que se extenderá sobre toda la tierra. No sé tú, pero eso me da un sentido de fe, de anticipación y de anhelo porque no puedo ver ese reino aquí y ahora. Ni tú tampoco.

Si enciendes las noticias verás todo lo contrario. Verás los reinos de este mundo en contra de Cristo. Pero tienes que entender que el día llegará cuando todos estaremos bajo el reino de Cristo.

Así que al orar, «que venga Tu reino», estamos anhelando ver Su soberanía, Su Señorío, ejercido en cada lugar, cada parte y cada partícula del universo. Anhelamos ver las almas trasladadas de un reino de oscuridad a un reino de luz. Anhelamos ver el día cuando toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor.

La Confesión de Heidelberg es un documento importante de la iglesia cristiana que fue escrito en el siglo XVI. Su forma es igual a la de un catecismo: preguntas y respuestas sobre la fe cristiana con el propósito de instruir a los jóvenes en las doctrinas básicas del cristianismo.

Hay una sección de la Confesión de Heidelberg que nos habla acerca del Padre Nuestro y lo que cada frase significa. Cuando llega a la frase «venga Tu reino», así es como explica el significado de esa petición. Estamos orando para que Dios «nos gobierne por Su Palabra y Su Espíritu, para que cada vez más y más nos sometamos a Él. Ese es el reinado y el gobierno de Cristo en nuestra vida presente, el reinado personal de Cristo en nuestras vidas.

Entonces oramos, «guarda y preserva Tu iglesia. Destruye las obras del diablo, cada poder que se levanta en Tu contra, y cada conspiración en contra de Tu santa Palabra». Y luego oramos por el reinado y el gobierno futuro de Cristo. Y decimos, «haz todo esto hasta que la plenitud de Tu reino venga, en el cual Tú serás todo en todo».

Vemos la extensión, la aplicación del reino de Dios, aquí y ahora en nuestras vidas, y en última instancia en todo el mundo.

Ahora, el problema es que todavía no tenemos el reinado y el gobierno visible de Cristo en la tierra. Todavía hay mucha oposición a Él. Entre el ahora y el después, siempre va a existir un sentir de reinos en conflicto. El reino del hombre, el reino de Satanás, el reino del mundo, todos en contra del reino de Dios. Y eso es un conflicto.

Mucho de lo que vemos que está sucediendo en este mundo tendemos a evaluarlo y analizarlo desde el punto de vista en que algunos comentaristas lo ven, como lo vemos con nuestros ojos humanos. Pero debemos ver las cosas con ojos espirituales.

Déjenme darles dos ilustraciones, una del Antiguo Testamento y otra del Nuevo Testamento. En el Antiguo Testamento, les voy a pedir que vayan al libro de Daniel, capítulo 2. Al leer el libro de Daniel, verás que la palabra rey y la palabra reino se repiten en más de 220 referencias dentro del libro de Daniel, las palabras rey o reino. Yo diría que esto significa que es una palabra importante. Esto lo hace un tema en el libro de Daniel.

En el libro de Daniel ves el conflicto entre los reyes y los reinos terrenales, y el reino o la monarquía de Dios. Ahora, el contexto aquí es que Nabucodonosor es el rey poderoso de Babilonia, donde Daniel y sus amigos judíos están viviendo en el exilio.

Nabucodonosor tiene un sueño. Él no puede recordar qué fue. Y Daniel, quien es un hombre que tiene la sabiduría y el Espíritu de Dios en él, ha sido llevado a la corte para contarle su sueño y para interpretar el significado del mismo. Retomamos en el versículo 31, capítulo 2. Daniel le está diciendo al rey, «este fue tu sueño».

«Tú, oh rey, tuviste una visión, y he aquí, había una gran estatua; esa estatua era enorme y su brillo extraordinario; estaba en pie delante de ti y su aspecto era terrible». Esta es una imagen fuerte.

Versículo 32: «La cabeza de esta estatua era de oro puro, su pecho y sus brazos de plata, y su vientre y sus muslos de bronce, sus piernas de hierro, sus pies en parte de hierro y en parte de barro».

Ahora, a partir del versículo 36, Daniel nos explica el significado del sueño de Nabucodonosor, como Dios se lo reveló a él. Daniel explica que las diferentes partes de la estatua; la cabeza, el pecho, los brazos, las piernas, los pies, todas las diferentes partes de la estatua representan diferentes reinos.

Los reinos son reinos poderosos, algunos más, otros menos, pero todos son poderosos. Estos reinos continúan uno detrás del otro. Y la observación que está haciendo Daniel, y lo que Dios le está mostrando a Nabucodonosor, es que los reinos terrenales vienen y van. No perduran. Ellos suben y bajan. Reyes nacen y reyes mueren.

Ahora, mira los versículos 34-35 que explican lo que sucedió en el sueño.

«Estuviste mirando hasta que una piedra fue cortada sin ayuda de manos», (Esto es algo sobrenatural. Y contrasta con la imagen que es muy terrenal) «y golpeó la estatua en sus pies de hierro y de barro, y los rompió en pedazos».

«Entonces fueron despedazados, todos a la vez, el hierro, el barro, el bronce, la plata y el oro; quedaron como el tamo de las eras en verano, (la estatua quedó destrozada) y el viento se los llevó sin que quedara rastro alguno de ellos. Y la piedra que había golpeado la estatua se convirtió en un gran monte que llenó toda la tierra». No queda nada de la imagen.

¿Qué estamos viendo aquí? Estamos viendo en su sueño que fue un sueño que Dios le dio a Nabucodonosor para enseñarle a él los caminos de Dios; que ningún reino terrenal es invencible. Todos, no importa qué tan poderosos sean, no importa cuán grandiosos o qué tan temibles aparenten ser, al igual que la estatua, todos serán derrocados tarde o temprano. Cada uno de ellos.

Piensa, por un momento, en los reinos poderosos del mundo. En última instancia, todos los reinos terrenales serán derrocados. Y al final, el reino de Dios prevalecerá y triunfará sobre todos los otros reinos. Mira el versículo 44, donde Daniel le explica la parte del sueño acerca de la piedra, a Nabucodonosor.

Versículos 44-45 del capítulo 2 de Daniel:

«En los días de estos reyes, el Dios del cielo levantará un reino que jamás será destruido, y este reino no será entregado a otro pueblo; desmenuzará y pondrá fin a todos aquellos reinos, y él (el reino de Dios) permanecerá para siempre».

Versículo 45: «tal como viste que una piedra fue cortada del monte sin ayuda de manos y que desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha hecho saber al rey lo que sucederá en el futuro. Así, pues, el sueño es verdadero y la interpretación fiel».

Mantén esto presente, Daniel le está hablando al hombre más poderoso en la faz de la tierra, y él está reconociendo: «Tú eres poderoso. Eres la cabeza de esta imagen poderosa. Eres ese rey poderoso. Pero, Nabucodonosor, tú no eres tan poderoso como Dios. Todos los reinos y poderes van a fallar y a caer, y el reino de Dios vendrá y reinará y dominará sobre todos».

Al leer el libro de Daniel, vemos que el nombre que es más frecuentemente usado para Dios, a mi parecer, es el nombre de «Dios Altísimo». Es usado trece veces en el libro de Daniel. Él es el Dios Altísimo. Él es el Rey Supremo y Soberano del universo.

En el capítulo 5, versículo 21 de Daniel dice: «...que el Dios Altísimo domina sobre el reino de los hombres y que pone sobre él a quien le place». Los reyes terrenales no llegaron a su puesto por su propia influencia política, ni por sus propios esfuerzos, ni sus propias campañas. Al final, están ahí porque Dios los ha puesto como autoridad.

Seré pronta en decir que cuando vemos a los nabucodonosores y a algunos de los terribles gobernantes de este mundo, como Adolfo Hitler, nos cuestionamos y decimos, «¿por qué razón pondría Dios en el poder, o permitiría que pusieran en el poder, a un rey de este tipo?» No voy a responder esta pregunta ahora, solo voy a decir que sabemos por las Escrituras que Dios pone sobre los reinos del mundo a aquellos que en última instancia serán instrumentos para llevar a cabo Sus propósitos.

Ahora, sé que acabamos de recibir una gran caja de pandora. «Esto es un gran misterio», y al final, donde caemos es en decir que hay mucho que no podemos entender. Pero sí entendemos que aun los nabucodonosores de la tierra no tienen ningún poder aparte de Dios y al final, los nabucodonosores no prevalecerán. Es Dios, el Dios Altísimo quien prevalecerá.

El reino de Dios no puede ser derrocado, y toda cosa y cada persona que se opone a Su reino será derrocada. Las Escrituras dicen que Dios usa hasta la ira del hombre para alabarle (Salmos 76:10). Dios demostrará Su reino y Su dominio. Dios hará lo que sea necesario para demostrar que en este mundo y en mi vida, como dice Daniel, el cielo gobierna.

El cielo gobierna. Me encanta esa frase. Esa es nuestra esperanza. Es nuestra confianza. Es lo que debería hacernos pensar dos veces antes de ir en contra de la autoridad de Dios. El hecho es que el cielo gobierna. Nabucodonosor aprendió esto de una manera difícil. Él dice en el versículo 37 del capítulo 4, «Él (Dios) puede humillar a los que caminan con soberbia». El reino de Dios reinará y gobernará.

Ahora, Satanás siempre está buscando establecer su reino y su dominio y destruir el reino de Dios. Él quiere conseguir personas que se opongan al reino de Dios y rechacen Su reino y dominio. Y Satanás usa instrumentos humanos en este mundo, como Nabucodonosor, para oponerse al reino de Dios, aunque a la larga, Dios es quien está a cargo, aun cuando Satanás busque imponer su reino.

Les dije que había dos ilustraciones, una en el Antiguo Testamento y otra en el Nuevo Testamento. Déjenme darles la ilustración del Nuevo Testamento de reinos en conflicto, en Mateo capítulo 2. Recuerdas la historia conocida donde los sabios van donde Herodes y le dicen: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el oriente y hemos venido a adorarle» (v.2).

Mateo 2, empezando ahora en el versículo 3 dice: «Cuando lo oyó el rey Herodes», Herodes es el rey. Él oye que hay un rey que ha nacido. Cuando Herodes, el rey, oyó acerca a de este rey de los judíos, «se turbó, y toda Jerusalén con él. Entonces, reuniendo a todos los principales sacerdotes y escribas del pueblo, indagó de ellos dónde había de nacer el Cristo».

«Y ellos le dijeron: En Belén de Judea, porque así está escrito por el profeta». Y aquí está la lectura del profeta del Antiguo Testamento: «Y tú, Belén, tierra de Judá, de ningún modo eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá un Gobernante (un rey) que pastoreará a mi pueblo Israel».

Continuando en el versículo 16: «Entonces Herodes, al verse burlado por los magos, se enfureció en gran manera». ¿Por qué estaba furioso? Porque su reino estaba siendo amenazado. El derecho de Herodes a reinar y gobernar estaba siendo amenazado. Ves este conflicto de reinos, el reino del hombre versus el reino de Dios. En última instancia, es el reino de Satanás tratando de destruir el reino de Dios. Herodes estaba siendo usado por Satanás para tratar de desmantelar y socavar el reino de Dios.

Así que Herodes se enfureció. «Y mandó a matar a todos los niños que había en Belén y en todos sus alrededores, de dos años para abajo, según el tiempo que había averiguado de los magos».

Con esto Herodes estaba afirmando su derecho a gobernar. Él estaba defendiendo el Imperio Romano. Él sabía que no podía haber dos reyes, dos reinos; uno se tenía que ir. Y él dice que es Cristo quien se va. Y trata de matarlo.

Claro, Dios no puede ser asesinado. Su reino no puede ser derrocado. Su reino prevalecerá. Y la historia nos muestra que los césares y reyes y gobernantes y dictadores y filósofos y educadores y políticos y animadores y personas en diferentes ámbitos de la vida han reclamado ser soberanos. Han tratado de construir sus propios reinos y han tratado de destruir el reino de Dios, han tratado de acabar con la iglesia de Jesucristo. Pero nunca, nunca sucederá porque Cristo es el Rey.

Es conocido que en los siglos pasados de la iglesia e incluso hoy en día en algunas partes del mundo personas han muerto por decir: «Jesucristo es el Señor. Cristo es el Rey. Su reino es el reino definitivo. No nos postramos ante nada ni nadie, ni ante ningún rey sino ante Cristo».

El versículo clave en el libro de Daniel es repetido de una manera u otra cinco veces. Y esto es lo que dice: «Su reino es un reino eterno, y su dominio de generación en generación» (4:3).

Su reino es un reino eterno. Ahí está el conflicto de reinos, el reino del hombre y el reino de Satanás, tratando de destruir el reino de Dios. Pero al final, Su reino es un reino eterno. Esa piedra vendrá y aplastará y destruirá todos los reinos de la tierra y su reino va a perdurar de generación a generación.

¿Y qué? Bueno, el «¿y qué?» ahora mismo es: ¿De quién es el reino que estás construyendo? ¿Cuál reino estás defendiendo? ¿Cuál reino estás buscando?

¿Tu reino? ¿Quieres que sea a tu manera? En los pequeños detalles de tu vida, ¿estás orando con el deseo de, «venga Tu reino»? ¿O quieres tu propio reino y gobierno? ¿Quieres hacer las cosas a tu manera o quieres hacerlas a la manera de Dios?

Y el «¿y qué?» es que tenemos esperanza. Cuando parece que los reinos de este mundo están prevaleciendo en contra de Dios y Su dominio, nos damos cuenta que es cuestión de tiempo. Solo es cuestión de tiempo.

Nabucodonosor no vivirá para siempre. Hitler no vivirá para siempre. Ellos no reinarán ni gobernarán para siempre. Ese esposo o ese jefe o líder que hace tu vida difícil no reinará ni gobernará para siempre. Ni reinaremos ni gobernaremos nosotros. Al final, Dios derrocará todos los reinos de la tierra.

Así que oramos, «Señor, en mi vida, aquí, ahora y para siempre y por toda la tierra, venga Tu reino, amén».

Annamarie: Nancy DeMoss de Wolgemuth ha estado describiendo reinos en conflicto. Es de tanto aliento saber que el reino de Dios va a ser establecido por la eternidad, sin importar los problemas que llenan nuestro mundo hoy.

La enseñanza de hoy es parte de la serie titulada, «El Padre Nuestro». Creo que luego de escuchar esta serie, muchas de nosotras oraremos con más pasión y efectividad.

Puedes seguir esta serie a través de la estación de radio por medio de la cual nos sintonizas, o a través de nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com. En nuestro sitio web tienes acceso tanto al audio como a la transcripción de este programa. Allí también lo puedes descargar o compartir fácilmente con otras mujeres.

Y cuando nos visites, entérate de nuestro próximo evento. Nancy, se avecina uno muy importante,

Nancy: Así es Anna. El próximo mes de septiembre, los días 27, 28 y 29, estaremos llevando a cabo la conferencia True Woman '18.

Escucharemos una serie de mensajes concisos acerca del tipo de mentiras que creemos y la verdad que nos hace libres, la verdad acerca de Dios, nosotras, el pecado, el matrimonio, los niños la sexualidad, las emociones, las circunstancias y mucho más.

Reúne un grupo de hermanas y juntas participen de la transmisión en vivo.

Adoraremos juntas con Keith y Kristyn Getty, y veremos dramas del grupo Acts of Renewal que ilustran las verdades de las que estaremos hablando. Si nunca has asistido a una conferencia True Woman antes, e incluso si has participado anteriormente, quiero animarte a ser parte de este evento, a través de la transmisión en vivo. Entérate de los detalles en nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com.

Oro para que el Señor use esta conferencia True Woman ‘18 para liberar a miles de mujeres, mientras se exponen a la verdad de la Palabra de Dios.

¡No dejes de unirte a nosotras para buscar juntas al Señor, no importa donde estés!

Annamarie: ¿Cómo luchas contra el mal? ¿Aliándote con otros creyentes? ¿Presentando demandas o creando un bloque electoral? Mañana Nancy nos presentará una perspectiva diferente de esta lucha, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la serie de radio.

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