El tiempo. Vivimos midiéndolo todo con él: horarios, etapas, metas, atrasos, temporadas.

La RAE lo define como aquello que nos permite medir la duración de las cosas y ordenar los acontecimientos. Pero, aunque podemos medir el tiempo, no podemos controlarlo.

Y ahí está el punto: nosotras no somos dueñas del tiempo. Dios sí. Él lo creó, lo sostiene y gobierna cada momento con un propósito perfecto.

Por eso es importante aprender a ver el tiempo desde una perspectiva bíblica. No como algo caótico o fuera de control, sino como parte de la obra soberana de Dios.

El tiempo está en manos de Dios

David dijo en Salmos 31:14-15a: «Pero yo, oh Señor, en Ti confío; Digo: “Tú eres mi Dios”. En Tu mano están mis años». David comprendía que Dios tenía el control total de su vida y tenía su confianza puesta en Él. En tus manos están mis años, dijo, porque el ser humano siempre está limitado dentro de un tiempo. Pero Dios ya conoce nuestros días. Nos conoció antes de nacer, sabe cada detalle de nuestra vida y nada de nuestro futuro lo toma por sorpresa. Eso nos debe llenar de paz y llevarnos a decir como David: «Señor, en Ti confío». 

La ansiedad y el temor en medio de la espera 

Una de las cosas que más ansiedad me producía cuando era más joven era pensar: «¿Algún día me voy a casar?».

Yo tenía un plan y una idea de cómo sería mi vida en el futuro, pero hoy me doy cuenta que el plan de Dios era mucho mejor, más hermoso y perfecto de lo que yo tenía planeado en mi mente humana.

Yo esperaba con ansías el príncipe azul de los cuentos de princesas, pero comenzaron a pasar los años y no llegaba la persona correcta para mí. Dios me enseñó mucho acerca de estar satisfecha en Él en cualquier etapa. Me estaba enseñando que ese tiempo soltera no debía ser una carga, sino una etapa para disfrutar y atesorar. Les cuento que llegó el tiempo perfecto de Dios y conocí a quien hoy es mi amado esposo; nos casamos cuando yo tenía 31 años y, aunque la espera fue larga, dio frutos de gran gozo. 

Jesús dijo en Mateo 6:27: «¿Quién de ustedes, por ansioso que esté, puede añadir una hora al curso de su vida?».

La ansiedad no acelera los planes de Dios. Nada llega tarde cuando Él está en control.

La Biblia está llena de personas que tuvieron que esperar para ver las promesas de Dios cumplirse. Cuando Dios hacía una promesa, podían pasar años antes de que fuera una realidad. Algunos incluso dudaron y se quisieron adelantar a los planes de Dios, lo cual tuvo terribles consecuencias. Un ejemplo de esto lo vemos también en Jesús, nuestro Salvador; nació en esta tierra, Su madre debió esperar nueve meses para tenerlo, y luego no fue hasta sus 30 años que inició Su ministerio (Lucas 3:23). Se estima que aproximadamente a sus 33 años murió y resucitó para darnos vida y salvación. Estamos hablando de una vida con niñez, adolescencia y adultez, Jesús pasó por todo esto para llegar a cumplir el plan que Su Padre le había dado. 

Cuando Dios prometió la venida del Mesías, no apareció en el mundo el mismo día en una nube. La realidad es que pasó mucho tiempo hasta el cumplimiento de esa promesa, generaciones tras generaciones pasaron. 

Así que, si Jesús, siendo hijo de Dios, tuvo que esperar para cumplir el plan Redentor de Dios, cuánto más debemos esperar nosotras pacientemente, confiando en que toda espera tiene un bien mayor que glorifica el nombre de nuestro Dios.

Una confianza firme en el Dios que controla el universo

Vivimos acostumbradas a la inmediatez. Deslizamos videos en segundos, cambiamos reels apenas nos aburrimos, pedimos comida para llevar porque no queremos esperar. Todo está diseñado para ser rápido.

Pero la vida no funciona como un control remoto.

No podemos adelantar temporadas, pausar procesos ni acelerar los planes de Dios. La vida sigue avanzando, y aunque eso a veces nos incomoda, hay descanso en recordar quién sí tiene el control.

Dios gobierna el tiempo perfectamente. Y eso es una buena noticia, porque Él sabe mucho mejor que nosotras lo que realmente necesitamos.

  • «Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a Su propósito». -Romanos 8:28
  • «Él ha hecho todo apropiado a su tiempo». -Eclesiastés 3:11
  • «Porque Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, Ni sus caminos son Mis caminos», declara el Señor». -Isaías 55:8

Aunque no entendamos Sus tiempos, podemos confiar en Su corazón.

Nuestra responsabilidad en medio de la soberanía de Dios 

«Por tanto, tengan cuidado cómo andan; no como insensatos sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Así pues, no sean necios, sino entiendan cuál es la voluntad del Señor». -Efesios 5:6

Saber que Dios tiene el control no debería volvernos pasivas o indiferentes. Al contrario, debería motivarnos a vivir intencionalmente para Él; meditar en la Palabra, tener una vida constante de oración, una relación personal con Dios, como hijas que vienen continuamente a Su Padre, para recibir gracia, consuelo, dirección, amor y cuidado. 

Debemos esforzarnos, ser valientes, seguir hacia adelante sin temor, aunque no sepamos lo que traerá el futuro, si Dios está con nosotras, todo saldrá bien. Mira lo que le dijo el Señor a Josué:

 «Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuidesde hacer todo lo que en él está escrito. Porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito.¿No te lo he ordenado Yo? ¡Sé fuerte y valiente! No temas ni te acobardes, porque el Señor tu Dios estará contigo dondequiera que vayas». -Josué 1:8

También es importante alejarte del pecado. No podemos tomar a la ligera la realidad de que nuestras acciones tienen consecuencias, así que sé sabia en tu manera de vivir. Como dijo John MacArthur: «La soberanía de Dios no anula nuestra responsabilidad personal».

Y si hoy sientes que tu vida está desordenada o lejos de Dios, el evangelio sigue siendo una invitación abierta. Hechos 3 nos recuerda que hay «tiempos de alivio» para quienes se arrepienten y vuelven a Cristo.

El tiempo no será más 

Amada joven, quiero terminar recordándote una verdad hermosa: aunque por ahora estamos viviendo en este mundo caído e imperfecto, un día el tiempo no será más (Apocalipsis 10:6). Los creyentes esperamos la restauración completa de todas las cosas. Estamos esperando a Jesucristo mismo, anhelamos cielos nuevos y tierra nueva. Y la espera tendrá su fin y adoraremos para siempre Su gran nombre. Allí Dios enjugará toda lagrima. Las cosas viejas pasarán y todas serán hechas nuevas. Y entonces entenderemos completamente algo que hoy apenas alcanzamos a ver, el tiempo de Dios siempre fue perfecto.

¡Gloria a Dios, Su tiempo es perfecto! 

Ayúdanos a llegar a otras

Como ministerio nos esforzamos por hacer publicaciones de calidad que te ayuden a caminar con Cristo. Si hoy la autora te ha ayudado o motivado, ¿considerarías hacer una donación para apoyar nuestro blog de Joven Verdadera?

Donar $3

Sobre el autor

Albelina Reyes de Hinojosa

Albelina Reyes nació en la República Dominicana y actualmente vive en México junto a su esposo Santiago Hinojosa desde el 2023 con quién disfruta compartir la Palabra de Dios y servir juntos para la expansión de Su reino. Disfruta de … leer más …

¡Hey chicas! Nos encanta escuchar de ustedes, pero nos sentimos limitadas por las formas en que podemos ayudarlas.

Si buscas consejo te animamos a hablar primero con tu pastor o una mujer piadosa en tu vida, ya que ellos sabrán más detalles de ti y te darán seguimiento y ayuda.Lo publicado en la sección de comentarios no necesariamente refleja el punto de vista de Aviva Nuestros Corazones.

Nos reservamos el derecho de remover opiniones que puedan no ser de ayuda o inapropiadas. Puede ser que editemos o removamos tu comentario si: * Requiere o contiene información personal como emails, direcciones, teléfonos. *Ataca a otras lectoras. * Utiliza lenguaje vulgar o profano.


Únete a la conversación