Cuando las cosas no salen como las planeo

«Oigan ahora, ustedes que dicen: «Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad y pasaremos allá un año, haremos negocio y tendremos ganancia». Sin embargo, ustedes no saben cómo será su vida mañana. Solo son un vapor que aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece. Más bien, debieran decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello». -Santiago 4:13-15

Antes de los dieciocho años, en el año 2009 aproximadamente, inicié mis planes del futuro, tenía muy bien pensado todo lo que quería hacer, la carrera que estudiaría, el tiempo en que me quería casar, el país donde viviría, la estabilidad económica que quería tener, el ministerio en el que quería servir, entre otras pequeñas cosas. Parecía un plan perfecto. El día de hoy, más de diez años después de todo eso, miro hacia atrás y puedo reflexionar en tantas cosas, pero sobre todo en las muchas cosas que aprendí con respecto a mis planes, proyectos y sueños.

La lección principal fue que la mayoría de mis planes no salieron como esperaba, pero al final resultaron infinitamente mejores de lo que podía imaginar. En este artículo quiero animarte al recordarte que los planes de Dios siempre son mejores, que nuestros planes deben hacerse con sabiduría, pero que al final, Dios tiene la última palabra y siempre será para nuestro bien, con un fin que trae gloria a Su nombre y gozo a nuestros corazones. 

Me gustaría compartir 3 puntos básicos que te ayuden a mantener un claro enfoque al momento de hacer planes futuros. Empecemos con el primero:

1. Hacer planes y proyectos para el futuro es importante y necesario, pero no podemos hacerlos confiando en nosotras mismas ni en nuestras fuerzas, sino en dependencia de Dios en medio de ello.

«Se prepara al caballo para el día de la batalla, pero la victoria es del Señor». -Proverbios 21:31

Tenemos que ser sabias y responsables en todo lo que el Señor nos ha dado, y esto incluye prepararnos para el futuro y tener vidas ordenadas. Pero no es sabio e incluso es una insensatez hacer todo esto sin considerar a Dios. No podemos conocer lo que sucederá en el próximo minuto; sin embargo, muchas veces podemos llegar a confiar tanto en nuestras capacidades personales que pensamos que no es necesario la ayuda de nadie, y esto incluye a Dios y a otras personas sabias que están a nuestro alrededor. 

La sabiduría al hacer planes se encuentra en saber que el éxito de nuestras metas no se basa en que se cumplieron nuestras expectativas, sino en que se cumplió la voluntad de Dios; y para conocer la voluntad de Dios necesitamos vidas rendidas a Él, buscando siempre Su dirección por medio de Su Palabra.

2. Nuestros planes deben estar fundamentados en la Palabra de Dios, enfocados con una perspectiva eterna.

Es importante a la hora de hacer planes que meditemos si lo que queremos es algo que va a glorificar a Dios, y esto lo podemos saber al filtrar cada uno con la Palabra de Dios. En continuación a esto, quiero tomar este segundo punto para mencionar una verdad absoluta: No viviremos en estos cuerpos eternamente.

Las personas envejecen y pasan de esta tierra a una eternidad (vida eterna con Cristo o condenación eterna sin Cristo). Menciono esto porque lo primero de lo que debes estar segura no es de lo que harás en esta corta vida, sino de dónde quieres pasar la eternidad. Así que, te animo a que al final de esta lectura tomes unos minutos para orar y si no has considerado a Cristo en tu vida y en tu futuro, este es un tiempo para ello. Antes de planear cualquier camino a seguir, busca el único camino seguro en el que tendrás libertad, plenitud y abundancia. Esto lo tenemos en Cristo. Jesús dijo:

«Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por Mí» (Juan 14:6).

3. Nuestros planes pueden ser afectados por las circunstancias, pero la voluntad de Dios prevalece por encima de todo. 

Un ejemplo increíble de una persona que entendió y experimentó el control de Dios aun en medio de cambios inesperados en su vida es el del joven José. La Biblia empieza a hablarnos de él cuando tenía 17 años. José tenía muchos sueños, los cuales posiblemente también se estaban volviendo planes y metas para él. Este joven había compartido con su familia algunos de sus sueños y estos hacían referencia a llegar a ser alguien importante para todos los que le rodeaban. Él era muy amado por su padre y tenía una vida cómoda y tranquila. 

José estaba muy feliz en su hogar, estoy segura de que, al igual que todo joven, tenía anhelos que cumplir, incluso podía estar haciendo planes de qué hacer en el futuro. Pero la vida de José dio un giro radical y dramático, totalmente opuesto a sus sueños. Fue traicionado por sus hermanos, vendido, hecho un esclavo. Pasó muchas necesidades y sufrimientos. Estoy segura de que nada de esto estaba en su agenda.

La historia de José nos permite ver que las circunstancias de la vida y la realidad que nos rodea pueden alterar significativamente nuestro futuro. Pero, aun en medio de todo esto, hay algo mucho mayor que prevalece: la voluntad de Dios. Él es soberano y tiene un plan bueno, agradable y perfecto para cada uno de Sus hijos. Me parece increíble cómo luego de tantos sufrimientos, José pudo experimentar el gozo de ver sus sueños realidad. Al final de toda una travesía de pruebas, él llega a ser gobernador en Egipto, Dios restauró la relación con su familia y ayudó a que muchas personas preservaran sus vidas, administrando el control de alimentos y recursos. Dios usó todo lo que parecía un caos para sacar belleza y hermosura, para mostrar Su gran poder y control sobre todas las cosas.

Quiero recordarte una frase muy mencionada por Nancy DeMoss Wolgemuth últimamente, una frase que nos recuerda que no somos nosotras las que guiamos nuestra vida: «El cielo gobierna». Es Dios quien controla de manera perfecta y absoluta todo acontecimiento, Él conoce el futuro y conoce tu futuro. Te animo a descansar en Él y vivir en gozo, paz y confianza, sabiendo que aunque las cosas no salen como las planeamos, Él es Dios y Su plan siempre es mejor. 

Déjanos tus comentarios acerca de cómo has visto a Dios obrando en tu vida aun cuando las cosas no salen como pensabas. ¿De qué manera has visto Su mano obrando para tu bien?

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Sobre el autor

Albelina Reyes Gómez

Albelina Reyes Gómez

Albelina Reyes nació en la República Dominicana. Disfruta de compartir la Palabra de Dios con otras mujeres para que encuentren su plenitud en Cristo. Es licenciada en Teología. Le encanta escribir, compartiendo sobre las cosas que aprende de Dios en … leer más …

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