Entrega tus panes y tus peces

“Venid, apartaos de los demás a un lugar solitario y descansad un poco”.

Ayer examinamos estas palabras de Jesús en Marcos 6. Los doce seguidores de Jesús estaban funcionando en súper directa. Ellos necesitaban detenerse y recuperarse antes de seguir adelante, y Jesús sabía esto. Así que Él los llamó a venir a Él, lejos del ajetreo y bullicio y simplemente descansar. (Marcos 6:31).

¿Sabías tu que el descanso físico no es opcional?  Tal vez puedas pasar una noche entera despierta aquí y allá, pero Dios diseñó nuestros cuerpos con la necesidad de dormir para poder funcionar. ¿Es el dormir por ocho horas el tipo de descanso del que Jesús está hablando aquí? Retomemos la historia en Marcos 6 para encontrar nuestra respuesta:

Los apóstoles se reunieron con Jesús, y le informaron sobre todo lo que habían hecho y enseñado. Y Él les dijo: Venid, apartaos de los demás a un lugar solitario y descansad un poco. (Porque había muchos que iban y venían, y ellos no tenían tiempo ni siquiera para comer.) Y se fueron en la barca a un lugar solitario, apartado. Pero la gente los vio partir, y muchos los reconocieron y juntos corrieron allá a pie de todas las ciudades, y llegaron antes que ellos. (vv. 30–33, énfasis añadido).

Después de días (tal vez semanas) de llevar una agenda extenuante, Jesús y Sus amigos finalmente pudieron escaparse para un muy necesitado descanso y recuperación. Pero como puedes ver, su respiro duró solo un pequeño momento. Fueron recibidos al final de su viaje en barco con “una gran multitud” (v.34).

Mirando más allá del obstáculo

¿Alguna vez has sentido como que las ocupaciones te persiguen? Intentas encontrar descanso, pero simplemente no puedes escapar de las multitudes y del caos. Es desalentador y frustrante. ¿Sin embargo como maneja Jesús esta interrupción a la soledad? No dice que Él se irritó con ellos o que Él los ignoro y se quedó en el barco. Más bien, la segunda mitad del versículo 34 dice que Él tuvo compasión de las multitudes. ¡Compasión!

Si yo estuviera sentada en ese barco con Jesús, compasión sería mi última respuesta en mente. Habría visto a la multitud como molestia, como una interrupción indeseable a mi soledad. Hola personas, ¿qué no se dan cuenta que están siendo una molestia? Estoy tan cansada y tan hambrienta como ustedes. Ya pueden regresarse a su esquina del mundo y dejarme sola. No tengo ni el tiempo ni la energía para tratar con ustedes ahora. ¡Adiós!

Una respuesta como esta es una señal segura de que tengo todo al revés. Estoy ignorando que Jesús es Rey y me estoy poniendo a mí misma en el centro del universo. Estoy olvidando que el propósito de pasar tiempo con Jesús en paz y descanso es para llenar mi alma de manera que pueda servir a otros.

Los discípulos tampoco vieron esto. “Despídelos”, le dijeron a Jesús, “para que vayan a los campos y aldeas de alrededor, y se compren algo de comer” (v. 36).

Jesús no les presta atención, más bien, aun cuando había literalmente miles de personas hambrientas con estómagos vacíos, Él mira a Sus discípulos y les dice, “Dadles vosotros de comer” (v. 37).

Recuerda, hay más de cinco mil bocas hambrientas que alimentar en la multitud, y el siguiente versículo nos dice que el único bocado de comida que pudieron obtener son cinco panes y dos peces. Claramente la necesidad va mucho más allá del alcance de sus habilidades. Pero eso no parece ser problema para Jesús.

Como ves, Él no ve a las personas como un obstáculo. Él las ve como una oportunidad.

Viendo la oportunidad

Jesús no les pidió a los discípulos que resolvieran este problema ellos solos o que fueran más o hicieran más de lo que es humanamente factible. Todo lo que Él pidió fue que le dieran lo que tenían. Seguro, era una cena escasamente para siquiera un hombre, mucho menos cinco mil. Pero si ellos estaban dispuestos a confiárselo a Él, Jesús se ocuparía del resto. El punto no era que si lo que ellos daban era suficiente, sino si ellos estaban dispuestos a darlo todo.

Pudieras estar en una temporada en donde no tienes mucho para dar. Puedes tener limitaciones físicas. Tal vez estás cansada, desanimada o sola. Quieres permanecer en el “apartaos y descansad” y permanecer allí por siempre.

Como vimos anteriormente, no hay nada malo con tiempos de descanso. Cuando Jesús te guía a ese lugar de descanso, ¡abrázalo con gozo y gratitud! Pero cuando Él te guía a una temporada de multitudes, necesidades y servicio… también abrázala con gozo y gratitud. Da de lo que tienes, ofrece lo que puedes y permite que Jesús tome tus escasos panes y peces y los multiplique para el reino.

¿Cuál es tu respuesta cuando Jesús te pide que sirvas a otros? ¿Menosprecias a las personas necesitadas en tu vida, o las ves como Jesús las vio – como una oportunidad para mostrar compasión?

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Sobre el autor

Leanna Shepard

Leanna Shepard

Leanna comenzó a servir como parte del staff de Revive Our Hearts en el verano del 2014. Aunque es originaria de Akansas y se encuentra residiendo en Michigan, su ciudadanía está en los Cielos, habiendo sido adoptada como hija del Rey cuando tenía 10 años. Le encanta el té caliente, los buenos libros, probar nuevas recetas en la cocina y apoyar a su equipo favorito, los Cardenales de San Luis.

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