¿Eres una dadora o una destructora de vida?

Nuestras hermanas mayores de Mujer Verdadera están compartiendo unas conversaciones de su jornada por el libro Adornadas. Esta semana ellas han estado hablando acerca de la importancia asumir nuestro llamado como dadoras de vida y puede ser que lo primero que venga a tu mente sea el hecho de que no tienes hijos y que no estás en la etapa para “dar vida”. Y si esa eres tú y piensas que ese llamado no es para ti, por lo menos no por ahora… te pido que me permitas ayudarte a cambiar de opinión...

Es cierto que nuestro cuerpo nos sirve de recordatorio del diseño de Dios para la maternidad y nuestra necesidad de redención (¿Leíste el post de Susi de esta semana? Te lo recomiendo.) Pero también es cierto que la maternidad no es la única manera en la que podemos dar vida.

Me encanta ver los destellos de la redención a lo largo de la narrativa bíblica, y el nombre que Adán le pone a la mujer es una hermosa imagen de la gracia de Dios. La mujer que fue entregada al hombre como ayuda idónea, cayó en pecado junto a su compañero y acarrearon consecuencias desastrosas para ellos y toda la humanidad. Pero justo después de esa escena de muerte, vemos que el hombre le llama Eva, que significa “dadora de vida”, madre de todos vivientes.

Y el hombre le puso por nombre Eva a su mujer, porque ella era la madre de todos los vivientes. Génesis 3:20

Eso solo sería posible por la promesa que Dios le hizo a ellos de Aquel que nacería del vientre de una mujer para dar su vida y redimir todo lo que se había perdido. (Génesis 3:15) ¡La obra perfecta de Jesús es lo que hace posible que las mujeres puedan ser dadoras de vida! En ese momento ellos recibieron el mandato de poblar la tierra y en Cristo, nosotros hemos recibido el mandato de agrandar nuestra familia en la fe. ¿Ves? Dar vida no es solamente una función biológica, es también al Salvador que puede resucitar a los muertos espirituales. Dar vida es vivir de una manera que el Dador de la vida y su Evangelio luzcan atractivos para otros.

Entonces la pregunta que sigue es, ¿cómo puedo vivir conforme a esta verdad de manera práctica?, ¿cómo sé si soy una dadora o destructora de vida?

Te compartiré algunas preguntas que te ayudarán a evaluar tu forma de vivir y a identificar si necesitas correr al dador de vida en busca de gracia.

  • ¿Eres intencional en edificar con tus palabras y acciones a las personas que te rodean o te caracterizas por la crítica, el chisme o la murmuración?
  • ¿Tienes una actitud de obediencia y amabilidad en tu hogar o vives con un mal genio y eres desobediente?
  • ¿Eres servicial hacia las necesidades de otros o estás buscando maneras en que los demás puedan servirte?
  • ¿Irradias gozo y paz a donde vas o el ambiente se vuelve pesado por tu forma negativa de comportarte?

  • ¿Aprovechas las oportunidades para compartir el Evangelio?
  • ¿Te comportas de una forma coherente con tu fe en Jesús?
  • ¿Es tu boca un instrumento de bendición o maldición?
  • ¿Velas por el cuidado de los oprimidos o eres indiferente a las personas en necesidad?
  • ¿Honras y respetas a los líderes/pastores en tu iglesia local o los criticas y/o no te sometes a su liderazgo en tu corazón?
  • ¿Tus amigas se sienten protegidas con tu amistad o sienten el temor de que ataques su reputación o hieras sus sentimientos?

La lista pudiera seguir y para ser honesta, ni tú ni yo podemos decir que en todas las respuestas nos identificamos como una dadora de vida. ¡Necesitamos desesperadamente la gracia de Dios! Necesitamos ojos para ver nuestro pecado, necesitamos arrepentirnos para extender a otros la vida que hemos recibido en Cristo. Responder al llamado de dar vida a otros requiere que estemos dispuestas a morir a nosotras mismas primero. Ese es el mensaje central de todo discípulo de Cristo, necesitamos tomar nuestra cruz y seguir los pasos del que lo entregó todo para ofrecernos vida y vida en abundancia.

¿Cómo el sacrificio de Cristo te anima a entregar tu vida por otros? Únete a la conversación en la sección de comentarios.

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Sobre el autor

Betsy Gómez

Betsy Gómez

Hija y sierva de Dios por gracia, esposa de Moisés, madre de Josué y Samuel, portadora de un ferviente anhelo por llevar el evangelio a las siguientes generaciones. Forma parte del ministerio para mujeres Aviva Nuestros Corazones, administrando los blogs Mujer Verdadera y Joven Verdadera. Además supervisa el área de Media. Actualmente está cursando un M.A. en Ministerio a Mujeres en el Southeastern Baptist Theological Seminary. Escribe en Aviva Nuestros Corazones, en su blog personal y contribuye en Coalición por el Evangelio.

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