La clave para la pureza sexual

“¡Manténganse sexualmente puros hasta el matrimonio!” Es lo que siempre escuché en mis tiempos de adolescencia. Recuerdo que en ocasiones llegué a pensar que toda la lucha por mantenerse en pureza terminaría en el momento que pronunciara las palabras “sí, acepto”. ¡No fue así! La pureza sexual no es requerida solo durante la soltería. Así que no creas que la batalla por la pureza terminará en unos años, porque la suciedad se encuentra en todas partes, solo tenemos que mirar a nuestro alrededor, pero lo más triste es que también la encontramos al mirar a nuestros corazones.

En todas las etapas de nuestras vidas la combinación de nuestro pecado y este mundo, fascinado por todo lo inmoral, producen una bomba mortal que solo puede ser desactivada ejerciendo el dominio propio en el poder del Espíritu Santo.

Las instrucciones de Pablo en esta carta nos proveen principios básicos para vivir de una manera que agrade a Dios. ¡Leámoslos!

3 Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación; es decir, que os abstengáis de inmoralidad sexual;

4 que cada uno de vosotros sepa cómo poseer su propio vaso en santificación y honor,

5 no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios;

6 y que nadie peque y defraude a su hermano en este asunto, porque el Señor es el vengador en todas estas cosas, como también antes os lo dijimos y advertimos solemnemente.

7 Porque Dios no nos ha llamado a impureza, sino a santificación.

8 Por consiguiente, el que rechaza esto no rechaza a hombre, sino al Dios que os da su Espíritu Santo.

Abstente

Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación; es decir, que os abstengáis de inmoralidad sexual. (vs. 3)

Si alguna vez te has preguntado ¿cuál es la voluntad de Dios para tu vida?, aquí puedes descubrir la respuesta: la voluntad de Dios es que seamos santificadas. Y como resultado de ser conformadas a la imagen de Cristo nos iremos alejando de toda inmoralidad sexual.

Pablo le hablaba a una sociedad que era muy abierta a las relaciones sexuales entre jóvenes fuera del matrimonio, tanto así que Cicerón, uno de los oradores de la época, en su defensa a la “libertad sexual” dijo: "que los placeres nunca sean prohibidos ... que el deseo y el placer triunfen a veces sobre la razón". ¿No te suena exactamente igual a las canciones de hoy en día? Nuestra sociedad vive en un desenfrenos similar o peor al de la iglesia de Tesalónica.

Nuestra relación con Dios nos demanda una ruptura con nuestra relación con el pecado. Así que el primer escalón de esta escalera es que erradiquemos de raíz toda impureza sexual. ¡Así de radical es la Palabra de Dios! ¿Qué implica para ti el mandato de abstenerse de inmoralidad sexual?, ¿de qué forma de impureza necesitas privarte?, ¿quizás las películas o series que ves? o ¿las canciones que escuchas?.

Son tantas las cosas que hoy día son vistas como normales y permitidas, pero que en realidad están saturadas de un contenido sexual y tóxico, como los vídeos de las canciones románticas o algo tan sencillo como los anuncios que salen en las páginas de internet o hasta las publicaciones de tus amigas en el Facebook, Instagram o Snapchat. Pueden ser conversaciones secretas con un chico a altas horas de la noche, ¿sexting?, o quizás algo que parece inofensivo como esas revistas que encuentras en la sala de espera del médico o en el salón de belleza.

¡El mandato es claro! Abstente, no te des el permiso de exponerte. No lo veas, no lo escuches, no lo toques, ¡evítalo! ¿Sabes para qué? Subamos al otro paso de la escalera…

Vive en santidad y honor

...que cada uno de vosotros sepa cómo poseer su propio vaso en santificación y honor, no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios; (vs. 4-5)

¿Por qué debo abstenerme de todo lo que tenga forma de inmoralidad sexual? Estos versículos nos dan una idea de cual es la razón por la que debemos cerrarle las puertas a todo lo que sea inmoral. La NTV lo presenta de esta manera: “como resultado cada uno controlará su propio cuerpo y vivirá en santidad y honor, no en pasiones sensuales como viven los paganos, que no conocen a Dios ni sus caminos.”

Aunque algunos piensan que estos versículos se refieren a la esposa al usar la palabra “vaso”, cuando nos referimos a la pureza sexual, el dominio propio es la clave para vivir en santidad. En la medida en la que nos abstenemos de la impureza sexual podremos controlar nuestro propio cuerpo y vivir de una manera que sea honorable y santa. En las palabras de Jim Shaddix: “exponerte a la tentación erosionará tu dominio propio”. Esto es contrario a lo que sucede en los que no conocen a Dios y viven de manera irreverente, siguiendo sus pasiones.

Me encanta como lo plantea John Piper, El deseo sexual de por sí es bueno. Dios lo creó al principio de todo. Tiene su lugar adecuado. Pero fue creado para ser gobernado, o regulado, o guiado, por dos cuestiones: el honor hacia la otra persona y la santidad hacia Dios. La lujuria es en lo que se convierte el deseo sexual cuando ese honor y esa santidad están ausentes.1

Entonces si nuestro primer escalón es la abstinencia de toda inmoralidad sexual y el segundo es el dominio propio basado en el honor y la santidad, ¿cuál sería el tercero?

Cuida a tus hermanos

...y que nadie peque y defraude a su hermano en este asunto, porque el Señor es el vengador en todas estas cosas, como también antes os lo dijimos y advertimos solemnemente. (vs. 5)

El resultado de privarme de contaminación sensual y ejercitar el dominio propio es que no voy a pecar contra aquellos a quienes Cristo ha comprado a precio de sangre. No les seré de tropiezo, ni les hará caer. Para que nadie peque contra otro. Mi forma de hablar será sazonada de la Palabra, mi manera de vestir les ayudará a concentrarse en Dios y no en mí misma. Mis pasatiempos no les invitarán a una vida de pecado y mi manera de vivir mostrará reverencia a Aquel que toma el pecado en serio.

¡Haz el contraste!

Porque Dios no nos ha llamado a impureza, sino a santificación. Por consiguiente, el que rechaza esto no rechaza a hombre, sino al Dios que os da su Espíritu Santo. (vs. 7-8)

El último paso de esta escalera presenta una gran diferencia. Dios no te ha llamado a inmundicia, sino a santificación. ¡Qué ese contraste marque toda tu vida!

No es que solo te propongas a no tener sexo o a no masturbarte, se trata de que vayas mucho más allá, es que te abstengas de toda exposición de inmoralidad que contamine tus deseos y te lleve a pecar. Y si estás leyendo esto y pensando que no tienes el poder para lograrlo, quiero que vuelvas a leer los próximos versículos. Aquel que te llama a la santidad, es la fuente de todo poder para agradar a Dios. El dominio propio es un fruto del espíritu por lo que si queremos vencer necesitamos ser llenas del Espíritu y vaciarnos de toda mundanalidad. Su obra es santificarte así que no apagues su obrar en ti y Él te santificará cada día de tu vida, hasta hacerte como Cristo.

¿Y si ya cruzaste la línea? ¡El evangelio es tu única esperanza! Ya Jesús murió en la cruz para pagar por ese pecado que cometiste. Corre a Él y recibe de sus manos el glorioso intercambio de tu maldad por su santidad. Pero no te quedes ahí, vive en esa santidad y llama a otros a vivirla.

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1 Piper, J. (2012). Colección de sermones de John Piper. Minneapolis, MN: Desiring God.

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Sobre el autor

Betsy Gómez

Betsy Gómez

Hija y sierva de Dios por gracia, esposa de Moisés, madre de Josué y Samuel, portadora de un ferviente anhelo por llevar el evangelio a las siguientes generaciones. Forma parte del ministerio para mujeres Aviva Nuestros Corazones, administrando los blogs Mujer Verdadera y Joven Verdadera. Además supervisa el área de Media. Actualmente está cursando un M.A. en Ministerio a Mujeres en el Southeastern Baptist Theological Seminary. Escribe en Aviva Nuestros Corazones, en su blog personal y contribuye en Coalición por el Evangelio.

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