La cura para la enfermedad de siempre querer más

A veces mi visión del bebé en el pesebre es bloqueada por el montón de regalos bajo el árbol. A pesar de que sé que Jesús es el verdadero regalo de la Navidad, es difícil hacer que mis ojos se enfoquen en Él cuando todas las cosas por la que he estado esperando están en espera a ser desenvueltas.

Cada año, a mediados de noviembre, vengo con un caso grave de querer siempre más. Quedo infectada a través del contacto con la publicidad constante de Navidad y las compras. Además, la pura verdad es que soy una horrible pecadora mucho más propensa a desear las chucherías pasajeras de este mundo que los tesoros eternos que solo se pueden encontrar en Cristo. Pero todavía tengo que desenvolver un regalo de Navidad que me pueda dar los regalos solo Jesús puede:

~Amor

~Alegría

~Paz

~Paciencia

~Bondad

~Fidelidad

~Gentileza

~Auto-control (Gálatas 5: 22-23).

Y la dura verdad es que el asunto de la Navidad no nos hace sentir bien por mucho tiempo. (¿Puedes nombrar un regalo que recibiste el año pasado? Sí, yo tampoco.)

Entonces, ¿cómo podemos vacunarnos a nosotros mismos en contra de la enfermedad de querer siempre más? Aquí hay tres ideas:

1. Llama al antojo lo que es.

Ese deseo que todos tenemos en esta época del año tiene un nombre. La Biblia lo llama codicia, y simplemente significa que queremos lo que no tenemos. Sé que hemos normalizado la codicia. Hacemos listas sobre las cosas que deseamos. Esperamos con gran expectativa porque los objetos que anhelamos salgan a la venta. Pero la Biblia propone un enfoque diferente, más radical. En Éxodo 20:17, vemos que nuestra ansia de cosas que no son nuestras se menciona en los Diez Mandamientos.

"No codiciarás la casa de tu prójimo; no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo".

Sé que probablemente no estás mirando la casa de tu prójimo, su siervo, o sus bueyes esta temporada de Navidad, pero léelo de nuevo. Presta atención a las últimas siete palabras. . .

" ni nada que sea de tu prójimo."

Si estás deseando algo que alguien más tiene (aunque sea en un maniquí en tu tienda favorita), estás codiciando y rompiendo el décimo mandamiento.

Jesús nos pide que luchemos activamente contra este impulso.

"Les dijo: Estad atentos y guardaos de toda forma de avaricia; porque aun cuando alguien tenga abundancia, su vida no consiste en sus bienes. " (Lucas 12:15).

Es un primer paso difícil (y no muy feliz o brillante) admitir que nuestras ansias de más cosas, cosas diferentes, o cosas de otra persona son pecado, pero esta es la línea que la Biblia traza.

En esto, como en todas las áreas de la vida cristiana, necesitamos la ayuda de Dios. ¿Por qué no tomas un minuto en este momento y le pides al Señor que te ayude a ver tu codicia y arrepentirte de ella?

2. Regálalo

La Palabra de Dios dice que todos los mandamientos (incluyendo # 10, que acabamos de cubrir) se pueden resumir en una acción.

" Porque esto: No cometerás adulterio, no matarás, no hurtarás, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en estas palabras se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo". (Rom . 13: 9).

Otra forma de decir "No matarás" es "Ama a tu prójimo".

Otra forma de decir "No robar" es "Ama a tu prójimo".

Otra forma de decir "No te dejes atrapar por la codicia en esta Navidad" es "Ama a tu prójimo".

Amar a los demás tiene el efecto milagroso de quitar nuestros ojos de nosotros mismos. He aprendido que puedo parar el desfile en mi cabeza de los regalos que quiero siendo muy generosa con los demás durante esta temporada.

¿Qué podría pasar si le dices a tus padres que no te regalen nada en esta Navidad, sino que te den dinero para donar a Visión Mundial?

¿Y si toda tu familia está de acuerdo en reducir el tamaño de la pila  de regalos bajo el árbol de Navidad con el fin de proveer a una familia de la localidad que no tienen regalos bajo el suyo?

¿Y si en vez de correr al centro comercial con tu dinero de Navidad lo regalas todo?

Me encantaría saber. ¿A ti no?

3. Di "gracias". Mucho.

La gratitud es un regalo que todos podemos dar.

"Estad siempre gozosos; 17 orad sin cesar; 18 dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús. " (1 Tes. 5: 16-18).

La Biblia no menciona el plan de Dios para que tengamos lo último y lo mejor de todo; sin embargo, menciona el deseo de Dios de que podamos dar gracias en todo.

Aunque es pequeña, la pequeña palabra "gracias" mueve nuestros ojos de estar enfocados en el regalo a estarlo en el dador del regalo. Esto se aplica a tus padres, tus hermanos, y la tía abuela Sue, pero también se aplica al Dador de los mejores regalos de todos.

"Toda buena dádiva y todo don perfecto viene[a] de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación. " (Santiago 1:17).

Me parece que mientras más digo: "Gracias, Jesús," menos mi corazón grita: "Dame, Jesús". Tengo el presentimiento de que si viéramos todo don que hemos recibido durante esta temporada -cada comida compartida, cada abrazo de los abuelos , cada sorbo de una taza de chocolate caliente - como un regalo de Jesús, el siempre querer más podría comenzar a perder control en nuestras vidas.

El mejor regalo

Nuestros corazones pecadores siempre se sienten atraídos por cosas menores, es por eso que Jesús tenía que venir en esa primera mañana de Navidad para salvarnos de nuestros pecados. Pero su nacimiento precedió su muerte y resurrección, para que pudiéramos ser libres del pecado "que nos asedia" (Heb. 12: 1).

Mejor que la ropa nueva, nueva joyería, y nuevos aparatos, el Evangelio es el mejor regalo de todos.

Jesús, gracias por darnos buenos regalos. Ayúdanos a anhelarte a ti cada vez más, y menos a las cosas. Amén.

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Sobre el autor

Erin Davis

Erin Davis

Erin Davis es una autora, bloguera y oradora a la que le encanta ver a mujeres de todas las edades correr hacia el pozo profundo de la Palabra de Dios. Es autora de muchos libros y estudios bíblicos, incluidos Connected … leer más …

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