La iglesia local es esencial para tu crecimiento

Vivimos en una sociedad cambiante, rápida, pero sobre todo individualista; una sociedad que nos empuja y motiva constantemente a pensar en nosotras primero, luego en nosotras y por último en nosotras. Hablar de conceptos como: unidad, trabajo en equipo, comunidad, son solamente palabras bonitas porque la realidad del día a día nos lleva a todo lo contrario. 

Lamentablemente esto no es algo que solo sucede allá afuera en el mundo que no conoce a Dios, dentro de la Iglesia hemos visto que estas cosas suceden también. En la era de lo digital, y para complicar más las cosas luego que la pandemia nos obligara a todos a depender más de la virtualidad, el peligro de reemplazar la riqueza de compartir en comunidad y sobre todo de crecer en nuestra vida creyente se ha visto disminuido en gran manera. 

¿Entonces quieres decir que está mal que utilicemos los recursos que ofrece la tecnología? Por supuesto que no, lo que quiero decir es que no podemos jamás sustituir lo que hace la iglesia local en nuestras vidas por lo digital. Permíteme explicarte un poco el por qué es fundamental el rol de la iglesia local. 

Relaciones duraderas

Hace un poco más de 15 años tuve la bendición de poder ver por experiencia propia, la importancia de tener una mentora en mi vida, la cual al día de hoy sigue presente. Y es que no solamente pude contar con ella en mi vida, sino que también pude tener grupos de rendición de cuentas con amigas que estábamos en la misma etapa de vida. Esto sirvió para forjar amistades que al día de hoy se mantienen firmes a pesar de la distancia en algunos casos, y en otros casos por las diferentes etapas de vida; sin embargo, los lazos que se formaron, allí permanecen. 

No existen llaneros solitarios cristianos

Como dije anteriormente, al vivir en una sociedad individualista, el concepto de vivir en comunidad es casi irrisorio, peor aún el de rendir cuentas, de compartir tus luchas, de dar tu tiempo para servir al otro, etc.; esas cosas son casi una locura para la sociedad actual. En muchos casos, las personas llegan a pensar que la iglesia es lo más parecido a un club social en donde vas, recibes tus beneficios y cumples con lo mínimo que se te pide. Sin embargo, eso no puede estar más lejos de la realidad que vemos en las Escrituras. 

La iglesia local es algo más que asistir al servicio los domingos o participar ocasionalmente en alguna reunión de oración; la iglesia local la conforman las relaciones genuinas que allí se desarrollan, y eso, mis  queridas hermanas, toma tiempo. Crecer toma tiempo, no solamente cronológicamente, sino también espiritualmente.  Y eso nos lleva al siguiente punto. 

Necesitamos ser nutridas 

Creo que cada una de nosotras sabe lo que realmente significa ser nutridas, el alimentarnos correctamente para crecer de manera saludable. Lo mismo sucede cuando hablamos de crecer espiritualmente. El lugar para poder ser nutridas, evidentemente luego de nuestra relación personal con el Señor, la da primordialmente la iglesia local, es allí donde debemos ser alimentadas, es allí donde Dios nos ha puesto para ser pastoreadas. Por eso es tan importante estar en una iglesia sana donde se predique expositivamente la sana doctrina; todo lo demás, ya sea un podcast, un blog, un libro, etc., son complementos que no deben ser tu fuente principal de alimento. Lo que recibes en tu iglesia local es la porción que Dios tiene para ti cada semana. 

Tu pastor y tus líderes son aquellas personas que Dios ha puesto en tu caminar para guiarte, pastorearte y confrontarte cuando sea necesario. También una mentora es una mujer que debe ser de tu iglesia, alguien que te pueda ver en vivo y directo, alguien que pueda caminar contigo en el día a día. No nos dejemos engañar por las redes, ni empecemos a comparar lo que tienen otros y mi iglesia no; el rol de la iglesia local jamás podrá ser sustituido por ningún seminario teológico ni por ningún ministerio digital, tú y yo necesitamos vivir en comunidad dentro de la iglesia local. 

Cuando vemos el surgimiento de la Iglesia, sobretodo en el libro de Hechos, notamos las cosas que ellos hacían: 

  • «Todos estaban unánimes, entregados de continuo a la oración...» (Hechos 1:14).
  • «Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en un mismo lugar» (Hechos 2:1).
  • «Todos los que habían creído estaban juntos y tenían todas las cosas en común; vendían todas sus propiedades y sus bienes y los compartían con todos, según la necesidad de cada uno.  Día tras día continuaban unánimes en el templo y partiendo el pan en los hogares, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y hallando favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día al número de ellos los que iban siendo salvos» (Hechos 2:44-47).
  • «Cuando quedaron en libertad, fueron a los suyos y les contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho. Al oír ellos esto, unánimes alzaron la voz a Dios y dijeron: “Oh, Señor, Tú eres el que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay”» (Hechos 4: 23-24). Énfasis añadido.

Si te das cuenta en solo los primeros 4 versículos vemos que no importaba la situación, buena o mala, ellos siempre estaban ahí: juntos, unánimes, a eso era lo que Cristo se refería cuando dijo en Juan 13:34-35: «Un mandamiento nuevo les doy: “que se amen los unos a los otros”; que como Yo los he amado, así también se amen los unos a los otros. En esto conocerán todos que son Mis discípulos, si se tienen amor los unos a los otros».  Jesús nos apuntó desde siempre a una vida de comunidad, en que el amor sea lo que se note y que sea de testimonio a los demás. 

Es solo cuando vivimos así dentro de nuestra iglesia local, con los hermanos que Dios ha puesto en nuestras vidas, amándonos, compartiendo, llorando y riendo unos con otros, cuando verdaderamente vamos a crecer espiritualmente; no es solamente conocimiento intelectual, es la parte experiencial lo que provee riqueza a tu vida. Ama a tu iglesia local, ora por ella y vierte tu vida en ella. 

Si quieres saber más sobre la vida de iglesia aquí te comparto estos recursos: 

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Sobre el autor

Yamell Jaramillo

Yamell Jaramillo

Yamell es originaria de la República Dominicana, actualmente vive en Colombia. Ama la palabra de Dios, es firme en sus convicciones y vive apasionadamente la vida cristiana. Procura la prudencia, la sobriedad y la modestia, anhelando ser como la mujer de Proverbios 31.

Tiene un especial cuidado por aquellos a su alrededor y, por la gracia de Dios, su corazón está siempre presto a discipular y aconsejar a las mujeres de su entorno. Junto a su esposo Omar, estudia la Palabra, vive el señorío de Cristo, enseña el sabio consejo de Dios a otros y disfruta las bondades de la vida.

Actualmente es la encargada de contenido y de proyectos especiales en Aviva Nuestros Corazones.

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