Mejor que un genio en una botella

Por Leanna Shepard

¿Alguna vez has imaginado lo que sería tropezar con una lámpara mágica, darle un pequeño frote, y hacer salir tu genio personal que conceda tus deseos? ¡Wow! La vida sería perfecta. Por supuesto que lo has hecho. (¡Gracias, Disney!) Todos tenemos cosas que hemos soñado y todavía permanecen lejos de nuestro alcance. Entonces, ¿qué hacemos con estos anhelos?

Vamos a tomar nuestras mentes fuera de los desiertos de Aladdin e imaginemos una escena diferente por un momento. Érase una vez, había un joven gobernante de un vasto reino. Al principio de su reinado, recibió una visita especial después de pasar todo el día sacrificando mil toros. (Lo siento por este detalle macabro.) Este visitante era Dios mismo. Dios se apareció a este rey en un sueño y le ofreció lo que quisiera.

Pausa. ¿Se imaginan que les prometan todo lo que han pedido? ¡¿Cualquier cosa?! ¿Qué opinas que el joven hizo? ¿Pedir un hermoso palacio revestido de oro? ¿Múltiples servidores que esperen en él? ¿La aniquilación de sus enemigos? ¿Ser el monarca que más tiempo reine en la historia? ¿Una princesa perfecta para vivir con él "felices para siempre"?

¿Qué le pedirías?

● "¡Dios, hazme rico para que nunca tenga que preocuparme de nada más!"

● "¿Me podrías enviar un esposo, Dios? Sólo quiero un matrimonio feliz y una familia”.

● "La vida es miserable, siempre y cuando esto y lo otro esté cerca. Me gustaría que se moviera o algo”.

● "¿Sanarías mi cuerpo? Estoy harta de estar enferma. Quiero vivir una larga vida libre de dolor”.

Muy bien, ahora de vuelta a la historia. Antes de responder, el rey consideró lo que Dios ya había hecho por él y luego consideró lo que le faltaba. Después de darle un momento, le pidió a Dios por. . . ¿estás lista para esto? Sabiduría. Más específicamente, un corazón entendido para gobernar sabiamente los millones de sujetos que vivían en su reino.

El deseo que todos necesitamos que sea concedido

A estas alturas probablemente reconoces a este hombre como el Rey Salomón, el hombre más sabio que haya vivido. (¡Sí, no es un cuento de hadas! Chequea 1 Reyes 3 para ver la historia completa.) Salomón pidió sabiduría porque sabía que no tenía lo que se necesita para navegar por la vida, y mucho menos gobernar todo un reino. Su solicitud de discernimiento no era solo que él fuera el tipo más inteligente que haya vivido. Era un humilde reconocimiento de su necesidad de Dios.

El pasaje dice que la respuesta de Salomón agradó al Señor, por lo que no sólo él accedió a su solicitud de sabiduría, Él incluso le dio cosas que él no pidió, riqueza, salud y paz en la tierra.

Wow, ¡qué momento increíble en la historia! Piensa en esto por un minuto: Dios buscó a este hombre en particular en un momento clave en su vida y le ofreció el mundo. Al oír esta historia, es fácil pensar, Hombre, ¡qué suerte! Dios simplemente se presenta y le da lo que él quiera. ¡Me gustaría que El hiciera eso por mí!

Pero, ¿no lo ha hecho Él?

Permíteme decirte simplemente una historia más. Ésta tuvo lugar hace unos 2,000 años, y Dios se muestra, una vez más, pero esta vez no en un sueño. Él envía a su Hijo en carne humana, no para ofrecer el mundo a un solo hombre, sino para ofrecer el cielo a todos los que creyeran. Y esta vez el regalo vino a costa de la vida de su Hijo, que Jesús dio de buena gana.

¿No estamos agradecidos de que esto también es una historia real? ¡Pero espera, no termina allí! Jesús no se quedó muerto; ¡Dios lo llevó a la vida! Y no sólo ofrece Dios la vida eterna por medio de la muerte de su Hijo, sino que también a través de la resurrección, Él provee a los creyentes con todo lo que necesitan para esta vida (2 Pedro 1:3).

Ya lo tienes todo

De hecho, según el libro de Efesios, toda bendición espiritual pertenece a los que están en Cristo Jesús (Ef. 1: 3). ¿Cuáles son estas bendiciones?, podrías preguntar.  Bien. . .

Gracia.

Paz.

Comunión con Dios sin obstáculos

Santidad.

Amor.

Adopción como hijos (e hijas).

Redención.

Perdón.

Sabiduría.

Una herencia.

Esperanza.

Sólo para nombrar unos pocos. ¡Esta lista es sólo lo que se menciona en los primeros doce versículos de Efesios 1! La Biblia está llena de promesas que están en Cristo Jesús. Eso es mejor que cualquier cosa que un genio podría ofrecerte, ¿verdad?

Ahora, así como una pequeña nota al margen aquí, quiero que quede claro que Dios no existe para conceder todos nuestros caprichos o deseos. Tampoco Él nos promete una vida sin dolor, sin preocupaciones. Nosotros no vamos a Él con la esperanza de que nos va a dar el mapa para un tesoro. ¡Él es el tesoro!

Pero la pregunta que debemos hacernos es, ¿es Él tu tesoro?

¿Tienes la paz, el perdón y la esperanza que viene del amor y conocimiento de Cristo? ¿O estás frotando freneticamente tu "lámpara", a la espera de que un genio, que no existe, aparezca? En otras palabras, ¿estás buscando que el mundo satisfaga ese vacío, esa sensación punzante en el interior de ti, o vas a correr a Jesús?

En Juan 6:37, Jesús nos da esta promesa: "Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y el que viene a mí de ningún modo lo echaré fuera." Oro para que, al igual que el rey Salomón, que reconoció su gran necesidad de Dios, busques a Jesús para que satisfaga tus deseos. Él es la respuesta, y no te dará la espalda si crees en El.

 

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