No eres la única esperando

Esperar nunca se siente neutro.
Se siente como silencio… como pausa… como incertidumbre.

Vivimos en una generación que no sabe esperar. Todo es inmediato, todo es ahora. Pero hay temporadas donde Dios no acelera el proceso… porque quiere hacer algo más profundo en tu corazón.

Este blog es para esos momentos. Para cuando sientes que estás detenida… mientras todo lo demás sigue avanzando.

Tal vez hoy necesitas recordar esto: tu espera no es ignorada… y definitivamente no es en vano.

Así que estás esperando.

Esperando un diagnóstico. . .
Esperando una relación. . .
Esperando un cambio. . . 

Esperando. . . esperando… esperando.

Y a veces se siente eterno, pero hay algo que quizá no has considerado:

Dios también espera.

Él espera por esa última persona que recibirá Su regalo de perdón y vida eterna antes de regresar por Su Iglesia.

«El Señor no tarda en cumplir Su promesa… sino que es paciente… no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento». -2 Pedro 3:9

Él espera hasta que Sus enemigos sean derrotados.

«…se sentó a la diestra de Dios, esperando de ahí en adelante hasta que Sus enemigos sean puestos por estrado de Sus pies». -Hebreos 10:12–13

Él espera para juzgar con justicia.

«No juzguen antes de tiempo… esperen hasta que el Señor venga…». -1 Corintios 4:5

A veces, Él incluso espera para responderte.

No porque no le importe, no porque no te ame, sino porque está haciendo algo más grande de lo que puedes ver.

Marta y María lo sabían. Ellas enviaron un mensaje urgente: «Señor, el que Tú amas está enfermo» (Jn 11:3).

Jesús amaba profundamente a Lázaro… y aun así, esperó. Se quedó dos días más en el lugar donde estaba. ¿Por qué? O más bien, ¿para qué?

Para que su fe creciera.
Para que la gloria de Dios fuera evidente.
Para que vieran algo que nunca habrían visto si Él hubiera llegado «a tiempo».

«…y por causa de ustedes me alegro de no haber estado allí, para que crean…», dice Juan 11:15.

Y sí… eso duele.

Porque la espera muchas veces se siente como ausencia, como silencio, como… «Dios, ¿dónde estás?»

Pero la verdad es que Dios nunca está ausente en tu espera, Él está obrando en ella.

Incluso espera… para tener misericordia de ti. Mira lo que dice Isaías 30:18:

«Por tanto, el Señor desea tener piedad de ustedes… ¡Cuán bienaventurados son todos los que en Él esperan!».

No eres la única esperando, Dios también está en ese espacio contigo.

Y si Él está esperando… entonces tu espera tiene propósito.

¿De qué manera cambia tu perspectiva saber que Dios también espera?

¿Qué pasaría si tu temporada de espera no fuera un castigo… sino una invitación a confiar?

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Sobre el autor

Paula Hendricks Marsteller

Paula se graduó del Instituto Bíblico Moody en 2005 con una licenciatura en Comunicación Impresa. Dos semanas más tarde, ella comenzó a trabajar en Revive Our Hearts, dondeleer más …

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