“¿Qué tiene de malo el sexo?”

¡Debes guardarte para el matrimonio!

¿Lo has escuchado? ¿Te lo han enseñado como la razón por la cual no debes tomarle de la mano a un muchacho o besar a un hombre?

Tu sexualidad y tus deseos sexuales son temas sumamente importantes en tu vida y para tu futuro, pero quizá no por las razones que siempre has pensado. Esta semana quiero compartir contigo enseñanza e información tomada de un libro llamado “Mamá, ¿qué tiene de malo el sexo?” La autora, Sharon Hersh, me ha dado permiso de usar este material con la esperanza de que sea de ayuda para ti. (Puedes conseguir el libro a través de una librería que maneje libros de Editorial Unilit. Si puedes, ¡consíguelo y léelo con tu mamá!)

Sharon es una consejera que ha pasado muchas horas con jóvenes como tú—jóvenes que están decidiendo qué significa su sexualidad, jóvenes que han perdido su virginidad, o están a punto de entregarla, jóvenes que están tristes, deprimidas, y contemplando el suicidio. ¿Te sorprende saber que no estás sola? Cada joven tiene que atravesar el camino hacia la comprensión de su sexualidad en el diseño de Dios. Hoy, Sharon nos comparte 5 principios útiles para afrontar la sexualización de nuestra cultura. (Este material sale directamente del capítulo 4 del libro, con algunos ajustes de traducción y reducción).

La visión de Dios acerca del sexo no tiene nada que ver con “engancharse”.

Dios quiso que la relación sexual fuera para nuestro placer y la procreación en el contexto del matrimonio. “Hacer el amor” es un acto externo que representa una realidad interna. Es una extensión de un lazo emocional y espiritual. Los adolescentes de hoy se refieren al acto sexual de varias maneras como “engancharse” o “ligar”. La relación sexual no tiene compromiso, y las relaciones sin amor se presentan como lo normal.

El escritor y terapeuta Dan Allender describe una visión diferente de la relación sexual. “La intimidad profunda de cuerpo y alma con otra persona es poco común. Todos la deseamos.

Anhelamos que alguien nos conozca y luego desee conocernos aún más. Queremos a una persona con la que podamos estar “desnudos”, una persona que no nos juzgue y que, en nuestra presencia, encuentre un deleite incondicional. Dios nos dio la relación sexual para despertar y satisfacer un hambre de identidad”.

No todos lo “hacen”.

Si las estadísticas son ciertas, y el cincuenta por ciento de los estudiantes del Bachillerato tendrán actividad sexual este año, eso también significa que no lo hará el cincuenta por ciento.

Hace poco, yo (Sharon) acompañé a mi hija a la ginecóloga para un examen. Después que la doctora le preguntó a Kristin si era sexualmente activa y ella dijo que no, la doctora me pidió que me fuera de la habitación. Más tarde, Kristin me dijo que le preguntó tres veces más: “¿Estás segura de que no eres activa sexualmente?”

Ante todas las estadísticas e historias consideradas, es difícil para algunos creer que una joven hermosa y apasionada no sea sexualmente activa. Necesitamos recordar que muchas adolescentes eligen permanecer en abstinencia. Luego de la cita con su ginecóloga, Kristin me dijo: “Sentí que algo andaba mal conmigo porque me seguía preguntando si estaba segura de que no estaba teniendo relaciones sexuales”. Le recordé que su elección de no tener relaciones sexuales indica que ¡hay algo que anda muy bien en ella!

El sexo tiene una etiqueta de alto precio.

El arrepentimiento es el denominador más común entre los adolescentes que han tenido relaciones sexuales: el arrepentimiento por haberse sentido forzados, por no haber estado enamorados, por haber estado bajo la influencia de drogas o alcohol o por no haber querido tener relaciones sexuales. Debemos ver más allá de las imágenes brillantes y seductoras y recordar que la relación sexual tiene un precio: físico, emocional y espiritual.

Recopilo estadísticas acerca del embarazo adolescente y las enfermedades de transmisión sexual. Sé que ya sea que una chica elija tener relaciones sexuales o se vea forzada a hacerlo, en la mayoría de los casos, lo pagará.

Hay recompensas por esperar.

Tengo el privilegio de conocer a muchas jóvenes, incluyendo a mi propia hija, que han decidido esperar para tener relaciones sexuales y que han luchado para honrar esa decisión. No es fácil. Nunca olvidaré un día en el que fui a buscar a Kristin a la escuela durante su segundo año de Bachillerato. Solo tenía quince años. Cuando entró al auto, se echó a llorar.

“¿Qué sucede?”, pregunté.

“Es que estoy muy cansada de esto”, respondió.

“¿Cansada de qué?” (Imaginé que sería la tarea escolar, las chicas malvadas o la mala comida de la cafetería.)

“Cansada de escuchar hablar de sexo”, dijo, y me sorprendió. “Es lo único de lo que habla todo el mundo. Si no te enganchas o hablas al respecto, eres un tonto. Todos creen que es una broma. Mamá, ¿qué me sucede?”

Sabía que Kristin no quería que le dijera lo que le sucedía por no tener relaciones sexuales. Necesitaba que le recordara por qué lo tomaba tan en serio, por qué valía la pena la angustia y el no encajar, y cómo podía atravesar cientos de días así.

“Mi amor”, le recordé a Kristin, “valoras tu cuerpo, proteges tu corazón, esperas una relación maravillosa en el futuro. Es difícil. Esperar es una de las experiencias más difíciles de la vida. Si no recuerdas lo que esperas, cederás o te sentirás tonta por esperar”.

Hay gracia para el pecado y la insensatez sexual.

Quizá este sea el principio por el que tengo más pasión. Es necesario que creamos que el pecado y la insensatez sexual proporcionan un contexto para que Dios nos colme de su amor y nos redima para sus propósitos gloriosos. Cuando una chica avanza demasiado con los besos, contrae una enfermedad de transmisión sexual, queda embarazada o se realiza un aborto, hay un alto precio a pagar para su cuerpo, alma y espíritu. Cuando cree que debe esconder su pecado o su insensatez, hay un precio aún mayor. Cuando cree que su vida se ha terminado, puede haber un precio trágico. Cuando cree que su pecado es el fin del mundo, se siente obligada a esconder cada parte de su vida que necesita un toque redentor.

Max Lucado dice “Aun si has caído, aún si has fracasado, aun si todos los demás te han rechazado, Cristo no te dará la espalda. Ante todo, vino para los que no tienen esperanza. Se acerca a los que nadie más se acercaría y les dice: ‘Te daré la eternidad’”.

Porque todo esto es por amor a vosotros, para que la gracia que se está extendiendo por medio de muchos, haga que las acciones de gracias abunden para la gloria de Dios. (2 Cor. 4:15)

Examina tu perspectiva sobre el sexo y las razones y beneficios de esperar a practicar las relaciones sexuales en el plan de Dios. El jueves y viernes seguiremos explorando este tema con Sharon.

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Sobre el autor

Susi Bixby

Susi Bixby

Susi tiene 20 años de casada con Mateo, y ama a sus tres regalos de Dios: Aaron, Ana y David. Deseando vivir el diseño de Dios para su vida, se esfuerza por dedicar la mejor parte de su energía a su hogar y su familia. Tiene el privilegio de ser esposa de pastor en la Iglesia Bautista la Gracia en Juárez, Nuevo León, México. También disfruta dar clases y consejería a las alumnas de la Universidad Cristiana de las Américas en Monterrey, México. Le encanta estudiar y compartir la Palabra de Dios porque es “viva y eficaz” para perfeccionar a cada creyente. Publica artículos en www.palabraygracia.com.

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