Hay pocas relaciones que marquen tanto nuestra vida como las amistades. Una buena amiga puede hacernos reír cuando estamos teniendo un día horrible, decirnos la verdad cuando no queremos escucharla y acompañarnos en momentos donde sentimos que nadie más entiende lo que estamos viviendo. Pero nuestras amistades también pueden ser una fuente de conflictos. (¿Quién no ha tenido uno o dos días difíciles con una amiga que le han dado ganas de esconderse bajo las cobijas para siempre?).

Supongo que tocaremos uno que otro punto sensible mientras te desafío a evaluar tus amistades. Antes de preguntarte si tienes buenas amigas, quizá deberías preguntarte: ¿estoy aprendiendo a ser una buena amiga?

Pero antes de profundizar demasiado, Hagamos un chequeo de nuestras amistades: no solo para evaluar a los demás, sino también para examinar nuestro propio corazón. ¿Son saludables tus amistades? ¿Lo que crees acerca de la amistad está de acuerdo con la Palabra de Dios?

Aquí tienes algunos puntos breves para reflexionar, ¡directamente de la Palabra de Dios!

1. ¿Tus amistades te están acercando a Cristo o moldeando en otra dirección?

Proverbios 12:26 dice: «El justo es guía para su prójimo, pero el camino de los impíos los extravía».

El autor de este pasaje nos advierte que, mientras buscamos vivir en justicia, debemos ser cuidadosas con nuestras amistades. No creo que esto signifique que debamos aislarnos de los demás por miedo a los peligros que pueda traer una amistad. Pero sí creo que debemos prestar atención a lo siguiente: con quiénes entablamos amistad y cómo nos comportamos dentro de esas relaciones. No todas las amistades tienen la misma influencia sobre nosotras, y la cercanía siempre termina moldeándonos de alguna manera.

2. ¿Te preocupa más tener una amistad profunda o sentir que perteneces a un grupo?

Hoy no siempre buscamos «ser populares», pero sí sentimos presión por tener un grupo, ser incluidas, recibir invitaciones o no quedarnos fuera. Pero la Biblia nos advierte sobre buscar tener muchas amistades: «El hombre de muchos amigos se arruina, pero hay amigo más unido que un hermano» (Prov. 18:24).

Quiero animarte a buscar una o dos amistades realmente sólidas, que te edifiquen y te ayuden en tu caminar con Cristo, en lugar de buscar ser querida y admirada por un gran grupo de conocidas.

Este es un secreto que me hubiera gustado aprender cuando era más joven: la popularidad no vale gran cosa, pero una amistad verdadera sí vale todo el esfuerzo.

3. ¿Tus amistades te sostienen y también te confrontan?

La Biblia deja claro que la amistad forma parte del plan de Dios para nuestra vida. ¡Tener amigas es algo maravilloso! Pero el propósito de la amistad no es alimentar nuestro ego, llenar nuestro tiempo ni hacer que parezca que tenemos una vida social increíble en redes.

Eclesiastés 4:9–10 lo expresa así:

«Más valen dos que uno solo, pues tienen mejor pago por su trabajo. Porque si uno de ellos cae, el otro levantará a su compañero; pero ¡ay del que cae cuando no hay otro que lo levante!».

Mira también lo que dice Proverbios 27:6: «Fieles son las heridas del amigo, pero engañosos los besos del enemigo».

Nuestras amistades están diseñadas para sostenernos cuando las cosas se ponen difíciles. Una buena amiga estará ahí para ayudarte cuando caigas. Y ser una buena amiga también significa hacer lo mismo por los demás.

¿Tus amigas te ayudan a levantarte cuando caes? ¿Tú procuras hacer lo mismo por ellas?

4. ¿Está Cristo en el centro de tus amistades?

¡Esta sí que es una gran pregunta! En Juan 15:13–15, Jesús nos llama Sus amigas. Mira lo que dice:

«Nadie tiene un amor mayor que este: que uno dé su vida por sus amigos. Ustedes son Mis amigos si hacen lo que Yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero los he llamado amigos».

Cuando piensas en la amistad, ¿Jesús viene a tu mente? ¿Estás dedicando tiempo a cultivar tu amistad con Él de la misma manera que lo haces con tus amigas? Cuando las cosas se ponen difíciles, ¿corres primero a Él como lo harías con una amiga, o buscas antes a tus mejores amigas para una conversación de emergencia con café incluido?

Tener amigas es maravilloso. De hecho, nuestras amistades pueden ser una de nuestras mayores bendiciones. Y creo que es importante que profundicemos en lo que significa tener amistades que honren a Dios y ser esa clase de amiga para los demás.

La pregunta no es solamente si tus amigas son buenas para ti. También es si tu manera de amar, hablar, confrontar, perdonar y permanecer refleja a Cristo.

Después de revisar esta lista, ¿qué tan saludables son tus amistades? ¿Hay áreas en las que necesitas crecer? ¿Lo que Dios dice acerca de la amistad coincide con la manera en que eliges a tus amigas y con la clase de amiga que tú eres?

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Sobre el autor

Erin Davis

Erin Davis es una autora, bloguera y oradora a la que le encanta ver a mujeres de todas las edades correr hacia el pozo profundo de la Palabra de Dios. Es autora de muchos libros y estudios bíblicos, incluidos … leer más …

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