Un lugar para todas esas lágrimas

En Lucas 8:51-52 Jesús se acerca a una multitud enlutada por la muerte de una niña de 12 años de edad. Sus palabras para ellos puede que resultaran extrañas considerando que ellos tenían una buena razón para estar dolidos.

Pero él les dijo, «no llores» (versículo 52).

En Lucas 7:13 El pronuncia exactamente las mismas palabras a una madre cuyo único hijo había muerto. Ella sí que tenía razones para llorar. Su situación era totalmente sin esperanza. Y todavía…Él dijo: «no llores».

Cuando le decimos a alguien que no llore, generalmente es porque no estamos de acuerdo con sus emociones o porque entendemos que esa otra persona está exagerando. Pero cuando Jesús les dice a las personas «no llores», era porque Él tenía un plan para hacer algo con su dolor. Él tenía el poder para secar sus lágrimas.

¿La multitud que lamentaba la muerte de la joven niña? Justo unos minutos después ellos recibieron la increíble noticia de que Jesús la había vuelto a la vida. ¿La viuda que había perdido su único hijo? Ella vio a Jesús levantarlo de la muerte con sus propios ojos.

En ambos casos, Jesús dijo: «no llores» porque Él estaba a punto de eliminar su dolor.

Pero apuesto que hay cosas que has tenido que enterrar y que Jesús no las ha devuelto a la vida. Estoy segura de que hay situaciones que te han hecho llorar y donde parece que Jesús no ha intervenido. Sientes como que no hay razón para parar de llorar por esas cosas que te causan dolor. Entiendo lo que es eso. Seguro que sí.

Tengo un desastre en mi propia vida que me hace llorar. Hay momentos en que no puedo contener las lágrimas. Cuando eso sucede, ¿tiendo a pensar dónde está mi milagro? ¿Está Jesús viendo mis lágrimas?

Fue encontrándome en ese estado de tristeza recientemente que me encontré con este versículo:

«Tú has tomado en cuenta mi vida errante; pon mis lágrimas en tu redoma; ¿Acaso no están en tu libro?» (Salmo 56:8).

¿Dónde está Dios cuando mis lágrimas empiezan a fluir? Él está llevando un recuento de lo que me hace dar vueltas. Él está recogiendo mis lágrimas en una botella. Las está grabando en un libro.

En otras palabras…Él me ve. Las cosas que me mantienen despierta durante la noche no pasan desapercibidas a Su radar. Él mantiene un registro de todo ese desastre que me causa dolor.

¿Y qué entonces hará Él con todos esos registros? ¿Cuál es Su plan para una botella llena de lágrimas con mi nombre en ella? ¿Para qué sirve un libro lleno de lágrimas? Apocalipsis 21:4 nos da la respuesta:

«Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado»

Creo que Él está recogiendo mis lágrimas en una redoma porque un día Él vaciará toda mi botella y la llenará con gozo. Puede que Él no me diga «no llores» cada vez que me encuentre triste, pero vendrá un día en que Él, precisamente porque tiene un plan perfecto, establecerá todas las cosas bien. Es una promesa a la cual podemos aferrarnos cada vez que las lágrimas comienzan a fluir.

¿Qué te hace llorar estos días? ¿De qué clase de lágrimas está llena tu botella? ¿Lágrimas de enojo? ¿Lágrimas de decepción? ¿Lágrimas de heridas? ¿Lágrimas de vergüenza? ¿Lágrimas de preocupación?

Dios las ve todas. De hecho, Él las guarda en Su redoma, porque un día Él te mirará a los ojos y te dirá «no llores». Y cuando Él haga esto significará que Él habrá secado tus lágrimas para bien.

«Los que siembran con lágrimas segarán con gritos de júbilo» (Salmo 126:5).

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Sobre el autor

Erin Davis

Erin Davis

Erin ama a las mujeres jóvenes. Fundó Ministerios Graffiti en respuesta a su exposición a las niñas adolescentes que luchan en las áreas de la identidad, la autoestima, y la verdadera belleza. Erin es la autora de varios libros que aplican la verdad de Dios a grandes temas como la belleza, la pureza y la maternidad. Erin y Jason son padres de dos niños adorables, Eli and Noble.

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